Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 60
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Capítulo 60: “Cuando el Miedo Toma la Palabra”
La casa estaba en silencio, pero no era un silencio tranquilo.
Era uno tenso, espeso, como si el aire mismo estuviera esperando que algo ocurriera.
La noche había caído hace rato. Kevin y Bonnie dormían exhaustos después del día largo. Summer finalmente se había quedado dormida entre almohadas y mantas, abrazando una prenda de Darek como si fuera un ancla. Aisa permanecía sentada a su lado, vigilante, con la mirada perdida y el ceño fruncido.
Y Aqua… Aqua no podía quedarse quieta.
Caminaba de un lado a otro de la sala, descalza, los brazos cruzados con fuerza contra su propio cuerpo. Cada paso era corto, contenido. Cada respiración, un poco más rápida de lo normal.
Darek estaba sentado en la mesa, con una taza de té ya frío frente a él. No la miraba directamente, pero la sentía. Sentía su presencia como una presión constante en el pecho.
—¿Vas a decir algo… o vas a seguir fingiendo que no pasó nada hoy? —preguntó Aqua al fin, deteniéndose frente a él.
Darek levantó la vista despacio.
—No estoy fingiendo —respondió con voz baja—. Estoy cansado.
Aqua soltó una risa corta, quebrada.
—Claro. Siempre cansado. Siempre cargando con todos… menos conmigo.
Eso sí lo hizo reaccionar.
—No digas eso.
—¿Entonces qué digo, Darek? —Aqua dio un paso más cerca—. ¿Que hoy me dejaste plantada? ¿Que me miraste como si yo fuera una extraña cuando te reclamé? ¿Que prefieres pasar el día entero con Aisa y Summer antes que conmigo?
—No es así —dijo él, pasando una mano por su cabello—. Solo… necesitaban salir. Todos lo necesitábamos.
—¿Todos? —repitió ella, clavando los ojos en él—. ¿O ellas?
El silencio que siguió fue brutal.
Darek no respondió de inmediato. Y ese segundo de más fue suficiente.
Aqua apretó los puños.
—Dímelo —exigió, con la voz temblando—. Mírame y dime que no estás dudando de mí.
Darek abrió la boca… y la cerró.
No porque quisiera mentir.
Sino porque no sabía qué decir sin romper algo.
—Aqua… —empezó, con cuidado—. Han pasado muchas cosas. Summer dijo cosas. El demonio habló con tu voz. El bosque reaccionó cuando tocaste las barreras. Yo no te acuso, pero…
—Pero ya no confías en mí —terminó ella por él.
Sus ojos brillaban, pero no lloraba. Aún no.
—Quiero confiar —dijo Darek con honestidad—. De verdad. Pero necesito tiempo.
Eso fue el golpe final.
Aqua retrocedió un paso, como si la hubieran empujado.
—Tiempo… —susurró—. Eso es lo que pides cuando ya estás a punto de irte.
—No me estoy yendo —respondió él rápido—. Solo estoy tratando de entender.
—¡¿Entender qué?! —alzando la voz sin darse cuenta—. ¿Que te amo? ¿Que tengo miedo? ¿Que siento que los estoy perdiendo a todos?
Darek se levantó de golpe.
—¡Baja la voz! Summer está durmiendo.
Aqua se quedó helada.
Por primera vez… no fue la prioridad.
—Lo siento —dijo él enseguida, suavizando el tono—. No quise…
Pero Aqua ya estaba llorando.
—Yo hice todo por proteger lo que tenemos —dijo, llevándose una mano al pecho—. Todo. Y ahora me miras como si fuera una amenaza.
Darek dio un paso hacia ella, dudó… y se detuvo.
Ese gesto fue pequeño.
Pero devastador.
Aqua lo vio.
—Ya no te atreves a tocarme —murmuró.
El silencio volvió a caer, más pesado que antes.
Aqua se secó las lágrimas con rabia y dio media vuelta.
—No importa —dijo, caminando hacia la escalera—. No te preocupes. Ya entendí mi lugar.
—Aqua… —la llamó Darek.
Ella no se detuvo.
La puerta de su habitación se cerró con un golpe seco.
Darek se quedó ahí, de pie, con el corazón hecho un nudo imposible de desatar.
—
Más tarde esa misma noche, cuando la casa parecía dormir por completo, Darek salió al porche.
El cielo estaba cubierto de nubes. El bosque, oscuro y quieto, demasiado quieto.
—¿Te sientes mejor ahora? —dijo una voz detrás de él.
Darek no se sobresaltó.
—Sabía que eras tú.
Neithan estaba apoyado en una de las columnas, brazos cruzados, expresión dura.
—Deja de hacerlo —dijo sin rodeos.
—¿Hacer qué?
—Cargar con todo tú solo —respondió Neithan, caminando hasta quedar frente a él—. Porque te estás rompiendo, y lo sabes.
Darek apretó la mandíbula.
—No era el momento para discutir esto.
—Siempre dices eso —replicó Neithan—. Y mientras tanto, Aqua se está desmoronando, Aisa vive en alerta constante y Summer tiene miedo de algo que ni siquiera puede explicar.
Darek bajó la mirada.
—¿Qué quieres que haga?
Neithan lo observó en silencio unos segundos.
—Decidir —dijo al fin—. Porque lo que sea que esté pasando… no va a esperar a que estés listo.
Darek levantó la vista, serio.
—¿Crees que Aqua…?
Neithan negó lentamente con la cabeza.
—No lo sé —admitió—. Pero sé esto: alguien ya cruzó límites. Y si sigues dudando sin actuar, alguien más va a pagar el precio.
El viento movió las copas de los árboles, como un susurro lejano.
—No quiero perder a nadie —murmuró Darek.
Neithan apoyó una mano firme en su hombro.
—Entonces deja de fingir que esto se va a arreglar solo.
Darek cerró los ojos un instante.
La noche avanzaba.
Y con ella, una sensación clara e inevitable:
algo estaba a punto de romperse.
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