Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 63
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- Capítulo 63 - Capítulo 63: "Risas Que Pesan Más de lo Que Parecen"
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Capítulo 63: “Risas Que Pesan Más de lo Que Parecen”
La aventura que Aisa había preparado parecía, a simple vista, una idea sencilla. Tan sencilla que nadie habría sospechado que, bajo esa ligereza, algo podía tensarse.
—Hoy nada de bosques oscuros, demonios ni entrenamientos —anunció Aisa con una sonrisa demasiado ensayada mientras cerraba la puerta de la cabaña—. Vamos al valle del Mirador Bajo. Caminata corta, picnic, juegos… y volver antes del atardecer.
—¿Juegos? —preguntó Darek, arqueando una ceja.
—Juegos —repitió ella—. Para Summer. Y para nosotros también, aunque algunos lo nieguen.
Summer dio un pequeño salto, levantando los brazos.
—¡Sí! ¡Juegos! ¡Quiero ganar!
—Eso está por verse, pequeñaja —dijo Aqua con una sonrisa suave, agachándose para acomodarle la bufanda—. No te confíes tanto.
Summer la miró… solo un segundo más de lo normal. Luego asintió y se giró hacia Darek, tomando su mano.
—Papá, ¿puedo ir contigo?
Darek entrelazó sus dedos con los de ella sin pensarlo.
—Claro que sí.
Aisa observó la escena con una expresión tranquila. Aqua también. Ambas sonrieron. Ninguna dijo nada.
El camino al valle fue corto y agradable. El sendero estaba lleno de flores pequeñas que se abrían incluso con el cielo parcialmente nublado. Summer corría de un lado a otro, señalando cosas que solo ella parecía notar.
—¡Miren! Esa piedra parece una oveja.
—Eso es claramente una papa gigante —corrigió Darek.
—Es una oveja —insistió Summer, cruzándose de brazos.
—Es una papa —repitió él con total seriedad.
Summer bufó… y Aisa rió antes de poder evitarlo.
—Darek, no discutas con una niña que controla el fuego —bromeó.
—Todavía no —corrigió Summer muy seria—. Pero cuando pueda, te quemaré la papa.
Aqua soltó una risa sincera. De esas que no pensaba, que simplemente salían. Por un momento, la tensión pareció disolverse.
Llegaron al claro del valle y extendieron una manta. Aisa sacó una canasta con comida, demasiado organizada para ser casualidad.
—¿Desde cuándo planeas todo tan bien? —preguntó Darek.
—Desde que alguien decidió que la casa necesitaba “menos caos” —respondió ella, mirándolo de reojo.
Aqua se sentó al otro lado de Summer, dejando a la niña justo en medio. Darek quedó frente a ellas. La disposición fue natural… pero no pasó desapercibida.
—Vamos a jugar a algo —propuso Aisa—. Un juego sencillo: cada uno dice su recuerdo favorito de este lugar.
—¿Del valle? —preguntó Aqua.
—De lo que sea —respondió Aisa—. Pero que sea real.
Summer levantó la mano de inmediato.
—Yo primero. Mi recuerdo favorito es cuando… —se detuvo, frunciendo el ceño— cuando papá me cargó para que no tuviera miedo.
Darek sintió un nudo en el pecho.
—¿Eso pasó aquí? —preguntó él despacio.
—Sí —respondió ella, convencida—. O en mi otro hogar… pero es igual.
Nadie corrigió a Summer.
—¿Tú, Aqua? —preguntó Aisa con suavidad.
Aqua dudó apenas un instante.
—Mi recuerdo favorito… —miró a Darek— es cuando pensé que todo iba a estar bien.
No dijo cuándo. No dijo por qué. Solo eso.
Darek sostuvo su mirada un segundo más de lo habitual.
—El mío —intervino Aisa, rompiendo el silencio— es este momento. Aunque sea incómodo. Y aunque no sepamos qué hacer después.
Summer las miró confundida.
—¿Por qué sería incómodo?
—Porque a veces —respondió Aisa— las cosas importantes también pesan.
Darek tragó saliva.
—Mi recuerdo favorito —dijo finalmente— es verlas reír. Aunque sea por poco tiempo.
El juego terminó ahí, sin que nadie lo declarara terminado.
Pasaron el resto del día entre pequeñas competencias: quién lanzaba una piedra más lejos, quién encontraba la flor más rara, quién hacía reír más a Summer. Risas genuinas… pero cada una parecía cargar algo que no decía.
En un momento, mientras Summer jugaba cerca del arroyo, Aqua se acercó a Darek.
—No estoy molesta —dijo en voz baja—. Solo… cansada.
—Lo sé —respondió él—. Y aun así, gracias por venir.
Aqua asintió.
A unos pasos, Aisa los observó. No con celos. No con enojo. Con algo más difícil de nombrar.
Cuando el sol empezó a bajar, recogieron sus cosas. Summer caminaba entre Darek y Aisa, sosteniéndolos de la mano. Aqua iba justo detrás.
Nadie habló del día.
Pero todos supieron lo mismo.
Había sido ligero.
Había sido bonito.
Y, aun así… algo seguía tensándose, despacio, entre risas que ya no alcanzaban para ocultarlo.
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