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Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 46

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Capítulo 46: “La Voz Detrás de la Sonrisa”

La noche había caído sin prisa sobre la colina. El bosque respiraba húmedo después del día, y la cabaña, iluminada apenas por las luces cálidas del interior, parecía un refugio seguro… demasiado tranquilo.

Aqua siguió permanecida de pie en el porche trasero, con una mano apoyada en el marco de la puerta. Había salido solo un momento, o eso se había dicho a sí misma. Necesitaba aire. Pensar. Ordenar ese nudo extraño que llevaba días creciendo en su pecho.

Desde adentro llegaban risas suaves. La voz de Summer, aguda y alegre. La de Darek, cansada pero cálida. Y, entre ambas, la risa tímida de Aisa.

Aqua sonrió por reflejo.

Siempre sonreía.

—Todo está bien… —murmuró, más como un hechizo que como una certeza.

Se dio la vuelta para entrar a la casa cuando lo escuchó.

—Aqua.

Se detuvo en seco.

Su nombre había sido pronunciado con su propia voz.

El aire se volvió pesado, como si el bosque entero contuviera la respiración. Aqua giró lentamente, con el corazón acelerándose sin permiso.

La oscuridad entre los árboles parecía más profunda que antes.

—¿Quién anda ahí? —preguntó, firme, adoptando de inmediato el tono de una princesa guerrera.

Una figura comenzó a formarse entre las sombras. No caminaba: se deslizaba, como si el suelo no tuviera derecho a tocarla. Su silueta era inestable, deformada, y sin embargo… familiar.

Cuando habló de nuevo, fue con su voz. Exactamente la suya.

—¿De verdad no lo sabes?

Aqua apretó los puños.

—No te atrevas a usar mi voz.

La criatura soltó algo parecido a una risa baja.

—Es curioso… incluso así, sigues siendo la misma. Fuerte. Orgullosa. Y aun así… tan frágil.

La figura dio un paso adelante. Por un instante, sus rasgos parecieron definirse: ojos que brillaban con una luz antinatural, una sonrisa torcida que no pertenecía a ningún rostro humano.

—El demonio… —susurró Aqua—. Así que eras tú.

—Soy muchas cosas —respondió—. Pero esta noche, solo soy quien viene a advertirte.

Aqua alzó el mentón.

—No necesito advertencias de monstruos.

—Oh, pero sí las necesitas —replicó la criatura, inclinando la cabeza—. Porque lo estás perdiendo.

El corazón de Aqua dio un vuelco.

—No sabes nada de mí —dijo con frialdad—. Ni de Darek.

—¿Segura? —el demonio ladeó la cabeza—. Dime entonces… ¿por qué Summer nunca corre hacia ti primero?

¿Por qué, cuando Darek ríe, sus ojos siempre buscan a otra persona en la habitación?

Aqua abrió la boca para responder, pero ninguna palabra salió.

La criatura avanzó un poco más, deteniéndose justo al borde de la luz del porche.

—Lo ves. Lo sientes. —La voz, idéntica a la suya, se volvió suave—. No importa cuánto des, cuánto sonrías… hay algo que los mantiene unidos. Algo que tú no tienes.

Aqua tragó saliva.

—Soy su prometida.

—En este mundo, sí —respondió el demonio con calma inquietante—. Pero los lazos más fuertes no siempre se hacen con promesas.

Desde el interior de la casa, la risa de Summer volvió a escucharse.

El demonio giró la cabeza hacia la ventana, como si también la oyera.

—Ella es el ancla —continuó—. El recuerdo. El futuro que te pertenece por derecho.

Aqua sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—No… —susurró—. No hables de ella.

—¿Por qué no? —preguntó la criatura—. Tú ya lo pensaste. Solo un segundo. En medio de la noche. Cuando nadie te veía.

Aqua cerró los ojos con fuerza.

—Cállate.

—Si no haces nada —prosiguió el demonio, ignorando su súplica—, perderás a Darek.

Poco a poco. Con sonrisas educadas. Con silencios largos. Hasta que un día mires a su lado… y tú ya no estés.

Aqua respiraba con dificultad ahora.

—¿Qué quieres? —preguntó finalmente, en voz baja.

La figura sonrió.

—Solo mostrarte el camino.

Deshazte de lo que los mantiene unidos… y él volverá a mirarte como antes.

Aqua abrió los ojos de golpe.

—Jamás haría daño a Summer.

—No hablé de daño —respondió el demonio, dando un paso atrás hacia la oscuridad—. Las soluciones rara vez son tan simples.

El silencio cayó de golpe.

La criatura comenzó a desvanecerse, como humo arrastrado por el viento.

—Piénsalo, Aqua —dijo su voz por última vez—. El amor también puede perderse… por no actuar.

Y entonces, desapareció.

Aqua quedó sola en el porche, temblando.

Desde adentro, Darek la llamó.

—¿Amor? ¿Todo bien?

Ella respiró hondo, recompuso su postura y volvió a sonreír.

—¡Sí! —respondió—. Ya entro.

Pero cuando se giró hacia la puerta, su reflejo en el vidrio no le devolvió la misma mirada de siempre.

Algo había cambiado.

Y el bosque, silencioso frente a ella, parecía observarla… esperando su decisión.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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