Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 77
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Capítulo 77: “Neithan no Espera…”
La casa estaba extrañamente tranquila esa tarde. No era el silencio cómodo de otros días, sino uno tenso, como si las paredes mismas estuvieran escuchando.
Neithan apoyó la espalda contra el marco del porche, observando el bosque sin realmente mirarlo. Había pasado la mañana revisando las barreras, tocando runas antiguas que no reaccionaban como debían. No estaban rotas. No estaban forzadas.
Habían sido aceptadas… a medias.
Eso era lo que más le inquietaba.
Escuchó pasos detrás de él.
—¿Buscabas a alguien? —preguntó Darek, saliendo al porche con una taza de té que ya estaba frío.
Neithan no respondió de inmediato. Se tomó su tiempo, como si eligiera con cuidado cada palabra antes de sacarla del pecho.
—¿Podemos hablar? —dijo al fin—. A solas.
Darek frunció apenas el ceño, pero asintió. Se apoyó a su lado, mirando también hacia los árboles.
Pasaron unos segundos largos.
—No voy a acusar a nadie —empezó Neithan, directo, sin rodeos—. Tampoco voy a decirte qué hacer.
Darek giró levemente la cabeza hacia él.
—Entonces… ¿qué pasa?
Neithan cerró los ojos un instante.
—Algo cambió.
Eso fue todo. Pero dicho así, pesó como una losa.
—Las barreras reaccionan distinto —continuó—. El bosque también. No como cuando aparece un enemigo… sino como cuando no reconoce a alguien como antes.
Darek sintió un nudo formarse en el estómago.
—¿Estás diciendo que hay un intruso?
—No —respondió Neithan, firme—. Si fuera tan simple, ya estaría actuando. Esto es peor. Es como si el bosque dudara. Como si algo que debería ser constante… ya no lo fuera.
Darek apretó la taza entre las manos.
—¿Tiene que ver con el Demonio?
Neithan abrió los ojos y lo miró por primera vez de frente.
—Tiene que ver con Summer.
El nombre cayó entre ambos como una campana.
—Ella es el punto fijo —dijo Neithan—. Todo reacciona alrededor de ella. Las barreras, las criaturas, incluso la magia más antigua. Y cuando algo la pone en riesgo… el mundo lo siente.
Darek tragó saliva.
—Summer está bien —dijo, más como un deseo que como una certeza.
—Ahora sí —aceptó Neithan—. Pero no me gusta lo rápido que todo está cambiando. Ni lo callados que están algunos silencios.
Darek bajó la mirada.
—No sé a qué te refieres…
Neithan no sonrió. Tampoco se mostró duro. Solo cansado.
—No necesito saberlo todo —dijo—. Y no quiero versiones. Lo único que quiero dejar claro es esto.
Se enderezó, con esa presencia que siempre imponía sin levantar la voz.
—No estoy del lado de nadie —continuó—. Ni tuyo. Ni de Aqua. Ni siquiera del bosque.
Darek alzó la vista.
—Estoy del lado de Summer.
El aire pareció tensarse.
—Y si algo —lo que sea— empieza a ponerla en peligro… —Neithan dejó la frase incompleta, pero el mensaje fue claro— no me voy a quedar callado.
Darek cerró los ojos un segundo. Vio flashes: la risa de Summer, sus preguntas inocentes, los sueños rotos que no entendía del todo. Vio a Aisa preocupada. Vio a Aqua sonriendo… con algo quebrado detrás.
—Yo también estoy de su lado —dijo finalmente, con voz baja—. Siempre.
Neithan asintió despacio.
—Eso espero, hermano —murmuró—. Porque ya no queda mucho tiempo para fingir que todo está bien.
Desde adentro de la casa, se escuchó la risa de Summer, clara y brillante, llamando a alguien para que fuera a ver un dibujo, o un juego, o algo que solo ella consideraba urgente.
Ambos hombres se quedaron en silencio.
El bosque, a lo lejos, no se movió.
No susurró.
No respondió.
Y eso, más que cualquier rugido, fue lo que más miedo dio.
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