De Dama de Honor a... Novia!!! - Capítulo 30
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30: Capítulo 30.
Especial Navidad – Parte 1 30: Capítulo 30.
Especial Navidad – Parte 1 – ¡Viva los novios!
– gritamos todos.
Veíamos a los padres de mi mejor amiga sonreír alegres mientras se daban un beso frente a todos nosotros.
Los señores Reyes habían decidido renovar sus votos justo una semana antes de Navidad y fue la excusa perfecta para reunirnos a todos nuevamente.
Pero esta vez las damas de honor ¡Estaban embarazadas!
Como un guiño de la vida las tres nos enteramos que estábamos embarazadas casi al mismo tiempo.
Todas nos llevábamos 3 semanas de diferencia entre cada una.
Sabíamos que la primera en dar a luz sería Daniela, luego continuaría yo y la última Ximena que ya iba por su segundo bebé.
Clara había cumplido 5 años hace 4 meses atrás.
Para entonces habíamos viajado Ryan y yo desde España para ver a nuestra sobrina favorita.
Alli nuestros amigos Jesse y Daniela confesaron el embarazo y nosotros hicimos lo mismo.
Quien nos volvió a sorprender semanas después fue Ximena diciéndonos que lo habían estado buscando ya que quieren un varón.
Las 3 estábamos frenéticas con la idea de que nuestros bebés crecerían juntos.
Serian amigos y compartirían todas sus aventuras como nosotras lo hacíamos.
Era una idea futura muy emocionante.
– ¡Dios!
Necesito comer algo dulce los antojos no me dejan en paz.
– Ahora iré a buscar algo para ti.
Ryan me complacía con cada cosa que se me ocurría comer además de que siempre me acompañaba preocupado cuando devolvía todo hasta el cansancio.
Comprendió finalmente que los vómitos eran algo normal, si fuera por él estaríamos instalados en la clínica todo el tiempo.
De todas formas comprendía su preocupación ya que el médico quien me está acompañando en mi embarazo nos dijo que probablemente sería un caso de riesgo y que debería de estar en alerta ante cualquier tipo de dolor que podría surgir.
Más teniendo en cuenta que aún no cumplía las semanas donde el riesgo común de todo embarazo pasaba.
En realidad quien ya había cumplido las semanas establecidas donde el riesgo disminuía era Daniela, con Ximena éramos las dos quienes aún estábamos en riesgo de cualquier cambio, pero sabíamos que Xime tenía bandera blanca del médico más aún no siendo mamá primeriza.
La que tenía los puntos negativos era yo.
De todos modos me encontraba positiva ante la situación, amo la idea de ser madre y tener un hijo de Ryan y mio es algo que había añorado desde el momento que nos casamos hace 2 años atrás.
– Hija que sucede estas distraída, ¿Te molesta algo?
– mi madre quien se había percatado que me encontraba en una esquina sentada me observaba con el semblante preocupado, sabía lo preocupada que estaba desde que supo los riesgos de mi embarazo.
– Tranquila ma, Ryan fue a buscarme algo dulce.
El pequeño tiene antojos – río al ver la cara de mi madre alegrarse con mi comentario.
– Otra vez con esa idea de que será un niño, aún no sabemos.
– Lo sé pero tengo la convicción de que será un él.
Ya lo verás.
Esa noche nos retiramos pronto ya que entre Ryan y mi madre no querían que me agitara tanto, habíamos festejado desde el mediodía el gran acontecimiento de los señores Reyes que no me había dado cuenta hasta que me dí un baño y me encontraba recostada en la cama el cansancio que tenía encima.
Aún con las pocas semanas de embarazo todo me costaba el doble, comprendía a que se refería el médico cuando dijo que no sería lo mismo que una mujer común.
Veía a mis amigas y ellas estaban mejor que nunca mientras yo sentía que cargaba el mundo en mis hombros, aunque no me quejaba.
Sabía que la vida me daba estas pruebas por alguna razón y agradecía que mis amigas no sufrieran estas cosas.
– Te veo agotada amor.
Estuviste mucho tiempo sin descansar, debes cuidarte sabes que cuando sientes que se te complica un poco las cosas debes parar.
– Lo sé Ryan, es que de la felicidad que sentía por vernos todos juntos otra vez no me di cuenta de lo cansada que estoy hasta ahora.
– Quieres algo?
– me dice mientras recostado de lado en la cama me observaba y acariciaba la cabeza.
– Un té?
– Solo agua.
Siento que no doy más quiero dormir y espero estar más recuperada mañana.
– Perfecto.
Al día siguiente nos levantamos gracias a los ruidos que hacían Jesse y Daniela, nuevamente compartíamos cabaña nosotros cuatro pero esta vez sin Mason y Ximena ya que ellos al tener a Clara se complicaba un poco más el descansar mejor y en privacidad, la niña era un terremoto.
– Que se supone que hacen tan temprano arriba.
– Ryan odiaba levantarse temprano los días de descanso, eran las 7.30 a.m.
y nuestros compañeros de cuarto ya estaban despiertos picando el bicho del malhumor de mi querido esposo.
– Ya que estamos levantémonos a disfrutar del día.
Ambos nos levantamos y ya con la bata puesta y los dientes limpios fuimos a ver que tanto hacían esos dos.
¡Y vaya sorpresa!
El olor a café recién hecho, huevos revueltos, hotcakes y jugo recién exprimido despertó el hambre en mi, no podía creer la abundante comida toda servida en la mesa y a mis amigos con el delantal puesto mientras uno terminaba de servir los hotcakes en el último plato, el otro terminaba de poner la mesa.
– ¡Wow!
– digo llamando la atención de ambos.
– Qué diablos pasó aquí?
– Cocinamos un poco.
– dice Jesse mientras su esposa lo miraba juguetonamente.
– Jesse está decidido en alimentarnos bien a mi y a la bebé entonces todas las mañanas comemos el desayuno en este horario antes de nuestra caminata matutina.
– La nueva rutina de maternidad de Daniela, dicha por el médico.
Ambos con Ryan nos quedamos observándolos como si tuvieran tres cabezas, estaban dementes.
¿Cómo podían tener tantas ganas en la mañana?
Nosotros con Ryan nos la pasamos durmiendo siempre que podemos, como vivo cansada entonces Ryan vive preocupado y al final ambos quedamos muertos en cualquier momento.
– A ustedes el médico no les dijo que salieran a caminar muy temprano?
– pregunta Daniela al ver nuestros rostros confundidos.
– Todo lo contrario, por mi situación nos dijeron que debía mantener reposo y esforzarme lo menos posible.
– Ya ves, te dije que no todos los embarazos eran iguales.
No debimos cocinar todo esto tan temprano, mañana iremos a comer en la casa grande.
– Daniela enojada lo reprendía a Jesse que con la espátula en mano sonreía avergonzado.
Tratando de evitar que nuestro amigo se sienta peor e incomodo por la situación arrastre a Ryan a sentarse en la mesa conmigo mientras olía lo delicioso que se sentía todo.
-No te preocupes, no te imaginas el hambre que me dio al ver todo esto.
– Creí que debía cocinarte también ya que igualmente debes alimentarte bien.
– Gracias amigo por la atención, pero no sabía de estas cualidades tuyas!
– Ryan lo miraba burlón ya que aún vestía el delantal cuando se acercó a dejar el plato en la mesa.
– Pues aprendí.
Por cierto el café es descafeinado, se que las embarazadas deben evitar todo eso.
Disfrute del mejor desayuno del mundo y no podía evitar estar muy emocionada ya que las emociones de nuevamente estar con ellos aquí en la cabaña donde todo había comenzado, estaban a flor del piel.
Más aún teniendo en cuentas las hormonas que las tenía super revolucionadas.
– Iremos a dar nuestra caminata, quieren acompañarnos - nos dice Jesse que ya vestía unos shorts deportivos y esperaba a su embarazada esposa que saliera del baño.
– Te agradecemos Jesse pero Julia no puede además aún nos debemos duchar.
Nuestros amigos se retiraron y mientras tanto aprovecharía a lavar los platos y la cocina mientras Ryan se duchaba.
Aunque me costó convencerlo que fuera y que nada iba pasarme finalmente lo hizo.
Con la idea de despejar mi mente de todo lo demás puse play a mi reproductor de música mientras recogía las cosas de la mesa y las llevaba a lavarlos, fue luego de unos minutos que me arrepentí de haberme quedado sola ya que sentí que todo a mi alrededor giraba y que rápidamente todos los sonidos desaparecían, la oscuridad me arrastraba hacía la profundidad del abismo mientras sentía como las fuerzas de todo mi cuerpo desaparecían e iba cayendo al piso.
Lo último que vi antes que toda esa oscuridad me sumergiera fue cuando sin dolor alguno mi cuerpo ya se encontraba en el piso ya que podía ver las baldosas blancas de la cocina.
Después de eso todo se oscureció.
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