De Dama de Honor a... Novia!!! - Capítulo 17
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17: Capítulo 17.
Las cosas claras 17: Capítulo 17.
Las cosas claras La tenía prácticamente enfrente, mirándome, mientras yo también lo hacía.
Era bonita, tenía buenos rasgos no podía decir que fuera hermana de Florencia, pero de todas formas lo era.
Y ambas habían confabulado para nuevamente dañar una relación mía y era algo que no lo podía creer.
¿Tanto es el odio que sienten hacia mí?
¿Por qué?
Mis amigos seguían observando la situación quizás creerían que en cualquier momento la calma me abandonaría y la atacaría desprevenida, no lo voy a negar lo deseo.
Pero tengo una buena educación y sé que soy mejor que eso, aunque ya había decidido que hablaría con esta mujer y sin importar si su querida madre o hermana estén de acuerdo.
Primero tenía que confirmar mis sospechas luego vería como llevar todo esto.
– ¿Chicos no se quedan para la sobremesa?
– nos dice Alicia mientras mis amigos y yo nos vamos retirando de la mesa, ninguno toleraba más fingir.
– Disculpa mamá, pero tenemos cosas pendientes que nos quedaron ayer.
Nos vemos más tarde, permiso.
Sin esperar escuchar nada más nos fuimos de allí, a los pocos segundos escucho que me llega un mensaje y era mi madre.
“Me alegro que tú si puedas escapar de esta asquerosa familia, nosotras con Alicia estamos presa aguantando a esta detestable mujer.
Disfruta tu día” Es verdad que ellas debían de aguantarla, las compadecía.
Supongo que Alicia está acostumbrada a huir de ella o anular sus palabras luego de muchos años compartiendo algunas reuniones, pero mi madre sabiendo que esta mujer formó parte de todo lo ocurrido la traería entre ceja y ceja.
Caminamos un buen rato alejándonos todo lo posible de la casa.
Todos en un absoluto silencio, pero el que me preocupaba era Ryan.
Veníamos tomados de la mano y podía sentir que por momentos me sujetaba más fuerte y luego se tranquilizaba, sabía que el ver a esa mujer lo perturbó bastante ¡Mierda!
Yo también lo estaba, estoy a punto de arrancarme el cuero cabelludo de lo estresada que me encuentro.
– Bueno ya basta.
¿Podemos hablar de eso?
Es que le doy vueltas al asunto y termino en la misma conclusión.
– Créeme Dani, yo igual.
– dice Xime ahora poniendo toda su atención a mí.
- No puedo creer lo tolerante que te has vuelto.
Creí por un segundo que te volverías loca y la atacarías allí mismo, pero me alegra que por lo menos una de nosotras se ha vuelto competente.
– ¡Dios sabe que lo quería hacer!
Pero no iba darle el gusto, además me percaté de algo, Florencia estaba más consternada que nosotras al ver a su hermana compartiendo mesa sin tener ninguna pelea.
Ahora entiendo porque ayer estaba bastante al pendiente del celular, sabía que venía.
– ¿Y ahora qué haremos?
– nos dice Mason, que siempre está en silencio, pero pendiente de todo.
– Echarla no podemos, quien aguantará a la madre después.
– No – contesto yo, ya tenía algo en mente y las chicas ya lo sabían a medias era hora que los chicos también lo supieran.
– Ya estuve investigando, es hora de que sepan que ocurre.
Les conté sobre las cosas que había llegado a investigar y la táctica que había implementado para conseguir de la compañía de teléfonos las grabaciones de la llamada de aquella noche, que lo más seguro es que estuvieran llegando pronto.
También les conté a todos la idea que tenía, una vez que descubra o mejor dicho reafirme las sospechas de quien fue la cómplice de Alexis aquella noche hablaría con ella para aclarar cosas y dejarlas bien en claro.
Ambas acudimos a una fiesta de casamiento y ninguna lo puede abandonar, más vale que me escuche o verá lo implacable que puedo llegar a ser.
Ella y todo su séquito que tiene de familia.
La vez anterior pudieron haberse burlado de mí, pero no dejaría que una segunda vez lo hicieran.
Luego de contarles lo que tenía en mente lo aceptaron.
Aún algo conmocionados decidimos que esta mañana haríamos cada quien nuestras cosas ya que los ánimos un poco habían bajado, Jesse tenía algunas cosas del trabajo que quería ver al igual que Daniela que nos dijo que un informante se puso en contacto con ella y que aprovecharía para llamarlo.
Ximena y Mason aprovecharían para montar juntos una cita antes de ser marido y mujer.
Mientras que nosotros con Ryan quedamos solos mirándonos uno al otro sin saber que decir.
– Julia…
yo.
– ¡Ey!
No estés así, nada de esto es tu culpa.
En realidad, podría decirse que es más culpa mía que tuya, recuerda que a quien odian es a mí.
Ryan sonríe mientras niega con la cabeza y me abraza.
Entonces sentí que estábamos bien, más allá de todo estábamos bien.
Y eso era lo más importante, estaba feliz de haber encontrado a alguien que fuera así tan compañero a pesar de llevar días de habernos conocido pareciera que fueron meses o incluso años.
Ya conocía sus gestos, sus sonrisas y cada día lo quería un poco más.
– Bueno, dime ¿Qué podemos hacer mientras?
Lo miro porque tenía una sonrisa traviesa en la cara.
– Y si seguimos el ejemplo de nuestros amigos…
– digo tocándole el rostro mientras veo como sonríe más pícaramente.
– Dices el ejemplo de Jesse y Dani que según ellos van a “Trabajar” pero en realidad sabemos lo que harán.
Suelto una carcajada porque realmente no me esperaba eso.
Aunque pensándolo bien fui tan ingenua que en su momento no se me cruzó por la cabeza que harían eso, yo creí que realmente irían a trabajar.
La ingenuidad.
– Aunque no lo creas, creí que realmente irían a trabajar.
Pero no, hablaba de tener un cita, pero quien dice que no terminemos como Jesse y Dani después.
¿Qué dices?
Inmediatamente Ryan me toma de la cintura y me levanta en el aire haciendo que me aferre a su cuello mientras ambos reímos.
Supongo que si tendremos nuestra cita.
Luego de pensar donde podríamos escapar decidimos no ir muy lejos de la casa ya que después estarían preocupados y estábamos pensando en la tarde reunirnos y terminar de organizar la despedida que será en dos días.
Encontramos un lugar hermoso dentro del terreno de los Reyes, bajo un árbol antiguo enorme e íntimo.
Allí pusimos una manta y ambos nos recostamos.
Habíamos dicho que hablaríamos de nosotros, nos contaríamos cosas para poder conocernos mejor, yo quería saber más de él.
– Comienza con tu cuestionario, sé que te estás conteniendo desde hace rato.
– me dice pellizcando mi nariz.
Es increíble desde el día uno supo darse cuenta mi manera de ser y cada día me sorprende y asusta a la vez, lo rápido que va acostumbrándose a mí.
– Bueno, ya que insistes.
Quiero que empieces por el principio.
Sabes que quiero saber todo de ti.
Me coloco de lado en la manta, con su brazo de almohada y viéndolo de perfil puedo decir que es la vista más sexy que he tenido en mi vida.
Su cabello claro, su tez un poco bronceada sus ojos claros ¡Suspiro, porque no puedo controlarme!
– Basta si me sigues mirando así no puedo concentrarme.
– ¡Shh!
Estoy disfrutando la vista – aprovecho y le doy un beso pequeño en la mejilla.
– Bueno para empezar sabes que Mason y yo nos queremos como hermanos.
Mi padre fue su tutor por años cuando recién comenzaba y desde entonces mejores amigos.
Cuando mis padres fallecieron me costó mucho encontrar el ritmo en la empresa y él estuvo a mi lado.
Su familia prácticamente me adoptó y sus padres se volvieron mis segundos padres.
“Aunque para ser franco, mi padre y yo no congeniamos nunca.
Él quería cosas para mí que yo no quería, por lo menos no en ese momento.
Amaba la playa el surf y ser libre mientras mi padre me atormentaba la vida comparándome con los demás diciéndome que siendo su hijo debía ser mejor, que la gente esperaba mucho de mí y yo en su momento le creí todas esas cosas absurdas y me autoexigía mucho hasta que me di cuenta que debía vivir mi propia vida.
Le di la gracia de estudiar en la universidad administración de empresas, pero hasta que no falleciera jamás había formado parte de la empresa familiar.
Me costó, tuve que abandonar todo para dedicarme al imperio familiar, no lo iba arruinar sabía que mi padre había luchado toda su vida por algo para mí y era mi turno de cuidar de lo que fue suyo.” Me mira y sonríe melancólicamente.
En sus ojos podía ver tristeza y muchos momentos vividos sin nadie a su lado.
Comprendía muy bien lo que sentía, su dolor, su soledad.
Aunque las cosas que vivimos fueron muy diferentes podía hacerme una idea de lo solo que pudo sentirse.
– Nunca tuve una novia estable, lo intenté, pero siempre fue difícil se acercaban a mí por el dinero.
Así que básicamente siempre peleé mis batallas solo.
Ahora el tenerte es como un respiro para mí, aunque debo admitir que a veces me asusta.
Lo miro sorprendida, lo asusta ¿por qué?
– Dime…
– lo incentivo, quería saber.
– No quiero perderte.
– No lo harás.
Esa necesidad de demostrárselo se apoderó de mí y no pude detenerme.
Lo besé con fuerza, pasión y con un anhelo de mostrarle lo que me hacía sentir.
Su boca me correspondía con esa misma urgencia sus manos pasaban de mi cintura a mis nalgas y sujetando fuerte me levantó sobre él hasta quedar a horcajadas.
Nos habíamos olvidado por completo el dónde estábamos y sin importarnos nada nos entregamos por completo hasta que un disimulo de tos nos paró en seco.
– Disculpen ¡Wow!
No quería interrumpir.
¡Oh no!
¡Otra vez la estúpida niñera!
Tenía que ser una maldita broma.
– Y ahora ¿qué quieres?
– dije, instintivamente mi mal humor y toda la rabia que había acumulado en mi desde hoy a la mañana explotó.
– Es que eres la persona más inoportuna del mundo.
No puede ser que siempre estés fastidiando.
– No voy a permitir que me hable así.
– me dice enfrentándome – Ni que fuera la dueña de la casa para tratarme de tal forma.
No es más que la ex prometida del señor Esteban a quien dejaron plantada.
Ok, eso fue suficiente.
No lo iba tolerar más.
No sé cómo, pero me puse en pie tan rápido que Ángela claramente no esperó aquella sonora cachetada que le di.
Mis modales y mi paciencia terminaron en la basura, pero no iba permitir que ningún miembro más de esa familia me insulte de ninguna otra manera.
– Mira, lo diré solo una vez, seré la ex prometida del estúpido energúmeno y agradezco no ser la esposa.
Pero no dejaré que una simple empleada se tome las atribuciones como las haces tú, no sé qué libertades te darán esa familia, pero aquí respetaras a quien debes.
– No me hagas reír bruja amargada.
No eres nadie y no vales nada con razón te vieron la cara.
¡Estúpida!
A esta bruja qué diablos le pasaba, ¿De dónde salía todo ese odio?
Es que en definitiva toda esa familia sentía rencor hacia mí, incluso sus empleados.
¡Wow!
Me encuentro muy sorprendida, pero más enrabiada que nunca.
Quería darle la vuelta la cara otra vez y cuando estaba por hacerlo siento como Ryan me sujetaba de la cintura diciendo que me calme.
– Hazle caso o será otro más al que espantas veremos cuanto tiempo te dura este.
– ¡La mataré!
¡Suéltame Ryan!
Por lo visto los gritos se habían escuchado porque podía ver a Xime y Mason cabalgando al galope hacia nuestra dirección.
– No sé qué problema tienes con ella, pero si quiero dejar las cosas claras.
Es mi mujer y no voy a permitir que la sigas insultando a ella y a mí.
¿Quién eres tú para hablar sobre la durabilidad de mi relación?
Vete, aprovecha ahora y vete de esta casa porque no te va gustar enfrentarte ni a ella ni a mí y mucho menos a Ximena.
– No me iré, de esta casa no me iré.
Esteban me defenderá y ustedes son los que se irán de aquí.
– dijo esto último yéndose con la cara que comenzaba a tomar color del golpe que le di.
– Amor tranquila – Ryan me coloco de frente a él, pero yo aún seguía escuchando esa horrible voz gritándome – ¡Ey!
¡Jul mírame!
– No me sueltes – dije y no supe que más que ocurrió después ya que todo a mi alrededor se tornó negro.
Escuchaba gritos lejanos, pero no podía hacer o decir nada la negrura me absorbió y caí en él sin parar.
Me desvanecía, era un espiral sin fin.
Todo a mi alrededor era puro vacío.
Sin ruido, sin luz, sin nada.
¿Qué me había pasado?
No me dolía nada, tampoco podía verme, pero sentía que caía y sentía mi cuerpo.
Una sensación de lo más extraño, algo que jamás había experimentado antes.
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