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Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 51

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Capítulo 51: “Verdades que no Debían Oírse”

La casa estaba en silencio.

No el silencio cómodo de la noche tranquila, sino ese que se forma cuando todos creen que los demás duermen. La lluvia había cesado horas atrás y el bosque respiraba lento, cubierto por una neblina baja que trepaba hasta la colina.

Summer no podía dormir.

Estaba sentada en su cama, abrazando sus rodillas, con los ojos clavados en la puerta entreabierta. Desde que había escuchado ruidos suaves en el piso de abajo, algo dentro de su pecho no la dejaba quedarse quieta.

No era miedo.

Era… inquietud.

Bajó de la cama con cuidado, descalza, y avanzó por el pasillo. La casa crujió levemente, pero nadie llamó su nombre. Nadie la detuvo.

La luz de la cocina estaba encendida.

Summer se acercó despacio y se detuvo antes de la esquina. Reconoció la voz de inmediato.

Era Aqua.

—No era así como debía ser… —decía, en un susurro tenso—. Todo estaba claro. Todo estaba en su lugar.

Summer se quedó quieta.

Aqua estaba de espaldas, apoyada en la mesa, con las manos temblando apenas visibles bajo la luz cálida. No había nadie más en la cocina.

—Yo iba a protegerlo —continuó Aqua—. Ese era mi deber. Mi promesa.

Summer frunció el ceño.

No entendía del todo las palabras, pero el tono… el tono le apretó el pecho.

—Pero ahora… —Aqua tragó saliva— ahora hay cosas que no deberían existir aquí.

Summer dio un pequeño paso atrás sin querer. La madera crujió.

Aqua se tensó de inmediato.

—¿Hola? —preguntó, girándose.

Sus miradas se encontraron.

Por un segundo, ninguna dijo nada.

—¿Summer? —Aqua suavizó su expresión al instante—. ¿Por qué estás despierta?

Summer apretó más fuerte el borde de su camisón.

—No podía dormir —respondió bajito—. Te escuché hablar.

Aqua se quedó rígida.

—Yo… estaba pensando en voz alta —dijo tras una breve pausa—. Nada importante.

Summer dudó.

—Dijiste algo raro.

Aqua inclinó la cabeza.

—¿Qué cosa?

La niña miró el suelo antes de levantar la vista otra vez.

—Dijiste que… que hay cosas que no deberían existir.

El aire se volvió pesado.

Aqua abrió la boca, pero no salió ningún sonido.

—¿Hablabas de mí? —preguntó Summer, sin acusación, sin enojo. Solo curiosidad… y una pizca de miedo.

Aqua sintió cómo algo se le rompía por dentro.

—No —respondió demasiado rápido—. No, claro que no.

Summer ladeó la cabeza.

—Entonces… ¿por qué dijiste que era un error?

Silencio.

Aqua se acercó despacio y se agachó frente a ella, forzando una sonrisa.

—A veces los adultos dicen cosas sin pensar —explicó—. No siempre significan lo que parecen.

Summer no sonrió.

—¿Entonces por qué sonabas triste?

Esa pregunta fue peor que cualquier acusación.

Aqua apartó la mirada.

—Vuelve a la cama, ¿sí? —dijo con suavidad—. Mañana hablamos.

Summer dudó un segundo más… y obedeció.

Subió las escaleras sin mirar atrás.

Aqua permaneció en la cocina mucho tiempo después, con las manos cerradas y la respiración inestable.

—Ya la hiciste dudar —susurró para sí misma—. ¿Ves lo que provocas?

No hubo respuesta.

Pero Aqua sintió ese mismo peso conocido en el pecho.

—

La mañana llegó sin estruendo.

El desayuno transcurría con normalidad aparente: Kevin discutía con Bonnie por una tontería, Neithan bebía en silencio, y Darek revisaba distraído una taza que ya estaba vacía.

Aisa fue la primera en notarlo.

Summer no hablaba.

—¿Dormiste bien? —le preguntó, inclinándose hacia ella.

Summer asintió… demasiado rápido.

—Sí.

Darek levantó la mirada.

—¿Segura, peque? —sonrió—. Tienes cara de haber tenido un sueño raro.

Summer apretó los labios.

Miró a Aqua.

Luego a Aisa.

Finalmente, habló.

—Papá… —dijo en voz baja.

Darek se enderezó al instante.

—¿Qué pasa?

Summer jugueteó con sus dedos.

—¿Yo… hice algo malo?

La mesa quedó en silencio.

—¿Qué? —Darek frunció el ceño—. Claro que no. ¿Por qué piensas eso?

Summer respiró hondo.

—Porque escuché algo anoche.

Aisa se tensó.

—¿Qué escuchaste, cariño?

Summer dudó, como si no quisiera decirlo… pero lo hizo igual.

—Escuché que Aqua dijo que yo… —tragó saliva— que yo no debería existir.

El mundo se detuvo.

Darek se levantó de golpe.

—¿Qué…? —su voz tembló—. ¿Quién dijo eso?

Aqua palideció.

—Summer —intervino rápido—. Eso no es—

—¿Es verdad? —preguntó la niña, mirando directamente a Darek—. ¿Soy un problema?

Darek cruzó la mesa en dos pasos y se arrodilló frente a ella, tomándole las manos.

—No —dijo con firmeza—. Escúchame bien. Tú no eres un error. Nunca. Jamás.

Summer empezó a llorar en silencio.

Aisa se acercó y la abrazó desde atrás.

—Eres querida —susurró—. Más de lo que imaginas.

Aqua no pudo moverse.

Nadie la acusó.

Nadie la señaló.

Pero el espacio entre ella y los demás se volvió… visible.

Neithan observó la escena sin decir nada, con los ojos entrecerrados.

Kevin dejó de sonreír.

Bonnie bajó la mirada.

Aqua dio un paso atrás.

—Yo… no quise que escuchara eso —dijo—. No era así.

Darek no la miró.

—Hablaremos luego —dijo con voz controlada—. Ahora no.

Aqua sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

Nadie la expulsó.

Pero por primera vez… no supo dónde estaba su lugar.

Y en lo más profundo de su mente, una voz sin sonido pareció asentir.

Las grietas ya están ahí.

Ahora solo hay que decidir cuánto dejar que crezcan.

—

La mesa del desayuno había quedado en silencio demasiado rápido.

Los platos aún estaban tibios, el pan a medio terminar, y Summer jugueteaba con una migaja entre los dedos, sentada entre Aisa y Bonnie. Nadie hablaba. Nadie sabía muy bien qué decir después de lo que la niña había soltado con voz inocente, como quien pregunta por el clima.

Darek fue el primero en levantarse.

—Aqua… —dijo con suavidad, pero sin rodeos—. ¿Podemos hablar un momento afuera?

Aqua alzó la mirada. Sonrió. Esa sonrisa entrenada, perfecta, que ya no engañaba del todo.

—Claro.

Neithan observó el gesto de su hermano, serio, rígido. No dijo nada. Kevin y Bonnie intercambiaron una mirada incómoda. Aisa bajó los ojos, con Summer aferrándose a su manga.

La puerta se cerró tras Darek y Aqua con un clic seco.

—

El aire de la mañana estaba frío. El bosque, quieto. Demasiado quieto.

Aqua se abrazó a sí misma, como si fuera por el clima.

—Summer dijo algo extraño —empezó Darek, apoyándose en la baranda del porch—. Algo que no suena a imaginación.

Aqua inclinó la cabeza.

—Es una niña, Darek. Ya lo sabes. Mezcla sueños con ideas…

—No —la interrumpió, sin alzar la voz—. No dijo “soñé”. No dijo “imaginé”.

Silencio.

El viento movió las hojas. Aqua siguió mirando el bosque, no a él.

—¿Qué escuchó? —preguntó al fin.

Darek tardó un segundo.

—Dijo que te oyó decir… que ella no debería existir.

Aqua cerró los ojos solo un instante. Demasiado rápido para ser casual.

—Eso no tiene sentido —respondió enseguida—. Jamás diría algo así.

—Entonces dime qué sí dijiste —pidió Darek, girándose hacia ella—. Porque Summer no inventa palabras tan… precisas.

Aqua lo miró por fin. Sus ojos seguían siendo dulces. Pero había algo más. Algo tenso, quebrado por dentro.

—A veces hablo sola —dijo—. Lo sabes. Es una costumbre vieja. Del palacio. De pensar en voz alta.

—¿Y pensabas en Summer?

—Pensaba en ti.

Eso lo detuvo.

—Darek… —Aqua dio un paso más cerca—. Todo lo que hago, todo lo que pienso, es para proteger lo que tenemos. Nuestra familia. Nuestro futuro.

—Summer es parte de eso ahora —respondió él, firme.

—Lo sé —dijo ella rápido. Demasiado rápido—. Claro que lo sé.

Darek la observó en silencio. Como si estuviera viendo a alguien conocido… y a la vez no.

—Entonces dime algo —dijo al fin—. Mírame y dime que nunca has pensado que su llegada lo cambió todo.

Aqua abrió la boca.

La cerró.

—Cambiar no significa destruir —susurró—. Significa… adaptarse.

—Summer está asustada —dijo Darek—. Confundida. Y cuando una niña dice algo así, no puedo ignorarlo.

Aqua tragó saliva.

—¿Desconfías de mí?

La pregunta quedó suspendida entre ambos.

—No quiero hacerlo —respondió él con honestidad—. Pero tampoco puedo mirar a otro lado.

El silencio volvió. Más pesado.

Aqua bajó la mirada. Sus manos temblaron apenas.

—Entonces dime qué esperas de mí —preguntó—. ¿Que me disculpe por algo que no recuerdo haber dicho? ¿Que me aleje? ¿Que…?

—Que seas honesta —dijo Darek—. Conmigo. Antes de que esto nos rompa más.

Aqua levantó la vista. Sonrió otra vez.

Pero esta vez, la sonrisa no llegó a los ojos.

—Siempre lo soy —dijo.

Desde la casa, una risa infantil se filtró por la ventana abierta. Summer reía por algo que Bonnie había dicho.

Darek miró hacia adentro.

Aqua también.

Y por un segundo, ambos supieron que algo invisible se había agrietado… aunque ninguno se atreviera a nombrarlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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