Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 50
- Inicio
- Todas las novelas
- Darek: A Complicated Adventure
- Capítulo 50 - Capítulo 50: "Un Error Necesario"
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 50: “Un Error Necesario”
La mañana amaneció extrañamente tranquila.
Demasiado.
El bosque alrededor de la cabaña estaba inmóvil, sin el murmullo habitual de criaturas mágicas ni el crujido de ramas lejanas. Incluso el viento parecía dudar antes de tocar las hojas.
Aqua fue la primera en despertar.
Se sentó en la cama con cuidado, observando el techo de madera como si esperara que algo apareciera allí escrito. Su mano fue instintivamente al pecho, donde el corazón latía… normal. Tranquilo.
Eso era lo inquietante.
—…No pasó nada —murmuró para sí misma.
Se levantó en silencio y salió al pasillo. La casa dormía. Desde una habitación llegaba la respiración suave de Summer; desde otra, el sonido rítmico y cansado de Darek durmiendo profundamente. Aisa, seguramente, descansaba después de una noche en vela ligera, como siempre desde lo ocurrido en el bosque.
Aqua bajó las escaleras.
El salón estaba bañado por una luz grisácea que entraba por las ventanas. Se detuvo frente a la puerta principal.
Allí.
Las barreras mágicas.
Eran invisibles para cualquiera que no supiera mirar, pero Aqua sí podía verlas: capas delicadas de energía entrelazada, sellos de protección que Bonnie y los demás habían reforzado tras los últimos incidentes.
Eran fuertes. Demasiado fuertes.
—Esto… no es normal —susurró.
Cruzó los brazos, pensativa.
Con estas barreras, si algo vuelve a pasar… Darek no podrá reaccionar a tiempo.
La idea se le instaló en la mente con una suavidad peligrosa.
—Si algo ataca… quedará atrapado aquí dentro —continuó en voz baja—. Y Darek siempre intenta proteger a todos primero.
Cerró los ojos un segundo.
La imagen volvió sin permiso: Darek herido, Neithan cargándolo, Summer llorando, el bosque en llamas.
Aqua abrió los ojos de golpe.
—No. Eso no va a volver a pasar.
Se acercó a uno de los puntos de anclaje de la barrera. No lo desactivó. No la rompió.
Solo… la ajustó.
Un pequeño cambio en la frecuencia mágica. Algo que permitiría que ciertas energías pasaran más rápido. Algo que haría que Darek pudiera salir si lo necesitaba.
—Es solo por seguridad —se dijo—. Para reaccionar mejor. Para protegerlos.
Sus dedos brillaron con un suave resplandor azulado.
La barrera respondió.
Por un segundo, Aqua sintió algo extraño. Como si el aire se volviera más pesado. Como si alguien hubiera inhalado al mismo tiempo que ella.
Se quedó quieta.
Nada ocurrió.
El bosque siguió en silencio.
Aqua exhaló lentamente.
—¿Ves? —murmuró—. No es nada malo.
En ese momento, pasos suaves bajaron la escalera.
—¿Amor?
Darek.
Ella se giró de inmediato, con una sonrisa que apareció casi por reflejo.
—Buenos días —dijo, demasiado rápido—. ¿Te desperté?
Darek negó con la cabeza, frotándose un ojo.
—No… Summer se movía mucho. Pensé que había bajado.
Aqua caminó hacia él, con naturalidad, como si nada hubiera pasado.
—Está durmiendo todavía —respondió—. Hoy parece tranquila.
Darek asintió, pero la miró con atención.
—¿Tú estás bien? —preguntó—. Te ves… pensativa.
Aqua sostuvo su mirada.
Por un segundo, pensó en decir la verdad.
Por un segundo, casi habló.
—Sí —respondió al final—. Solo estaba revisando que todo estuviera en orden.
Darek sonrió, agradecido.
—Gracias. De verdad.
Ese agradecimiento… dolió.
—Para eso estoy —dijo Aqua suavemente.
Desde la escalera, una pequeña voz somnolienta interrumpió el momento.
—Papá…
Summer apareció, frotándose los ojos, con el cabello despeinado.
—¿Ya es de día?
Darek se agachó de inmediato.
—Casi —respondió con una sonrisa—. ¿Tuviste otro sueño raro?
Summer negó con la cabeza… pero miró a Aqua de reojo.
Solo un instante.
Aqua lo notó.
—Voy a preparar el desayuno —dijo rápidamente—. Ahora vuelvo.
Se dio la vuelta antes de que nadie pudiera ver su expresión.
En la cocina, apoyó las manos sobre la encimera.
Su reflejo en la ventana le devolvió una sonrisa perfecta.
Pero por dentro… algo ya no encajaba igual.
—No hice nada malo. No mentí… del todo. Solo tomé una precaución.
Entonces, sin voz, sin forma, sin presencia física…
Un pensamiento que no era del todo suyo se deslizó entre los demás.
—Así empiezan las decisiones importantes.
Aqua cerró los ojos.
Cuando los abrió, la cocina estaba igual que siempre.
Pero ella ya sabía algo que antes no.
El Demonio no necesitaba aparecer.
Porque esta vez…
Ella había elegido sola.
No pasó nada esa noche.
Y eso, curiosamente, fue lo primero que se sintió mal.
La cabaña seguía en silencio. El bosque respiraba como siempre, profundo y antiguo. Las barreras no estallaron, ningún demonio cruzó el umbral, nadie gritó el nombre de nadie.
Aqua se quedó despierta un rato más de lo habitual, sentada en la cama, con las manos juntas sobre el regazo.
—No fue nada —susurró para sí—. Solo… un ajuste.
El viento golpeó suavemente una de las ventanas.
Nada más.
—
A la mañana siguiente, Summer fue la primera en notarlo.
—¿El bosque siempre sonó así? —preguntó desde la mesa del desayuno, con la cuchara suspendida sobre su tazón.
Bonnie alzó una ceja.
—¿Así cómo?
Summer ladeó la cabeza, concentrada.
—Como si… respirara más fuerte.
Kevin rió, dándole un sorbo a su taza.
—Eso suena a imaginación de niña.
Pero Neithan no rió.
Miró hacia la ventana, serio, con el ceño apenas fruncido.
—El viento cambió —dijo—. No es grave… pero es distinto.
Darek levantó la vista.
—¿Distinto cómo?
Neithan tardó unos segundos en responder.
—Como si algo escuchara mejor.
Aqua apretó los dedos alrededor de su taza.
—Debe ser la tormenta de anoche —intervino, con una sonrisa suave—. El clima altera las corrientes mágicas. Nada raro.
Nadie la contradijo.
Pero Summer bajó la mirada a su desayuno y ya no dijo nada más.
—
Ese mismo día, Aisa intentó salir al patio… y se detuvo en seco.
—¿Bonnie? —llamó—. ¿Tú pusiste esto aquí?
Bonnie apareció detrás de ella.
—¿Poner qué?
Aisa señaló el marco de la puerta. Un símbolo rúnico, casi invisible, estaba ligeramente torcido.
—La marca de protección… está mal alineada.
Bonnie se acercó, examinándola.
—Qué raro. Yo las revisé hace dos días.
—No está rota —dijo Aisa—. Solo… más débil.
Bonnie tragó saliva.
—¿Se lo decimos a Darek?
Aisa dudó.
—No. Está mejorando. No quiero preocuparlo por algo tan pequeño.
Desde la cocina, Aqua escuchó cada palabra.
Y no dijo nada.
—
Por la tarde, Darek entrenó solo.
No porque alguien se lo pidiera.
Sino porque no lograba quedarse quieto.
Cada vez que lanzaba una llamarada controlada, el fuego respondía con un segundo de retraso. Apenas perceptible. Como si dudara.
—Tsk… —murmuró, apagando las llamas—. Concéntrate.
Neithan lo observaba desde lejos.
—Tu fuego no está mal —dijo—. Está… desacompasado.
—¿Eso es malo?
—No. —Neithan cruzó los brazos—. Pero suele pasar cuando el entorno cambia, no cuando el usuario falla.
Darek miró al bosque.
—El entorno, entonces.
Neithan siguió su mirada.
—Sí.
—
Esa noche, Summer no quiso dormir sola.
—¿Puedo quedarme aquí? —preguntó, agarrando la manga de Darek.
—Claro —respondió él de inmediato.
Aisa preparó una manta extra y se la dio con una sonrisa.
—Solo por hoy, ¿sí?
Summer asintió… pero no soltó la mano de Darek ni un segundo.
Cuando las luces se apagaron, Summer habló en voz muy baja.
—Papá…
—¿Sí, cielo?
—Si una puerta está cerrada… pero no con llave… ¿sigue siendo segura?
Darek se quedó en silencio.
—Depende —respondió con cuidado—. ¿Por qué preguntas?
Summer giró un poco para mirarlo.
—No sé. Hoy sentí que alguien podía escucharme… aunque no estuviera aquí.
Darek la abrazó un poco más fuerte.
—Nadie te va a tocar. Te lo prometo.
Desde el pasillo, Aqua se detuvo al escuchar esa promesa.
No entró.
Siguió caminando.
—
Más tarde, ya sola, Aqua se apoyó contra la pared del porche.
Miró el bosque.
No había ojos.
No había voces.
No había demonios.
Y aun así…
—No hice nada malo —dijo en voz baja—. Solo aseguré mi lugar.
El bosque no respondió.
Pero el silencio ya no era neutro.
Era expectante.
Aqua cerró los ojos.
Y por primera vez desde que llegó a ese mundo, sintió algo que no venía del Demonio.
Culpa.
No por lo que había hecho.
Sino por saber, muy en el fondo, que ya no podía deshacerlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com