De Hombre a Dios - Capítulo 33
- Inicio
- Todas las novelas
- De Hombre a Dios
- Capítulo 33 - 33 Capítulo 295 Infiltrados en Clifland
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
33: Capítulo 29.5: Infiltrados en Clifland 33: Capítulo 29.5: Infiltrados en Clifland Punto de vista de Kadian Helkar (Unos meses después del capítulo anterior) “¡A las doce en punto!” Grité rápidamente a los demás, montado sobre la espalda de Mork sobrevolando el mar de Cuerda que unía el continente Central y el Antiguo.
¡Maldita sea!
Aún no entiendo cómo diablos se enteraron de nuestra llegada.
Con Perception activo, identifiqué a más de 80 barcos a pocos kilómetros de donde estábamos volando, causándome un conflicto interno por las decisiones que había tomado hace unas horas.
Habían pasado varias semanas desde que partimos del Continente Central, y varios meses desde que nos separamos de Drake y Zoe.
En todo este tiempo lejos de Birton, me había reunido con el equipo que había formado los últimos 35 años para recuperar el Reino de Clifland, y tras mucha planificación, partimos desde Sornova, en el Reino de Mitian para llegar a las playas de Barton, al suroeste de Clifland.
Todo el viaje iba bien, normal para lo que se esperaba, pero estando a un par de días de llegar a tierra y nuestro destino, me di cuenta de que estábamos siendo perseguidos por algunos Dragones tripulados, que al confirmar nuestra identidad, no dudaron en atacarnos con varios proyectiles mágicos, y hechizos de larga distancia.
Estaba oscureciendo, y tras acelerar el paso y burlarlos en el aire, logramos escapar por poco de sus ataques hasta perderlos entre las nubes.
Ya salvos, nos mantuvimos en el aire, y tras varias opiniones escogimos qué hacer esa misma noche.
“Seguiremos, pero nos desviaremos un poco de nuestro destino original.” Terminé diciendo al tener en cuenta el tiempo y los recursos que nos tomó llegar hasta el punto en el que estábamos, porque, tras analizarlo no podíamos simplemente esperar varios meses o incluso años más para intentar entrar por otro punto al continente.
Apretando los puños en la actualidad, empecé a cuestionar esa decisión por el escenario en el que nos habíamos metido.
Activando Perception en su máximo esplendor, pude identificar cómo las tropas marinas del Reino se empezaban a mover por el océano para interceptarnos a pesar de los cambios de ruta que hacíamos en ese momento.
Esto es muy extraño, se siente como si supieran en dónde estamos a cada rato.
Reflexioné, notando a unos 12 kilómetros cómo más barcos y bestias aéreas se acercaban por nuestra espalda y costados.
Mierda, nunca imaginé que pondrían a tantos hombres en este punto solo para eliminarnos.
Dije arrepentido por dentro, al notar cómo ahora éramos completamente rodeados como si fuéramos una amenaza para el Reino y estas personas.
“¡Lord Kadian!
¡Me encargaré de abrir paso para que pasemos la línea de enfrente!
¡Pero como estamos en el aire, mi hechizo tomará unos cuantos minutos en conjurarse!
¡Así que necesitaré que alguien me cubra hasta entonces!” Gritó Jacoby desde su Ziz, un ave legendaria que tenía como mascota.
“¡Yo me encargo!
¡Pero apúrate!
¡Porque ya empezarán a atacar en unos pocos segundos!” Gritó Lucio a un lado mío, montado en los lomos de Ness.
“¡Bien!
¡Jacoby!
¡Encárgate de abrir el paso!
¡Mientras tanto yo, Irisha, Loniet, Stuart y los demás los distraeremos para que no se centren en ustedes!” Dije a todos, dejando entrever que teníamos que actuar rápidamente para abrir el paso y evitar que la situación escalara.
En el grupo, en total éramos más de 15 personas las que habíamos emprendido este viaje para derrotar a Boris y recuperar la antigua felicidad que vivía el Reino.
Entre ellos, amigos y familiares que contacté en estos últimos años.
“¡Aquí vienen!
¡Dispérsense!” Ordené, al notar cómo giraban sus cañones en nuestra dirección.
“Magia de nivel Leyenda: Lumora.” Conjuró rápidamente Irisha, que iba conmigo en la espalda de Mork.
En un parpadeo, varios orbes de luz rodearon a Mork para después salir disparados en forma lineal sobre los barcos, logrando impactar directamente sobre unos cuantos, hundiéndolos, antes de que estos comenzaran a atacarnos con cañones mágicos y otros hechizos.
El caos no tardó en llegar sobre todo el ambiente, explosiones y disparos mágicos se dejaban ver por dondequiera que miraras, sea mar o aire.
Esquivando proyectil tras proyectil en el aire por varios segundos, Mork fue alcanzado en un ala por cinco flechas de luz que nos seguían a pesar de las vueltas y movimientos bruscos que dábamos en el aire para esquivarlos.
¡Mierda!
¿¡Quién está conjurando eso!?
Rastreando los ataques, noté que venían de un barco azul que estaba resguardado por otros cuantos.
Al acercarnos hacia ellos lo suficiente para destruirlo, retrocedimos a tiempo tras esquivar una poderosa llamarada blanca que vino de otro lado.
¿Qué?
Espera, ¿ese fue Burni__…?
Girando nuevamente, aumenté mi visión con maná identificando con frustración el rostro de una de mis primas en la popa de un barco.
¿Qué?
¿Tú también, Yumi?
Pensé molesto antes de ascender nuevamente al nivel de las nubes.
Será completamente inútil intentar destruirlos a todos, lo mejor será solo esperar a que Jacoby acabe los preparativos de su hechizo mientras los atacamos desde arriba.
Esquivando y atacando a los dragones que desplegaron, Jacoby dio una señal de maná para que nos preparáramos.
Excelente, aquí viene.
Juntándonos, formamos una barrera que nos cubrió temporalmente mientras Jacoby conjuraba por fin su hechizo, que lo hizo mientras se ponía de pie sobre su Ziz, mirando el ambiente a su alrededor antes de chocar fuertemente su palma y puño causando una intensa onda de maná, que se expandió hasta llegar a lo profundo del océano.
“Magia de nivel Semi-Dios, Terremoto.” Pronunció, seguido de un estruendo ensordecedor que vino del océano debajo de nosotros.
El océano completo vibró, se sacudió y partió provocando gigantescas olas que hundieron a decenas de barcos y dejaron un camino enfrente de nosotros.
“¡Ahora!” Grité, antes de acelerar el paso para salir del encierro en el que nos habíamos metido.
… Tras varias horas viajando, escapando y destruyendo los últimos barcos pequeños y dragones que habían desplegado para seguirnos, empezamos a descender para por fin llegar a tierra.
Mork y Ness estaban heridos, y habíamos perdido a cuatro hombres incluyendo al hermanastro de mi padre, Stuart Helkar, que había logrado escapar de la masacre de Boris hace un par de décadas atrás.
¡¡Maldición!!
¿¡Cuánta sangre más tiene que derramarse!?
Me pregunté furioso por las pérdidas que habíamos sufrido.
Viendo tierra al horizonte, nos apuramos para aterrizar muy alejados de nuestro destino inicial.
Entrando en una playa sin nombre, descendimos rápidamente entre las rocas que habían cerca del mar.
Una vez abajo, desplegamos de inmediato una barrera con magia que ocultaría y camuflaría nuestra ubicación de cualquier persona o criatura del exterior.
Estando menos tensos, nos instalamos en la playa para reagruparnos, descansando sobre la arena después del ataque que habíamos sufrido en el océano.
Una vez juntos, el alivio inicial de tocar tierra firme fue reemplazado rápidamente por el sentimiento que significó las pérdidas que habíamos sufrido, ya que varios de los que habían muerto, eran personas cercanas a los miembros del grupo.
Las discusiones no tardaron en surgir, con voces frustradas y asustadas mientras se culpaban unos a otros por los errores cometidos en el campo de batalla.
“¡Suficiente!” Grité, cortando sus disputas, haciendo que me miraran con rostros sucios y cansados que reflejaban una clara amargura por la situación.
¡Maldición!
Apretando los puños con una ira contenida, vi a detalle la situación de mis hombres.
De alguna forma se enteró Boris que vendríamos justamente a este punto.
Alguien… alguien tuvo que haber filtrado la información de nuestra llegada.
Repasando mentalmente la lista de quienes conocían esta información me quedé un momento en silencio, mientras todos seguían mirándome.
Los únicos, además de los que están aquí eran Dominic y mi hermano, Leo.
Así que….
¡No!
¡Ninguno de los dos me traicionaría!
Me dije a mí mismo, negando esa posibilidad, aunque una parte de mí me decía que no podía descartarla completamente.
Lo mejor será que me ponga a investigarlo después, porque por ahora, debo calmar al grupo.
Aclarando la garganta para llamar su atención por completo, di un paso al frente sobre la arena en la que estábamos.
“Sé que hemos sufrido pérdidas.
Y sé que duele.” Empecé, mi voz sonando firme para ocultar la rabia que aún sentía.
“Pero lamentarse ahora no traerá de vuelta a nuestros caídos.
Lo mejor para honrar y agradecer su sacrificio es tomar esta oportunidad que nos dieron.” “Al entrar en el territorio marino de Clifland, supieron rápidamente nuestra ubicación, eso significa que tienen alguna forma de rastrearnos, a pesar de lo sigilosos que seamos o los cambios de ruta que hagamos.” Dije, haciendo una breve pausa para dejar que mis palabras se asentaran en ellos, desviando su dolor por deber.
“Teniendo todo eso en cuenta, lo mejor será que a partir de ahora viajemos por tierra, para hacernos pasar por dos simples grupos de aventureros, que irán en rutas diferentes hasta llegar a la capital.
Esa será nuestra única opción para pasar desapercibidos.” “¿Eh?
¿Y qué haremos con los dragones?” Preguntó Lucio mientras los miraba heridos, descansando a un lado de donde estábamos.
“Los esconderemos por este bosque.” Respondí, señalando un denso bosque que había al sur de donde estábamos en el mapa.
“Usaremos magia de ocultación en un cristal hasta que salgan de la zona de peligro.
Después, dependerá de ustedes, pueden ordenarles que vuelvan a sus hogares por el Estrecho Central o, simplemente liberarlos.” Un murmullo de descontento se extendió entre ellos.
Dejando ver la duda y el dolor en sus rostros ante la idea de separarse de sus compañeros.
“Escuchen.” Dije, con un tono más duro para cortar sus quejas y sentimientos negativos.
“Nadie dijo que esto sería fácil.
Sabían de los riesgos antes de venir acá, y que no habría un hogar al que volver si fallábamos.
Recuerden que el único motivo por el que hacemos todo esto, es para recuperar el Reino de las manos de mi hermano, algo que les beneficia de una forma u otra a todos ustedes.” El grupo entero se quedó callado, sus miradas fijas en el suelo mientras mostraban aún un rastro de dudas.
Al ver ese ambiente, Loniet rompió el silencio, poniéndose de pie para hablar al resto.
“El jefe tiene razón.” Afirmó, con voz clara y pragmática como siempre.
“Yo estoy aquí por la recompensa que me prometió, no por patriotismo como muchos de ustedes.
Pero para cobrarla, él tiene que recuperar su trono, y nosotros tenemos que mantenerlo con vida hasta ese momento.
Así que, dejen de quejarse como unas niñitas.” Loniet… no tenías que decirlo de esa manera.
Pensé mientras me tocaba la frente con una mano.
Jacoby soltó una leve risa, una que logró romper la pesada atmósfera que habían dejado las palabras de Loniet.
Poniéndose de pie, caminó hasta quedar frente a mí.
“La mercenaria tiene un punto.” Dijo, antes de cambiar a un tono más serio mientras su mirada se encontraba con la mía.
“Quejarse es un lujo que no podemos permitirnos ahora, porque recordemos que ellos están ahí afuera buscándonos para matarnos, así que hagamos lo que Lord Kadian dice.” Hincando una rodilla en la arena, dejó una mirada atónita a algunos de los presentes.
“Mi lealtad no está en duda, Lord Kadian.
Mi vida es por el verdadero Rey de Clifland.” Un silencio denso se apoderó del grupo, con miradas puestas en Jacoby y su lealtad visible.
“Tienen razón, este es un momento para seguir.” Continuó Lucio, acercándose e hincándose a un lado de Jacoby.
Ese fue el gesto que lo decidió todo.
Uno por uno, los demás miembros del grupo siguieron su ejemplo, arrodillándose en la arena hasta que nadie quedó sentado.
Entonces, una sola voz se alzó, y pronto se convirtió en una especie de coro que hizo eco en mi mente.
“¡Por el verdadero Rey de Clifland!” Esto me calma un poco, pero igual tendré cuidado.
Concluí, decidido por averiguar qué persona filtró la información.
Con la moral del grupo restaurada y un plan de acción claro, la atmósfera cambió.
La duda fue reemplazada por una silenciosa determinación.
A la mañana siguiente, pusimos el plan en marcha.
Tal como acordamos, nos separamos en dos grupos para tomar rutas distintas hacia la capital.
El momento de las despedidas fue duro para todos, pero necesario.
Por mi parte, me acerqué a Mork y Ness.
Sus heridas aún eran graves y necesitarían tiempo para sanar, a pesar de los cuidados que les dio mi esposa.
Al final, les ordené que permanecieran ocultos con el grupo de dragones hasta estar completamente recuperados.
“Después de eso.” Les dije en voz baja, transmitiendo mis órdenes con maná al tocarlos.
“Su misión será encontrar a Drake.
Protéjanlo.” Sintiéndome un poco triste, me separé de ellos sin antes romper un pequeño fragmento del cristal de mi anillo, que me permitía saber la ubicación de Drake, que actualmente estaba en la frontera con el Reino de Dunumese.
Sellándolo en una pequeña herida que le hice a Mork, este lo aceptó con un suave gruñido.
Con solo este fragmento, el enlace será débil y apenas podré sentirlos.
Pensé, mientras los veía por última vez.
Pero es un sacrificio necesario.
Serán de mucha más ayuda protegiendo a mi Legado que a mi lado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com