Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 70
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Capítulo 70: “Mientras él Exista”
El bosque no gritó.
No tembló.
No ardió.
Solo calló.
Ese silencio fue lo que la hizo detenerse.
Aqua —o lo que ahora ocupaba su forma— estaba de pie entre raíces negras y musgo antiguo cuando lo sintió. No fue una explosión. No fue una onda de choque. Fue algo peor.
Un latido.
Uno que no pertenecía al bosque.
Uno que quemaba sin calor.
Su mano se cerró lentamente sobre la tela de su vestido oscuro. No respiró más rápido. No retrocedió. No mostró pánico.
Pero por dentro… algo se tensó como una cuerda a punto de romperse.
—No… —susurró, no como negación, sino como reconocimiento.
Fuego blanco.
Había pasado demasiado tiempo desde la última vez.
Desde aquel niño arrodillado en tierra ensangrentada.
Desde aquel grito que no fue de rabia, sino de pérdida.
Desde el momento en que entendió que ese poder no era fuego.
Era juicio.
Aqua cerró los ojos.
Y recordó.
No el combate.
No la sangre.
No la muerte.
Recordó la sensación.
La misma que ahora volvía a rozarle la conciencia.
> “Mientras él exista… yo no puedo tocarla.”
El pensamiento no fue emocional. Fue matemático.
Darek.
No Neithan.
No las barreras.
No el bosque.
Él.
Siempre había sido él.
Aqua caminó despacio entre los árboles, deslizándose como una sombra que ya no necesitaba ocultarse. Las criaturas del bosque se apartaban sin comprender por qué. Los insectos callaban. Las hojas no se movían.
El bosque sabía.
Ella lo sentía en cada paso.
—Así que… despertaste otra vez —murmuró, con una sonrisa que no llegó a ser sonrisa.
No había odio en su voz.
Había miedo contenido.
El fuego blanco no respondía al instinto. No respondía al deseo. No respondía a la rabia.
Respondía a algo peor.
A la decisión.
Aqua apretó los dientes.
Ese poder…
ese maldito poder…
No lo había destruido a ella en su universo porque Darek no quiso usarlo contra ella. Porque dudó. Porque se contuvo. Porque amó demasiado.
Y ahora…
—Aún no lo sabes —susurró—. Aún no sabes qué eres capaz de hacer.
Eso era lo aterrador.
Si Darek despertaba completamente ese fuego…
si dejaba de contenerse…
si dejaba de creer que siempre debía proteger a todos…
Aqua no tendría oportunidad.
Ni con demonios.
Ni con sellos.
Ni con universos.
Nada podría tocar a Summer mientras él existiera así.
Aqua se detuvo.
Apoyó la mano contra el tronco de un árbol antiguo. La corteza se resquebrajó apenas, como si el bosque mismo se estremeciera ante su contacto.
—No… —dijo esta vez con un hilo de algo que casi parecía tristeza—. No ahora.
Atacar de frente sería estúpido.
Ella no era estúpida.
Un Darek alerta era imposible.
Un Darek completo… impensable.
Pero un Darek cansado.
Uno culpable.
Uno dividido entre amar y dudar…
Ese era otro asunto.
Aqua abrió los ojos.
Ya no había pánico en ellos.
Solo cálculo.
—No te atacaré —susurró, como si él pudiera oírla—. No todavía.
El plan se formó sin esfuerzo.
No golpes.
No fuego.
No sangre.
Distancia.
Semillas de duda.
Pequeñas grietas.
Hacerle creer que está fallando.
Que no es suficiente.
Que su amor lastima.
Usar lo que siempre había sido su mayor fuerza…
—Tu corazón —murmuró—. Siempre tan fácil de romper.
Y entonces, el pensamiento que más la desgarró llegó sin permiso.
No como estrategia.
Como verdad.
> Para salvar mi futuro… tengo que destruir a la persona que amo.
Aqua cerró los ojos otra vez.
Por un segundo —solo uno— su máscara se agrietó.
No lloró.
Los demonios no lloran.
Pero algo dentro de ella se quebró en silencio.
Cuando volvió a moverse, el bosque volvió a respirar.
Y en la distancia, muy lejos, Darek no supo por qué sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
El juego ya había comenzado.
Y esta vez…
Aqua no pensaba perder.
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