Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 47
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Capítulo 47: “Grietas invisibles”
La mañana amaneció clara, con un cielo engañosamente tranquilo.
Aqua fue la primera en levantarse.
No porque no pudiera dormir, sino porque no quería seguir haciéndolo.
Se sentó en la orilla de la cama, respiró hondo y se obligó a sonreír frente al reflejo borroso de la ventana.
—Todo está bien… —susurró, más como orden que como consuelo.
Desde la cocina llegó el sonido familiar de pasos torpes y una risa infantil.
—¡Papá, casi tiro la harina otra vez!
—¡Summer, espera! Eso no iba ahí— respondió Darek, entre divertido y agotado.
Aqua cerró los ojos un segundo.
Otra vez ellos dos.
No era celos.
Eso se repetía una y otra vez.
Era… algo distinto.
Una sensación de estar ligeramente fuera de ritmo, como una nota mal colocada en una melodía hermosa.
Bajó las escaleras.
—Buenos días —dijo con su tono cálido de siempre.
—¡Aqua! —Summer levantó la mano, manchada de harina—. Papá dice que no puedo poner azúcar en los huevos.
—Porque eso sería un desastre culinario —respondió Darek, riendo.
Aqua rió también.
Pero notó algo.
Summer no se le acercó.
No la evitó…
pero tampoco buscó su atención.
—¿Dormiste bien? —le preguntó Aqua a Darek mientras tomaba una taza.
—Sí, bastante —respondió él—. Bueno… lo normal.
“Lo normal”.
Antes, lo normal incluía mirarla a los ojos al responderle.
Ahora, su mirada iba y venía… como si siempre hubiera algo más reclamando su atención.
—Estaba pensando —dijo Aqua, con suavidad—. ¿Qué tal si hoy entrenamos juntos? Hace tiempo que no lo hacemos.
Los ojos de Darek se iluminaron apenas.
—Oh, eso suena bien—
Pero entonces—
—¡Papá! —Summer tiró de su manga—. ¿Después puedo ir a ver los peces del arroyo?
Darek bajó la mirada.
—Claro, pequeña.
Aqua sostuvo la taza con un poco más de fuerza.
—Podemos hacerlo más tarde —añadió él, mirando a Aqua—. Si quieres.
Si quieres.
No quiero.
No me encantaría.
Aqua asintió.
—Claro… más tarde está bien.
—
Entrenaron al mediodía.
O, al menos, lo intentaron.
Aqua giraba el agua a su alrededor con elegancia, formando arcos brillantes que reflejaban la luz.
Darek encendía pequeñas llamas controladas, precisas.
—Sigues mejorando —dijo Aqua—. Tu control es más estable.
—Gracias —respondió él—. Neithan ha sido… insistente.
—Se nota.
Hubo un silencio.
Uno incómodo.
Aqua lanzó un chorro de agua que Darek esquivó con una risa breve.
—¿Todo bien? —preguntó él.
—Sí —respondió ella rápido—. Solo… pensé que podríamos entrenar como antes. Más concentrados.
Antes.
—Podemos hacerlo ahora —dijo Darek, pero su mirada se desvió cuando—
—¡Mami, mira esto! —gritó Summer desde el porche.
Aisa se acercó corriendo, riendo.
—¡Eso no se hace así! Mira— dijo, arrodillándose junto a la niña.
Darek bajó la guardia sin darse cuenta.
—¿Te ayudo? —preguntó, apagando las llamas.
Aqua se quedó quieta.
El agua a su alrededor cayó suavemente al suelo.
—No pasa nada —dijo ella, sonriendo—. Pueden ir.
—¿Segura?
—Sí.
Y lo dijo de verdad.
Eso era lo peor.
—
Más tarde, Aqua intentó otra cosa.
—¿Cocinamos juntos esta noche? —le propuso a Darek mientras acomodaban la mesa—. Como antes.
—Me encantaría —respondió él—. Aunque… Aisa y Bonnie dijeron que ya tenían algo planeado con Summer.
—Claro… —Aqua respiró hondo—. Entonces mañana.
—Sí, mañana.
Mañana se estaba volviendo una palabra peligrosa.
—
Al atardecer, Aqua salió sola al exterior.
El bosque se mecía con el viento, tranquilo, hermoso… indiferente.
Se sentó en una roca, mirando hacia la cabaña.
Desde la ventana se veían sombras moviéndose.
Risas.
Voces mezcladas.
No la estaban dejando fuera.
Eso era lo que más dolía.
Simplemente… ya no la necesitaban igual.
—No te odian —susurró una voz en su mente.
Aqua se tensó.
No miró alrededor.
—Pero ya no eres el centro —continuó la voz, suave como veneno—. Y sabes lo que eso significa.
Aqua cerró los ojos.
—No… —murmuró—. Ellos me quieren.
—Claro que sí —respondió la voz—. Solo que ahora… te comparten.
Su sonrisa se quebró apenas.
Una grieta invisible, silenciosa.
Aqua abrió los ojos.
El bosque seguía ahí.
Hermoso.
Oscuro.
Y por primera vez desde que llegó a ese mundo, Aqua no supo si lo estaba mirando…
o si el bosque la estaba observando a ella.
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