Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 67

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Darek: A Complicated Adventure
  4. Capítulo 67 - Capítulo 67: "Una Grieta Entre Hermanos"
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 67: “Una Grieta Entre Hermanos”

El bosque estaba extrañamente quieto esa mañana.

No era el silencio cómodo de siempre, ese que acompañaba los entrenamientos de Neithan o los paseos tempranos de Darek. Era un silencio tenso, como si incluso el viento hubiera decidido observar antes de moverse.

Darek estaba en el claro trasero de la cabaña, ajustando unas tablas que se habían soltado del porche. El martillo golpeaba con ritmo constante, casi mecánico. Demasiado constante.

—Estás clavando eso desde hace diez minutos —dijo Neithan desde atrás—. Ya quedó firme hace rato.

Darek no se giró.

—Quiero asegurarme.

Neithan cruzó los brazos. Había llegado sin hacer ruido, como siempre. Llevaba la camisa de entrenamiento abierta en el cuello y las manos todavía olían a tierra y resina.

—No hablo de la tabla —añadió.

El martillo se detuvo en el aire.

Darek apoyó la herramienta a un lado y recién entonces se dio vuelta.

—¿Pasa algo?

Neithan sostuvo su mirada. No había dureza en sus ojos, pero sí algo nuevo. Distancia. Cuidado.

—Quería preguntarte algo —dijo—. Como hermano.

Darek asintió lentamente.

—Pregunta.

Neithan caminó unos pasos, observando el borde del bosque. Los árboles parecían más oscuros de lo normal, aunque el sol ya estaba alto.

—¿No te pareció raro lo que pasó estos últimos días?

Darek frunció el ceño.

—Han pasado muchas cosas raras desde que apareció ese Demonio. No es nuevo.

—No hablo del Demonio —respondió Neithan—. Hablo del bosque.

Darek guardó silencio.

—Las barreras no fueron rotas —continuó Neithan—. Fueron ajustadas. Alteradas con cuidado. Eso no lo hace una bestia, ni algo que ataca a ciegas.

—Ya hablamos de eso —replicó Darek—. No sabemos quién fue.

—Exacto. No sabemos —Neithan lo miró de reojo—. Y aun así, estás actuando como si prefirieras no saber.

Darek tensó la mandíbula.

—No estoy evitando nada.

—Entonces respóndeme esto —dijo Neithan, con calma peligrosa—:

¿Por qué el Demonio usó esa voz?

El aire pareció enfriarse.

—No lo sé —dijo Darek, demasiado rápido.

—¿De verdad? —Neithan ladeó la cabeza—. Porque yo sí sé algo: las criaturas no imitan sin razón. La voz es un ancla. Una elección.

Darek dio un paso adelante.

—Estás insinuando cosas que no tienen sentido.

—No estoy insinuando nada —respondió Neithan—. Estoy preguntando. Y tú te estás cerrando.

Hubo un silencio largo.

Desde la casa se escuchó una risa lejana: la de Summer, seguida por la voz suave de Aisa llamándola a no correr. Ese sonido cotidiano contrastaba demasiado con la tensión entre ambos hermanos.

—Darek —dijo Neithan más bajo—. Yo no quiero tener razón.

Darek bajó la mirada un segundo… y luego la volvió a alzar, firme.

—Entonces deja de buscarla donde no está.

Neithan lo observó, como si viera a alguien distinto al chico con el que había entrenado toda su vida.

—Eso es lo que me preocupa —respondió—. Que estés mirando tan fuerte en una dirección… que no veas lo que tienes al lado.

Darek abrió la boca para responder, pero Neithan ya estaba dándose la vuelta.

—No te estoy acusando —dijo, de espaldas—. Pero tampoco voy a fingir que todo está bien.

Caminó hacia el bosque, deteniéndose solo un segundo antes de desaparecer entre los árboles.

—Ojalá estés mirando en la dirección correcta.

Darek se quedó solo en el claro.

El martillo seguía donde lo había dejado, pero ya no tenía ganas de terminar el trabajo. Miró el bosque, luego la casa… y por primera vez en mucho tiempo, no supo hacia dónde dar el siguiente paso.

———

El bosque estaba demasiado quieto.

No era el silencio normal de la mañana, ese en el que las hojas apenas susurraban y algún ave tardía rompía la calma. Era otro tipo de quietud. Una que se sentía… expectante.

Neithan caminaba entre los árboles con las manos en los bolsillos, fingiendo una patrulla rutinaria. Kevin y Bonnie iban más adelante, discutiendo en voz baja sobre quién había ganado la última partida de cartas.

—Te digo que hiciste trampa —gruñó Kevin.

—Te digo que perdiste —respondió Bonnie con una sonrisa ladeada.

Neithan no intervino. Estaba concentrado en otra cosa.

Había cambiado las barreras esa madrugada. No reforzarlas. No debilitarlas. Solo… moverlas. Alterar el patrón.

Y no le había dicho a nadie.

Cuando regresaron a la cabaña, Aqua ya estaba en el porch, regando unas plantas que no necesitaban agua.

—¿Volvieron antes? —preguntó ella sin levantar mucho la vista.

Neithan alzó una ceja apenas perceptible.

—¿Antes de qué?

Aqua se quedó quieta un segundo. Apenas un segundo de más.

—De… de lo habitual —corrigió—. Pensé que hoy patrullarían más lejos.

Kevin se encogió de hombros.

—Nah, el bosque estaba aburrido hoy.

Bonnie frunció el ceño.

—Demasiado aburrido.

Aqua sonrió. Una sonrisa correcta. Practicada.

Neithan no dijo nada.

Más tarde, dentro de la casa, Summer estaba sentada en el suelo dibujando. Aisa preparaba té, y Darek intentaba —sin éxito— arreglar una silla coja.

—Papá —dijo Summer de repente, sin levantar la vista del papel.

—¿Sí, cielo?

—¿Por qué hoy el bosque estaba torcido?

El sonido de la taza de Aisa chocando con el plato fue leve… pero audible.

—¿Torcido? —preguntó Darek con suavidad— ¿Cómo torcido?

Summer frunció el ceño, como buscando palabras.

—Como cuando alguien mueve algo que no era suyo.

El aire se tensó.

Aisa se agachó a su lado.

—¿Sentiste algo raro?

Summer asintió.

—Pero no miedo… —miró hacia la ventana, al bosque—. Fue como cuando alguien se esconde mal.

Darek tragó saliva.

Desde la puerta, Aqua observaba la escena. Sus manos estaban apretadas, aunque su expresión seguía tranquila.

Neithan apareció detrás de ella.

—Curioso —dijo con voz neutra—. Las barreras se movieron hoy.

Aqua se giró.

—¿Las barreras?

—Sí. —La miró directo a los ojos—. Alguien las ajustó con intención.

Silencio.

—Tal vez fue el bosque —respondió Aqua—. Ya sabes cómo es este lugar.

Neithan sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario.

—Sí —dijo finalmente—. Ya sé.

Esa noche, mientras todos dormían, Aqua se sentó en la cama con las manos temblando levemente.

No había hecho nada grande.

Solo pequeños ajustes.

Pero alguien estaba mirando.

Y lo sabía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo