De Hombre a Dios - Capítulo 35
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- Capítulo 35 - 35 Capítulo 31 Tempestad en Skipton I
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35: Capítulo 31: Tempestad en Skipton I 35: Capítulo 31: Tempestad en Skipton I Punto de vista de Markus Fleming Le mentí….
La risa de Kaito, grave y estruendosa, llenó fácilmente el pequeño puesto de vigilancia en el que estábamos, en el segundo carromato de vigilancia que tenía el deber de cuidar el bienestar de todas las personas a nuestro cargo.
A mi lado, Drake, tras escuchar una más de las historias de Kaito, se contagió y soltó una carcajada, una de esas risas honestas y despreocupadas que no le había escuchado en estos últimos días.
Al verlo de reojo, sentí una punzada de culpa, por las mentiras que le había dicho al amigo del amor fallido que tuve en mi juventud.
A pesar de que no dije mentiras en mi historia, aun siento una extraña culpa por lo que pasó esa noche….
Con esos pensamientos en mi mente, mantuve una sonrisa en mi rostro, siguiendo la broma de Kaito sobre por qué no era buena idea espiar a las chicas.
Habían pasado unas semanas desde que tuve problemas con Drake, pero por suerte, había logrado tocar una fibra sensible en él en aquella ocasión, así que desde esa noche nos habíamos hecho más cercanos.
Al voltear a un lado, mis ojos se posaron en el Cronómetro de Arena que indicaba el final de mi turno.
Poniéndome de pie, me estiré ruidosamente para llamar de cierta forma su atención del alegre ambiente.
“Bueno, caballeros, mi turno ha terminado.” Anuncié con un tono casual y alegre.
Con ambas miradas puestas en mí, miré directamente a Drake.
“Drake, bajaré para ver cómo está Zoe, si te parece bien.” Drake, aún con el humor de las bromas de Kaito, asintió.
“Claro, ve.
Seguramente ya está despierta.” Me despedí de Kaito con un gesto y bajé por las escaleras, mientras la preocupación por Zoe y su secreto que guardaba volvía a mi mente.
¿Qué piensas hacer ahora, Zoe?
Me pregunté.
Drake ya sospecha, y no podrás ocultarle la verdad para siempre.
Dije en mi mente, seguro de mis palabras por la verdad que sabía de ella.
Al conocernos, habíamos congeniado muy bien, y tras hablar varias veces en el primer viaje que tuvimos, logramos establecer una gran amistad.
Amistad que se fue estructurando, ya que ambos nos dimos cuenta de que cargábamos con arrepentimientos del pasado.
Al escucharla contar su historia noté ciertos vacíos y, sobre todo, contradicciones en la forma en que la relataba.
Con la habilidad para leer a las personas que fui desarrollando con los años, sospeché que había algo más.
Así que, entre preguntas casuales y bromas para medir su reacción, fui presionando poco a poco.
Hasta que una noche, se sinceró y terminó contándome todo.
Sé que no son pareja y, más importante aún, sé que ni siquiera son hermanos.
Y sé que ella daría lo que fuera porque eso último no fuera un impedimento para estar con Drake.
Llegando a la puerta de su habitación, toqué un par de veces antes de escuchar su voz del otro lado de la puerta.
“Adelante.” Al entrar, la encontré recostada en su cama, con una expresión en el rostro que reflejaba la preocupación que venía a discutir con ella.
Apoyada sobre unas almohadas, me dedicó una pequeña y cansada sonrisa al ver que era yo.
“Qué bueno verte, Markus, tengo algunas cosas que contarte.” Cerrando la puerta detrás de mí, observé su expresión, dándome a entender lo que pasaba.
Esa mirada…
es la misma que pone cuando no sabe qué decisión tomar.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
“Déjame adivinar.” Dije, mi tono casual y un poco burlón.
“Estás debatiéndote entre contarle la verdad a Drake de que no son hermanos o seguir fingiendo que no pasa nada.” Zoe, sorprendida por mi precisión, infló los cachetes con una expresión de pura frustración antes de agarrar la almohada más cercana y lanzármela a la cabeza.
“¿En serio soy tan obvia?” Preguntó con una voz mezclada entre fastidio y diversión.
Esquivando la almohada con facilidad, solté una carcajada.
“Para mí, sí.” Mis ojos se posaron en la pequeña cafetera que había en una esquina de la habitación, un artefacto estándar en los carromatos de lujo.
Caminando hacia ella, empecé a hablar para calmar de cierta forma a Zoe.
“Sabes, no deberías pensarlo tanto.” Dije, dándole la espalda mientras empezaba a preparar dos tazas.
“Tarde o temprano, él tendrá que saberlo, eso… y lo que realmente sientes por él.” El suave impacto de otra almohada en mi espalda me confirmó que había tocado una fibra sensible.
“¡Ahh… no tienes que decirlo de esa manera!” Respondió, su voz sonando claramente avergonzada.
Sonriendo para mis adentros, me giré con las dos tazas humeantes en la mano y las llevé hasta ponerlas sobre su mesa de noche.
“Jaja, ten, para que nuestra conversación sea más llevadera.” Después de recoger las almohadas del suelo y sentarme en una silla cercana, la miré más seriamente.
“Mira, si quieres que te ayude, necesito que me digas la verdad de lo que pasó ayer, porque Drake solo nos dijo que te desmayaste al enterarte de algo.
Así que habla ahora, porque nos tenías bastante preocupados.” La sonrisa de Zoe se desvaneció, siendo reemplazada por una mueca triste mientras bajaba la mirada a las sábanas que cubrían sus piernas.
“Perdona… no era mi intención preocuparlos.” Dijo antes de desviar la mirada mientras recordaba.
“La verdad, colapsé por tonta, Markus.
Por una tontería mía.” Me miró, su expresión ahora grave.
“Pero lo que te voy a contar no puede saberlo nadie más.
¿Entendido?” Asentí, sintiendo cómo mi curiosidad iba aumentando como fuego al chocar contra un material explosivo.
“Ayer, mientras intentábamos abrir un Cristal Rúnico, Drake….” “Espera, ¿qué?
¿Un Cristal Rúnico?” Interrumpí, al escuchar el nombre de un objeto tan raro que solo sabía de él por los libros confidenciales que la realeza entregaba a los nobles.
“Ehh… sí, uno que teníamos…” “¿¡Pe-Pero cómo es que tienen un objeto como ese!?” Pregunté alterado, antes de calmarme al darme cuenta de que había perdido la compostura.
“Lo siento, me pareció irreal lo que dijiste y me alteré un poco, continúa por favor.” Terminé diciendo, mientras mi mente cuestionaba la información que sabía de Zoe y Drake.
Necesito averiguar más del pasado de Zoe, de antes de que llegaran a Birton cuando eran niños….
Recalqué en mi mente.
“N-No te preocupes, bueno, te decía que mientras intentábamos abrir un Cristal Rúnico, Drake me reveló que tiene dos núcleos de maná.” Pero qué rayos pasa, ¿por qué me siento como un ignorante después de investigarlos por tanto tiempo?
La información nuevamente me golpeó de imprevisto, hasta que después de un rato en silencio, mi lógica reacomodó mis pensamientos.
¿Eso es posible?
Porque la biología de las razas no funciona así, de ninguna de ellas.
“¿Y no lo sab-?” “No, no lo sabía.” Me cortó, adelantándose a mi pregunta.
“Yo también me enteré ayer.” “Entiendo… ¿Y-y fue eso lo que te hizo colapsar?” Al escuchar mi pregunta, nuevamente volvió el aire de tristeza y rabia que se había estado desvaneciendo.
“No.
No fue el hecho de que tuviera otro núcleo.
En verdad f-fue el maná que desprendió con él.
Porque este… e-era idéntico, Markus.
Idéntico al del demonio que mató a mis padres.” Un silencio pesado llenó la habitación.
La historia de sus padres era una que conocía en parte, ya que no le gustaba hablar de ese tema, pero sabía por la forma en la que me contaba, que era una herida que nunca había cerrado.
“Fui una tonta.” Continuó, su voz ahogada mientras se tapaba la cara con ambas manos, avergonzada.
“Él no se merecía que reaccionara así.
No se merecía mis gritos ni mi miedo.
No se merecía nada de eso.” Inclinándome, tomé uno de los pañuelos de una cajita que había sobre la mesa y se lo ofrecí.
“Oye, no digas eso.” Dije en voz baja.
“No fuiste una tonta, lo que te pasó… cualquiera que hubiera vivido ese mismo trauma de niño habría reaccionado igual.
Fue un shock, algo natural.” Zoe bajó las manos lentamente, tomando el pañuelo y secándose las lágrimas que habían empezado a caer de su rostro.
Asintió, aceptando mis palabras, y un poco de la tensión en sus hombros pareció desaparecer.
Ya más calmados, se quedó mirando un punto fijo en la pared por un largo rato, hasta que finalmente me miró, con sus ojos llenos de duda que conocía muy bien.
“Markus… sé sincero, ¿debería contarle la verdad?” Preguntó.
“Sobre nosotros… sobre que no somos hermanos… y sobre lo que siento….” Me recosté en la silla, sintiendo cómo el verdadero peso de la conversación empezaba a caer sobre nosotros.
Me tomé un momento antes de responder, rompiendo el silencio con una voz que resaltó claramente en el extraño silencio que nos envolvía, a pesar de estar en un carromato en movimiento.
“Si quieres que, en un futuro, haya algo más entre ustedes dos, tendrás que decírselo sí o sí.” Dije, siendo lo más directo posible.
“Pero, incluso si lo haces, no hay garantía de nada, ya que no puedes saber en su totalidad cómo lo aceptará.” Hice una pausa.
“Ahora, si vale la pena arriesgarlo todo por algo que quieres… te diría que eso solo puedes sopesarlo tú misma.” “¿Sopesarlo?
¿A qué te refieres?” Preguntó, confundida.
“Es simple.” Expliqué, con una voz más seria y analítica.
“Cuando tengo que tomar una decisión difícil, pongo las opciones en una balanza para ver qué pesa más.” “Mira, en un lado de la balanza, tienes la verdad.
Le cuentas todo, te arriesgas a estar con Drake como una verdadera pareja.
Pero ese lado también tiene el peso del rechazo.
El riesgo de que te diga que no y, posiblemente, perder la conexión que tienen ahora mismo.” “Por otro lado.” Continué.
“Mantienes la mentira.
Pretendes ser su hermana para siempre, conservando su cariño y su cercanía, pero te condenas a ver cómo el hombre que amas, tarde o temprano, hace su vida al lado de otra persona.” Zoe se puso a pensarlo, hasta que empezó a hablar con la misma duda a pesar de mis palabras.
“Yo… yo no puedo tomar esa decisión.” Suspirando, me acerqué a ella, sentándome en un borde de su cama mientras la miraba a los ojos.
“Tienes que hacerlo, porque la tercera opción, la de no hacer nada y esperar a decírselelo en un futuro, solo hará que la mentira sea más grande, haciendo que para Drake sea mucho más difícil aceptar lo que sientes.” Viendo la tormenta en sus ojos, me calmé, cambiando mi tono a uno más suave, más cercano.
“Zoe, escúchame, te digo esto como el amigo que soy.
Aprovecha este viaje que hacen, porque por ahora, en este camino, solo se tienen el uno al otro.
No sabes a quiénes conocerán más adelante o con quiénes se encontrarán nuevamente.
Este momento, esta cercanía que tienen ahora, es una oportunidad que quizás no se repita.” Ella se quedó pensativa, sin saber qué decir.
El silencio llenó la habitación de nuevo.
Soltando un suspiro al no ver una expresión clara en su rostro, me puse de pie.
“Medítalo, Zoe, y recuerda ser más natural con él, al igual que lo eres conmigo, eso puede que te ayude a tomar una decisión.” Dije, antes de darme la vuelta y salir de la habitación, dejándola sola con sus pensamientos.
… Después de esa conversación, una extraña y silenciosa rutina se asentó en nuestro grupo.
Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses.
El viaje era monótomo, una sucesión interminable de paisajes que cambiaban lentamente, con ataques casuales de monstruos que al principio eran una fuente de adrenalina para Drake y para mí, pero que se volvieron predecibles, a pesar de que Drake con su nueva runa, probó el potencial y los límites que este tenía, siempre cuidadoso de no usarlo cerca de Zoe.
En verdad, mi verdadera fuente de interés en todo este viaje estaba en nuestro propio carromato, observando a Zoe intentar seguir mi consejo.
Ella buscaba muchas veces momentos para hablar con Drake de forma más natural, pero la veía dudar en el último segundo, retirándose a la seguridad de su rol como hermana.
Por otra parte, observaba a Drake completamente ajeno a la tormenta interna de Zoe, simplemente feliz de que la tensión entre ellos hubiera disminuido.
Son un desastre.
Pensaba a menudo.
Un par de tontos que no saben cómo hablar.
Al llegar a la ciudad de Skiple, nuestro punto de relevo hizo que tuviéramos una conversación, en donde todos concordamos en viajar juntos hasta Skipton, ya que queríamos ver el famoso Festival de la Tormenta, un evento que solo ocurría cada diez años.
Tras una breve discusión, la decisión fue unánime: seguiríamos juntos como guardias en la siguiente caravana.
Para los demás, era una oportunidad única.
Para mí, era una excusa perfecta para seguir observando.
A medida que nos acercábamos a la costa de Skipton, el paisaje comenzó a cambiar.
El camino solitario se llenó de otras caravanas, de mercaderes con carros sobrecargados y de familias de turistas.
El aire empezó a oler a sal y a esa extraña electricidad que precede a una gran multitud.
Cuando finalmente llegamos a las afueras de la ciudad, nos recibió un ambiente de fiesta desbordante.
Los lugareños saludaban a todos los recién llegados con sonrisas y flores, y un gigantesco letrero de madera, pintado con colores brillantes, se alzaba sobre la entrada: “¡Bienvenidos al Festival de la Tormenta!” Llegamos….
Pensé cansado por el viaje, observando el alegre caos desde nuestro puesto de vigilancia mientras entrábamos a Skipton, la ciudad colgante de un acantilado que daba al mar.
Este lugar será perfecto para pasar un buen rato, pero temo que también… para que surjan los problemas.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Joshua_Goose Joshua_Goose: ¡Hola de nuevo!
Se vienen capítulos interesantes, así que mantente atento a la historia.
Estoy dibujando una escena “para más placer.” Jajaja, bueno, recuerda seguirme en mi Instagram: @joshua_goose Ahí estaré subiendo la imagen…
Nos vemos :3
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