De Hombre a Dios - Capítulo 38
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- Capítulo 38 - 38 Capítulo 34 Tempestad en Skipton IV
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38: Capítulo 34: Tempestad en Skipton IV 38: Capítulo 34: Tempestad en Skipton IV ¡Maldita sea!
¿¡Quién eres!?
¿¡Quién rayos eres!!?
Pensé con los ojos cerrados, intentando procesar y comprender la extraña sensación que me provocó intercambiar miradas con esa mujer.
Porque esa sensación… me resultó inquietantemente familiar.
“¡Drake!
¡Abre los ojos!
¡Esto es increíble!” Gritó emocionada repentinamente Zoe, cortando la concentración que tenía entre tanto ruido que había por el inicio del Festival de la Tormenta.
Habían pasado varios minutos desde aquel momento, y todavía las preguntas golpeaban mi cabeza como si de una cascada se tratara.
“Sí… Zoe.” Respondí en voz baja, mirando el suelo pensativo después de ver a mi hermana a mi lado por un segundo.
“¡Eh!
No seas melodramático y aburrido.
Mejor aprecia esto, porque no es algo que se pueda ver todos los días.” Terminó diciendo, antes de agarrarme una mano al ver que seguía dubitativo.
“…” El festival había comenzado, y después de la alarma, todas las barreras de la ciudad se habían activado, calmando a las personas que se habían alterado al ver la monstruosa tormenta que se acercaba, con tornados y rayos golpeando al mar.
Una vez toda la ciudad fue cubierta por la oscuridad, todas las luces de las calles y casas se prendieron, como si de un eclipse se tratara.
Entre todas, varias se empezaron a concentrar en un solo punto, llamando mi atención antes de sentir un tirón de mi hermana.
“¡Drake!
¿¡Ves eso!?
¡Creo que desde ahí saldrán los Caminantes de la Tormenta!” Gritó Zoe para que la escuchara, ya que el sonido de las miles de personas que nos rodeaban y el de la tormenta hacía imposible hablar sin gritar.
Haciéndole caso, concentré una pizca de maná en mis ojos, viendo a detalle lo que las luces alumbraban.
Era una plataforma de piedra que sobresalía del acantilado, y sobre ella, decenas de personas se equipaban a toda velocidad.
Estaban agrupados por los colores de sus atuendos con una tela luminosa, ajustándose unos extraños lentes oscuros y una especie de aletas en las manos.
En sus piernas aseguraban una tabla corta y ancha, parecida a las que se usan para surfear en mi vida pasada.
Se ven raros de cojones, pero… tengo que admitir que lucen bastante cool.
Confesé al ver la forma de su equipamiento.
Recuerdo que dijeron que el deporte se centraba en surfear la tormenta, y no tanto las olas del mar bravo como pensaba que lo harían.
Mientras observaba, una alarma resonó, seguida por una voz amplificada que retumbó por toda la ciudad, imponiéndose sobre el rugido de la tempestad.
“¡Bienvenidos a todos al Festival de la Tormenta!
¡Seres de distintas razas!” ¿Qué?
¿De dónde coño sale esa voz?
Dije confundido, girando la cabeza para buscar el origen del sonido hasta que me di cuenta de que venía de los faroles que había en las calles.
¿Los faroles son altavoces?
Qué raro….
“¡Dentro de unos pocos minutos daremos inicio a nuestro evento principal!
¡Donde nuestros competidores, ‘Los caminantes de la tormenta’ se esforzarán para alcanzar la corona comoooo….
el nuevo Rey de la Tormenta!” Anunció la voz con un entusiasmo desbordante.
“¡El evento estará disponible para todos los distritos en su plaza central, y para los que estén en el distrito central, les pedimos acomodarse porque esto se pondrá de la chingada!” Hubo una pausa, y la multitud rugió antes de que el presentador rematara con su lema.
“¡Porque cabalgar sobre el viento es vivir, y dominar la tormenta es ser una LEYENDA!” Joder, qué vergüenza ajena me acaba de dar….
Pensé, hasta que mi trance se rompió por un tirón en la mano.
“¡Vamos, Drake!
Busquemos otro lugar, porque desde aquí no se ve muy bien.” Gritó Zoe, arrastrándome a través de la multitud sin darme tiempo a reaccionar.
Siendo arrastrado por ella, recuperé la compostura a medio camino, corrigiendo mis pasos para no tropezar hasta que nos detuvimos al borde de un camino principal cerca al terminal de carruajes al que habíamos llegado, en donde curiosamente había menos personas que en los locales.
Al verlo superficialmente, noté que el lugar era perfecto, ya que se podía ver sin obstrucciones la enorme plataforma de piedra de donde saldrían los competidores.
“Sip, este lugar es perfecto.” Dijo Zoe, sonriéndome.
Asentí en silencio, antes de analizar con los ojos los alrededores.
Espera… el gran barandal de madera, el diseño específico de los faroles, el ángulo exacto con el que se ve el acantilado….
Una extraña y helada familiaridad comenzó a invadirme.
Mi mente se encerró en sí misma, conectando imágenes borrosas de un recuerdo repetitivo.
Este lugar es— “¡Gracias por su espera!” Retumbó la voz del presentador, interrumpiendo mi pensamiento.
“¡Para nuestro primer tramo, todos los caminantes saldrán por la Zona Noroeste, hasta el distrito pesquero en el Sur, de entre los cuales se encuentra nuestra actual Reina de la Tormenta!
¡Una leyenda entre leyendas!
¡Con tres campeonatos ganados consecutivamenteee… Hanna Weisz!!” La multitud estalló en un rugido ensordecedor, pero para mí, todo se quedó en silencio, sintiendo como si un último clavo sellara el ataúd de mi tranquilidad.
Este lugar es… el de mi sueño.
Con el corazón martilleándome en el pecho, tiré suavemente de la manga de Zoe hasta que se giró.
Me acerqué a su oído, tratando de que mi voz sonara lo más calmada posible.
“Zoe… tengo miedo… este-este es el lugar exacto que soñé.” Dije sin poder controlar mi temor y nervios.
Su sonrisa se desvaneció al instante.
Frunció el ceño con seriedad y se puso en alerta, cerrando los ojos mientras sentía cómo activaba Perception a su máxima capacidad.
Esos segundos parecieron una eternidad.
Mientras ella escaneaba el área, mis ojos se movían frenéticamente entre la multitud, buscando cualquier posible amenaza, cualquier rostro encapuchado.
Alisté mi núcleo, preparando el poco maná que me quedaba para activar mi única Runa, Atlas, en cualquier momento si fuera necesario.
Pasado un rato, Zoe abrió los ojos, con una expresión completamente relajada.
“Tranquilo, Drake, no hay nada raro a unos 15 kilómetros a la redonda.
Así que es imposible que pase algo, al menos por ahora.” Dijo con calma.
¿Qué?
¿Cómo que no pasará nada?
Su confianza me frustró.
Ella no lo entendía.
“No, no lo entiendes, Zoe, la mujer que vi—-.” Empecé a decir, pero nuevamente me callé de golpe por los nervios que me provocaba la voz del presentador.
“¡Empezamos en tres!
¡Dos!
¡Uno!
¡A dominar la tormenta!!” Con el miedo recorriéndome la espalda, me giré para insistir, para intentar explicarle el peligro real que no podía percibir incluso con Perception, pero ella me detuvo, poniendo una mano en mi hombro y mostrándome una sonrisa llena de confianza.
“Drake, en serio, tranquilo, no pasará nada.
Yo estoy aquí contigo.” Su confianza me confundió.
Quise insistir, explicarle que su Perception no lo era todo, pero al mirarla, vi que sus ojos estaban fijos en la tormenta, completamente sumergida en el espectáculo.
El viento aullaba con más fuerza y una lluvia torrencial comenzó a caer, golpeando con violencia la barrera invisible que cubría la ciudad y nos mantenía perfectamente secos.
Justo en ese momento, los caminantes se lanzaron desde la plataforma.
Cayeron en picada hacia el mar embravecido y, al cruzar el límite de la barrera, los colosales tornados los succionaron al instante, arrastrándolos hacia el cielo oscuro.
“Wow.” Dijo Zoe, completamente asombrada.
Yo, en cambio, no entendía qué estaba pasando.
Ajusté mi vista con maná, y noté que, en vez de ser arrastrados caóticamente, usaban la fuerza de los tornados para impulsarse, volando por el aire y pasando de un vórtice a otro como si de un juego se tratase.
¿Qu–?
¿P-por qu–?
¿Cóm–?
¿Qué…?
Ah, mi cabecita, ¿por qué siempre tienen que pasar cosas raras como esta?
Pensé un poco resignado, mientras seguía viendo el tan amado ‘deporte’ que le gustaba a la gente de esta ciudad.
“¡Drake!
¿¡Cómo harán eso!?
¡Es increíble!” Gritó emocionada Zoe, señalando a las figuras que se veían como luciérnagas cruzando y avanzando entre los tornados hacia el sur de la ciudad.
“Mira, Drake, esa de amarillo debe de ser la campeona que anunciaron, la… Hanna… Hanna algo.” Continuó, apuntando a una de las luces que se movía con una fluidez y rapidez asombrosas en la oscuridad.
Su emoción siguió, con los comentarios del presentador de fondo que relataba todo lo que pasaba junto a otra persona, hasta que de repente dijeron algo que llenó de preocupación a todos los que estaban cerca de nosotros.
“¡No lo puedo creer!
¡Parece que el caminante James de la capital está perdiendo el control!” “¿Será que tengamos un accidente en la primera ronda de esta competición?” “¡James está siendo absorbido!
¡Si no hace algo, caerá pronto!” “Espera, Kuso, James está corrigiendo su ruta, dando una vuelta completa al tornado que lo hizo caer.” “Así es, parece que pronto se recompondrá junto a los demás competidores… ¡Pero no creo que sea así!
¡MIRA!
¡¡ESTÁ EN LA MISMA ALTURA QUE GARU DE SILA, QUE SE VA ACERCANDO A ESE TORNADO!!” “Es cierto, si no hace algo para esquivarlo, habrá dos bajas en vez de una.” “James está por completar la vuelta, y… no lo esquivó, es todo.” “No puede ser, James se desvía con velocidad hacia la ciudad, mientras que Garu cae al mar sin poder hacer nada.” “¡No lo puedo creer!
¡En la primera ronda tenemos dos bajas!
¡Algo no visto en décadas!” “Así es, Ramus, para las personas que están cerca al terminal les pedimos estar alerta, que pronto se producirá el impacto.” ¿Terminal?
¡PERO SI ESO ES ACÁ!
Activando Perception, noté cómo el cuerpo se dirigía hacia este lugar a toda velocidad.
Sin que nadie pudiera reaccionar o hacer algo, se vio cómo al cruzar la barrera, la figura del caminante cayó violentamente, estrellándose contra un puesto de comida cercano como si de un meteorito se tratara.
El impacto fue brutal; la madera se hizo añicos y una nube de polvo y escombros cubrió el lugar en un instante.
Instintivamente me separé de Zoe, movido por una mezcla de preocupación y una mórbida curiosidad por saber qué había pasado.
Varias personas hicieron lo mismo, acercándose con cautela al desastre.
Al echar un vistazo entre el humo, solo vi un amasijo de tablas rotas y un reguero de sangre junto a partes de un cuerpo irreconocible.
Mi sospecha se confirmó un segundo después por la voz de los presentadores.
“Kuso, me confirman que el competidor James murió al estrellarse contra un puesto en el distrito central, es una gran pena la verdad.” “Tienes razón, Ramus, ¡pero la competencia sigue!
¡Y nosotros también!” Dijeron, como si no les importara en lo más mínimo, antes de seguir narrando el resto del evento con el mismo entusiasmo.
¿Qué mierda…?
¿Cómo es posible que le den tan poco valor a esta muerte?
Pensé dentro de mí, teniendo un debate mental mientras escuchaba los comentarios de las personas a mi alrededor, preguntándose quién limpiaría este desastre o que conocían a la dueña del local.
Todo siguió, hasta que en mi molestia, la sensación de ser observado reapareció, activando todos mis sentidos al instante.
Mierda, acaso….
Activando nuevamente Perception, identifiqué el lugar exacto de donde venía la sensación, logrando localizarla al igual que la última vez.
Mirando entre los escombros, salió la mujer encapuchada, haciéndome retroceder unos pasos al no creer lo que veían mis ojos.
Claro… Ahora todo tiene sentido, el miedo, la sensación de ser observado, de sentirme como un ratón contra un león….
La mujer se quitó la capucha, claramente molesta, mientras sostenía una taza de té con una mano manchada por la sangre que la había salpicado.
La soltó, dejándola caer al suelo, para luego mirarnos a todos los que estábamos cerca.
Era una mujer de unos 30 años humanos, sumamente hermosa, pero no humana por los rasgos en sus orejas y ojos.
Tenía el pelo verde claro, ojos azules que hacían juego con los collares y adornos dorados que llevaba en el cabello y el cuello.
TODO, en ella era simplemente majestuoso, como si de alguien de la realeza se tratara.
V-venga, t-tengo que moverme!
¡¡Rápido!!
¡¡TENGO QUE AVISAR A ZOE!!
Grité dentro de mí, inútilmente porque mi cuerpo no respondía.
Estaba paralizado por el miedo, un miedo que me hizo entender por completo la verdadera naturaleza de esa mujer, porque era la misma sensación la vez que vi por primera vez a Bernal, pero siendo muchas veces peor.
Sin ocultar su molestia, intercambió una mirada fugaz conmigo y luego con las personas de mi alrededor, antes de girarse hacia la tormenta, empezando a caminar hacia el barandal de madera, pasando justo a nuestro lado.
T-tengo un mal presentimiento de todo esto.
Esforzándome con toda la voluntad que me quedaba, logré girarme para mirarla, abriendo la boca para detenerla.
“N-n n-no ¡¡No lo hagas!!” Grité, con todas las fuerzas que pude reunir.
“¡S-sea lo que sea que pretendas, no lo hagas!
¡Por favor!” Con un pie ya doblado y puesto sobre el barandal y el otro aún en el suelo, se detuvo ante mis gritos, mirándome por encima del hombro antes de sonreír coquetamente y mirar nuevamente al cielo, siguiendo con lo que estaba haciendo.
¡Joder!
No lo hará, no se detendrá, entonces… no me queda más opción que detenerla a la fuerza, ¡sí!
¡Eso es lo que tengo que hacer!
¡Tengo que detenerla!
O puede que todos muramos.
Concluí, recordando la misión que me había dado Bernal al aceptar su trato.
Inundando todo mi cuerpo con el maná que me quedaba, me preparé para salir disparado detrás de ella, pero al dar un solo paso ella ya se había lanzado, pero no al precipicio, si no al aire, elevándose hacia la tormenta.
¡Mierda!
No, no hay tiempo, no podré hacer nada… no contra ella, pero sí por Zoe, ¡sí por ella!!
Concluí, sintiendo la diferencia que había entre nosotros.
¡Debo salvarla!
¡Al menos a ella!
Girando para ver a mi hermana, noté que ella estaba mirándome fijamente, confundida tanto por los gritos como por el maná que expulsaba al querer detener a la mujer.
Venga, ¿qué puedo hacer?
¿Salir de la ciudad?
¿Ocultarnos entre la gente para que no nos ataque?
¿Rendirme por si me perdona la vida?
¡AHH!
¡¡NO LO SÉ!!
El instinto que me decía que corriera me estaba volviendo loco, hasta que, dándome un fuerte golpe en la pierna, logré calmarme.
Respirando profundamente, abrí los ojos con una sonrisa de oreja a oreja, mostrando nuevamente esa parte de mí que no me gustaba reconocer.
Debo de analizar la situación más calmadamente, o no importará lo que haga.
“Drake, ¿qué te pasa?
¿P-por qué sonríes de esa manera?
¿Y tu maná….” Preguntó Zoe tras acercarse a donde estaba, sin tener idea de lo que pasaba.
“Jajaja, mira.” Dije, señalando hacia el abismo de la tormenta calmadamente.
La mujer, una vez llegó al límite de la barrera, lo atravesó sin problemas para seguir flotando, pero no por la fuerza de los tornados, sino por voluntad propia, flotando calmada y serenamente mientras se elevaba cada vez más.
“N-no lo puedo creer, e-ella es….” Dijo mi hermana, antes de que esa mujer se quitara la capa por completo, revelando un vestido claro, del color de la arena, con arreglos dorados y marcas luminosas por todo su cuerpo.
“Es Thania Ozdem, la Diosa de los Espíritus.” Seguidamente, se sintió un maná abrumador, una presión que cubrió y silenció a cada persona en toda la inmensa ciudad costera, haciendo que todos, incluyendo a mi hermana, se arrodillaran instintivamente ante la presencia de un acontecimiento mitológico.
Thania voló por unos pocos segundos más hasta detenerse, girando para mirar directamente hacia Skipton, concentrando maná puro en un solo punto de su mano, tan intensamente que contrastaba violentamente contra el fondo oscuro.
Jajaja, así que, ¿incluso Zoe se arrodilla?
Bueno, supongo que es normal, ya que este poder, es mayor a cualquier otro que haya sentido.
Es tan absurdamente grande y peligroso como me lo imaginé que sería cuando me encontrara con uno de ellos.
Pensé, mirándola directamente mientras daba lentos pasos hacia adelante, poniendo una gruesa capa de maná en el cuerpo.
“Drake, abajo.” Dijo mi hermana desde el suelo, haciendo que desviara la mirada de Thania por un segundo.
“P-pero….” “Hazme caso, lo mejor será que te pongas de rodillas para no faltarle el respeto.” Cambiando la sonrisa que aún mantenía por toda la situación, me calmé de golpe al ver la expresión de mi hermana.
Sin saber qué hacer, volteé nuevamente hacia Thania, logrando ver con mi visión mejorada su mirada puesta en mí, siendo el único en pie.
Arrodillándome mientras la veía, vi formarse una sonrisa en su rostro antes de voltear nuevamente hacia la tormenta y lanzar hacia arriba la esfera de luz que sostenía en su mano.
La esfera de maná puro, al chocar con las nubes se iluminó por completo, produciendo una luz mayor a la del sol a mediodía que se fue expandiendo hasta cubrir todo el cielo negro.
Pasaron pocos segundos, hasta que la luz disminuyó y desapareció, revelando un cielo completamente despejado y ni un solo rastro de la tormenta hasta donde mi ojo, reforzado con maná, podía ver en el horizonte, dejándome mudo con la boca abierta.
“No esperaba ni buscaba interactuar contigo en este evento, humano sucesor de Berni.
Pero, supongo que no se pudo evitar después de que esta tonta tormenta arruinara mis vacaciones.” Dijo una voz femenina en mi cabeza, antes de cambiar a un tono más humorístico.
“Además, el hecho de que te arrodillaras siendo también un Dios… jejeje, creo que compensa la molestia que sentí.” Sonriendo, me miró por última vez antes de estirar su mano derecha para agarrar el espacio y jalarlo, abriendo una especie de portal que mostraba vegetación y un lugar súper alto del otro lado.
“Nos veremos luego, Joven y Nuevo Dios Dragón.” Dijo antes de cruzar el portal y desaparecer en el cielo azul.
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Joshua_Goose: Espero que les haya gustado este capítulo.
Recuerden compartirlo con sus amigos, conocidos o amantes 😀 Eso me inspira a seguir escribiendo (Plzzzz).
Mi IG, ahí tengo algunas imágenes de la novela: @joshua_goose
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