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Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 56

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Capítulo 56: “Lo Que Nadie Quiere Decir”

El comentario de Summer no volvió a repetirse.

Y, sin embargo, estaba en todas partes.

Flotaba en el aire de la cabaña como una bruma invisible, colándose entre los platos del desayuno, en el crujido del piso de madera, en cada mirada que tardaba un segundo más de lo normal en apartarse.

Summer estaba sentada en el suelo, concentrada en acomodar unas piedras de colores que había traído del bosque. Murmuraba una canción sin letra, tranquila, como si no hubiera dicho nada extraño el día anterior. Como si no hubiera preguntado algo que encajaba con algo que pensaban en este mundo.

Aisa la observaba desde la mesa, con una taza de té entre las manos. No bebía. Solo la sostenía.

—¿Quieres más pan, Summer? —preguntó, forzando una sonrisa suave.

—No, mami —respondió la niña sin levantar la vista—. Así está bien.

Darek se tensó apenas. Fue un gesto mínimo, casi imperceptible. Aisa lo notó igual.

Kevin hablaba con Bonnie sobre una carrera que habían hecho esa mañana alrededor de la colina. Reían. Neithan estaba apoyado contra la pared, brazos cruzados, observando en silencio. Aqua estaba sentada al otro extremo de la mesa, derecha, perfecta… demasiado atenta.

—Hoy el bosque está raro —comentó Kevin de pronto—. Como si nos mirara.

—Siempre te mira —respondió Bonnie, encogiéndose de hombros—. Solo que hoy te diste cuenta.

Una risa ligera recorrió la mesa.

Aqua sonrió también.

Pero no miró a Darek.

Ni Darek a ella.

—

Más tarde, cuando la casa quedó en silencio, Aisa encontró a Darek en el porch. Estaba sentado en el escalón, con los codos apoyados en las rodillas, mirando el bosque como si intentara atravesarlo con la mirada.

—No es normal —dijo ella, sin rodeos.

Darek no se sobresaltó. Como si hubiera sabido que iba a llegar a ese punto.

—No —respondió—. No lo es.

Aisa se sentó a su lado. El viento movía las hojas, y por un segundo el bosque pareció inclinarse hacia ellos, atento.

—Lo que dijo Summer… —empezó Aisa, bajando la voz—. No parecía su imaginación. Tampoco una confusión.

Darek cerró los ojos.

—Lo sé.

El silencio entre ambos no era incómodo. Era pesado. Cargado.

—Cuando el Demonio habló… —continuó él, lentamente—. Cuando casi nos derrota… usó su voz.

Aisa levantó la mirada hacia él.

—La de Aqua —dijo.

No fue una pregunta.

Darek asintió apenas.

—En ese momento pensé que era un truco. Un golpe bajo. Pero ahora… —abrió los ojos, la mirada oscura— ahora Summer recuerda cosas que una niña no deberían ver. Detalles. Emociones. Aqua llorando entre el fuego.

Aisa apretó los labios.

—En el universo de Summer… —susurró— algo pasó. Algo que aún no entendemos. Pero Aqua estaba ahí.

Darek pasó una mano por su cabello, frustrado.

—No quiero creerlo —admitió—. No quiero ni pensarlo. Aqua es… Aqua. Es la persona que confió en mí. Que dejó su reino por nosotros.

—Y por eso mismo —respondió Aisa con suavidad— tenemos que ser cuidadosos.

Darek la miró.

—¿Cuidadosos?

—No decir nada. Todavía —explicó—. No acusar. No confrontar. Si estamos equivocados… podríamos romperlo todo.

Darek respiró hondo.

—Y si no lo estamos…

Aisa bajó la mirada.

—Entonces el peligro está dentro de casa.

El bosque crujió, como si respondiera.

—

Dentro, Aqua estaba sola en la cocina.

Sostenía una taza entre las manos que ya se había enfriado. Había escuchado fragmentos. No palabras claras. Pero sí silencios.

Miró hacia la ventana.

Vio a Darek y Aisa sentados juntos, hablando en voz baja.

Y algo, muy profundo, se quebró.

No fue un sonido.

Fue una sensación.

—No están enojados —susurró para sí—. No me odian.

Le temblaron un poco los dedos.

—Es peor.

Apoyó la taza con cuidado, como si cualquier ruido pudiera delatarla. Cerró los ojos un instante, y en la oscuridad de su mente una voz que no era del todo suya murmuró, paciente, satisfecha.

“Ya lo sienten”

Aqua abrió los ojos.

Cuando Darek entró minutos después para buscar agua, ella levantó la mirada y sonrió, como siempre.

—¿Todo bien, amor? —preguntó él.

—Sí —respondió Aqua sin dudar—. Todo bien.

Pero Darek no le devolvió la sonrisa como antes.

No había rechazo.

No había enojo.

Solo algo nuevo.

Una duda silenciosa.

Y Aqua lo vio.

Lo entendió.

Y por primera vez desde que llegó a esa cabaña, sintió que el bosque no era el único que la observaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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