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Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 86

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Capítulo 86: “La Princesa que no Volvió”

El reino despertó con el sonido ordenado de siempre.

Campanas suaves anunciando el inicio del día, pasos de sirvientes recorriendo pasillos de mármol, el murmullo constante de un lugar que nunca se detenía. Para todos, era un día normal. Para Aqua, era el primer día en mucho tiempo en el que volvió a ser solo la princesa.

Se levantó antes de que el sol terminara de asomar. Su habitación estaba impecable, como si nadie hubiera llorado ahí la noche anterior. El vestido azul claro ya estaba preparado, planchado con precisión, y el broche real reposaba sobre la mesa como si nunca hubiera sido quitado.

Aqua se miró al espejo.

Sonrió.

Era una sonrisa perfecta. Practicada. De esas que aprendió desde niña.

—Buenos días —se dijo en voz baja.

Y la princesa salió de su habitación.

En el salón principal, sus padres ya estaban sentados. El rey dejó su taza al verla entrar, y la reina fue la primera en levantarse.

—Aqua… —dijo con alivio contenido—. Dormiste bien?

—Sí, madre —respondió ella sin dudar—. Como siempre.

Se sentó derecha, elegante, con las manos juntas sobre la mesa. Escuchó los informes del día, opinó sobre asuntos menores del reino, hizo preguntas precisas. Incluso rió suavemente cuando su padre hizo un comentario torpe sobre una delegación extranjera.

Todo estaba… bien.

Demasiado bien.

La reina la observó con atención, pero no dijo nada. El rey, en cambio, sonrió satisfecho.

—Me alegra verte así —dijo—. Sabía que volver a casa te ayudaría.

Aqua inclinó un poco la cabeza.

—El reino me necesita —respondió—. Y yo… también lo necesitaba.

No mencionaron nombres. No hablaron del bosque, ni de la cabaña, ni de la colina. No hablaron de Darek.

Y nadie preguntó por el anillo.

Más tarde, en el patio de entrenamiento, Aqua empuñó su lanza con firmeza.

El golpe del metal contra el suelo resonó seco. Giró, atacó, retrocedió. Sus movimientos eran precisos, controlados, más intensos de lo habitual. Uno de los capitanes dio la orden de detenerse, pero Aqua continuó unos segundos más antes de bajar el arma.

—Princesa —dijo él, con respeto—. No necesita exigirse tanto hoy.

Aqua respiró hondo. Sonrió otra vez.

—Estoy bien —respondió—. De verdad.

Pero cuando giró para irse, sus manos temblaron apenas un segundo.

Nadie lo notó.

El día siguió avanzando.

Reuniones. Audiencias. Firmas. Sonrisas.

La princesa Aqua había vuelto.

Pero cuando el sol se ocultó y el castillo quedó envuelto en un silencio profundo, Aqua regresó a su habitación y cerró la puerta con cuidado.

Se apoyó en ella.

El aire se le escapó de los pulmones como si hubiera estado conteniéndolo todo el día.

Caminó despacio hasta la mesa, abrió el cajón inferior y sacó una pequeña caja. La sostuvo entre las manos unos segundos antes de abrirla.

El anillo brilló suavemente bajo la luz tenue.

Aqua lo tomó con cuidado, como si pudiera romperse.

—Lo intenté… —susurró—. De verdad lo intenté.

Se sentó en la cama, con la espalda encorvada por primera vez desde que llegó al reino. El anillo descansó sobre su palma abierta.

—Fui paciente. Fui fuerte. Fui comprensiva… —su voz se quebró—. ¿No fue suficiente?

Nadie respondió.

Aqua cerró los dedos alrededor del anillo y lo guardó de nuevo, esta vez en el fondo del cajón. Cerró con firmeza.

Luego se levantó y se acercó a la ventana.

El cielo nocturno estaba despejado. Las estrellas parecían más brillantes esa noche.

Aqua apoyó la frente contra el vidrio frío.

—¿Estás mirando el mismo cielo…? —preguntó en un susurro casi inaudible.

Imaginó la colina. El bosque. La cabaña iluminada tenuemente. Imaginó a Darek levantando la vista, tal vez sin saber por qué sentía ese peso en el pecho.

Una lágrima rodó por su mejilla.

No la limpió.

—No volví porque fuera débil —dijo, más para sí misma que para el mundo—. Volví porque quedarme… me estaba rompiendo.

El castillo permaneció en silencio.

La princesa Aqua se quedó allí, sola frente al cielo, sosteniendo una decisión que nadie más podía ver.

Había vuelto al reino.

Pero algo de ella…

se había quedado atrás.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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