De Dama de Honor a... Novia!!! - Capítulo 31
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31: Capítulo 31.
Especial Navidad – Parte 2 31: Capítulo 31.
Especial Navidad – Parte 2 Murmuros.
Eso oía, sentía que dentro de mi cabeza habían personas que murmuraban.
No comprendía lo que decían pero sabía que estaban exaltados, ¿Porqué?
¿Porque escuchaba eso?
No quería seguir escuchando esos insoportables murmuros.
Silencio.
Las voces pararon, en que momento no recuerdo pero puedo sentir mi cuerpo otra vez, esa oscuridad aplastante ya no se impone ante mi.
¿Qué me pasó?
Sentía los parpados pesados pero quería abrirlos, costaba pero iban cediendo.
Luz, mucha luz.
¿Dónde estaba?
Porque todo olía a desinfectante.
Quise hablar decir alguna palabra pero de mi boca salió un ruido rasposo como un gruñido.
Sentía la garganta seca.
– ¿Julia?
– Ryan!
Era su voz, no lo veía comencé a gruñir más ya que hablar era imposible en ese momento.
– Aquí estoy amor, tranquila.
No te muevas tanto.
Lo vi aparecerse, todo mi cuerpo estaba adolorido por lo que moverme era algo imposible.
Me tomó la mano mientras veía en sus ojos amor y miedo.
Lo asusté pero no sabía que pasó, que había ocurrido conmigo realmente aunque ahora mucho no importaba la sed no me dejaba pensar con claridad.
Gruñi y le señalé como pude la garganta y para mi suerte me comprendió.
– Tienes sed…
ahora iré a decirle al médico que despertaste y traigo agua.
Te amo.
– me dice esto último sujetando con sus dos manos mi rostro.
Ryan tardó solo unos minutos que nuevamente regresó con una jarra de agua fría y detrás un médico y dos enfermeras.
El médico que rondaba los 50 me sonreía mientras veía como me abalanzaba por el agua, mi garganta pedía a gritos hidratarse.
– Bueno señora Ryder como se siente?
– Entumecida – respondo aún con la voz rasposa pero entendible y sin dolor para mi.
– Qué me pasó?
– Qué?
No recuerdas?
– Ryan estaba eufórico a mi lado.
– Lo último que recuerdo es haber estado en la cocina y luego el suelo y nada más oscuridad.
El médico comenzó a revisarme los ojos y ver cómo reaccionaba con la luz mientras pedía a la enfermera que nuevamente me hicieran más estudios.
– Bueno mire cuando llego hicimos algunos estudios para ver sus lesiones y no aparecio nada.
De todas formas haremos más para ver si no tiene alguna contusión en la cabeza pero de todas formas es normal.
Lo que si puedo decirle es que tuvo un subidón de presión arterial lo cual hizo que se sobresature y se desmaye.
Cuando llego tuvo sangrado de nariz pero descuide su bebé esta bien.
Había notado el médico que cuando dijo sangrado había creído lo peor.
Sostuve mi vientre con fuerza.
No quiero perder a mi pequeño.
– Por favor póngale al tanto de todo es una mujer que necesita todos los detalles o no estará en paz.
– le menciona Ryan.
– Tendrá que tomar medicamentos bloqueadores para la presión.
Es peligroso si no es tratado, junto con su obstetra con quien estuve en comunicación llegamos a un acuerdo mientras esta embarazada tomara esta pastilla a la mañana.
– dice colocando frente a mi una de las enfermeras una caja de pastillas.
– Luego cuando ya su bebé nazca y deje de amamantar si es que lo hace tomara otro medicamento ya que este es solo para el proceso de Natalidad.
– Comprendo.
– Perfecto haremos unos estudios más dependiendo de cómo den podran volver a casa esta tarde.
Podre regresar, menos mal.
No quería amargar las vidas de todos porque me encontraba en el Hospital.
Habíamos venido aquí para descansar y estar tranquilos pasándolo con la familia.
Me sentía fatal por el susto que les habré causado.
– Ryan?
– digo.
Él me toma de las manos y me mira con esos ojos que demuestran todo el amor que siente por mi y amaba verlo siempre – Dime nuestra familia?
Están en la casa?
Ryan sólo sonríe y busca su teléfono donde me enseña una foto que me deja sorprendida por completo.
– Amor, todos estaban tan preocupados por ti y por el bebé que no estarían tranquilos esperando noticias en la casa.
– Y todos decidieron venir aquí?
Están invadiendo toda la sala de espera – exclamo sorprendida aunque debo admitir que me encontraba feliz porque mi familia en verdad me ama.
Luego de que grupos de 3 pasaran a verme y cerciorarse por ellos mismos que me encontraba bien todo el batallón decidió volver a la casa a esperar que pudiéramos salir del Hospital.
Según el médico aún teníamos unas horas pero que hasta el momento todo estaba en regla.
Finalmente luego de un par de horas fuimos libres para volver junto a nuestra familia.
Estábamos más tranquilos ya que según nuestro obstetra quien estaba en continua comunicación con el médico que me atendió llegaron a la conclusión que de ahora en más debía estar medicada para la presión arterial pero que los medicamentos y una dieta estricta donde eliminaría varios factores que impedirían el mantener estable la presión me encontraría mejor y podría sobrellevar el embarazo mucho mejor de lo que me esperaba.
De todas formas debía cuidarme.
Según parece el enterarme cual era el problema en si que tenía mi cuerpo ante la revolución de hormonas hacia que mi vida como embarazada fuera un poco más fácil.
El médico explicó que muchas veces algunas cuestiones biológicas despiertan en la mujer cuando el embarazo revoluciona todo nuestro interior por lo tanto una de las cosas que despertaron en mi fue el problema con la presión arterial.
– Vaya susto que nos diste amiga – Ni que lo digas pensamos que te envenamos o algo con la comida – Tranquilos ustedes dos.
Resulta que mi cuerpo y las hormonas descubren como hacer un poco más complicada mi existencia nada más.
Estábamos todos reunidos en el patio mientras merendabamos y la familia se quedaba tranquila de que ahora si me encontraba mejor.
-Bueno familia ahora charlemos sobre las Fiestas dentro de unos días será navidad debemos organizar la cena y comprar regalos.
Recordarles eso fue perfecto ya que me dieron un respiro de tantas preguntas y estuvieron concentrados ahora en los regalos para navidad.
– Yo ya tengo mi regalo perfecto – me susurra Ryan al oído.
– Soy tan feliz contigo a mi lado.
– La dicha que siento porque eres el marido perfecto, el padre maravilloso que se que serás, que digo.
¡Que ya eres!
No puedes imaginar la felicidad que siento.
Soy tan agradecida por haberte conocido.
– Esta será una muy feliz navidad para nosotros una más que atesorar por siempre.
– me dice mientras acaricia mi vientre.
– El próximo año será una Navidad también especial.
Seremos tres Ryder’s en la familia.
Ryan me abraza y besa mi cabeza muy cariñosamente se que en su mente se reproduce la imagen de nosotros dos con nuestro pequeño en brazo frente a un árbol de navidad porque yo también imagino aquello mismo y unas lagrimillas caen por mi rostro.
Amaba aquella imagen y amaba esta también.
Ambos abrazados y en medio nuestro pequeño que crecía cada día aún más.
Una familia, es lo que éramos y es el mejor regalo de Navidad que podríamos haber pedido.
FIN.
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