De Hombre a Dios - Capítulo 28
- Inicio
- Todas las novelas
- De Hombre a Dios
- Capítulo 28 - 28 Capítulo 25 Controlando mis pensamientos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
28: Capítulo 25: Controlando mis pensamientos 28: Capítulo 25: Controlando mis pensamientos Qué escandaloso.
Comenté en mi mente al ver al joven humano reclamando continuamente al aventurero que hacía de guardia en la puerta.
Volviendo a centrarme en Zoe, me explicó algunas cosas que la señora de hace rato le dijo del carromato, porque además de las 8 habitaciones que había en el primer y segundo nivel, había una puerta trasera.
Esa puerta te sacaba del espacio expandido que tenía el interior del carromato, llevándote a un lugar parecido a una alcoba en el exterior, siendo el lugar perfecto para tomar aire.
Mientras veía con un bostezo como al humano escandaloso de hace rato le daban un nuevo anillo que servía como ticket, Zoe siguió hablando, comentando que cada 5 días el carromato se detenía medio día para que los pasajeros pudieran salir afuera, haciendo que el largo viaje fuera menos estresante para algunas razas.
¿Nos dejarán salir?
Pensé sorprendido por la nueva información.
Supongo que es algo normal para un viaje de 120 días como este.
Con una cara pensativa, mi mirada se centró en el humano llamado Markus nuevamente, porque mientras este pasaba por el comedor, empezó a mirarnos fijamente.
¿Qué?
¿Qué se trae este?
Sintiéndome un poco molesto e incómodo por su falta de discreción, Markus siguió por su camino hacia una de las habitaciones de la planta de abajo.
Con sentimientos negativos, cerré mis ojos mientras pensaba en aquel humano, porque a pesar de que nunca antes había visto su rostro, su nombre me parecía conocido de cierta forma, como si lo hubiera escuchado en algún lugar.
Markus… “Aquí tienen sus platos.” Dijo una joven camarera, separándome de mis pensamientos.
“Gracias.” Respondió Zoe, recibiendo los dos platos que traía para luego entregarme uno de ellos.
Creo que no hace falta darle importancia a alguien que no conozco.
Dije en mi cabeza mientras observaba lo que Zoe había pedido.
Wow, no esperaba que tuvieran carne de Lagarto Rojo.
Pensé al ver los platos, porque entre las verduras cocidas y la pasta que llevaba, destacaban varios trozos de carne roja cortada en cubos.
Al verlo más detalladamente, era obvio que la pasta se había hecho recientemente a base de una masa, haciéndolo el complemento perfecto para la salsa amarillenta con la que había sido bañada y revuelta.
Si siguen dando platillos similares a este, quedará completamente justificado el precio de los boletos.
Pensé alegremente, probando el dulce y picante sabor que tenía el Saltado Carmesí, el nombre del plato que tenía enfrente.
Tanto Zoe como yo disfrutábamos de la comida, hasta que, después de un par de minutos, alguien repentinamente se sentó en una de las sillas que había enfrente de nosotros.
Al levantar la mirada con una sospecha de quién era, confirmé que esta persona era el humano de hace ratos, Markus.
“Mucho gusto, espero que no les importe que los acompañe.” Fueron sus palabras mientras mostraba una sonrisa con los ojos cerrados que me hizo que me molestara aún más.
Al tenerlo más cerca, noté que el humano estaba cerca de los 30 años, y que por su ropa tan llamativa con un sello incrustado en ella, debía de ser algún tipo de noble.
“Me presento, mi nombre es Markus de la casa Fleming, soy el tercer hijo del noble encargado de Birton.” Dijo agraciadamente, haciendo que recordara una antigua conversación que tuve hace varios años con Angelica, poco después de que entrara a la Universidad de Birton.
“¿Puedes creerlo?
¡Gracias a él pude salvarme de esa clase!” “Entiendo, pero, ¿no estás muy animada por haberlo conocido?” “Por supuesto, porque hace poco me enteré de que era uno de los hijos de Yataco Fleming, el noble encargado de la ciudad de Birton.
Imagínate si logro entablar una amistad con él, eso sería un gran contacto para un futuro.” Así que es él….
Dije en mi mente mientras lo veía fijamente.
“Un gusto Markus, mi nombre es Zoe, y la persona que está a mi costado se llama Drake.” Contestó de forma amable mi hermana, después de ver que aún seguía comiendo con la misma lentitud de siempre.
“Mientras entraba a este carromato, me llenó de sorpresa el ver a dos jóvenes Dragontinos por estas tierras.
¿Acaso estáis de paso?” Sin saber a qué se refería exactamente, me molestó aún más la forma en él que hablaba, y que se refería a nosotros como ‘jovencitos’, porque estaba seguro de que era su mayor.
“Así es.” Contestó Zoe, asintiendo de forma natural antes de que yo pudiera decir una sola palabra.
Haciendo que me quedara callado mientras observaba la conversación que se formaba alrededor de ellos.
“Me lo suponía, porque si bien es raro encontrar a Dragontinos por todo el planeta, es aún más raro verlos por este continente, ¿acaso son del Reino de Clifland?” Preguntó viendo de reojo la cocina, de donde salían los platos de comida para todos en el carromato.
“No, claro que no, nosotros somos una joven pareja que viene del norte del Reino de Mitian.
Ahora estamos volviendo a nuestro lugar natal después de un par de años de viaje por estas hermosas tierras.” “Oh, entiendo, perdón por preguntar tanto, solo quería estar seguro.” Dijo sonriendo, justo antes de que llegara un plato de comida para él.
¿¡Qué acaba de decir Zoe!?
¿¡Qué somos una pareja!?
¿¡Acaso se volvió loca!?
Alterado y confundido por las palabras de mi hermana, me puse a verla directamente mientras Markus hablaba con la camarera.
“Z—” Antes de decir algo, Zoe me miró de una forma que conocía perfectamente, una que siempre ponía cuando quería que yo guardara silencio, o más específicamente, cuando me amenazaba con hacerlo.
¡No entiendo nada!
Mientras mi cabeza daba vueltas intentando procesar todo lo que estaba pasando, Zoe contraatacó con preguntas hacia Markus.
“Por cierto Markus, noté que llevabas un tipo de arma diferente para alguien de tu estatus, ¿acaso eres un aventurero?” Preguntó mi hermana, haciendo reír a Markus por lo directa que era Zoe.
“Jajaja, ¡Así es!
¡Soy un aventurero!
¡Pero uno nuevo!” “¿Eh?
¿Cómo que uno nuevo?
¿Acaso recién te acabas de unir al gremio de aventureros?” Preguntó Zoe, levantando una ceja mientras buscaba una reacción de Markus.
“Así es, así es.
Antes yo trabajaba como profesor en la universidad de Birton, pero, después de estar ahí por más de 5 años, decidí convertirme en aventurero, de hecho, eso fue hace solo unas dos semanas.
¿A que es un gran cambio?” Preguntó de forma animada, antes de llevarse un pedazo de pescado de su plato a su boca.
“Sí, tienes razón, pero, ¿a qué se debió ese cambio?
Porque es raro que un noble como tú cambiara de profesión de una manera tan radical.” “Es verdad, es verdad.
Pero la verdad, no importa mucho que sea un noble ahora mismo, porque como soy el tercer hijo de mi familia, tengo más libertad para hacer lo que quiera con mi vida, algo que no pueden hacer mis dos hermanos mayores.” Espera un segundo… ¿Por qué parece que los dos se están empezando a llevar bien?
“Debe de ser duro para ellos, pero estoy segura de que ya lo aceptaron, porque escuché que los nobles se preparan desde pequeños para heredar los deberes de sus padres.
¿Es eso cierto?” “Jajaja, ¡es verdad!
Es como tú lo dices, por—” Markus parece de las personas que son muy sociales, pero no me esperaba ver a Zoe actuar de esa manera, se nota que aún no la conozco del todo.
Pensé tontamente al final, comiendo lo más rápido que podía para que terminaran su conversación.
Después de unos 5 minutos, por fin pude terminar mi platillo, diciéndole a Zoe que subiéramos para ordenar algunas cosas, acabando su fluida conversación.
Con una despedida y promesa de seguir hablando por el resto del viaje.
Zoe se levantó de la mesa para luego subir las escaleras conmigo delante.
Al entrar y cerrar la puerta de nuestra habitación, lo primero que noté fue que no pude disfrutar mi platillo como quería, apretando los puños mientras se me salía una lagrimita.
Maldición, te odio Markus.
Al abrir los ojos, Zoe me estaba mirando fijamente mientras intentaba contener su risa, pero a pesar de su esfuerzo no pudo evitar reírse a carcajadas mientras veía mi cara confundida.
“Jajaja, en serio… —La cara que tenías todo el rato allá abajo…” Dijo con dificultad por la risa.
“¿¡Qué cara!?
¿A qué te refieres?
¡No entendí nada!” Reclamé, mientras Zoe continuaba burlándose.
Después de un rato, Zoe se sentó en una de las sillas que estaba cerca de la ventana para empezar a relatar todo lo que había pasado.
Al parecer, nuestra raza no solo estaba ubicada en el Reino de Clifland, porque más o menos hace un milenio un grupo de familias Dragontinas se asentó al norte de Mitian.
Estos Dragontinos, a diferencia de los de Clifland, son personas normales, no parte de la realeza o nobleza de un país, o al menos eso dijo Zoe.
¿Realeza?
¿Nobleza?
¡Claro!
Mi tío Boris.
Con más sentido del porqué Markus empezó a interrogarnos con preguntas de nuestro origen, pude obtener las piezas para encajar todo esto.
Claro, tiene sentido, si fuéramos nobles de otro país, él seguramente hubiera hecho algo con nosotros, por eso Zoe tuvo que mentirle de esa manera.
“Espera, todo lo que me dices tiene sentido, pero ¿por qué le dijiste que éramos una joven pareja?” Pregunté nuevamente al no entender esa parte.
“¿Qué?
¿Aún no lo entiendes por completo?” Preguntó con una cara de decepción, mientras se paraba y buscaba entre sus cosas uno de los dos libros que trajo con ella.
“Dije eso para que no sospechara, porque, ¿no crees que sería raro vernos viajar sin ninguna otra persona mayor?” “¿Qué?
¿Pero por qué no?
Sí ambos somos adultos.” Dije con culpa al recordar los acontecimientos de hace unos días.
“Sí, tienes razón, pero los humanos no saben distinguir cuando uno de nosotros es adulto y cuando no.” Supongo que no quiere llamar la atención por ningún medio, a lo mejor por eso decidió este medio tan caro de viaje.
“Bueno, ahora te entiendo, pero igualmente no me gustó como hablabas con él.” Dije sin pensar, haciendo que girara mi mirada de ella al darme cuenta de lo que había dicho.
“Jajaja, ¿qué pasa?
¿Estás celoso de que te quiten a tu hermanita?” Dijo en forma burlona, regresando a la silla para poner su libro sobre la mesa mientras me miraba sonriente.
“Mejor me callo.” Dije irritado antes de levantar mi mochila del suelo.
Buscando algunas cosas, me preparé para acostarme en la cama, porque a pesar de que en teoría habíamos dormido las 2 horas necesarias para alguien de nuestra raza, me sentí muy cansado por alguna extraña razón.
Con Zoe mirándome casualmente, me fui quedando dormido, haciendo que el mal rato desapareciera entre mis pensamientos.
Todo esto del carromato, de la forma en la que estamos viajando….
Es tan distinto… al viaje que tenía en mente.
Pasó más de una hora y media, y al abrir nuevamente los ojos me sentí extraño, extraño de que no estaba en mi cama, en mi cuarto, en mi casa.
¿Cuánto tiempo dormí?
Me pregunté medio dormido, levantando mi torso en silencio mientras buscaba a Zoe con mi mirada de un lado al otro.
Al girar mi cabeza a la derecha, noté que ella había acomodado gran parte de nuestras cosas en el mueble que venía con el cuarto.
Volviendo a girar a la izquierda, me encontré con ella, sentada en la misma silla, leyendo el mismo libro, haciéndome entender que no había pasado mucho tiempo.
Ella… es muy eficaz, es muy buena, es muy….
Pensé con los ojos entrecerrados, viendo más detenidamente a medida que iba abriendo más los párpados.
Es muy bonita.
Zoe estaba con las piernas cruzadas, agarrando el libro con una mano mientras que con la otra se apoyaba sobre la mesa que tenía a su costado.
El brillo natural del exterior la iluminaba, haciendo parecer que brillara con una luz propia por su cabello blanco y piel clara, pareciendo un verdadero ángel.
Su mirada tranquila y serena puesta en el libro pasó a mi dirección, lo que hizo que un escalofrío me recorriera la espalda.
De inmediato, me puse nervioso y desvié la mirada hacia un lado, para no mirarla directamente mientras mi cara se ponía roja.
¿Eh?
¿Qué rayos me pasa?
“Despertaste, ¿qué tal tu descanso?” Preguntó con una sonrisa, haciendo que me pusiera aún más incómodo.
¡Maldición!
¡CÁLMATE!
Grité en mi cabeza, poniéndome de pie de un salto.
“Bi-bien, estuvo bien, gracias.” “Qué bueno.” Respondió antes de continuar con su lectura.
Más calmado por el cambio de temperatura, me estiré con los ojos cerrados para terminar de despertarme.
Lo que pasó con Markus me inquietó, debo calmarme.
Dije en mi cabeza, antes de volver a sentirme nervioso y confundido al darme cuenta de que solo había una cama en nuestra habitación.
¡Joder!
¡Estaba tan enfocado en digerir los cambios que no me di cuenta de eso!
“Zoe, Zoe.
Nos dieron una sola cama, seguramente debió ser un error.
Iré a hablar con ellos ahora mismo.” Dije nervioso, poniendo la túnica con la que habíamos venido y abriendo la puerta para salir a corregir ese problema.
“¡Espera!” Gritó Zoe, tirando su libro al levantarse rápidamente para detenerme con una de sus manos, que agarraba una parte de mi camisa.
“¿Eh?” Extrañado por el comportamiento de Zoe, giré para ver qué pasa con ella.
Al voltear, noté que ella estaba con la mirada baja, impidiendo que pudiera verla a los ojos, además, tenía un aura de tristeza, como si no quisiera que vaya a resolver todo esto.
Pero, ¿por qué?
Me pregunté.
En ese momento lleno de silencio y de preguntas, el carromato empezó a moverse, entendiendo las razones de mi hermana.
“Entiendo, supongo que ya es demasiado tarde para corregir algo así.” Dije mientras regresaba al interior de la habitación.
Al escuchar mis palabras, Zoe levantó la mirada con una ligera sonrisa, asintiendo con una expresión más normal, más alegre.
Con un suspiro, regresé para sentarme en la cama, pensando en distintas opciones para que no fuera extraño para ella como para mí esta nueva situación.
Sí, si nos turnamos la cama, podríamos dormir ambos sin pasar frío o estar incómodos.
Ella podría dormir en la madrugada y yo antes de medianoche.
Dije en mi cabeza, además de pensar en otras opciones.
Zoe, al verme pensativo, sabía perfectamente lo que iba a decir, adelantándose a mis sugerencias.
“Drake.” Dijo en voz alta, mirándome directamente, cortando mis distintos pensamientos.
“Sé que buscas una forma para no dormir juntos, pero, vamos, deja de comportarte como un niño y no te preocupes por compartir la cama, después de todo solo nos acostaremos uno al lado del otro.” ¿Niño?
Supongo que tiene razón.
… Desde aquella tarde en la que habíamos decidido dormir en la misma cama habían pasado 40 días, haciendo que me acostumbrara a mi nueva vida en el carromato.
Al principio, la vergüenza y el nerviosismo de compartir la cama eran evidentes en ambos, pero con el paso de los días fuimos acostumbrándonos poco a poco a tenernos al lado.
Eso hizo que la confianza entre nosotros creciera aún más, especialmente porque, cada noche antes de dormir, cuando todo quedaba en silencio, empezábamos a contarnos recuerdos del pasado.
“Por cierto Zoe, ¿sabes los detalles de por qué nuestros padres escaparon del Reino de Clifland?
Nunca quisieron contarme esa historia.” Comenté después de hablar por un rato, acostados sobre la cama, mirando el oscuro techo de nuestro cuarto.
“¿Por qué escaparon…?
Bueno, sí sé, pero no sé si deba contártelo, ya que si ellos no lo hicieron, debió de ser por algo.” Dijo con un tono distinto, creándome aún más curiosidad por saber.
“¿Qué?
Pero si papá y mamá ya no están no están acá, no seas así y cuéntamelo por favor.” Insistí ante la curiosidad de saber más el pasado de mis padres.
“T-tienes razón, pero… para contarte algo así debería de ir algunas décadas atrás, antes de que incluso yo naciera.” Contestó con dudas.
“Venga, no pongas el tiempo como excusa, aún faltan 4 horas para que amanezca.” Dije, girando mi mirada a ella, que al verme y cruzar miradas, desvió la mirada para volver a ver el techo.
Esto seguro que me lo contará, porque tras pasar tantos días juntos ya debe de confiar en mí.
Pensé triunfantemente.
“Está bien, está bien, te contaré, pero prométeme que nunca dirás que lo escuchaste de mi boca.” Dijo mirándome nuevamente.
“¡Sí!
¡Lo prometo!” Con esas palabras, Zoe respiró profundamente antes de empezar a relatar una historia que nunca esperé oír, y una que cambiaría por completo la percepción que tenía hacia mis padres, para siempre.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com