De Hombre a Dios - Capítulo 37
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- Capítulo 37 - 37 Capítulo 33 Tempestad en Skipton III
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37: Capítulo 33: Tempestad en Skipton III 37: Capítulo 33: Tempestad en Skipton III (Joshua_Goose: Espero que les guste este capítulo, tengo dos cosas sencillas que decirles: Primero, el siguiente capítulo saldrá la siguiente semana, así que estén atentos 🙂 Segundo, el volumen 2 acabará en el capítulo 36, y habrá un capítulo especial (36.5) al igual que el final del volumen anterior, en donde se mostrará más de la naturaleza de este gigantesco mundo.) Punto de vista de Drake Helkar “¿Y qué harán ambos una vez acabe este festival?” “Jaja, si me hubieras preguntado eso hace unas semanas no sabría qué decirte, pero después de hablarlo con Jael, decidimos ir a Bucker, en el Continente Central, ya que dicen que últimamente están apareciendo más monstruos raros a sus alrededores.
Si tenemos suerte, estoy seguro de que podemos hacer una pequeña fortuna allí.” Compartió Kaito con una risa, antes de tomar de un tiro un gran vaso de cerveza roja.
“Ojalá así sea…” Añadió Jael en voz baja, antes de mirarme por un segundo con una sonrisa.
“Porque necesitaré el dinero… para mi familia.” ¿Eh?
¿Será que decidió volver?
Concluí al escucharla.
“Por mi parte, seguiré con mi camino hacia la capital, yendo por la frontera central con Dunumese para aprovechar el transporte noble que habrá por el próximo aniversario del Reino.” Comentó Markus, antes de mirarnos con una sonrisa, haciendo que el resto nos mirara también.
“Bueno… nosotros…” Dije en voz baja, quedándome callado al no saber qué decir, ya que la meta de nuestro viaje era venir a esta ciudad para así obtener más información de los Fragmentos de Bernal, pero, ahora que estaba acá, no sabía qué esperar exactamente….
¿Qué haremos después de esto?
Jaja, ni sé si saldremos en una pieza de este lugar.
Pensé, con mi mente sumergiéndose en sí misma mientras ignoraba la mirada de todos.
Si todo sale bien, podré descubrir el porqué de la visión, y la persona detrás de la voz que sabe qué soy exactamente.
“Cough, no-nosotros iremos hacia el norte, para así volver a nuestra tierra natal, al Noroeste del Reino de Mitian.” Respondió mi hermana después de toser al notar el silencio que se había formado.
“S-si, así es.” Terminé diciendo, al darme cuenta de que los demás seguían esperando una respuesta.
Markus sonrió.
“Bueno, si es así, los acompañaré hasta la frontera con el Reino de Dunumese.
Es lo menos que puedo hacer por mis amigos.” “¿Qué?
no, no, no te preocupes Markus.” Respondí antes de mostrar una ligera sonrisa.
“Porque sin Kaito cuidando tu culo, no estoy seguro de que Zoe y yo podamos protegerte hasta la frontera.” La broma hizo que todos en la mesa se rieran, incluido Markus.
Esa noche, seguimos hablando durante horas, compartiendo historias y planes para el futuro.
Kaito nos contó, entre risas estruendosas, la vez que Markus fue tragado entero por un Gusano gigante de Arena, y cómo tuvimos que hacerle un agujero en el estómago al monstruo para sacar a Markus cubierto de caca después de varios minutos.
La alegría y las risas de ese momento fueron el recuerdo perfecto, una despedida para la etapa del viaje que terminaba.
La cena se alargó hasta muy entrada la noche, principalmente por las jarras de cerveza que no dejaban de llegar, cortesía de Kaito y Markus.
Todos bebieron, menos yo, claro, porque al parecer tener 36 años te descalificaba, o eso decía mi hermana.
No puedo creer que por 4 años no me consideren un adulto….
Pensaba mientras los veía divertirse.
Al cabo que ni quería beber después de todo.
… Al día siguiente, me desperté con el ambiente aún un poco oscuro con una extraña sensación en el pecho, sintiendo como si alguien estuviera observándome.
Con los instintos al máximo, abrí los ojos lentamente solo para que la extraña sensación desapareciera y fuera reemplazada por un sentimiento de calma y paz.
Otra vez….
Dije dentro de mí, apretando los puños mientras me levantaba cuidadosamente de la cama.
Otra vez esta sensación.
Desde que entramos a esta ciudad, una rara sensación de ser observado por alguien me fue invadiendo cada cierto tiempo, algo que tras intentar investigar su procedencia siempre desaparecía.
Creo que esta es la quinta vez que pasa, o tal vez la sexta?
Bueno, no recuerdo, lo mejor será estar alerta en todo momento.
Dije dentro de mí, viendo cómo el cuarto era un completo desastre, con una lámpara tirada, con unos muebles maltratados y ropa esparcida por todas partes.
Poniéndome completamente de pie, miré a la única cama de la habitación y solté un suspiro tras recordar lo que había pasado hace unas horas.
“Es verdad, todo esto… lo provocó Zoe.” Dije en voz baja.
El recuerdo de la noche anterior me vino a la mente de forma clara.
Al ayudar a Jael a llevar a Kaito a su habitación después de que este había caído dormido en el piso, volví al primer piso en donde estábamos hablando todos, pero al hacerlo, me encontré con que Zoe también había caído dormida recostada sobre la mesa.
Cuando intenté cargarla para llevarla a la cama después de despedirme de Markus y Jael, despertó, o al menos una versión muy borracha de ella lo hizo.
Al subir por las escaleras empezó a balbucear cosas vergonzosas sobre que era el “mejor hermanito del mundo” y que “me quería mucho”, todo mientras intentaba abrazarme.
Al intentar pasar dentro de la habitación, ella se resistió con la terquedad de una niña pequeña, agitando los brazos y las piernas, lo que provocó que tirara la lámpara y demás cosas, alegando que no quería dormir todavía.
De hecho, recordé claramente cómo la discusión para que se pusiera el pijama fue una batalla campal, que terminó conmigo obligándola a cambiarse de ropa para no manchar la cama con la ropa sucia que llevaba después de la fiesta, algo que al final terminó llenándome de vergüenza.
Viendo a mi hermana ahora, profundamente dormida y cubierta a medias por las sábanas, solo pude negar con la cabeza.
Nunca la había visto así.
Pensé.
Supongo que el alcohol realmente saca un lado de las personas que no conocemos.
Dándome un baño rápido y cambiándome, noté que Zoe seguía durmiendo como una roca.
Sin querer despertarla, salí de la habitación con el mayor cuidado posible, cerrando la puerta sin hacer ruido alguno.
Perfecto.
Pensé, ya en el pasillo.
Aún es muy temprano, así que supongo que todos deben estar durmiendo por cómo estaban hace unas horas.
Supongo que esta es la oportunidad ideal para dar un paseo y seguir investigando por mi cuenta.
Al salir del hospedaje, caminé por las calles de Skipton, que aún estaban siendo envueltas por un rojizo intenso, producto del sol que empezaba a asomarse por el horizonte del mar.
A estas horas no había muchas personas, más que algunos borrachos que se tambaleaban de vuelta a sus cuartos y unos pocos comercios que ya montaban sus locales.
Mientras que otros, de aspecto más nocturno, apenas cerraban sus puertas para descansar con un olor a alcohol rancio y carne asada que aún flotaba en el aire cerca de ellos.
Con un objetivo claro en mente, bajé por las gradas de piedra y madera hasta el nivel más bajo al que se podía llegar.
Explorando la lineal y extraña ciudad mientras mantenía activo Perception en todo momento, varios pensamientos empezaron a pasar por mi cabeza a medida que pasaban los minutos, pensamientos que me ayudaron a llegar a una extraña pero racional conclusión.
La voz de la persona que me llamó Dios Dragón al final de mi sueño era la de una mujer, esa voz… hasta este momento no la escuché, por lo que… Tiene que ser alguien que conozca en este lugar.
Dije mientras bajaba al nivel más bajo que se podía.
De las cosas que recuerdo, la chica que se lanzaba al precipicio también es alguien que no conozco todavía, por lo que… ¿Ella tendrá algo que ver?
Porque no encuentro una razón para querer salvar a alguien que no conozco con tanto empeño como lo hice en mi sueño.
Al estar en lo más bajo, noté que había muy pocas casas.
Curioso por los pensamientos que pasaban por mi cabeza, miré más a detalle las paredes del acantilado, dándome cuenta de las marcas oscuras que había por toda la roca.
Espera, si hay marcas acá, ¿qué tan fuerte es la tormenta como para que lleguen las olas hasta esta altura?
Pensé, desviando mi enfoque por un momento.
Voltee hacia el abismo, observando cómo las calmadas olas de la mañana golpeaban unas piedras a centenas de metros de donde estaba.
Su-supongo que bastante… bastante… bastante como para que sea el lugar perfecto para morir….
Cierto, si la chica se tira al momento de la tormenta, eso significa que no piensa sobrevivir… pero, ¿por qué?
¿para ocultar información?
¿Por qué está siendo controlada?
Ahh!!
No se me ocurre nada….
Sin saber el porqué de su motivación, las horas fueron pasando mientras buscaba alguna pista que me llevara al lugar exacto de mi sueño.
Pasado el tiempo, solté un suspiro por el agotamiento, haciendo que me apoyara sobre un barandal de madera que había.
Ya pasaron un par de horas, ¿Qué hago?
¿debería volver?
Porque parece que por hoy tampoco encontraré nada.
Dije dentro de mí, mirando el calmado mar azul mientras decidía volver a enfocar Perception al hospedaje por última vez antes de desactivarlo, porque el estar alerta en todo momento había hecho que mi maná estuviera al 40% de su totalidad.
“¿Qué?
¿Zoe sigue dormida?
Jaja, creo que en verdad se excedió ayer.” Dije en voz baja después de confirmar cómo los demás se dividían mientras salían del hospedaje.
Qué raro, Markus y Jael se están separando de Kaito, me pregunto por qué.
Pensé finalmente, antes de decidir encontrarme con ellos una vez comiera algo.
Caminando por un par de minutos más, decidí subir para poder comer algo.
Cuando llegué a los niveles superiores, el sol ya estaba en lo alto y la ciudad era un hervidero de gente.
El centro estaba tan lleno que era imposible encontrar asientos disponibles en algún local de comida.
Alejándome un poco, encontré una pequeña cafetería con una mesa libre en una terraza de un nivel muy alto.
Bien, a comer.
Pensé, ya más calmado mientras le daba un mordisco a un pan de ajo antes de ponerme a planear con detalle el resto del día.
Entonces, lo que debo de hacer es investigar el distrito oeste, por lo que sería bueno aprovechar que ya estoy a esta altura para volver por acá.
Una vez regrese al hospedaje, saldré junto a Zoe para reunirme con Jael y Markus, que conociéndolo, seguramente querrá hacer algo, así que probablemente la tarde y la noche la pase con ellos si Kaito regresa rápido, algo que sería genial.
Confesé con una sonrisa.
Ah, cierto, no tengo que olvidarme de pasar junto a Zoe por la feria que vimos ayer, porque si no se enojará y me culpará a pesar de que ella fue quien lo propuso.
Terminando de comer mi pan, estaba contento con el plan que terminaba de establecer, hasta que al querer beber un sorbo de mi bebida, mi agradable tranquilidad fue apuñalada por un hombre de mediana edad que entró totalmente alterado al lugar en donde estaba, con el pánico claramente dibujado en su rostro.
“¡LA TORMENTA!
¡YA VIENE!” Gritó con todas sus fuerzas.
¿Qué?
Justo en ese momento, tras su fuerte grito que llamó la atención de las decenas de personas que estaban en el local, un pitido agudo y ensordecedor comenzó a sonar por toda la ciudad, haciendo eco contra el acantilado.
Ante la alerta, la gente en la cafetería empezó a alterarse, corriendo hacia el balcón del local que daba al mar.
Dando un último mordisco a mi pan seguí a la multitud, queriendo ver con mis propios ojos a lo que tanta atención daban.
Al salir, vi una escena increíble.
Cientos de miles de personas, en cada puente, en cada plataforma y en cada balcón estaban mirando en la misma dirección: el mar.
Y allí, en el horizonte, una pared de oscuridad absoluta y amenazante que contrastaba violentamente con el celeste brillante del cielo iba avanzando rápidamente hacia nosotros.
Pe-pero qué mierda es eso… Pensé, completamente anonadado por la escala del fenómeno que veía con mis propios ojos, antes de sonreír por una mala costumbre que tenía al estar en un momento de tensión.
“jaja, ciertamente las personas de Skipton son muy raras, porque a pesar de estar muy cerca del peligro no hacen nada para irse u ocultarse—” Susurré, antes de detenerme por un extraño recuerdo que me vino.
Espera, estas palabras….
La emoción inicial de la multitud se convirtió en un rugido ensordecedor de vítores y gritos, todo mezclado con el pitido incesante de la alarma que se fue deteniendo.
La bulla, el ambiente agitado y los recuerdos del sueño que me invadían de golpe me confundieron, mareándome por unos instantes hasta que el mismo sentimiento de ser observado me invadió nuevamente, una sensación que me devolvió a la realidad.
Activé rápidamente Perception mientras miraba a mi alrededor, pero al hacerlo, solo veía a las personas en un estado de euforia, celebrando y señalando la tormenta que se acercaba.
Giré la cabeza hacia el otro lado y vi a otros con rostros más pálidos, asustados y nerviosos.
Una mezcla ciertamente extraña.
¿Qué pasa?
¿Por qué me siento asustado?
Estaba confundido, frustrado conmigo mismo, cuando de repente, en todo ese caos, por primera vez desde que estaba en la ciudad, pude sentir algo extraño con Perception.
El pitido de la alarma que aún seguía, los gritos de la gente eufórica, la música que empezaba a sonar a fuerte volumen… todo se desvaneció.
Mi mente se quedó en un silencio absoluto, como si mágicamente todo mi ser se hubiera centrado en esa única sensación que había detectado no muy lejos de mí.
Sintiendo que el tiempo parecía estirarse, volverse denso y pesado, giré en dirección de la sensación, y por un mísero instante, la vi.
Era la mujer de mis sueños, la que se lanzaba por el acantilado.
Ella estaba apoyada cerca de la salida del local, cubierta con una capucha que ocultaba su rostro, y demás facciones, pero, a pesar de no poder verla directamente, yo sabía que era ella, tan claramente como la sensación que sentía emanar de ella gracias a Perception.
Un escalofrío me recorrió la espalda.
La garganta se me secó de golpe, en parte por el pánico y en parte por el trozo de pan que aún no había terminado de tragar.
Al mover un músculo para ir tras ella, un grupo de hombres corpulentos pasó corriendo justo por delante, tapándola por completo.
Sin pestañear, mantuve la concentración en el punto exacto, pero cuando los hombres pasaron, ella ya no estaba.
Había desaparecido.
No puede ser… Pensé, aumentando al máximo Perception y confirmando que su presencia se había esfumado.
Era ella… ¡¡ELLA!!
Sin pensarlo más, llené mi cuerpo con maná y salí disparado hacia la salida, sin antes escuchar cómo el dueño del local gritaba algo sobre pagar la cuenta, pero cuando terminó su frase, yo ya no estaba allí.
Al estar afuera, en la calle principal de ese nivel, volví a sentir una débil traza de su presencia que iba hacia la derecha.
Pero qué raro… no puedo sentirla si estoy muy alejado de ella, a pesar de que mi habilidad esté al máximo.
Pensé mientras corría, empujando a la gente para abrirme paso mientras intentaba no perderla de vista a pesar de que ella intentaba mezclarse entre las miles de personas que abarrotaban la calle.
Temiendo perder su rastro por las personas que me rodeaban, salté sobre un puesto de madera y de ahí me impulsé hacia un tejado cercano para tener una mejor vista.
Pero al estar arriba, no pude encontrarla, maldiciendo mientras me acercaba por los tejados hacia el último lugar en donde la había visto.
¡Mierda!
Pero fue inútil, incluso desde arriba, no logré encontrarla ni sentirla, perdiendo su rastro por completo.
“¡Maldita sea!” Grité en voz baja, golpeando el tejado con el puño.
¿Quién rayos era esa mujer?
¿Y cómo pudo desaparecer tan rápido?
Era como si la tierra misma se la hubiera tragado.
Desactivé Perception para guardar el poco maná que me quedaba después de haberlo gastado tan imprudentemente.
Tocándome la cabeza, me cubrí los ojos y respiré hondo, intentando procesar todo lo que acababa de pasar.
¡Ella me evitó!
¿¡Entonces en verdad ella sabe quién soy!?
¡¡SI!!
¡¡EN VERDAD ES ASÍ!!
Perdiendo la cabeza al no entender exactamente por qué pasaba todo esto, sentí como una mano se posaba en mi espalda.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.
El miedo y la adrenalina se dispararon y, en un solo movimiento, saqué a Belarus de su vaina y me giré listo para atacar, ataque que detuve de inmediato al darme cuenta de quién era la persona que estaba a mi lado.
“¿D-Drake?” Preguntó Zoe confundida con mi espada a centímetros de su garganta.
Ella me miraba con los ojos abiertos como platos, completamente asustada.
¡Maldita sea!
Nervioso y con el sudor frío recorriendo mi frente por las emociones que me consumían, guardé mi espada con un movimiento torpe mientras me maldecía mirando al suelo.
“Drake… ¿Qué pasa?” Preguntó, con una voz temblorosa por mis acciones.
“¿Por qué estás así?” Intentando calmar mi respiración agitada.
El ruido de los primeros truenos empezó a retumbar en la distancia, y el cielo sobre nosotros comenzaba a oscurecerse a medida que levantaba la mirada para responderle.
“La vi, Zoe.” Dije, con una voz baja y lenta.
“Vi a la mujer.”
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