Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 81
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Capítulo 81: “Cuando quedarse Duele más que Irse”
El día en que Aqua se fue no hubo gritos.
No hubo discusión.
Ni siquiera un adiós largo.
Solo una maleta cerrándose con un sonido seco, y una puerta que se cerró con demasiado cuidado.
Darek estaba en el patio con Summer cuando Neithan apareció en el umbral. No dijo nada al principio. No hizo falta. Aisa, que estaba sentada en los escalones, levantó la vista y lo entendió al instante.
—¿Se fue…? —preguntó en voz baja.
Neithan asintió una sola vez.
Summer dejó de jugar.
—¿Aqua va a volver? —preguntó, mirando a Darek con esa inocencia que dolía más que cualquier reproche.
Darek abrió la boca.
No salió nada.
Aisa tomó a Summer de la mano.
—Ve a buscar a Bonnie, ¿sí? —le dijo con suavidad—. Dile que la necesito.
Summer dudó un segundo, pero obedeció.
Cuando se quedaron solos, el silencio se volvió pesado.
—No dijo nada —murmuró Neithan—. Solo… que necesitaba volver al reino.
Darek siguió mirando el suelo.
—¿Te dejó algo? —preguntó Aisa, con cuidado.
Neithan negó.
—Solo dijo: “Cuídenlo”.
Eso fue todo.
—
El reino
Aqua llegó al castillo entrada la noche.
Sus padres la recibieron con alivio… y preocupación inmediata.
—Aqua —dijo la reina, acercándose—. ¿Qué pasó?
Aqua intentó sonreír.
Falló.
Se llevó una mano al pecho y negó con la cabeza.
—No puedo quedarme donde… donde ya no soy necesaria.
El rey no dijo nada. Solo la abrazó.
Aqua se quebró ahí.
Lloró sin explicarse del todo. Lloró por Summer.
Por Darek.
Por Aisa.
Por esa sensación constante de estar mirando una vida que seguía sin ella.
—Hiciste lo que creíste correcto —dijo su madre, acariciándole el cabello—. A veces amar también es saber cuándo retirarse.
Aqua cerró los ojos.
No se sentía valiente.
Se sentía vacía.
—
En la cabaña.
Darek dejó de entrenar.
Primero fue un día.
Luego dos.
Después… nadie volvió a verlo con la espada.
—Vamos, hermano —dijo Kevin una mañana—. Aunque sea sal a caminar.
—Luego —respondió Darek, sin levantar la mirada.
Ese “luego” nunca llegaba.
No desayunaba.
No cenaba.
No hablaba más de lo necesario.
Aisa se sentaba cerca, sin tocarlo.
Bonnie lo observaba desde lejos, mordiéndose la lengua para no decir algo impulsivo.
Neithan… Neithan lo miraba con una preocupación que ya no intentaba ocultar.
Una tarde, Summer subió sola al cuarto.
—Papi… —susurró, trepándose a la cama—. ¿Es por mi culpa?
Darek se incorporó de golpe.
—No —dijo demasiado rápido—. Nunca digas eso.
Summer lo miró, dudosa.
—Aqua se fue después de que yo llegué…
Darek la abrazó con fuerza.
—Tú no rompiste nada —murmuró, con la voz rota—. Solo… llegaste a un lugar que ya estaba frágil.
Summer apoyó la cabeza en su pecho.
—¿Te duele aquí? —preguntó, tocándole el corazón.
Darek cerró los ojos.
—Sí.
———
Esa noche no salió de su cuarto.
Ni la siguiente.
Aisa se sentó frente a la puerta, apoyando la espalda en la madera.
—No tienes que hablar —dijo en voz baja—. Pero no tienes que pasar esto solo.
Del otro lado, Darek apretó los puños.
—Yo… la dejé ir —murmuró—. Y ahora duele como si me la hubieran arrancado.
Aisa cerró los ojos.
El problema ya no era el Demonio.
Ni el bosque.
Ni las barreras.
El problema era que Darek estaba perdiendo algo mucho más peligroso:
Las ganas de seguir.
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