De Dama de Honor a... Novia!!! - Capítulo 16
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16: Capítulo 16.
La razón de su angustia 16: Capítulo 16.
La razón de su angustia Cuando volvimos de la degustación hablamos con los chicos de la idea de quedarnos en la cabaña y pedir que preparen algo allí porque realmente estábamos todos muy cansados.
Todos tuvimos día agotadores, nosotras estuvimos ocupadas con las labores de damas y los chicos con la tarde de juego, apenas se los comentamos estuvieron más que gustosos de quedarse viendo una película.
Además, ya estábamos todos acomodados en la cabaña, nuestros amigos estaban muy cómodos lejos de la casa donde todos los observaban y los volvían locos, en especial los padres.
El tener donde escapar para ellos fue glorioso.
Con Ryan las cosas iban bien y decidimos compartir de una vez una habitación, por supuesto fuimos a la mía.
Nuestros amigos fueron a la de Ryan, los únicos que aún seguían indecisos en si definir su relación o no eran Jesse y Daniela.
Días si, días no compartían habitación.
Era perfecto y maravilloso tener a mis amigos todos juntos en un mismo lugar, podríamos compartir momentos, charlar sin tener que escondernos y más aún con la investigación que estábamos realizando.
– Bueno, atención ¿Qué veremos?
– anuncia Xime apoyando el bol de papas fritas que comeríamos viendo la película.
– Por favor que no sea algo tan cursi – pide Mason, me imagino que la conoce tan bien a mi amiga que ya adivina que pedirá alguna película gomosa.
– Yo prefiero una de acción – opino y veo que los chicos asienten apoyando la moción.
– Creo que, aunque yo también sea partidaria de las películas románticas prefiero esta noche una de acción.
– Dice Dani con una buena cantidad de papas en la boca.
Aunque comimos como nunca ella siempre tiene hambre.
– Bueno veremos una maratón de Rápido y Furioso.
– Concreta Ryan mientras toma el control ya buscando la película y no dando tiempo de pensarlo dos veces.
Ya nos conoce, sabe que ante cualquier cosa estamos varios minutos discutiendo y decidiendo.
Esta vez no nos dieron tiempo ni para dudarlo.
Ya que no teníamos más opción nos conformamos con esa película, los seis nos acomodamos en la sala donde corrimos los sillones y dispusimos unas mantas en el suelo donde estábamos todos para poder disfrutar de nuestra noche.
Donde comimos, vimos la película y en algún momento nos quedamos dormidos.
Al día siguiente estábamos todos súper dormidos cuando sentimos que alguien llamaba a la puerta ¡Que reverendo idiota nos despertaba tan temprano!
Debía de ser algo muy importante para que nos molestaran, cuando ya era imposible dormir y mi mal humor estaba al máximo, vi que ninguno estaba con la idea de ver de quien se trataba no tuve otra que levantarme yo.
De paso me fijé la hora y eran las ¡9:00 de la mañana!
Bueno, era temprano, pero a decir verdad estos días veníamos despertando más temprano, tal parece que finalmente nuestros cuerpos nos cobraban el cansancio.
– ¿Sí?
– Digo abriendo la puerta importándome un comino mi apariencia ya que quería que viera que me acaba de despertar.
– ¡Buen día!
Disculpa creo que te desperté.
No reconocí la voz así que parpadee un par de veces para ver de quien se trataba y claramente no era alguien que haya visto en la casa antes, así que debe ser alguien nuevo.
Pero ¿De dónde salió?
Y ¿Porque carajos nos despertaba?
– ¿Quién eres?
y ¿Por qué nos despiertas?
– digo con mi tono más amargo posible, su rostro estaba avergonzado, pero seguía sonriendo y eso me ponía aún más de mal humor – Bueno dime o cerraré la puerta y seguiré durmiendo.
Me frustró, estaba por cerrar la puerta en su cara esta chica, aunque joven, pero con un aire más maduro sostuvo la puerta antes que la cerrara.
– Disculpa, entiendo que estés enojada porque los desperté, pero me mandaron a buscarlos.
Los señores dijeron que deseaban que asistieran al desayuno ya que anoche llegaron invitados que confirmaron un poco tarde su asistencia y como ustedes estaban cansados para la cena la señora desea que nos acompañen en el desayuno.
¿Invitados que confirmaron a último momento?
Creí que ya habían llegado todos los que vendrían, Xime no nos habló de gente que faltaban.
¿Entonces?
Quienes serán estos invitados.
– Aún no me has dicho quién eres.
Y tampoco estaba enterada de invitados que faltaban llegar.
– contesto molesta cruzándome de brazos porque cada vez menos la toleraba, había algo en ella que no me gustaba.
– Que impertinente, soy Ángela niñera de la familia Martinelli.
– Quienes eran esa familia y porque me sonaban mucho.
– ¿Tú quién eres?
No te conozco de antiguas reuniones familiares.
Una niñera con muchas atribuciones que me habla de tal forma, nunca fui de esas que dividían a sus empleados por rango social, todo lo contrario, a mi asistente la consideraba una amiga verdadera de España.
Con ella jamás hubo diferencias siempre trabajamos a la par como iguales porque lo éramos, pero esta mujer tenía cierto aire de superioridad que no le correspondía en lo absoluto.
– Soy una de las damas y amiga de toda la vida de la familia, no me viste porque soy una abogada muy conocida en España por lo que no cuento con mucho tiempo como para andar en ciertas reuniones.
Listo.
Cuando quiero se me sale lo bruja.
– Por cierto, Ángela, avisa a nuestros padres que estaremos pronto allí.
Gracias – y sin darle tiempo de decirme nada más cierro la puerta esperando esta vez que no lo volviera a abrir.
Suspiro una vez dentro mientras me recargo en ella.
Cuando levanto la vista los veo a todos mirando con sus mejores caras de idiotas.
– ¡Wow!
A quién es que traste tan mal – pregunta Dani frotándose los ojos.
– Aún puedo ver como destilas el veneno por tus poros.
– Y ¿Qué quieres?
Nos vino a despertar, sabes cómo se pone cuando la despiertan tan bruscamente.
– me defiende Xime mientras se acerca a mirar por la ventana – Por cierto, ¿Quién es?
No la reconozco.
– Seguro que ella si te reconocería de alguna “reunión pasada” – digo esto último haciendo las comillas con los dedos y con una cara de asco que no lo puedo disimular – Es una niñera de la familia…
Martinelli que creo que llegaron anoche – ¿Martinelli dijiste?
– Dicen asombradas Dani y Xime juntas al unísono.
– Si ¿Por qué?
Me dijo que los señores querían vernos en el desayuno ya que anoche no tuvimos la oportunidad de darles la bienvenida.
Que eran invitados que confirmaron muy tarde que vendrían.
¿Quiénes son?
Ambas se miraban con una cara de asombro, pero a la vez interrogantes, ahora tenía curiosidad.
– Esa familia es la familia de Florencia.
Los invitamos, pero los padres habían dicho que no podrían asistir ya que tenían un viaje pendiente en un crucero.
Por lo visto no fueron.
– ¿La familia de Florencia?
– Es que no era suficiente tener que soportar su asquerosa presencia que además debía de aguantar a la familia entera.
Cuando sepan quién era yo qué dirán.
– ¿Saben de mí y de la historia de la relación de su hija?
– La familia de la estúpida lo sabían todo desde un principio absolutamente todo, ellos estaban felices de que su hija mayor lograra casarse con un hombre de “prestigio” – De prestigio no tendrá ni las bolas.
– nos dice Dani sacando una risa a los chicos que seguían en silencio observando y escuchando atentamente – Bueno vayamos a espantar a unas personas no deseadas.
Además, tengo entendido que una hija que nunca conocí ya llegó de un internado donde ha estudiado siempre y que viene muy poco a visitar a la familia, regularmente los Martinelli la van a visitar.
Ximena tenía razón en algo, eran personas no deseadas, pero al final de cuenta forman parte de la familia.
Así que otra opción no teníamos.
Nos vestimos y cada quien con su chico fuimos llegando al gran comedor donde estaban llegando todos los miembros de la familia.
Mi padre y madre ya estaban presentes y en sus rostros podía ver el desagrado, los entendía, estaban viendo la cara de la familia que sin importarles nada ayudaron a arruinar mi vida en unos pocos minutos.
– ¡Buenos días!
Chicos me alegro tanto que pudieran venir.
Anoche no quería molestarlos, pero esta mañana era necesario que estuvieran ya que tenemos invitados de último momento.
– No te preocupes mamá, ya nos avisaron.
Aunque hubiera deseado poder dormir más.
– La sonrisa sarcástica de mi amiga ya decía todo, era claro que si dependía de ella deseaba directamente que no estuvieran presentes – Señor y señora Martinelli me alegra poder verlos.
Recuerdan a mi prometido Mason, aunque no haya estado en muchas reuniones familiares lo han cruzado en alguna.
Y mis damas y padrinos, Daniela Rivera, Jesse Alexander, Ryan Ryder y a quien conocen muy bien Julia Blanco.
– Los rostros de ambos quedaron sorprendidos al verme y saber quién era yo, no se habían esperado, que gusto me da – Bueno chicos, ellos son los padres de Florencia.
– Que gusto conocerlos – Dice atentamente Ryan ya que fue el único que dignó a cruzar palabra con esa estúpida familia.
Me sorprendió solo verlos a ellos, había creído también vería la horrenda cara de la esposa de Esteban, pero al parecer aún no se ha levantado, que indignación, debieron de despertarla a ella primero, a fin de cuenta son sus padres.
– Buenos días a todos.
– Una voz muy alegre y fastidiosa entraba al comedor.
Era una voz nueva, supuse seria la hermana de la que había hablado Xime antes.
– Bue…
– Xime quien había levantado la mirada para saludar a la mujer en cuestión, pero quedó atónita.
Había perdido la voz y había quedado sorprendida, cuando me volteé a ver la razón, no pude evitar ponerme de pie de un salto.
– ¿Quién eres?
- la pregunta salió de mi sin darme cuenta.
– Es mi hija menor, Alexis.
Hay algún problema – la señora Martinelli también se había puesto en pie y nos miraba a todos con un ceño muy fruncido.
– ¿Qué ocurre?
– No puedo creerlo.
– dice Xime quien ya se encontraba a mi lado, entonces sentí las manos de Ryan que trataba de tranquilizarme - Amiga que quieres hacer – Susurra en mi oído Xime.
– Descuida puedo manejarlo.
– la veo como me observa atentamente entonces la vuelve a mirar a Alexis y vuelve a su asiento.
– Disculpen es que la vi y me recordó a una cliente que perdí.
No sabía que más decir, no les di tiempo a que siquiera pensaran, comencé a servirme el desayuno mientras aún sentía como esa mujer se había quedado mirándome también, muy sorprendida.
Fue peor ver la cara de espanto de Florencia al vernos a todos en la mesa y también a su hermana.
Ahora entendía la razón de su angustia, con que escondía esto.
No había estado tranquila arruinando una de mis relaciones que ahora involucra a su hermana intentando arruinar otra.
Alexis, la mujer que había encontrado en la habitación con un Ryan drogado hasta los pelos era la hermana pequeña de la querida que me robó a mi prometido y de quien se embarazó en el proceso.
No para de darme malos momentos esta familia.
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