Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 52

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Darek: A Complicated Adventure
  4. Capítulo 52 - Capítulo 52: "Cuando el Bosque Escucha"
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 52: “Cuando el Bosque Escucha”

El bosque responde

El bosque siempre había sido un lugar vivo.

No solo por el crujir de las ramas, el murmullo del viento entre las hojas o el canto lejano de criaturas ocultas, sino porque sentía.

Respiraba junto a ellos. Dormía cuando ellos dormían. Se calmaba cuando la cabaña estaba en paz.

Aquella mañana… no.

Kevin fue el primero en notarlo.

—¿Siempre estuvo así de silencioso? —murmuró, con una ceja levantada, mientras caminaba entre los árboles bajos, una mano apoyada en el bastón mágico que llevaba por costumbre.

Bonnie caminaba a su lado, girando lentamente sobre sí misma, observando.

—No es silencio —corrigió—. Es como si… estuviera conteniendo la respiración.

Neithan iba unos pasos más adelante, serio como siempre, pero con el ceño fruncido más de lo habitual. El fuego bajo su piel reaccionaba, inquieto, como una brasa sin viento.

—El bosque nunca se queda quieto —dijo—. Cuando lo hace… es porque algo espera.

Kevin rió, nervioso.

—Bueno, eso suena reconfortante.

No muy lejos de ellos, un árbol se estremeció.

No por el viento.

No por una criatura trepando.

Se estremeció solo.

Bonnie se detuvo en seco.

—…¿Vieron eso?

Las hojas se sacudieron una vez más, como si el tronco hubiera reaccionado tarde a una emoción.

Neithan alzó la mano.

—No sigan avanzando.

Kevin tragó saliva.

—Neithan… eso no es normal, ¿verdad?

—No —respondió él—. Y eso es lo que más me preocupa.

—

En otro punto del bosque, cerca del antiguo sendero que bordeaba la colina, sombras se proyectaban donde no debía haberlas.

Aisa las vio primero.

Se detuvo, con Summer tomada de la mano.

—¿Summer… ves eso?

La niña asintió lentamente, apretando más fuerte los dedos de Aisa.

—Las sombras están… mal —dijo, frunciendo el ceño—. No están pegadas a las cosas.

Aisa sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

El sol estaba alto.

No había nubes.

Y aun así, una sombra se movió en contra de la luz.

—Volvamos a casa —dijo Aisa con suavidad, inclinándose hacia Summer—. Ahora.

—¿El bosque está enojado? —preguntó la niña, en voz baja.

Aisa dudó.

—No lo sé —admitió—. Pero… está incómodo.

Summer miró los árboles una última vez.

Por un instante, creyó ver algo entre ellos.

Algo que observaba.

—

En la cabaña, Aqua se quedó quieta cuando sintió el cambio.

No fue un sonido.

No fue una visión.

Fue una presión en el pecho.

Como si algo antiguo se hubiera girado lentamente… y la mirara.

Apretó los dedos contra la tela de su vestido.

—No… —susurró—. Solo fue un ajuste.

El agua en el vaso que tenía cerca vibró levemente.

Una onda pequeña.

Inofensiva.

Pero constante.

Aqua cerró los ojos, obligándose a respirar.

—Estoy protegiéndolos —se dijo—. Estoy haciendo lo correcto.

Y aun así… no pudo sacarse la sensación de encima.

No era culpa.

Era advertencia.

—

Kevin, Bonnie y Neithan regresaron a la cabaña poco después.

No heridos.

No perseguidos.

Pero tensos.

Darek los esperaba en el porche, apoyado contra una columna, con Summer sentada a su lado.

—¿Qué pasó? —preguntó apenas los vio—. Sentí algo raro desde aquí.

Bonnie fue la primera en hablar.

—El bosque está inquieto.

Kevin levantó ambas manos.

—Y cuando decimos inquieto, nos refiero a muy inquieto: Árboles moviéndose solos, sombras que no respetan al sol, y criaturas escondiéndose como si algo grande estuviera por pasar.

Darek miró hacia el bosque.

El fuego dentro de él respondió con un leve pulso.

—¿Creen que fueron los Demonios?

Neithan negó con la cabeza.

—No directamente.

Eso, de alguna manera, lo hacía peor.

—Esto no se siente como una invasión —continuó Neithan—. Se siente como una reacción.

Aisa apareció detrás de Darek, con el rostro pálido.

—Aqua dijo que el bosque estaba incómodo —añadió—. Y ella… suele tener razón con estas cosas.

Summer bajó la mirada, aferrándose a la manga de Darek.

—No me gusta cuando el bosque se calla —murmuró.

El grupo quedó en silencio.

Fue Neithan quien lo rompió.

Miró a todos.

Uno por uno.

Y finalmente dijo, con voz seca, grave, peligrosa:

—Alguien tocó algo que no debía.

El viento sopló entonces.

No fuerte.

No violento.

Pero cargado de algo antiguo.

Y el bosque… no negó sus palabras.

La puerta de la cabaña se cerró con un golpe seco, empujada por el viento que bajaba de la colina.

Kevin fue el primero en entrar, sacudiéndose hojas del cabello.

—Genial… —murmuró—. Ahora hasta el bosque nos mira feo.

Bonnie dejó su arco apoyado contra la pared y cruzó los brazos, aún con el ceño fruncido.

—No “nos” —corrigió—. Algo pasó. Y no fue natural.

Neithan fue el último en entrar. No dijo nada de inmediato. Se quedó parado junto a la puerta, como si aún escuchara algo que los demás no podían oír. Luego habló, con la voz baja y firme:

—Las raíces estaban inquietas. Eso no ocurre sin motivo.

Darek se pasó una mano por el rostro, cansado.

—¿Seguros que no fué algún demonio? —preguntó—. O una criatura del bosque reaccionando al cambio de clima…

Neithan negó lentamente.

—No.

—Alzó la vista—. Esto fue… un ajuste. Como cuando alguien mueve una piedra clave y todo alrededor empieza a crujir.

Un silencio incómodo cayó sobre la sala.

Desde la cocina, se escuchó el tintinear suave de una taza apoyándose sobre la mesa.

Aqua ya estaba allí.

—¿Qué ajuste? —preguntó con una sonrisa tranquila, girándose hacia ellos—. ¿Encontraron algo peligroso?

Bonnie la miró apenas un segundo de más.

—Nada concreto —respondió—. Solo… señales raras.

Kevin se encogió de hombros, intentando quitarle peso.

—Sí, ya sabes. Árboles que no deberían moverse moviéndose. Sombras jugando a las escondidas. Lo normal… —hizo una pausa—. Bueno, no tan normal.

Aqua asintió despacio.

—El bosque siempre ha sido sensible —dijo—. Tal vez solo esté reaccionando a todo lo que hemos vivido últimamente.

Darek la observó, buscando algo en su expresión. No encontró nada fuera de lugar… y eso, por alguna razón, lo inquietó aún más.

—Sea lo que sea —intervino Neithan—, ya ocurrió.

—Miró a todos uno por uno—. Y el bosque no olvida.

Summer apareció entonces desde el pasillo, arrastrando una mantita detrás de ella.

—¿Siguen hablando del bosque? —preguntó con voz pequeña.

Aisa se apresuró a arrodillarse frente a ella.

—Sí, cariño. Pero no es nada de lo que tengas que preocuparte.

Summer frunció el ceño, pensativa.

—El bosque estaba triste hoy… —susurró.

Nadie respondió.

Aqua apretó la taza entre sus manos un segundo más de lo necesario… y luego volvió a sonreír.

—Vamos a estar bien —dijo—. Todos juntos.

Pero mientras los demás se dispersaban por la casa, el viento volvió a golpear las ventanas.

Y en algún lugar, muy dentro del bosque, algo escuchaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo