De Hombre a Dios - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - 36 Capítulo 32 Tempestad en Skipton II
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36: Capítulo 32: Tempestad en Skipton II 36: Capítulo 32: Tempestad en Skipton II Punto de vista de Drake Helkar Llegamos… por fin llegamos al lugar de mis sueños, al lugar por el que empecé este viaje.
Pensé conflictivamente por los sentimientos que me invadían, ya que, por un lado, me sentía emocionado por el lugar en el que estaba y por saber si ese sueño también se haría realidad, pero, por otro, sentía una clara preocupación por las últimas palabras que escuché en aquel sueño, de hace ya varios años… Unas palabras que me provocaban un escalofrío por todo el cuerpo.
“Nos veremos luego, nuevo Dios Dragón.” A pesar de mis pensamientos, no pude evitar contagiarme un poco de la alegría del resto del grupo, ya que, después de todo, todos estamos en el puesto de vigilancia, observando con la boca abierta la increíble y majestuosa metrópolis construida en un gigantesco acantilado que caía a plomo sobre el mar, con cientos de miles de estructuras y puentes de madera y piedra que conectaban las distintas partes de la ciudad, desafiando la gravedad misma.
El ambiente festivo era palpable incluso desde la distancia, gracias a las incontables decoraciones coloridas que colgaban desde cada edificio, que, por cierto, se parecían un poco a los de la parte oriental de mi anterior vida.
Las calles estaban inundadas de gente, algo que no había visto ni en los desfiles que había cada cierto tiempo en el centro de Birton.
Una vez que la caravana se detuvo en la estación principal, todos bajamos, estirando las piernas después de tantos días de viaje.
Casi de inmediato, Zoe, Markus y Kaito se dirigieron a una de las oficinas para arreglar los asuntos de nuestro contrato como guardias, ya que este sería el último viaje que haríamos juntos, porque Kaito y Jael se irían para el continente central.
Quedándome a solas con Jael, la inquietud que sentía iba creciendo cada vez más por el ambiente que nos rodeaba, ya que, como hablé con Zoe temprano, esta era la ciudad.
Ahh… ¡En serio me gustaría salir a investigar!
Para así descubrir qué pasa exactamente en ese estúpido sueño que tuve… pero, por otro lado, no puedo dejar a solas a Jael… Maldita sea, ¿qué hago?
Me pregunté, mirándola de reojo.
Durante la mayor parte del viaje, Jael se había mostrado muy tímida con todo el grupo de guardias, menos con Kaito y últimamente con Zoe y conmigo.
“Jael, ¿quieres dar una vuelta por aquí cerca mientras esperamos?” Le dije, buscando cualquier cosa que me permitiera moverme por la ciudad lo antes posible.
Ella dudó por un segundo, con una mirada desviándose hacia el edificio de madera en el que se habían metido los demás.
Adivinando lo que pensaba, me adelanté, diciendo.
“No te preocupes, no nos alejaremos demasiado.
Además, Zoe les dirá dónde estamos si salen y no nos encuentran en este lugar.” Y así será seguramente, ya que, conociéndola, ni bien vea que no estamos nos buscará con Perception.
Más calmada por mis palabras, Jael finalmente asintió con una pequeña sonrisa tímida en el rostro.
Empezamos a caminar sin muchas complicaciones a un nivel más alto, mezclándonos fácilmente con la enorme multitud.
Al pasar unos minutos buscando el lugar perfecto para ver un panorama de la ciudad, noté que empezábamos a separarnos por la timidez de Jael, ya que, al haber tantas personas, estas la empujaban cada vez más atrás.
Por su parte, ella, sin poder decir nada, solamente se resignaba mientras intentaba seguir mi rastro.
Viéndola en ese estado, boté un suspiro antes de agarrarla de la mano y salir por un lado de esa gran calle, para después subir por unas escaleras de piedra talladas en la roca que vi a un costado.
En silencio, seguimos subiendo hasta que llegamos a una zona más abierta, un lugar en donde había muchas personas comiendo platillos marinos que no había visto en mi vida.
Asombrado, giré mi visión hasta encontrar a lo lejos una esquina en una plataforma de madera que parecía un poco más abierta que el resto, siendo este el lugar perfecto para ver una gran parte de la ciudad, o eso pensaba yo.
“Mira, ahí.
Vayamos.” Le dije, aun estando agarrados de la mano hasta que, al verla un poco incómoda con la cara sonrojada, la solté.
Mierda, creo que debí soltarla antes… Una vez llegamos, me apoyé sobre los barandales de madera que separaban la plataforma del abismo, solo para quedarme sin aliento ante la increíble vista que se alzaba enfrente de nosotros, ya que, tal como lo había imaginado, esta era una gran ciudad, porque solo pude ver una fracción de la ciudad, antes de que se perdiera por una curva que tomaba el acantilado.
“Wow…” Grité, con una sonrisa genuina extendiéndose por mi rostro por primera vez en días.
Queriendo compartir esa alegría con alguien, giré hacia ella.
“Jael, ¿no te parece increíble esta vista?” Ella, sonriendo también, se acercó para mirar, antes de responder en voz baja.
“Sí, es hermosa.” ¿Eh?
¿Solo eso?
¡Pero si es increíble!
Pensé mientras seguía viendo cómo el sol brillaba con fuerza gracias al cielo despejado que tenía la ciudad en ese momento, además, el mar azul chocaba contra las rocas del acantilado cientos de metros más abajo, creando una espuma blanca al lado de las rocas que había, dando a entender que en verdad este era el mar.
Viendo con más detalle, pude ver a cientos de miles de personas moviéndose por los puentes y las plataformas, un mar de cabezas que se perdía en el horizonte.
La ciudad completa estaba decorada con pancartas de colores, y en cada esquina del centro había miles de comerciantes vendiendo souvenirs y comida del festival, todo con temática de la tormenta y de los caminantes de la tormenta.
Nos quedamos así un par de minutos, observando todo en un silencio cómodo, simplemente disfrutando de la vista.
Sin embargo, al ver a Jael con una mirada tranquila puesta en el horizonte, mi mente no pudo evitar preguntarse una cosa, algo que quería saber desde hacía tiempo.
Me aparté del barandal y me acerqué a ella.
“Jael.” Empecé con un tono casual.
“Pronto nuestros grupos tomarán caminos diferentes, así que quería preguntarte algo… y disculpa si la pregunta es muy directa, pero… Kaito es tu padre, ¿verdad?” La pregunta la tomó completamente por sorpresa.
Dio un pequeño paso hacia atrás, casi como un reflejo, y empezó a negar nerviosamente con las manos.
“¡No, no!
Para nada, no es así.” “¿En serio?” Continué, intentando sonar arrepentido por la pregunta que acababa de hacerle.
“Porque verdaderamente pensé que eran padre e hija, porque bueno… eso parecen, la forma en que te cuida y todo eso.
Pero, perdón si te hice sentir incómoda.” Ella tragó saliva, sus mejillas un poco sonrojadas.
“N-no tienes por qué disculparte.
Tienes razón, a veces actuamos como si lo fuéramos, pero la verdad es que conocí a Kaito hace tan solo cuatro años.” ¿Qué?
¿Solo cuatro años?
La curiosidad me picó.
“S-si es así, ¿qué hacías antes de conocerlo?
Porque en serio pensé que se conocían desde hace ya varios años.” Al escuchar mi pregunta, su expresión cambió.
La pequeña sonrisa que tenía se desvaneció y su mirada se perdió nuevamente en el paisaje, como si quisiera evitar que la mirara después de traer recuerdos del pasado a su mente.
“La verdad, Drake, es que yo vivía en el Reino de Mitian, con mi familia.” Dijo en voz baja.
“Al igual que los otros elfos de mi clan, todos vivíamos en las extensas montañas que tiene la cordillera, pero, desde hace ocho años las tormentas de nieve empezaron a ser cada vez más frecuentes, arruinando todas las cosechas que producíamos.
Al estar muy alejados de las ciudades, empezó a haber una gran escasez de alimentos.
Muchos tuvieron que irse a ciudades u otros reinos para sobrevivir, mientras que otros, como mi familia, aún tenían esperanza de que la situación mejorara.” Hizo una pausa, cambiando su tono por uno claramente doloroso.
“Yo… yo era la mayor de mis hermanos, así que, después de pensarlo por un tiempo, decidí no ser una carga más para mi familia y marcharme de ahí.
Ahora que pasaron varios años desde entonces, siento que fue solo una decisión cobarde, porque después de vivir tantas cosas fuera de casa, siento que los abandoné, y que no me perdonarían si tratara de regresar.” Dijo con una voz quebradiza.
Mientras hablaba, me di cuenta de que esta era la conversación más larga que habíamos tenido en todo el viaje.
Qué raro, está hablando mucho más ahora que estamos solos.
Pensé.
Quizás es porque Kaito no está cerca para responder por ella, o simplemente se siente más cómoda conmigo.
Sin saber qué decir, le ofrecí un pañuelo para que secara las lágrimas que empezaban a salir de sus ojos.
“No te culpes tanto por eso, Jael.
Recuerda que lo hiciste pensando en ayudar a tu familia, no en escapar como piensas.
Por eso, estoy seguro de que si vuelves, ellos estarán alegres de verte nuevamente.” Ella aceptó el pañuelo, secándose los ojos antes de hablar.
“Gracias, Drake…
Quizás tengas razón sobre mi familia.” Dijo haciendo una breve pausa, con su mirada aún perdida en el recuerdo doloroso de su viaje.
“Perdón si me excedí, pero los meses que la pasé sola… bueno, creo que me cambiaron, ya que pude ver un lado muy cruel en las personas.” Levantó la vista hacia mí, y en sus ojos vi un miedo profundo y antiguo.
“De hecho, si Kaito no me hubiera encontrado cuando lo hizo, no sé qué habría sido de mí.
Por eso, desde entonces viajo con él.” Añadió en un susurro, como si fuera un secreto vergonzoso: “Por eso no me junto mucho con la gente… les tengo miedo, de que se burlen de mí, de que me hagan daño y me engañen….” Es rara la forma en la que lo dice… pero tiene sentido, cuando uno pasa por situaciones duras provocadas por otras personas, es difícil volver a confiar, incluso en tu familia.
Sentí una punzada de pena por ella.
“Lo siento si te hice recordar todos esos momentos.
Pero al menos de Zoe y de mí no debes tener miedo.” Dije sinceramente, antes de que se me escapara un comentario para aligerar el ambiente.
“Aunque… ten cuidado con Markus.” Añadí al final con un ligero tono de broma.
Para mi sorpresa, soltó una pequeña risa, un sonido claro y genuino que no le había escuchado antes.
Sin decir nada por un momento, se calmó completamente, y me preguntó, rompiendo el silencio cálido que se había formado.
“Por cierto, Drake, ¿por qué pensaste que éramos padre e hija?
Si no somos de la misma raza.” “Ah, eso.” Me rasqué la parte de atrás de la nuca, sintiéndome un poco avergonzado.
“Verás, hace un tiempo Kaito me contó una historia de su pasado, en donde confesó que tuvo una esposa elfa.
Y bueno, como se comportaban como padre e hija, pensaba que eras el fruto de eso, jaja.” Dije con una sonrisa torpe al final.
“¿Es en serio?
¿Solo por eso?
Pero si es imposible tener descendencia entre personas de distintas razas.” Respondió ante mi extraña sospecha.
“Sí, es verdad que eso se dice, pero verás, aunque se dice que las personas de distintas razas no pueden tener hijos, eso no es del todo cierto.
Porque de hecho, mi hermana y yo, somos hijos de un Dragontino y una Demonio, así que pensé que quizás eras un caso parecido al nuestro.” Jael procesó mis palabras, su expresión cambiando de la curiosidad a la sorpresa, y finalmente a una duda evidente.
“¿En serio se puede…?
Interesante, creo que esta información me servirá para un futuro.
Por cierto, ¿tienes una hermana?
Recuerdo que dijiste que eras hijo único.” Mierda, mierda, se me escapó ese dato.
El pánico me invadió, ya que en la historia que habíamos contado, dije en distintos momentos que yo era hijo único, al igual que Zoe.
“S-sí.” Respondí, poniéndome un poco nervioso.
“Pero… bueno, esto que te diré es un secreto, así que… apóyame guardándolo.” Dijo haciendo una seña de silencio con los dedos chocando mis labios.
“La verdad es que nos separamos cuando me casé, ya que, en nuestra raza, cuando uno se casa, ya no puede reconocer a sus hermanos.” Solté, siendo la primera excusa tonta que se me vino a la cabeza.
Vi su confusión aumentar, pero antes de que pudiera hacer otra pregunta, miré hacia la estación de carromatos, que se podía ver a lo lejos desde donde estábamos.
“¡Mira!
Parece que ya están saliendo.
Será mejor que bajemos a reunirnos con ellos antes de que se preocupen.” Confundida por mi repentino cambio de tema, Jael solo pudo asentir.
Decidimos bajar por otro camino, uno que era más directo que por el que habíamos venido.
El ambiente se había vuelto un poco incómodo de nuevo después de mi torpe mentira, mientras caminábamos en silencio.
“Perdón.” Dijo ella de repente en voz baja.
La miré, confundido.
“¿P-por qué?” “Por… ser extraña.” Respondió, sin mirarme a los ojos.
“A veces mis emociones cambian muy rápido.
Por eso no me gusta mucho hablar con la gente.
Tengo miedo de que me juzguen por ello.” Al escucharla, me sentí extraño por sus repentinas palabras, porque esta Jael era muy distinta a la que me había estado haciendo idea en mi cabeza.
Después de que acabe todo el asunto en Skipton, me pregunto qué hará ahora… Dije dentro de mí, dándome cuenta de que la consideraba ya como una camarada, e incluso amiga.
… Una vez nos reunimos nuevamente, fuimos hacia unos hospedajes que estaban cerca de donde llegamos, para así poder dejar nuestras cosas y poder disfrutar del festival de la tormenta como grupo el día de mañana.
Mientras caminábamos, vi un cartel enorme con el dibujo de una persona con unas extrañas botas deslizándose por el costado de un tornado gigantesco.
El Festival de la Tormenta, según había leído, era un evento meteorológico único en el mundo.
Ocurría en una fecha específica cada diez años, cuando los vientos helados acumulados en el norte, en el Imperio de Ballian, viajaban por el Mar Muerto hasta chocar de frente con las corrientes cálidas del sur del Reino de Flok.
Este choque provocaba una precipitación masiva que venía acompañada de tornados y tormentas eléctricas brutales durante un día entero.
Normalmente, cualquier ciudad en el centro de un evento así sería aniquilada, pero Skipton se había vuelto famosa por ello.
Toda la ciudad estaba protegida por una red de cristales mágicos que, al activarse, creaban una potente barrera que cubría cada casa y a cada persona que estuviera dentro, convirtiendo el cataclismo en un espectáculo.
Desde hacía unas décadas, este evento fue aprovechado por los ‘Caminantes de la Tormenta’, gente que competía surfeando los tornados.
Un deporte tan extremo como llamativo, donde un solo fallo significaba la muerte.
Con el tiempo, la noticia de este deporte se extendió por todos los reinos, y la popularidad del festival, y de la ciudad, se disparó aún más.
Después de instalarnos, Zoe y yo salimos a buscar un lugar para comer y acordar nuestros planes.
Mientras nos abríamos paso entre la marea de gente, ella me comentó algo que había escuchado.
“Sabes algo, Drake, Markus me comentó que se espera a más de ochenta millones de personas de distintas razas para este festival, la verdad, no recordaba ver tantas personas desde que salimos de la capital de Clifland.” ¿¡Qué!?
¿Ochenta millones?
La cifra me pareció tan absurda que casi me detuve en seco.
Eso es demasiado para una sola ciudad… porque incluso de donde vengo las ciudades más grandes apenas superaban los diez o veinte millones.
“S-sí que es un número muy grande.” Dije aun asombrado.
A pesar de estar varios años en este mundo, aún encuentro cosas que me sorprenden… Concluí, antes de volver a centrarme en el camino junto a Zoe.
Esta cantidad de gente… en verdad es una locura.
Unos pocos minutos después, finalmente encontramos una pequeña cafetería con una mesa libre al lado de los barandales.
Una vez que pedimos algo de beber, el ambiente casual desapareció.
Era hora de hablar de nuestra verdadera misión, la razón principal por la que vinimos a esta ciudad.
Zoe se inclinó un poco sobre la mesa, cambiando a una expresión seria, similar a la que ponía cuando hablábamos de nuestros padres.
“Entonces, Drake, ¿pudiste reconocer algo?” Preguntó directamente mi hermana.
“Lo siento, hasta ahora no, no pude encontrar el lugar exacto de mi sueño, pero como te dije al entrar a la ciudad, estoy seguro de que esta es la ciudad.” “Entiendo… solo recuerda estar a la defensiva en cada rato, porque no sabemos exactamente lo que puede llegar a pasar en un lugar con tantas personas como este.” Asintiendo, me puse a recordar algunas imágenes borrosas de aquel sueño.
Venga, tengo que recordarlo.
Me decía, por la poca memoria que tenía de algo que pasó hace ya muchos años.
Esta es la ciudad, de eso no hay duda, ya que el diseño de las casas, las decoraciones y el mar son los mismos, pero… aún no llego al momento de mi sueño, ya que el ambiente era… oscuro.
¿Oscuro?
¿Eso significa que estaba oscureciendo?
¿O que la tormenta ya había empezado?
Bueno, sea como sea, lo que seguía en ese sueño verdaderamente me preocupa.
“Tranquilo, Drake.” Dijo de repente Zoe, notando mi inquietud al frotarme ambas manos.
“Pase lo que pase, yo estaré ahí contigo, apoyándote.” “…G-gracias, hermana.” Terminé diciendo ante sus palabras.
“Por cierto, Drake, aún hay una cosa que no entiendo por completo del sueño que tuviste.
Recuerdo que me dijiste que después de que una chica se intentara matar tirándose al mar, la escena cambiaba a una en donde todos estábamos arrodillados, incluyéndome.
Sabes, siendo sincera dudo que algo así sea posible, porque no hay ningún motivo para que todas las personas se arrodillen, incluso si el mismo Rey de Flok estuviera enfrente, ya que, al menos yo, no tengo ninguna lealtad por los líderes de este Reino.” “Jaja, sí, tienes razón.” Dije más calmado por las palabras de mi hermana.
“Para mí, esa parte también es la más extraña de todas.” Seguimos hablando hasta que la noche finalmente empezó a caer.
Al retirarnos hacia el hospedaje que habíamos reservado junto a los demás, logramos ver cómo la gran ciudad de Skipton revelaba millones de luces a medida que subíamos por las gradas.
Estando a punto de llegar, tuve un pequeño presentimiento, como si alguien nos estuviera observando.
Con una sutileza máxima, activé Perception, logrando ver qué pasaba a mi alrededor con un radio de decenas de metros.
Al no sentir nada raro, dejé que el extraño sentimiento fuera olvidado por un tirón de Zoe, que señalaba una calle entera con distintos puestos de recuerdos cerca a nuestro hospedaje.
“Drake, mira, ¡tienen varios adornos, joyas, figuras y piedras mágicas con temática de la zona!
¡Tenemos que venir sí o sí mañana!
¿Entendido?” Dijo de una forma un poco tierna y rara a la vez.
“¿Eh?
¿Pero por qué no vamos ahora?” Pregunté, mientras confirmaba que había muchas cosas con solo una mirada.
“Naa… no podemos, a pesar de que me gustaría, porque recuerda que dijimos junto a los demás que nos reuniríamos al anochecer en el hospedaje.
Así que apúrate para no llegar tarde a nuestra última cena con el grupo.” “Sí, tienes razón… además no es como si mañana fuera a desaparecer toda esta calle.” Respondí con una sonrisa mientras la seguía.
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Joshua_Goose: Lo siento por no poder subir capitulo la anterior semana, estaba enfermo T-T Recuerden poder seguirme en mi instagram, ahi estaré subiendo dos imagenes, una de cuando Drake mira la ciudad por primera vez junto a Jael, y la otra del siguiente capitulo.
Instagram: @joshua_goose
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