Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

De Hombre a Dios - Capítulo 40

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. De Hombre a Dios
  4. Capítulo 40 - 40 Capítulo 36 Colapso número dos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

40: Capítulo 36: Colapso número dos 40: Capítulo 36: Colapso número dos “¡Suéltenme!

¡Déjenme ir!” Grité con desesperación, al ser retenida por Markus y dos guardias más tras la desaparición del Thunderbird y Drake a través de las montañas.

“Dé-Déjenme… por favor…” Sintiéndome culpable por mi incapacidad de proteger a Drake, mi cuerpo cedió finalmente, cayendo de rodillas por el cansancio extremo y el poco maná que me quedaba.

Sintiendo el frío de la nieve a través de mis rodillas, la culpa empezó a invadirme hasta que fui levantada bruscamente del suelo por Axel, que agarrándome de la ropa me miró seriamente, diciendo algo que terminó de matar la poca paz que quedaba en mi mente.

“¡Zoe, escúchame bien!” Gritó, con su rostro herido y manchado de sangre mientras los demás nos miraban.

“¿¡Por qué rayos no te apegaste al plan!?

¡Esto es tu culpa!

¡Desobedeciste una orden directa!

¡Por tu culpa, la formación se rompió!

¡Por tu culpa, perdimos a tres más con ese último ataque!” Sus palabras se sintieron como estocadas, afiladas y dadas para dañar.

Sin saber qué decir, me quedé callada, antes de decir en voz baja ‘Lo siento’.

Al ver mi expresión de tristeza y culpa, la furia en los ojos de Axel cambió a una de asco, antes de soltarme con un empujón al suelo y de ordenar curar a los heridos a los demás miembros de la caravana y el equipo médico.

Ella tiene razón… Todo esto… es mi culpa.

Completamente mía….

Las lágrimas calientes empezaron a congelarse en mis mejillas mientras me quedaba en el suelo, temblando por el frío que sentía al no tener una capa de maná que me protegiera.

Estando en el suelo, una humana del equipo médico se acercó y empezó a curarme, llenándome de un calor que logró calmar un poco mi corazón destrozado.

“Tranquila chica, no te sientas mal, este solo fue el resultado de una pelea que nadie esperaba.” Dijo, cerrando los cortes superficiales que tenía en mi cuerpo.

“Además, estoy segura de que ese amigo tuyo estará bien, porque lo vi pelear desde la caravana médica, y vi que es alguien fuerte.” ¿Fuerte…?

Es verdad, todavía no puedo darme por vencida.

Pensé, sintiendo cómo mi cerebro se ponía a trabajar en soluciones gracias a las palabras de la mujer humana de mediana edad.

Levantando la mirada, empecé a idear una forma para buscarlo inmediatamente, porque conociendo el procedimiento, no irían a buscarlo al menos hasta el anochecer.

“Tienes razón, él no es alguien que se dejaría vencer fácilmente.

Gracias.” Dije, antes de decirle que me sentía mejor y que fuera a ayudar a los demás guardias, yendo esta con Markus que estaba sentado en el suelo descansando.

Con un plan en mente, me puse de pie buscando el par de cristales mágicos que me había dado Drake.

Al encontrar sólo uno, lo usé inmediatamente, absorbiendo el maná de su interior, siendo lo suficiente para usar un débil Perception, logrando encontrar un leve rastro de Drake hacia el noreste de donde estábamos.

Nuevamente cansada y sin maná, oculté mi presencia sin mucho esfuerzo para escabullirme entre la carreta médica, logrando robar nueve cristales mágicos que empecé a absorber inmediatamente, dejando tres por si los llegara a necesitar con Drake.

Estando afuera nuevamente, aproveché la confusión y el dolor de los que lloraban por sus muertos para bajar por la parte trasera de la caravana.

Al estar a punto de lanzarme por una zona bastante alta, una voz desde mi espalda me detuvo en seco.

“Sabía que harías algo así.” Dijo Markus apoyado contra una roca, con sus heridas sin estar curadas del todo.

“No intentes detenerme.” Dije, mi voz sonando más fría de lo que pretendía, haciendo que Markus respondiera este con una sonrisa de tristeza antes de empezar a hablar.

“Tienes que ser razonable, esperar un equipo de rescate es la mejor opción ahora mismo, porque en tu estado y con este clima—” “No.” Lo interrumpí, negando con la cabeza.

“Markus, iré ahora.

No me importa lo que pase, o quien trate de detenerme, no voy a quedarme sin hacer nada.” Markus me miró por un largo segundo, y en lugar de discutir, suspiró y sacó un Yetsu de su propio bolsillo, siendo este un tanto diferente al de las carretas, más pequeño y plateado.

“Está bien Zoe, sabía que me dirías algo parecido, pero, igualmente tenía que intentarlo, sabes.” Dijo sonriendo, poniéndolo en mi mano con sus manos llenas de heridas.

“Este es uno que se lo dan solo a los nobles del Reino, con mucho más alcance.

Llévatelo, para que al menos sepamos que estás bien.” Lo agarré, sintiendo un nudo en la garganta al ver cómo el único amigo que había tenido en estas últimas décadas me conocía y confiaba tanto en mí.

“Gracias, Markus.” Dije, mi voz rompiéndose un poco.

“Por esto… y por todo lo que siempre haces por nosotros.” “Jaja, parece que estás mejorando en eso de ser tú misma, y ya no te comportas como una niña tímida y reservada.” Respondió con una sonrisa burlona, antes de levantar un pulgar despidiéndose.

“Pero serás….

Cuando vuelva, me aseguraré de castigarte por arruinar un momento como este.” Prometí, antes de voltear hacia el mediano acantilado que separaba la montaña de un bosque cubierto de nieve.

Respirando hondo, me lancé, recordando las prácticas que hacía Kadian a la mitad del entrenamiento para los Augurios.

Quién diría que esos entrenamientos serían más prácticos de lo que esperaba.

… Habían pasado unas dos horas desde que me adentré en el bosque, siguiendo paulatinamente el rastro de Drake con ayuda de Perception.

El camino era difícil, y la nieve hacía que cada paso fuera un esfuerzo para continuar, pero a pesar de todo eso, no me detuve.

Pasada completamente la tormenta de nieve, encontré un río casi congelado en medio del bosque, que al seguir su orilla iba confirmando la ubicación de Drake cada 20 minutos hasta que tras un tiempo, sentí algo diferente.

El rastro del Thunderbird, había empezado a moverse erráticamente, hasta que de repente cayó en picada, estrellándose contra unos árboles a unos 10 kilómetros de donde estaba, seguido de un gran estallido por la zona.

Tras el impacto, reenfoqué Perception de inmediato.

El ave estaba quieta sin vida, mientras que Drake…

Drake estaba al lado de ella, herido.

“No…” Susurré en voz baja antes de empezar a correr, apurando el paso lo más rápido que pude, ignorando las ramas que golpeaban mi cara y la nieve profunda que intentaba frenarme.

Seguí corriendo por el dificultoso camino hasta que el bosque se abrió de golpe, llegando a la desembocadura del río.

Era un lago congelado, enorme, en medio de las montañas y el ambiente apagado, nublado.

Al aumentar mi visión con maná, lo vi, ahí estaba él, a lo lejos, en la orilla opuesta, acostado sobre la nieve.

¡Drake!

Una parte de mí festejó al verlo vivo, mientras que la otra se adentró en la desesperación y preocupación por la condición en la que estaba.

Apurando más el paso, corrí por la orilla del lago mientras un extraño sentimiento iba creciendo en mi pecho.

Con mi mente traicionándome cada vez más por las horas de soledad, empecé a recordar varios momentos de mi vida con cada paso que daba.

Desde que era pequeña, mis padres me educaron e instruyeron para servir a la Familia Real, en específico a Kadian y su esposa.

Sin entender mucho el porqué, yo acepté por el amor que tenía hacia mis padres, pero después de escapar de Cherphy, ese amor se convirtió en confusión, confusión que fue creciendo por las dificultades que pasamos en nuestra huida.

Estando en Alister, me sentí destrozada por la muerte de mis padres, muerte que tuve que presenciar con mis propios ojos, impotente por no poder hacer nada para salvarlos.

De camino a las tiendas después de aquella pelea, sentía cómo mi mundo se caía a pedazos dentro de mí, cómo todas… todas las promesas que hacía con las personas que me dieron la vida se derrumbaban.

Cuando Drake nació, lo odiaba… lo odiaba porque pensaba que él había causado la muerte de mis padres, y todo el dolor que sentía a pesar de que los Helkar me habían acogido como su hija.

Sin que lo previera, ese dolor y odio, se fueron esfumando con el pasar de los años, en especial cuando lo veía, esforzarse cada vez más para crear su propio camino, algo que respetaba.

Mi corazón empezó a entender que él no tenía nada que ver, que él era solo…

Drake.

Y sin darme cuenta, ese respeto se convirtió en algo más, algo que emergió sin querer, interés.

Recordé claramente esa noche en el bosque de Birton, cuando él estaba inconsciente tras agotar todo su maná.

Mi corazón latía tan fuerte… porque pensaba que también lo perdería al igual que todo lo que amé.

Embriagada en ese sentimiento no me contuve, y terminé besándolo.

Fue un impulso, un secreto que guardé solo para mí, un deseo que supiera que no estaba solo, aunque él no pudiera oírme.

Las lágrimas empezaron a salir nublando mi vista, quedándose congeladas en mis mejillas mientras corría, tropezaba y me levantaba, con tal de estar ahí para él.

Ya no más.

Pensé, mi decisión volviéndose tan dura como el hielo bajo mis pies.

Ya no puedo contenerlo más.

No más mentiras.

Él merecía saber la verdad.

Sobre mis padres, lo que pasó…

y mis sentimientos.

Cuando te recuperes, juro Drake, que te lo diré todo.

Sí o sí.

Al llegar al cráter en donde se encontraba, me apresuré para ir directamente hacia él, que estaba recostado sobre nieve roja mientras miraba el cielo que comenzaba a despejarse.

“¡DRAKE!” Grité, intentando llamar su atención desde lo lejos.

Tras no haber respuesta, llegué finalmente hacia él, recibiéndome este con una extraña mirada perdida.

Espera, ¿qué?

¿Qué le está pasando?

Pensé rápidamente, tras ver un extraño y leve brillo dorado en sus ojos cerrados.

Me arrodillé en la nieve roja a su lado, poniendo mis manos en sus hombros.

“¡Drake!

¡Drake, despierta!” Grité, sacudiéndolo para que reaccionara o dijera algo, pero su cuerpo estaba tenso con un ligero gruñido de dolor saliendo de su garganta, pareciendo que estaba sufriendo, o peor, muriendo.

“¡Drake!

¡Mírame!

Por favor….” Rogué sin saber qué hacer.

Con el tiempo volviéndose una eternidad, no supe qué hacer, más que intentar curar sus heridas y agarrarlo de la mano para que se calmara.

Siguió así hasta que entonces, él abrió los ojos de golpe.

El brillo ya no era sutil.

Sus pupilas eran de un azul intenso, girando como líquido sobre el fondo dorado, viéndome sin verme.

¿P-pero qué le pasa?

Pensé confundida, al no haber visto algo parecido nunca en mi vida.

Luego de un rato, empezó a inquietarse cada vez más, hasta que empezó a desprender un maná que pude reconocer.

Este maná es el de la chispa del Dios Dragón… si es así él está… claro, tiene sentido.

Él está teniendo una visión.

Con esa conclusión en mente, lo vi más a detalle para intentar entender su comportamiento, hasta que me detuve al ver cómo su rostro se contraía en una máscara de agonía y terror puro.

¿Pe-pero por qué sufre?

¿qué está viendo?

Sus manos se cerraron en garras, arañando su rostro con fuerza mientras gritaba con mucho dolor.

“¡¡¡¡¡AHHH!!!!!” Traté de detenerlo para que no se hiciera más daño, ya que sus uñas estaban causándole heridas en todo el rostro, aumentando el sangrado en su cuerpo.

“Zoe… déjame solo, por favor… o terminaré matándote.” Dijo con frialdad en sus palabras, mientras el brillo en sus ojos continuaba dando a entender que seguía soñando.

Mi respiración se detuvo.

Esas palabras.

¿Matarme?

¿A mí?

¿Por qué?

La promesa que me acababa de hacer a mí misma en el bosque, la decisión de contarle todo, de quedarme con él…

todo… sentía cómo todo se reducía a cenizas con algo que no entendía del todo.

El pánico helado que sentí fue peor que la batalla de hace un rato, peor que el frío que me acompañó al estar sin mi capa de maná.

“Perdón… perdóname Zoe… por favor… Perdóname… perdóname por hacerte esto….” Continuó, antes de que sus siguientes palabras confirmaran lo que temía.

“Por matarte….” ¿Drake…?

Punto de vista de Drake Helkar Respirando hondo sentía cómo todo el mundo se reducía solo a un chillido, del último Thunderbird se lanzaba en picada, directo hacia mí.

Mierda, mierda, ¡MIERDA!

Maldije rápidamente dentro de mí, al quedarme sin muchas opciones para defenderme o contraatacar por el poco maná que quedaba en mi núcleo dragontino.

Con el tiempo volviéndose cada vez más lento, el aire más pesado y los gritos de los guardias heridos, un vago recuerdo vino a mi mente, recuerdo del momento exacto en el que el bus en que viajaba era desviado por otro conductor al abismo en mis últimos momentos antes de venir a este mundo.

Ah, joder…

esta sensación otra vez.

Dije dentro de mí, antes de volver al presente.

Esa vez no pude hacer nada para evitar mi fatal destino, pero ahora, en este mundo, ¡puedo hacerlo!

Estando a punto de cambiar de núcleo para recuperar mis energías, una promesa del pasado vino a mi mente, obligándome a ver a Zoe.

Ella estaba allí, a unos veinte metros, con una expresión de pura preocupación mientras me veía, y veía el ataque que venía hacia mí.

Mierda…

la promesa.

Pensé, frustrado.

Volviendo mi enfoque al ave, y usando mis últimas y patéticas reservas de maná tras las peleas, inundé mis piernas para lanzarme a un lado.

El mundo volvió a su velocidad normal, logrando esquivar el ataque principal…

pero no fue suficiente.

¡CLACK!

Las garras, grandes como ganchos de carnicero, se cerraron alrededor de mi torso como una jaula de acero.

“¡¡AGH!!” Grité, intentando zafarme, pero era inútil.

Estaba completamente agotado.

El ave batió sus alas con fuerza, y el suelo desapareció bajo mis pies.

No…

¡no!

La presión aumentó.

El ave apretó más, sintiendo cómo asfixiaba mis pulmones y mis costillas crujían.

No podía respirar.

Mi visión se llenó de puntos negros, hasta que todo se volvió oscuro, dejándome con las ganas de haber cambiado de núcleo.

… Despertándome por el frío intenso que calaba mis huesos abrí los ojos, con el viento aullando en mis oídos.

¿Qué coño…?

¿Estoy muerto?

Miré hacia abajo.

El mundo se movía muy rápido.

Un océano interminable de pinos cubiertos de nieve se extendía cientos de metros más abajo, con montañas irregulares arañando el horizonte.

No, no lo estoy, de hecho, esto parece el puto Yukón, o algún lugar así de jodido en Canadá.

Pensé, antes de que el recuerdo de golpe me trajera a la realidad.

¡Cierto!

Sigo en las garras del pájaro.

Al confirmar el tiempo que había pasado con el sol más arriba que antes, esta vez no dudé en cambiar de núcleo para liberarme y regresar a la caravana junto a los demás.

Cambiando rápidamente de núcleo, sentí el poder frío y calculador del Núcleo Demoniaco inundar mi sistema, junto a todas mis fuerzas volver como si de una oleada gloriosa se tratara.

Ahora sí, ya verás maldito pajarraco con esteroides.

Usando la habilidad de este núcleo, activé rápidamente Immaterial, Perdiendo la solidez de mi cuerpo.

Las garras, que segundos antes amenazaban con partirme en dos, se volvieron irrelevantes, atravesándome como si trataran de agarrar tan solo aire.

¡Jaja!

¡Adiós payaso!

Pensé, mientras me deslizaba entre ellas.

Un segundo después, me di cuenta de mi error táctico, algo que no había pensado muy bien por el calor del momento.

Ah, mierda…

¡¡ESTOY EN CAÍDA LIBRE!!

Viendo cómo su presa se desvanecía, el pájaro soltó un chillido de pura confusión.

Yo caía en picada, con el viento golpeándome tan fuerte que no podía ni gritar, recordando un entrenamiento con Kadian cuando era pequeño.

El Thunderbird me vio, giró en el aire y se lanzó en picada, más rápido que un maldito caza.

¡Espera Espera!

¡Solo era una broma!

Pensé por hablar antes de tiempo.

Justo cuando estaba a punto de alcanzarme, volví a usar Immaterial, atravesándolo nuevamente.

Al ver que sus ataques físicos no eran efectivos, el ave, ahora sí furiosa dejó de intentar agarrarme, elevándose a unos metros y abriendo el pico para comenzar a crepitar con su garganta.

Oh, no.

Dije dentro de mí.

Energía eléctrica empezó a envolver al Thunderbird, antes de que ésta saliera disparada de su cuerpo como si de un maldito pokemon se tratara.

¡Mierda, no podré usarlo tan seguidamente!

Pensé, un instante antes de que el rayo me golpeara de lleno.

La agonía fue absoluta.

Sentí cómo si cada nervio de mi cuerpo estuviera siendo frito.

Mi grito fue ahogado por el trueno.

Aprovechando mi parálisis y caída en el aire, el Thunderbird me agarró de nuevo, pero esta vez sin gentileza.

¡¡¡AGHHHHH!!!

Grité, sintiendo las puntas de sus garras atravesar mi ropa y mi piel, abriendo surcos profundos en mi costado y hombro.

La sangre caliente brotó al instante, mezclándose con el frío paralizante del aire.

Estaba atrapado, sangrando y frito a medias.

¡Maldita sea!

¡Si tan solo pudiera usar Atlas!

Dije dentro de mí, queriendo activarla, antes de recordar que no podía usarla en seres vivos.

Maldecía mientras el pájaro chillaba victorioso, apretando aún más sus garras.

Piensa, Drake, piensa… si uso Immaterial qué haré después, cómo puedo derrotarlo en el aire con este núcleo?

¿Con Belarus?

No lo creo… sería imposible darle en el aire a su gruesa piel… Desangrándome y sin ideas, respiré hondo para calmarme un poco, logrando sacar una idea un poco loca y desesperada.

Atlas no funciona en seres vivos.

Pero…

y si uso algo que ya tengo reducido?

algo así como una… ¿bala?

¡Sí!

¡Eso tiene que funcionar!

Pero después tendré que tener cuidado, porque si me da, moriré antes que el ave.

Apretando los dientes para controlar el dolor que empezaba a aumentar tras el shot de adrenalina, activé Immaterial de nuevo, justo lo suficiente para que las garras dejaran de desgarrarme, confundiendo al ave nuevamente.

¡Ahora!

Al instante, usé finalmente mi Runa Atlas, concentrando el poder de mi runa en la potencia y dirección para no fallar el golpe.

Con casi todo mi maná siendo absorbido por la runa, pude sacar de mi dimensión de bolsillo una pequeña esfera, tan pequeña como una simple canica marrón, canica que ignoró el Thunderbird cuando vio que se dirigía hacia él por ser tan pequeña.

La pequeña esfera, que en verdad era una gran roca comprimida de decenas de toneladas, pasó a través del ala del pájaro y su pecho y sin encontrar resistencia, atravesándolo fácilmente.

Tras el repentino ataque, el pájaro se congeló en el aire.

No fue un chillido de ira, sino más un grito de pura e inimaginable agonía.

Funcionó….

No creí que funcionaría tan fácil.

Pensé, mientras el pájaro dejaba de volar, y ambos empezábamos a caer.

¡¡OH, MIERDA, OTRA VEZ!!

Cayendo en picada, el bosque nevado se acercaba a una velocidad aterradora, dándome cuenta de que por suerte caería en la orilla de un lago congelado y no sobre árboles afilados.

¡Capa de maná, capa de maná, capa de maná!

Pensé frenéticamente, recordando las pruebas que hacía Kadian a la mitad de la preparación para el Augurio.

<¡¡CRUUUMPFFFF!!> Maldición….

Pensé tras estrellarme contra un profundo banco de nieve, que por suerte había logrado amortiguar mi caída junto a la capa de maná que había formado en el último momento.

Me quedé allí, medio enterrado, tosiendo sangre y nieve.

Estoy vivo…

Jaja…

estoy vivo… o mierda.

Mirando hacia arriba, vi un pequeño punto negro que se volvió rojo por el calor cayendo a una velocidad alarmante junto al thunderbird.

¡¡CIERTO!!

¡¡ESTÁ CAYENDO OTRA VEZ!!

¡¡MALDITA GRAVEDAD!!

Me quejé en mi cabeza antes de usar por última vez Immaterial para salvarme del ensordecedor impacto.

Una explosión de hielo, nieve, tierra y restos del Thunderbird estalló exactamente donde yo había estado.

Creyendo por un momento que en verdad moriría.

Jo-joder, eso…

eso ha estado cerca.

Pensé antes de cambiar de núcleo para aumentar mi calor corporal, haciendo que mi visión se volviera borrosa casi al instante.

Maldita sea… creo que no fue una buena idea cambiar de núcleo….

Si no hago algo, moriré congelado o desangrado.

Dije, sintiendo la poca energía que quedaba en mi cuerpo.

T-tengo que hacer algo… o… todo estará perdido.

Centrando mis energías en mantenerme caliente y sanar mis heridas, empecé a absorber maná del ambiente, pero al estar tan cansado y herido mi conciencia vaciló, hasta que finalmente me quedé inconsciente.

A pesar de estar en un momento de trance entre la vida y la muerte, mi conciencia se mantenía calmada, como si supiera que todo estaría bien, algo que me pareció extraño al principio, pero que ignoré después.

Mirando a mi alrededor noté que todo estaba oscuro, lleno de vacío y soledad, algo que ya no era tan nuevo para mí.

Levantando la vista me puse a pensar en las cosas que podría dejar atrás si muriera, cosas como a mis amigos, a mis padres, a mi hermana….

Zoe.

Es cierto, cuando decidí no cambiar de núcleo en la caravana no pensé que esto escalaría tanto… supongo que me confié….

La idea de dejarla con culpa me molestaba como un bicho merodeando en la cabeza.

Ojalá mi cuerpo dragontino aguante… ojalá.

Sintiéndome cansado, empecé a relaxarme hasta que de repente un calor empezó a envolver mi cuerpo, un calor similar al que sentí cuando Irisha me curó el brazo después del incidente en el bosque.

Con una sensación cálida, mi visión cambió completamente, dándome cuenta casi al instante de lo que se venía.

Una visión.

Lo que tenía enfrente era un inmenso mar, visto desde los lomos de Mork que volaba al lado de Zoe montando a Ness, dirigiéndonos a lo que parecía ser una isla a lo lejos.

Con una sacudida, me balanceé violentamente hacia adelante, cambiando el ambiente a uno nocturno.

¿Una isla?

¿¡Eso podría ser en cualquier parte del mundo!?

Reclamé, antes de darme cuenta de que estaba en un campamento solo con Zoe, ambos completamente desnudos mientras sosteníamos algo dorado con nuestras manos.

Espera, ¿qué mierda?

Dije dentro de mí, sin saber cómo reaccionar exactamente al ver esa escena por un momento antes de que esta cambiara a una en donde estaba parado sobre muchas monedas de oro, además de objetos preciosos sosteniendo un pequeño cristal dorado con mi mano derecha.

“Por fin… después de tanto… por fin tengo el segundo fragmento.” Dije con una absoluta felicidad antes de absorberlo.

Con una intensa luz saliendo del cristal, mi visión se cegó hasta que tras desvanecerse, solo veía oscuridad, con un sentimiento de confusión, dolor y angustia, manifestadas en un grito ensordecedor que salía de mi garganta.

“¡¡¡¡¡AHHH!!!!!” P-pero qué rayos es esto….

Pensé, al no poder respirar por una absurda presión en mi pecho, sintiendo más dolor en todo mi ser que cuando Bernal me entregó su Fragmento al llegar a este mundo.

Al abrir los ojos tras escuchar un estruendo, encontré a una Zoe más desarrollada tocándose una herida en el rostro, herida que le había hecho con un golpe que destruyó una pared en la habitación y mi corazón a la vez.

“Zoe… déjame solo, por favor… o terminaré matándote.” Dije sin emociones al mirar su rostro lleno de miedo, preguntándose a quién tenía enfrente.

Girando para no su expresión, me puse a caminar hacia atrás para que el ambiente cambiara a uno nocturno, conmigo arrodillado y rodeado por llamas, sosteniendo las cosas de Zoe rodeadas de cenizas con ambas manos mientras que la culpa terminaba con mi vida.

“Perdón… perdóname, Zoe… por favor… Perdóname… perdóname por hacerte esto… Por matarte….” Susurré llorando, antes de que la noche se tiñera en sangre.

Esto… ¿Qué significa esto…?

Dije en mi mente antes de que la visión acabara y regresara al presente, con ella viéndome en silencio mientras me curaba.

“¿Z-Zoe?” Ella estaba arrodillada a mi lado, con las manos puestas sobre mi pecho destrozado, de donde emanaba un calor constante que luchaba contra el frío de la nieve.

Su rostro estaba pálido, manchado de hollín y sangre seca, y me miraba con una seriedad que me heló por dentro.

Al verla, al ver su rostro preocupado, la imagen de la visión se superpuso con una claridad aterradora.

El golpe.

La pared destruida.

Su expresión de miedo…

miedo de mí.

Y luego, las cenizas.

“Perdóname…

por matarte…” Retumbaban las palabras en mi mente.

Un sollozo se me escapó, un sonido ahogado y patético.

Antes de darme cuenta, lágrimas calientes empezaron a rodar por mis sienes, mezclándose con la nieve derretida.

No era tristeza.

Era algo más denso, más feo.

Era culpa.

Culpa pura y asfixiante, un sentimiento más doloroso y profundo que cualquier herida física que había experimentado.

No, no, no…

por favor, no…

Ella ni siquiera parpadeó ante mis lágrimas.

Su voz fue baja, cortando el aullido del viento.

“Tuviste una visión, ¿verdad?” Dijo en voz baja sin mirarme a los ojos.

Inhalé pesadamente, tratando de tomar aire para calmarme mientras sentía cómo el mundo se volvía más silencioso que de costumbre.

Sabe que tuve una visión….

Pero, no creo que sepa lo que vi, ¿o si?

Mi pánico, que ya estaba a flor de piel por la culpa, se disparó.

Asustado por lo que sentía, por lo que recordaba, por ella…

sólo pudiendo mirarla en silencio.

“Drake.” Insistió con una voz firme, sin apartar la mirada.

“¿Tuviste una visión?” “…Sí.” Logré susurrar, sintiendo como si tratara de tragar vidrio con mis palabras.

“Y… ¿qué viste?” Continuó, obligándéndome a decidir qué hacer.

No… no puedo.

No puedo decirle.

No le digas.

Miente, miéntele.

Tragué saliva, intentando forzar mi voz para sonar normal, pero a pesar de mis esfuerzos salió tensa y aguda.

“Vi…

vi una isla.” Empecé, con la voz temblando, tratando desesperadamente de forzar una calma que no sentía.

“Ambos… e-estábamos volando…

sobre Mork y Ness, sobre el océano, sí, sobre el océano.” Mantuve mi mirada fija en la nieve a su lado, incapaz de verla a los ojos mientras seguía con mi relato.

“Y…

y no lo creerás, porque luego estábamos en un lugar…

con oro, mucho oro.” Continué, sintiendo como mi voz empezaba a romperse.

“Entonces, encontré…

encontré el segundo fragmento.

Lo absorbí y…

y ya.

¡Eso fue todo!” Forcé una risa, un sonido horrible, ahogado, que sonó más como un sollozo.

Me rasqué la cabeza, un tic nervioso que no engañaba a nadie.

“Sí, solo…

solo eso….” El silencio que siguió fue ensordecedor, pesado e insoportable.

Lentamente, reuní el valor para levantar la mirada, para tratar de ver su expresión, pero al hacerlo, ella solo me estaba observando, con una expresión fría y de miedo, parecida a la que tuvo en la visión.

¡¡MIERDA!!

¡¡MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA!!!!

Con el sentimiento fresco, la sonrisa falsa y temblorosa se desvaneció, y mi rostro se contrajo, seguido de un llanto que había estado ahogando en mi pecho hasta que finalmente terminó explotando con la verdad.

“¡Es mentira!” Grité, con la voz rota mientras las lágrimas se volvían incontrolables.

“¡No fue solo eso!” Mi cuerpo se dobló sobre sí mismo, tanto como mis heridas me lo permitieron, rindiéndome por completo al llanto.

Ya no podía aguantar más.

No podía seguir sosteniendo el peso de esas imágenes, de esa culpa pura y asfixiante.

Un silencio tenso, insoportable, se instaló entre nosotros, roto solo por mis sollozos y el latir de mi corazón.

Zoe, mirando al suelo, simplemente esperó en silencio, mientras mi mundo se hacía pedazos, hasta que su voz resonó de una forma tan fría que no supe como responder.

“Drake, ¿qué me hiciste?” .

.

.

.

Joshua_Goose: Espero que este último capítulo del volumen 2 les haya gustado.

Siento que este volumen se centró más en explorar el mundo, y cosas del pasado, además de mostrarnos a más personajes que serán importantes en un futuro.

Gracias por llegar hasta aquí 🙂 El próximo volumen, que se titulará: “Pasos de bebé” Saldrá el 18 de Diciembre.

Además dentro de dos jueves, sacaré un capítulo especial, espero que les guste también.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo