Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 74
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Capítulo 74: “¿Es mi Culpa?”
La mañana avanzó despacio, como si la casa entera hubiera decidido respirar con cuidado.
Aisa fue la primera en levantarse. Caminó descalza por el pasillo, sosteniendo una taza que se había servido y olvidado terminar. Se detuvo frente a la ventana que daba al bosque. El cielo estaba claro, pero algo en la luz le resultó… pesado. No supo decir por qué.
—Estoy bien —murmuró para sí misma, sin estar segura de a quién intentaba convencer.
Desde la cocina llegó la voz de Bonnie, animada como siempre.
—¡Aisa! ¿Vas a ayudar o vas a hipnotizar a los árboles?
Aisa dio un pequeño salto, como si la hubieran sacado de un sueño.
—¡Ya voy! Perdón.
Entró a la cocina sonriendo, pero Bonnie la miró de reojo, afilada.
—¿Dormiste mal?
—No… bueno… —Aisa dudó—. Soñé cosas raras.
—¿“Raras” tipo bosque raro o “raras” tipo Kevin hablando en serio?
—Ojalá fuera lo segundo —intentó bromear Aisa.
Bonnie no insistió, pero lo anotó mentalmente.
Mientras tanto, en el comedor, Darek ayudaba a Summer a elegir qué pan quería. La niña apoyaba la barbilla en la mesa, mirándolo como si fuera lo más seguro del mundo.
—¿Hoy vas a entrenar? —preguntó ella.
Darek parpadeó.
—Tal vez un poco.
—No te vayas lejos —pidió Summer en voz baja—. Cuando te vas… el aire se siente raro.
Darek frunció el ceño, se agachó frente a ella.
—No pasa nada, pequeña. Estoy aquí.
Desde la puerta, Aisa los observó. Y sin saber por qué, un nudo le cerró la garganta.
Estoy fallando, pensó de pronto.
No hubo una voz.
No hubo un susurro claro.
Solo una idea que no le pertenecía… pero encajaba demasiado bien.
Si no estuvieras aquí… nada de esto estaría pasando.
Si no hubieras cruzado esa línea…
Aisa apretó los dedos alrededor de la taza.
—Aisa —llamó Aqua desde el otro lado del comedor—. ¿Estás bien?
La princesa estaba sentada, serena como siempre. Sonreía. Pero esa sonrisa, por alguna razón, atravesó a Aisa como una aguja.
—Sí —respondió demasiado rápido—. Perdón… Aqua, ¿podemos hablar un momento?
Darek levantó la mirada, sorprendido. Aisa evitó verla.
Aqua asintió, confundida.
—Claro.
Salieron al porche. El bosque se extendía frente a ellas, silencioso. Aisa sintió un leve escalofrío cuando cruzó el umbral.
—Yo… —empezó, y se detuvo. Las palabras no querían salir—. Quería decirte que… lo siento.
Aqua parpadeó.
—¿Lo sientes… por qué?
Aisa tragó saliva.
—Por… por todo. Por estar en medio. Por complicar las cosas. Por hacerte sentir… —su voz se quebró— menos importante.
Aqua la miró, genuinamente descolocada.
—Aisa, no entiendo de qué hablas.
—Yo sí —susurró Aisa, bajando la mirada—. Y eso es lo peor.
El viento se levantó de golpe. Las hojas crujieron, como si alguien hubiera pasado entre los árboles sin ser visto.
Aqua dio un paso al frente.
—Aisa, mírame. No me debes nada. Nadie aquí—
—¡Sí te debo! —interrumpió Aisa, con una intensidad que no le era propia—. Te debo por romper algo que es tuyo. Te debo por poner a Darek en peligro. Te debo… —se detuvo, respirando agitada— todo.
Aqua guardó silencio. No porque entendiera… sino porque por primera vez sintió que algo se estaba moviendo debajo de esa conversación.
—No sé qué crees que hiciste —dijo despacio—, pero no estás sola. No tienes que cargar con culpas que no—
Aisa negó con la cabeza.
—Eso es lo que me da miedo. Que no sé de dónde viene esto… pero no se va.
Dentro de la casa, Neithan levantó la cabeza de golpe. Sus sentidos rozaron las barreras, y algo respondió… distinto.
—Kevin —murmuró—, ¿sentís eso?
—¿El qué?
—Como si alguien estuviera empujando desde adentro.
Kevin frunció el ceño.
—Eso no suena bien.
Afuera, Aisa se llevó una mano al pecho. El bosque volvió a callar, como satisfecho.
En algún lugar que no pertenecía a ese mundo, algo sonrió sin labios.
La culpa ya está sembrada.
Ahora solo hay que dejarla crecer.
Aqua observó a Aisa con preocupación real.
—Aisa… —dijo con suavidad—. Hablaremos cuando quieras. Pero no te castigues por cosas que no hiciste.
Aisa asintió… aunque no creyó una sola palabra.
Porque, por primera vez, la culpa ya no parecía una idea ajena.
Parecía suya.
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