Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 65

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Darek: A Complicated Adventure
  4. Capítulo 65 - Capítulo 65: “Lo Que Camina Cuando Nadie Mira”
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 65: “Lo Que Camina Cuando Nadie Mira”

El bosque no dormía.

Nunca lo hacía del todo.

Entre las raíces húmedas y los troncos antiguos, algo se movía sin prisa, como si conociera cada piedra, cada sombra, cada susurro que el viento no se atrevía a completar.

No cazaba.

No corría.

No rugía.

Observaba.

Las criaturas lo sentían antes de verlo. Por eso se apartaban. Por eso los insectos callaban y los animales evitaban ciertos claros incluso a plena luz del día. No era miedo común. Era reconocimiento.

El Demonio caminaba entre los árboles como una herida abierta que el mundo había decidido ignorar.

No tenía forma fija.

O quizá la tenía… pero no siempre.

A veces era alto, cubierto de sombras que parecían humo detenido.

Otras, apenas una silueta reflejada en el agua oscura de un arroyo.

Y en ocasiones —las más peligrosas— no parecía nada en absoluto.

Solo una presencia.

Había aprendido a esperar.

Eso era lo más difícil.

Esperar mientras la casa seguía en pie.

Esperar mientras la risa seguía existiendo.

Esperar mientras Summer respiraba.

Ese nombre ardía.

No como el fuego de Darek.

No como la calidez ingenua de Aisa.

Sino como algo ácido, persistente, que no se apaga aunque intentes sofocarlo.

El Demonio se detuvo en un claro desde el que podía ver la cabaña, lejana pero clara. Las luces eran pequeñas, cálidas. Demasiado cálidas.

—Siguen jugando a ser felices —murmuró.

La voz no era grave.

Ni monstruosa.

Era suave. Cansada.

Había pasado el día entero moviéndose sin propósito aparente. Tocando árboles que no respondían igual que antes. Rozando barreras que ya no estaban completas… gracias a ella.

El bosque sabía.

No acusaba.

Pero recordaba.

El Demonio cerró los ojos —si es que eso era cerrar los ojos— y la imagen volvió sin pedir permiso.

Otro bosque.

Otro cielo.

Otro final.

Fuego descontrolado.

Gritos.

Una niña corriendo con algo brillante en las manos.

Darek volviéndose demasiado tarde.

Aisa sangrando, aún de rodillas, aún intentando proteger.

—Yo solo quería que fuera mío… —susurró la voz—. Solo mío.

No era mentira.

Tampoco era toda la verdad.

El Demonio había cruzado líneas pequeñas primero. Ajustes. Decisiones “necesarias”. Siempre con una razón clara, siempre con una lógica impecable.

Si no existiera Summer, nada de esto habría pasado.

Si Aisa no estuviera ahí, Darek volvería a mirarme igual.

Si el mundo fuera justo…

Pero el mundo no lo era.

Y ahora, tampoco ella.

Una rama crujió cerca. El Demonio no se giró. Sabía quién era.

—Te siente —dijo Neithan desde la distancia, sin verlo—. No sé qué eres… pero el bosque ya te marcó.

Una sonrisa torcida apareció donde antes no había nada.

—Llegas tarde —respondió el Demonio, sin voz que viajara por el aire.

Neithan no escuchó.

Pero sintió el frío.

Cuando el hermano de Darek se fue, el Demonio volvió a mirar la casa.

Una ventana del piso superior estaba entreabierta.

Summer.

La niña no miraba directamente al bosque. Solo abrazaba algo contra el pecho, inquieta, como si supiera que algo la estaba pensando demasiado fuerte.

—Aún no —susurró el Demonio—. No todavía.

El viento cambió.

Las sombras se replegaron.

Y por un instante, solo por uno, la figura dejó de ser informe.

El reflejo en un charco cercano mostró claramente un rostro.

Ojos azules cansados.

Cabello claro azulado, desordenado.

Una expresión que alguna vez fue pura… y ahora estaba fracturada.

El Demonio observó su propio reflejo en silencio.

No lloró.

No gritó.

No negó lo que era.

—Todavía puedo arreglarlo —dijo, más como promesa que como mentira—. Solo necesito un poco más de tiempo.

El bosque no respondió.

Pero tampoco la rechazó.

Y eso, para ella, fue suficiente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo