Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

De Dama de Honor a... Novia!!! - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. De Dama de Honor a... Novia!!!
  4. Capítulo 10 - 10 Capítulo 10
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: Capítulo 10.

Háganme cornuda 10: Capítulo 10.

Háganme cornuda << No puede ser, ¿Él también?

Es que tenía un letrero en la puta frente que decía “Háganme una cornuda”>>  En definitiva, lo debía de tener.

Porque el idiota supremo lo había hecho y a tan solo metros de mí.

Mi ira iba escalando segundo a segundo, dije que no iba a tolerarlo y en estos momentos lo único en lo que pensaba era en dañar a alguien.

Comencé a gritar y tirar cosas por toda la habitación por completo iracunda con la intención de levantarlos, la mujer que estaba desnuda en su cama iba despabilándose, pero el maldito embustero seguía durmiendo como un tronco.

Sin embargo, había alertado a todos en la cabaña que fueron llegando corriendo a medio vestir, Jesse directamente en calzoncillos, Dani con la bata a medio cerrar, Mason y Xime con unos pijamas puestos.

Todos frotándose los ojos queriendo saber el motivo de mis escandalosos gritos hasta que se encontraron a mi alrededor dentro de la habitación, exclamaciones y ojos sorprendidos por doquier y la maldita mujer ya estaba despierta.

– ¿Qué?

¿Quiénes son ustedes y qué hacen en la habitación?

– ¡Es un maldito chiste!

¿Quién diablos eres tú?

– grito yo frustrada por esa pregunta tam absurda, temblaba de la sola idea de estrangularla, ¡Maldita zorra!

– No, dime tú quién se supone que eres que entras y gritas en una habitación que no es tuya – dice descaradamente y sin pudor alguno, sin importarle que estuviéramos viéndola comienza a buscar ya que estaba en…

nada.

– La voy a matar – susurro y me abalanzo sobre ella, pero unos brazos fuertes me sostienen, cuando mi mirada furiosa se posa en un Jesse sorprendido y con unos ojos cautelosos escucho el débil susurro de Dani queriendo calmarme.

– Escúchame zorra de cuarta – comienza Xime dando un paso al frente – Ella es la novia del muerto este que está en la cama, ahora dime quién carajos eres tú para venir a invadir mi casa ¿Cómo hiciste para entrar?

– Me llamaron quisieron mis servicios y aquí estoy – confiesa encogiéndose de hombros como si tal cosa fuera la cosa más normal del mundo.

Eso era todo lo que podía escuchar y ver, mi tranquilidad se había ido al maldito infierno desde que vi esta imagen y me encontraba en un punto donde ni el más fuerte me podría parar, me deshice de Jesse y dando unas zancadas rápidas aprovechando de su descuido le di el más fuerte golpe que pude haber dado en mi vida y fue directo en su estúpida cara de zorra barata.

La había tomado desprevenida que había encajado justo entre el ojo y el pómulo del lado derecho, eso se inflamaría como la santa mierda por unos largos días.

¡Dios bendito!

Agradecía esos momentos de desquite en el gym con la bolsa de boxeo, debía recordar agradecerle a mi entrenador cuando volviera de estas vacaciones.

Ese golpe fue una verdadera cosa magnífica.

Aunque no era suficiente para mí, aún no estaba contenta.

Con ayuda de mis amigas quienes, sorprendidas, pero muy contentas al ver como había descargado mi furia con la maldita me ayudaron cuando decidí echarla fuera como la perra callejera que era, no había dejado que ni vistiera sus asquerosos pantalones.

La Lanzamos a la calle en ropa interior y con todas sus porquerías regadas por ahí.

Cuando regresamos a la habitación ya que el verdadero culpable aún no había despertado, no después de semejante escándalo.

Los gritos míos y luego los de esa mujer por el golpe tan fuerte que le había dado, sin importar todo eso el seguía durmiendo, pero al parecer mientras nos encargábamos del paquete los chicos se encargaron de revivir al bastardo idiota.

El sujeto estaba perdido por completo, a pesar de tener los ojos abiertos su mente estaba claro que viajaba en otro planeta.

Su esclerótica se encontraba de un rojo sangre ¿Qué diablos había hecho anoche?

Tenía unas ganas de matarlo o tan siquiera golpearlo hasta cansarme.

Pero esta vez, esta vez no sería yo la que corriera tras un engaño.

Si alguien debía marcharse, ese debía ser él.

Sufrí por años, he visto distintos tipos de casos de engaños, había elegido a la equivocada con quien experimentar si su intención era, “cuanto tiempo después de estar en una relación sería con alguien es necesario para abandonarlo o dejarlo botado por ahí como basura”.

– Julia, mierda mira esto – me dice Dani mostrándome un típico paquetito de cocaína.

<< ¿Se estuvo drogando?

No puede ser, de todas formas, debí adivinarlo.

Los ojos estaban muy rojos.>>  Lo miré a su hermoso rostro que en estos momentos se encontraba obnubilado por solo él sabrá qué, miraba la pared, el techo y luego a nadie en especial.

Su estado logró frustrarme que no quise esperar, cargué una fuente con agua helada y se la arrojé a la cara logrando de esa forma que despabilara por completo en cuestión de segundos.

Había comenzado a hablar incoherencias, hasta que los chicos viendo el estado tan deplorable en el que se encontraba, nos pidieron que nos retiremos y que los dejáramos que ambos se encargarían del ebrio drogado.

Luego podríamos tener tiempo para hablar y aclarar cosas, el problema era que mi frustración, rabia, enojo y muchas cosas más, no tenían ganas de manejar.

Cuando las cosas fueron calmándose más y Ryan ya no estaba en mi campo de visión el peso de toda la situación cayó sobre mí.

Mis amigas hablaban, pero yo no podía escuchar.

Lo único en lo que pensaba era en lo ridícula que me veía, otro hombre que me engañaba y este lo hizo sin remordimientos bajo el mismo techo donde nos encontrábamos.

Yo estaba aquí a unos pasos de él, nuestros amigos incluso mis padres se encontraban a metros de nosotros, lo peor es que estábamos a días de un casamiento.

Maldito sea.

No logro entender por qué lo hizo, horas antes me había estado besando diciéndome que me quería y que lo nuestro, era real.

Entiendo que no lo conozco, existen unas infinidades de cosas que desconozco, pero veía sinceridad en sus palabras.

Fui una ingenua.

Fui a mi habitación a llorar como una Magdalena, las chicas que insistieron en quedarse conmigo para consolarme finalmente las convencí para que fueran a la casa e hicieran como que no había pasado y dieran alguna excusa barata por mí.

No deseaba que nadie supiera aún de esto, primero quería llorar mis penas hasta que mis lágrimas se sequen luego, pensaría que haría con todo y como enfrentaría a todos.

Sola entre lágrimas seguía buscando una razón, anoche me había pedido que durmiera con él en la misma habitación, pero ante mi negativa ¿Por qué buscaría una amante?

¿Tanta fue su urgencia que no toleró no tener sexo conmigo esa noche?

Tras darle vueltas y vueltas al asunto, llorar y seguir llorando lamiendo mis heridas hasta el cansancio.

Cuando ya no tenía fuerzas me dije que ya era suficiente, no podía llorar por siempre.

Soy alguien que pasó por muchas cosas antes, debía pensar las cosas con claridad y con frialdad.

Antes había creído que hablar con Ryan me daría mucha impotencia, pero ahora lo quería.

Necesitaba que me diera una excusa, cualquiera.

Quería verlo a los ojos y escucharlo.

Ryan no parecía la clase de hombre que al no poder acostarse con una lo haría con otra, además conocía mi historia yo se lo había contado, sabía y había visto mis lágrimas a consecuencia de Esteban y ¿Me hace lo mismo?

Eso sería muy cruel e insensible.

No.

Comencé a creer que no sería capaz de disimular todo este tiempo en ser una persona totalmente diferente.

Había algo que no cuadrada con todo esto, no creo que quisiera quedar mal parado frente a todos aquí.

Tampoco creía que quisiera lastimarme tanto cuando no había nada en contra suya.

Tenía las esperanzas nuevamente de que quizás todo esto tuviera una justificación válida, pero no haría las cosas fáciles.

No dejaré que nadie me quiera ver la cara de estúpida nuevamente, por más bueno y comprensible que aparente.

Luego de aproximadamente dos horas sin querer y del cansancio mental que todo esto me producía me había quedado dormida.

Sentí que alguien me sacudía del hombro levemente, cuando abrí los ojos Jesse ocupaba todo mi campo de visión.

Preocupación y cierto matiz de compasión de sus ojos.

– ¿Ya despertaste?

¿Julia?

– ¿Qué sucede Jess?

Acaso ya ha recobrado la consciencia o se murió – digo frotándome los ojos viendo como una pequeña sonrisa se puede apreciar en su rostro.

– Ya está mejor, aunque un poco confundido.

No sabe decir exactamente qué pasó.

No para de repetirnos una y mil veces que él nunca llamó a una puta y que mucho menos la haya metido aquí.

Además, está muy sorprendido por las drogas, nos asegura que él jamás había consumido eso antes – suspira mientras observándose las manos, una de ellas las posa en mi hombro – Julia deberían hablar, entiendo que quizás no quieras, pero espero que lo hagan, él está muy mal por ti.

¿Mal por mí?

¿Cómo lo tenía que interpretar a eso?

– Ok, dile que venga si es que puede.

No podré verlo en la misma habitación donde estuvo con esa mujer.

– Bien, ahora le diré.

– No es necesario – escucho su voz avergonzada – Cariño estoy aquí  Lo vi cabizbajo en la puerta de mi habitación, veía como abatido decidía si entrar o no.

– Los dejo – me dice Jess presionando mi mano antes de marcharse, al cruzar a Ryan lo mira con el ceño fruncido y le dice – Trata de no cagarla más.

Cuando Jesse se marchó y nos quedamos solos ambos nos mirábamos sin decir nada.

Yo seguía recostada en mi cama mientras veía que no avanzaba, sabía que no lo haría si no se lo decía.

Que estúpido.

Y que estúpida yo.

Era capaz de saber que no avanzaría hasta que no se lo dijera yo, pero dudaba de si fue capaz o no en acostarse con otra mujer estando yo en la misma casa y a horas de habernos declarado nuestros sentimientos.

– Acércate, debemos hablar y quiero escuchar lo que tienes para decir.

– Lamento lo que te he hecho pasar, se lo que significa para ti todo esto y de verdad espero que me creas cuando digo que no sería capaz de jamás engañarte de esta forma.

Te amo y con locura.

Mi cerebro hizo corto circuito al escuchar que me amaba, habría querido escuchar esas mismas palabras en una situación diferente.

Pero aquí estábamos y aunque me alegraba saber esto, también me entristecía ya que no sabía cómo responder.

Dudas invadía mi mente, pero no dudas sobre mis sentimientos más bien dudas acerca de la veracidad de sus palabras.

– Quiero, no.

Necesito que me expliques ¿Qué ocurrió anoche?

Por qué amaneciste drogado y con una zorra a tu lado.

– Mira sé que sonará algo imposible de creer, pero la verdad es que tampoco sé que ocurrió con exactitud.

Lo único que recuerdo fue que anoche cuando nos fuimos a acostar luego de un par de minutos tocaron la puerta.

Sabía que nadie iría porque los chicos estaban en la suya y tú estabas muy cansada y probablemente dormirías con los tapones puestos.

Cuando fui y abrí la puerta sentí un golpe y luego un olor extraño, lo próximo que recuerdo es esta mañana tú gritando, mi dolor punzante en la cabeza y que todos me miraban con enojo.

Me encontraba con la mandíbula abierta mirando su rostro, para cuando terminó de relatar toda aquella absurdez yo ya me encontraba sentada en la cama por completo impresionada.

Ryan aún se encontraba en la puerta, a pesar de haberle pedido que se acercara no lo había hecho, ahora comprendía por qué.

Es que toda esa historia sonaba por completo ridícula, no sabía si reír o mandarlo al carajo por creerme muy estúpida como para caer en algo así.

Se debía de tratar de una mentira muy asquerosa porque parecía irreal.

Me encontraba confundida, no sabía que creer.

Si entendía que quizás los chicos no escucharan nada porque cada uno había dormido con su respectiva pareja en una misma habitación, por lo que es comprensible que estarían ocupados, y yo…

es verdad estaba cansada, mucho.

Por eso me había negado en dormir con él, quería descansar y la verdad es que no había escuchado nada en toda la noche.

Apenas me había acostado y apoyado la cabeza contra la almohada el sueño me atrapó y hasta hoy no me había despertado en ningún momento.

De todas formas, creer o no dependía de mí.

Podía ver en su rostro que se encontraba confundido, avergonzado, pero también un enojo momentáneo lo atravesó cuando mencionó que esta mañana se había despertado y todos lo estaban mirando feo.

Tras cada palabra saliendo de su boca había visto sinceridad en sus ojos, hablaba con la verdad y con desesperación porque quería que creyera en su palabra.

Aun sabiendo eso, no podía evitar pensar que todo se trataba de una manipulación de su parte para que lo perdone y convencerme de que no tuvo nada que ver.

En un momento la situación me pareció graciosa, cuando de trabajo se trata tengo un sexto sentido que ayuda a descubrir con facilidad las mentiras y artimañas de las personas.

Era un verdadero fastidio saber que cuando se trata de mi vida personal y amorosa soy un completo fracaso, porque maldita sea me han visto la cara.

Claramente cuando se trata de amores no puedo ser objetiva con los hombres porque están mis sentimientos de por medio y eso hace que me ciegue por completo y no pueda ver la verdad que ronda frente a mis ojos.

Aunque admito que esta vez estaba segura de que sería un hombre diferente, alguien que valiera mi tiempo y mi dedicación.

Lo poco que había conocido me había encandilado.

Su amabilidad, su caballerosidad todo él fue una maravilla.

Su comprensión y la falta de palabras para lograr comprender sin siquiera conocer bien hacía que todo esto se vuelva más doloroso.

Quería darme una oportunidad, pero no quería que volvieran a romperme el corazón.

– Ryan yo…

no sé qué decirte.

No sé si creerte o no.

Siempre me equivoco con los hombres que elijo y lo sabes.

– Julia, yo jamás consumí drogas – esta vez sonaba más desesperado, dio unos pasos más y colocándose en la punta de mi cama me miraba suplicante – Jamás lo he hecho y eso se lo puedes preguntar a Mason, me conoce mejor que nadie.

Además, preciosa me volviste loco desde el primer momento, ayer pasamos el día más maravilloso.

Juntos tú y yo.

Eres mi otra mitad.

¿Por qué querría destruir todo eso?

Te fui sincero desde el primer día y no te mentiría, no de esa forma y más estando nuestras familias a pocos metros.

– Ryan…

Más envalentonado decide ponerse a centímetros de mí, miraba mis manos y sabía que los quería sostener.

Se pasaba las manos por el pelo húmedo alborotándolo más, se veía realmente sexy y veía que sus ojos estaban brillosos, lágrimas no derramadas daban vueltas y queriendo disimular su desesperación desviaba la mirada de mí.

– Escucha, le pediré a Daniela y Xime que me ayuden, investigaré de donde salió esa mujer y como terminó en mi cama.

Verás que no miento, verás cuanto significas para mí y lo más importante, voy a demostrarte que alguien nos quiere hacer daño y quiere dañar esto que tenemos, porque de otra forma esto no se explica.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo