Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

De Hombre a Dios - Capítulo 30

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. De Hombre a Dios
  4. Capítulo 30 - 30 Capítulo 27 Un pasado problemático III
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

30: Capítulo 27: Un pasado problemático III 30: Capítulo 27: Un pasado problemático III Año 214 del Dios Inmortal.

Punto de vista de Boris Helkar Pronto… pronto el Reino de Clifland entrará a una nueva era, una era de rectitud y justicia.

Pensaba con una satisfecha sonrisa desde lo alto de una torre, sentado con los pies al aire mientras observaba la oscura y callada capital, iluminada por los millones de Luminorbs que usaba la ciudad de Cherphy en las noches.

Cerrando los ojos por el éxito que tuve en estas últimas semanas, oculté por completo mi presencia, saltando desde lo alto de la torre y aterrizando suavemente sobre el suelo.

Moviéndome rápida y sigilosamente, me dirigí por las sombras con dirección al castillo, después de que finalmente acabara con todos los preparativos necesarios para mi grandioso plan.

Un plan que estuve formulando por varios años.

Yo, Boris, era el tercer hijo de Elion Helkar, el actual Rey del Reino de Clifland.

Desde que tengo recuerdos, siempre me agradó conocer a nuevas personas, aprender de ellas y absorber su sabiduría junto a los libros e historias que se cruzaban en la vida.

Cuando crecí, finalmente me dieron un labor como príncipe, que consistía en hacer visitas, auditorías y detenciones a los nobles de mi Reino, algo que empezó a agradarme cada vez más, porque en esos viajes llegaba a conocer la situación de mi gente con mis propios ojos, y no por los informes que llegaban al castillo.

En uno de los viajes de ayuda a la ciudad de Whitford, recuerdo claramente aquel nuevo sentimiento que invadió mi corazón, un sentimiento que me hacía sentir dolor, amor y compasión por las personas que lo habían perdido todo, por las personas que sufrían las consecuencias de otros, personas que no tenían culpa de su desgracia.

El rompimiento de la presa de Whitford había traído muchas muertes, y con ellas un deseo de justicia para este Reino.

Porque después de que me obsesionara en investigar a fondo qué había pasado, descubrí lo podrido que estaba la monarquía en el Reino.

Con un sentimiento de odio, informé de estas cosas a mi padre, pero el Rey, después de escuchar una parte de mi informe, mostró una cara de indiferencia, mandando solamente a detener al Conde Waite, haciendo caso omiso antes de continuar con la reunión que había interrumpido con mi llegada.

Frustrado, apreté los dientes y me encerré en mi cuarto, intentando entender el comportamiento de mi padre.

“¿¡Por qué no le importa!?

¿¡POR QUÉ?

O acaso… ¿él ya lo sabía?” Me pregunté antes de tomar acciones por mi cuenta.

“Si él no hará nada, yo lo haré.” Determinado en vengar la muerte de las 461 personas, entre las cuales 216 eran niños, empecé a hacer una lista de los implicados, deseoso de saber si sus muertes me quitarían aquel sentimiento que empezaba a aferrarse a mi corazón.

Después de matar al Conde Waite con mis propias manos, me escabullí por el castillo esa misma noche para poder matar también a su familia, que había sido salvada por mi hermano mayor.

Al intentar matar a otros nobles de mi lista que vivían cerca, fui capturado por los guardias de su familia por mi falta de poder, algo que me frustró en gran medida.

“¡No!

¡Déjenme!

¡Ellos deben morir!” Reclamé antes de ser llevado ante el Rey, que al verme manchado de sangre no dijo ni una palabra antes de que, con una seña, me mandaran al calabozo del castillo.

Dolido por la mirada de mi padre, no puse resistencia hasta el día en que me juzgaron, en donde salí culpable por la muerte de esas escorias.

Pasando poco más de un año dentro del calabozo, mi odio por la actual monarquía creció cada vez más, porque, cuando salí al exterior para terminar de cumplir mi condena en libertad, me enteré que a los nobles de mi lista solo les habían quitado una parte de sus cosas como compensación, algo que no era para nada justo para lo que habían hecho.

Unos días después hablé con mi hermana mayor, Celina.

Al reprocharle esa decisión, ella intentó excusar a nuestro padre diciendo que la Familia Real no podía hacer mucho, porque condenarlos a muerte solo traería más conflictos internos, que podrían causar miles de muertes en el Reino.

Recuerdo bien que, al escuchar sus palabras, contuve mi ira hasta despedirla de mi habitación, solo para apretar mis puños con tanta fuerza que mi piel se desgarró, dejando brotar sangre a causa de la ira que sentía en aquel momento.

“¡¡SON UNOS MALDITOS HIPÓCRITAS!!

¿¡¡CÓMO PUEDEN DECIR ESO DESPUÉS DE LA GUERRA CON ALISTER!!?

¡¡DESPUÉS DE DEJAR MORIR A MILLONES DE PERSONAS POR SU EGOÍSMO!!” Grité furiosamente, sintiendo cómo la sangre subía a mi cabeza.

“Yo… yo… tengo que hacer algo.” Fueron las palabras exactas que dieron inicio a mi plan de la Nueva Era, que consistía en matar al Rey, a mis hermanos, y a la mayoría de los Rainhard, para así tener el camino libre…

libre para gobernar este Reino yo mismo, con la rectitud y justicia que se merecía.

… Habían pasado varios años desde aquel momento, y ahora, después de entrenar arduamente, había logrado alcanzar el rango Semi-Dios, algo que logré justo a tiempo para la coronación de Celina, que sería en los próximos dos días.

Entrando al castillo después de terminar con los preparativos de mi plan, me dirigí sigilosamente a mi cuarto por la misma ruta secreta que usaba siempre.

Una vez dentro, me puse a meditar mientras repasaba nuevamente algunos puntos de mi plan, para asegurarme de que todo saliera perfecto.

Con la confirmación de la familia Breinholt podré meter a 11 rangos Semi-Dios a la sala del trono.

Dije cansada y nerviosamente.

Con ese número, seríamos 12 en el momento de la coronación, 4 más que ellos.

Además, con la ayuda de mi marioneta, nos desharemos de los dos más poderosos en unos pocos segundos, algo que nos dará una gran ventaja para tomar el resto del castillo.

Sonriendo por cómo estaban las cosas, verifiqué la situación de mi marioneta, llamada así por estar bajo mi hechizo *Puppeteer*, que me permitía manipularlo en su totalidad sin levantar ninguna sospecha, algo que había pulido todos estos años.

Dejando a un lado la superioridad numérica en la sala del trono, lo que realmente me preocupa es Kadian, él podría detener mi plan si logra reunir a los demás guardias del castillo, porque así estaríamos en desventaja numérica si el conflicto se alarga.

Pensé preocupado, antes de sonreír.

O eso diría si fuera un problema, porque gracias a la sugerencia de mi marioneta logré sacarlo de la capital, y él solo volverá unas horas antes del evento principal, así que, sin los detalles de la organización de seguridad del castillo, le será más difícil contraatacar.

Pensé, abriendo los ojos y mirando el techo blanco de mi cuarto, sintiéndome extraño por los sucesos que habrían, sucesos que me llevarían a la corona o a la muerte.

… El día finalmente había llegado, y después del anuncio por toda la capital y el resto del Reino, todos los nobles más importantes y sus guardias personales estaban en la sala Real, expectantes por el nombramiento de su nueva Reina.

Mi hermana, Celina, estaba arrodillada en el centro, enfrente del Rey con la cabeza agachada, mostrando respeto a pesar de ser la futura Reina.

La sala, a pesar de la gran cantidad de personas que albergaba, se mantenía callada, en completo silencio por el suceso histórico que pasaría en su interior.

Detrás de los asientos Reales, había varios guardias, entre ellos 4 de los rangos Semi-Dios que debía de tener cuidado.

Mirando a mi alrededor, crucé miradas con algunos de mis hombres, camuflados como guardias de algunos nobles, expectantes al suceso clave que daría inicio a mi plan.

Después de algunas palabras que resonaron en su totalidad por toda la sala, Elion Helkar se puso de pie, calmado, sereno e imponente como siempre.

Por fin… solo… solo faltan unos pocos segundos.

Sonriendo, observé con temor y nerviosismo al mismo tiempo al Rey de Clifland bajar por las escaleras, hasta ponerse enfrente de mi hermana y levantar su brazo a la altura de su pecho, dando comienzo a su hechizo, el momento perfecto para atacarlo.

“Magia de nivel Divino, Tra—” Pronunció antes de ser interrumpido por Cael Rainhard, su mano derecha, y la persona que entró en mi control cuando se puso a investigar mis pasos hace algunas semanas.

Cael se había teletransportado a su costado, y en silencio, con lágrimas en los ojos, se acercó a él para decirle algo al oído, algo que no se pudo escuchar en la sala, pero que hizo que mi padre me mirara directamente antes de ser atravesado con una daga en su corazón de maná, quitándole el control completo de su magia.

¡Lo hizo!

¡Verdaderamente lo hizo!

¡Su propia mano derecha!

La sala entera se quedó quieta por la surrealista escena, viendo cómo en menos de un segundo Cael Rainhard bajaba su daga con lágrimas en los ojos hasta terminar de cortar el corazón de mi padre y gran parte de su pecho, dejándolo sin vida a un lado de Celina.

Nadie se movió.

Nadie reaccionó en ese segundo.

Solo los jadeos de Cael dentro de mi control rompían el silencio, marcando el final de mi padre y el comienzo del mío.

Después de tantos años planeando este momento, por fin llegó, llegó el inicio de la nueva era que tanto esperaba… que tanto había soñado.

Punto de vista de Kadian Helkar  Pa-padre.

El Rey había caído, muerto sobre su propia sangre por la persona que lo había acompañado más que ninguna otra, por Cael Rainhard.

Llenando con maná todo mi cuerpo, me vi tentado por usar Noukan, pero me detuve después de ver cómo Cael usaba su habilidad distintiva, teletransportándose enfrente de la silla del trono.

“¡Esto solo es el comienzo!” Dijo en voz alta con lágrimas que no paraban de salir de sus ojos, a pesar de tenerlos abiertos.

Sin sentido, se atravesó el corazón con la misma daga que mató a mi padre, cayendo muerto por las escaleras que tenía enfrente.

¿Po-por qué?

Con la sala del trono inundándose a gritos, varios hombres salieron entre los nobles portando armas y empezando a matar a nobles y sirvientes del castillo.

¿Por qué está pasando esto?

Mirando a un costado, vi a mi esposa embarazada con la boca abierta, observando con terror y confusión la masacre que pasaba frente a sus ojos.

Usando Perception en su totalidad, hice un escaneo completo del castillo para entender la situación actual.

¡Mierda!

Pensé frustradamente, sintiendo en milésimas de segundos cómo dos humanos de Rango Semi-Dios se acercaban a donde estábamos, así que sin muchas opciones, apreté los dientes maldiciendo antes de usar Noukan para sacar a Irisha y a Kurt rompiendo una ventana, llevándolos a ambos con el tiempo detenido a los jardines que rodeaban la sala del trono.

“Kurt, orden máxima.

Sácala de aquí y llévala a la casa de Dominic, la que está en el sur junto a tu familia.” Pronuncié rápidamente, viendo su cara de confusión por el cambio instantáneo de escena.

“E-esta bien Lord Kadian.” Respondió después de sacudir su cabeza.

“Suerte amor.” Continuó mi esposa Irisha preocupada, antes de ser alejada por Kurt.

“Maldición, no me importa cómo, pero juro que haré pagar al responsable de TODO ESTO.” Con más de la mitad de mi maná usado por Noukan y Perception, traté de entrar a la sala del trono por la puerta principal, que estaba abarrotada por los nobles que buscaban salir desesperadamente del lugar.

Atravesando a la multitud con un gran salto, las explosiones no tardaron en sonar al otro lado de donde me encontraba.

Una vez dentro, observé a varias peleas efectuándose en simultáneo, haciendo que entendiera un poco más de la situación.

Ninguno de los bandos está usando hechizos en gran escala, eso significa que los atacantes tampoco quieren destruir el castillo, por lo que pretenden tomar el Reino, y no destruirlo como pensaba.

Centrándose en Perception pude encontrar a Celina entre el bullicio, terminando de matar a uno de los invasores con sus dos dagas unidas con cadenas.

Queriendo acercarme hacia ella para poder planear algo juntos, fui rápidamente interceptado por uno de los humanos que intentaron atacarme antes.

“Tu irás conmigo Príncipe.” Dijo golpeando entre sí ambos guantes metálicos que llevaba puesto en sus manos.

Mierda.

Sacando mi lanza de su lugar dimensional, la cargué con maná eléctrico para poder moverme más rápido, y poder acabar con mi contrincante velozmente.

El humano era un Striker, y después de pelear unos minutos contra él cuerpo a cuerpo, fui lanzado a los jardines por un golpe suyo, destruyendo una de las paredes de la Sala del Trono.

Aturdido por el golpe, traté de levantarme rápidamente mientras veía al humano salir por el agujero que había formado con mi cuerpo.

Nadie, perfecto.

Mirando rápidamente a los costados, verifiqué que no hubiera nadie cerca, para que así no salieran perjudicados por mi próximo movimiento, que llegó cuando el humano se lanzó a por mí para atacarme nuevamente.

Poniendo una mano sobre el suelo, una gran pared de piedra me elevó al cielo, alejándome temporalmente de mi enemigo.

El humano, al verme subir, quiso seguir tras de mí, saltando para alcanzarme.

Sonriendo por su tonta acción, empecé a lanzar varias lanzas de luz con intención de matarlo, en donde entre ellas había algunas camufladas con magia eléctrica, que, al ser bloqueadas, estas recorrieron su cuerpo, haciendo más torpes sus movimientos.

Molesto, cayó al suelo mientras sacaba un par de lanzas que lograron atravesar su gruesa piel, acción que aproveché para lanzar el hechizo perfecto contra luchadores cuerpo a cuerpo.

“Magia de nivel Semi-Dios, Burning Soul.” Inundando el suelo con potentes llamas blancas, el humano terminó cayendo muerto cuando todo el maná de su cuerpo fue consumido por el hechizo ofensivo más poderoso que conocía.

Cansado por la reciente pelea, guardé mi lanza antes de saltar desde el muro de piedra al agujero de la sala del trono, encontrando a más enemigos que al principio.

Mierda, están llegando cada vez más.

Debo encontrar a Celina y reorganizarnos.

O ir a investigar por qué aún no suena la alarma del castillo.

Pensativo, decidí usar nuevamente Perception, logrando ubicar a mi hermana peleando en el exterior de la sala, sobre el techo, contra dos oponentes poderosos.

Revisando inconscientemente con más detalle, el maná de uno de ellos me resultaba demasiado familiar, al punto de hacer que mi concentración se rompiera.

No…

no puede ser posible… Apreté los dientes, tratando de negarlo, pero entre más lo sentía, más difícil era seguir fingiendo que no lo reconocía.

Es Boris.

Queriendo salir para apoyarla, me detuve en seco, por un gran estruendo que retumbó desde arriba, tan fuerte que hizo vibrar toda la sala.

Mirando hacia arriba, noté cómo el techo de mármol crujía, se agrietaba y rompía hasta colapsar por completo.

Con la luz del sol entrando directamente a la sala, observé con claridad, a pesar del polvo que había, la horrible verdad.

Boris… ¿Po-por qué?

Impactado por lo que vi, entendí quién era el verdadero culpable, después de ver a mi hermano menor sujetando la espada que atravesaba la cabeza de Celina contra el suelo, jadeante, con una mirada perdida viéndola.

“¡¡¡BORIS!!!” Grité con toda la fuerza de mis pulmones, corriendo hacia él mientras sacaba mi espada de la vaina con furia.

Apenas estuve a unos metros de él, sonrió… satisfecho, como si hubiera estado esperando este momento.

Antes de poder alcanzarlo, mi visión se sacudió; por una patada directa al pecho me levantó del suelo, lanzándome brutalmente contra los asientos de la sala del trono.

Tosiendo sangre, quise levantarme, pero mi cuerpo estaba aturdido por el reciente ataque, obligándome a ver con rabia lo que pasaba en el resto de la sala.

Con frialdad, los hombres de Boris acababan uno por uno con los pocos Rainhards y guardias que quedaban en pie.

Uno tras otro, mientras mi hermano se acercaba al cuerpo de nuestro padre para buscar entre sus restos algo, algo que no halló.

Confundido, se movió hasta el cuerpo de nuestra hermana, haciendo lo mismo hasta no encontrar nada nuevamente.

“Desgraciado, ahora todo tiene sentido, siempre fuiste tú.

Po-por eso la alarma nunca llegó a sonar, por eso me mandaron fuera de la capital, por eso Cael se comportaba de forma extraña.” Susurré en voz baja, sacando la única fruta de Liberto que siempre guardaba conmigo.

Al comerla por completo, mis heridas empezaron a sanar, además de rellenar una parte de mi maná, dándome el impulso necesario para saltar al centro de la sala, sintiendo la mirada fija de Boris puesta en mí.

“¿¡T–TÚ LO TIENES!?” Gritó desconcertado, centrando la atención de sus hombres en mí.

“Descúbrelo por ti mismo, imbécil.” Respondí antes de armar dos lanzas de luz mientras sus hombres se acercaban a mí a toda velocidad.

“Noukan.” Dije finalmente, deteniendo el tiempo por completo antes de lanzar con todas mis fuerzas las lanzas a mi hermano, que, al entender que verdaderamente yo poseía el Fragmento del Dios Dragón, intentó protegerse inútilmente.

Atravesándolo en el estómago y el hombro, maldije al ver que no era un golpe mortal.

Intenté crear un par de lanzas de luz más, pero al alzar la mano sentí mi límite.

El maná ya no respondía.

Frustrado, apreté los dientes, y sabiendo que no ganaría esta pelea, me di la vuelta y escapé, con unos pocos milisegundos de ventaja que fueron decisivos para mi escape del castillo, y la capital en los siguientes días.

“Volveremos, lo juro.” Dije con determinación dos días después, con Irisha a un lado y Kurt junto a su familia al otro, mirando todos a la ciudad de Cherphy que se quedaba a nuestras espaldas por las acciones de Boris.

.

.

.

Joshua_Goose: Perdón por no subir capítulos tan seguido, pero la universidad y el esfuerzo que pongo en hacer los capítulos más completos y emocionantes me impiden avanzar como me gustaría.

Así que, al igual que antes, subiré un capítulo cada dos semanas 🙁 Desde el próximo capítulo volvemos a la perspectiva de Drake, donde conoceremos a más personajes 🙂

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo