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De Hombre a Dios - Capítulo 42

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  4. Capítulo 42 - 42 Capítulo 38 Nuevas metas
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42: Capítulo 38: Nuevas metas 42: Capítulo 38: Nuevas metas Punto de vista de Drake Helkar “Drake, ¿qué me hiciste?” Dijo mi hermana con la voz rota, cortando el silencio que nos envolvía.

Me quedé encogido en la nieve, incapaz de levantar la cabeza tras su pregunta, hasta que las lágrimas aumentaron, mezclándose con la suciedad y la sangre de mi cara.

El pecho me dolía, y no era por las costillas rotas que tenía, sino por el asco que sentía de mí mismo.

Zoe….

Había intentado mentirle, pero la imagen de la visión era demasiado pesada como para sostenerla yo solo.

“Te golpeé….” Solté finalmente, con la voz ahogada.

“En la visión… estábamos en una habitación.

Yo estaba fuera de control y… y te golpeé, tan fuerte que rompí una pared.

Tenías sangre en la cara y… y tú me mirabas con un miedo… un miedo que nunca había visto en ti.” Zoe no dijo nada, quedándose en silencio mientras se podía sentir su respiración agitada justo encima de mí.

“Te dije que te fueras… que te mataría si te quedabas.” Continué, apretando los dientes para no sollozar más fuerte.

“Y-Y luego estaba solo, ¡ro-rodeado de fuego!

¡Llorando!!

Sobre lo que parecían ser tus cenizas….

Yo, yo te maté, Zoe.

En ese futuro, yo te maté.” Esperé que se levantara.

Esperé escuchar sus pasos alejándose de mí, huyendo de la bomba de tiempo en la que me había corregido.

Cualquier persona cuerda lo haría o eso pensaba dentro de mí.

Pero el silencio se alargó tanto que dolió más que las heridas que tenía.

De repente, sentí sus manos que no me empujaron como esperaría, sino que me agarraron de los hombros y me obligaron a sentarme.

Cuando finalmente me atreví a mirarla, vi que ella también estaba llorando.

Las lágrimas corrían por sus mejillas manchadas de hollín, pero sus ojos no tenían miedo.

Tenían una rabia y una determinación que me dejaron mudo.

“¿Crees que me importa?” Me soltó de golpe, apretando sus dedos en mi ropa.

“¿Crees que voy a salir corriendo solo por algo que ni siquiera ha pasado?

¡Mírame Drake!” Dijo, haciendo que la mirara, sintiendo cómo el frío del ambiente desaparecía ante la intensidad de sus palabras.

“No me voy a ir.

No me importa lo que hayas visto o lo que esa maldita visión intente mostrarnos.” Zoe se acercó más, pegando su frente a la mía mientras sus lágrimas caían sobre mis manos.

“Si ese es el futuro que te mostraron, entonces vamos a destrozarlo.

No voy a dejar que te conviertas en eso, y no voy a dejarte solo con esa carga.

¿Me oyes?

Jamás.” En ese momento, algo cambió dentro de mí.

El pánico que me estaba asfixiando se transformó en una chispa de claridad.

Verla así, dispuesta a morir a mi lado antes que abandonarme, me hizo darme cuenta de lo patético que estaba siendo, al esperar como un tonto a que el destino me pasara por encima sin intentar nada.

Mierda… tiene razón.

Pensé, mientras mi respiración empezaba a estabilizarse.

Si la visión me mostró eso, es para que haga algo.

No voy a permitir que ella termine así.

Voy a cambiarlo.

Voy a cambiar cada maldito segundo hasta que ese futuro sea imposible, ¡imposible en todos los escenarios!!

‘Cambiar el futuro’.

Esa era mi nueva meta.

Ya no se trataba solo de sobrevivir o encontrar los fragmentos; se trataba de volverme lo suficientemente fuerte para protegerla de mí mismo si era necesario.

“Está bien….” Dije, limpiándome la cara con la manga, aunque solo logré ensuciarme más.

“Lo haremos juntos.” Zoe asintió, soltando un suspiro de alivio que se convirtió en una pequeña nube de vapor.

Se quedó a mi lado un momento más, asegurándose de que no me derrumbaría otra vez, antes de empezar a revisar mis heridas de forma más profesional.

… Poco después de que ella terminara de curarme en varios sentidos, el frío real de la montaña volvió a hacerse notar, hasta que reuní maná suficiente como para crear una leve capa de maná, calentando mi cuerpo.

Me puse de pie con un poco de dificultad antes de mirar hacia el horizonte para ver exactamente en dónde nos encontrábamos.

“Nos alejamos bastante, ¿verdad?” Preguntó ella, poniéndose de pie también.

Su tono había vuelto a ser el de siempre, pero se mantenía lo suficientemente cerca como para que nuestras ropas se tocaran.

“Sí… nos arrastró varios kilómetros hacia el noreste.” Respondí, tratando de recordar el mapa que habíamos visto en la caravana.

“Estamos en medio de la nada y sin maná.

Va a ser un camino largo de vuelta.” Zoe miró hacia el bosque por el que había venido y luego hacia el cadáver destrozado del Thunderbird a unos metros de nosotros.

“Entonces mejor empezamos a caminar.” Dijo ella, extendiéndome una mano para ayudarme a salir del cráter en el que estábamos.

Al tomarla, nos quedamos mirándonos por un segundo y ambos terminamos sonriendo de forma cálida, sintiendo que, a pesar de todo el desastre, las cosas estarían bien entre nosotros, o al menos por ahora.

Dimos los primeros pasos para salir de la zona del impacto, cuando un sonido de estática rompió el silencio, llamando nuestra atención de inmediato.

“Espera.” Dijo Zoe, deteniéndose mientras buscaba algo en su ropa.

Tras buscar con dificultad, sacó un Yetsu plateado que nunca había visto, haciendo que me preguntara de dónde lo había sacado.

“Este es el de Markus.

Me lo dio antes de salir de la caravana por si lograba encontrarte.” Con asombro por el diseño que tenía, asentí, viendo cómo ajustaba el dial mágico para estabilizar la señal.

Tras unos segundos de ruido molesto, la voz de Markus se escuchó a través del dispositivo, aunque se oía un poco entrecortada.

“¿Zoe?

Zoe, ¿me escuchas?” “Aquí Zoe.

Te escucho Markus.” Respondió rápidamente ella, con un suspiro de alivio.

“Ya encontré a Drake.

Estamos un poco heridos y bastante cansados, pero estamos bien.

Vamos a empezar el camino de regreso ahora mismo, así que espérennos.” Hubo un silencio del otro lado, que solo se rompió por la estática antes de que Markus hablara nuevamente, pero esta vez, con un tono lleno de culpa.

“Zoe… n-no lo hagan.

No vuelvan al punto de encuentro… la caravana ya se está moviendo.” La expresión de Zoe cambió en un instante.

Sus ojos se abrieron con sorpresa y luego se entrecerraron con una molestia evidente.

“¿Qué?

¿De qué hablas?

¡Markus, eso es imposible!” Gritó ella, casi perdiendo la compostura.

“¡El protocolo dice que deben esperar a los guardias desaparecidos al menos hasta el anochecer!

¿Por qué no nos esperaron?” “Lo sé, Zoe, lo sé… y créeme que intenté detenerlos.” Respondió Markus con pesadez a través del Yetsu.

“Pero… verás, la situación de varios guardias empeoró drásticamente.

Así que, sin mucha discusión, Axel dio la orden directa de avanzar a máxima velocidad hacia Barton.” Zoe, claramente molesta por las palabras de Markus, susurró el nombre de Axel, antes de que le quitara el dispositivo al ver su malestar.

“Markus, soy Drake.

Está bien, no te preocupes por nosotros.” Dije, tratando de calmar el ambiente.

“No estamos tan lejos de Barton, así que iremos por nuestra cuenta para después reagruparnos allá, e ir juntos hacia Macury como originalmente estaba planeado.” “Hola Drake… sí, verás, ese es el problema.” Maldijo Markus en voz baja.

“No dudo que podrán llegar sanos y salvos hacia Barton, pero… caminando en su estado y con este clima, tardarán al menos diez días en llegar.

Por eso… mierda…” Maldijo, antes de continuar.

“Para cuando lleguen, el carromato que va a Macury ya habrá salido, y con él la posibilidad de alcanzar al carruaje de la realeza que va hacia la capital….” Ohh… eso significa que….

“Sin ese carruaje, mi viaje se retrasaría medio año, o incluso más.” Continuó, antes de guardar silencio por un rato y continuar con lo que verdaderamente quería decirnos.

“Por eso, no puedo esperarlos, lo siento….” Repitió Markus, y esta vez su voz se quebró un poco, dejando ver lo mucho que le costaba decirnos aquello.

“Si pierdo este transporte, perderé mi oportunidad de llegar a la capital este año, y saben que no puedo permitirme eso.

Así que… esto es un adiós, al menos por un largo tiempo.” El silencio que siguió a sus palabras fue pesado, solo interrumpido por el silbido del viento y la estática del Yetsu que sostenía en mi mano.

Zoe, que estaba a mi lado, se quedó completamente rígida, asimilando el hecho de que nos acababan de dejar solos en mitad de la nada.

“Chicos, escúchenme bien, porque seguramente la señal se cortará en cualquier momento, y me gustaría decirles un par de cosas antes de eso.” Continuó Markus, hablando rápido como si temiera que la señal se cortara debido a la distancia que seguía aumentando.

“Zoe, por favor… deja de ser tan testaruda, e intenta ser más sincera con lo que sientes de una vez y no dejes que el tiempo se te escape de las manos, porque a veces las oportunidades no vuelven.” Girando para ver su reacción ante esas confusas palabras, vi cómo Zoe abría los ojos como un par de platos mientras escuchaba las palabras de Markus.

¿Eh?

“Y tú Drake….” Continuó, con un tono más serio.

“Cuida mucho de Zoe por favor, pero también… prepárate para ver a Angelica, ya que ella pronto saldrá de Swaford como aventurera, preparándose para esperarte en Slorah, o algo así.

Así que más te vale meditar bien hasta ese entonces, o incluso antes… o bueno, eso dependerá de Zoe, jajaj—” Con una risa y muchas preguntas, la señal del Yetsu emitió un pitido agudo y la estática se volvió total, indicando que la comunicación se había cortado definitivamente debido a la distancia.

Me quedé mirando el aparato en silencio, procesando la información incompleta que dio el tonto de Markus hasta que por fin pude conectar ciertos puntos.

¿Angelica?

¿Ella ya saldrá para nuestro encuentro?

Una mezcla de alegría y nerviosismo me recorrió el cuerpo al pensar en ella, pero ese sentimiento desapareció en un segundo cuando sentí la intensa mirada de Zoe clavada en mi nuca al mostrar una sonrisa tonta.

Con miedo, lentamente giré la cabeza para verla, y lo que encontré me hizo retroceder un paso por instinto.

Zoe estaba con rabia, con los puños tan apretados que sus nudillos estaban blancos, mientras soltaba unos ruidos ininteligibles por la frustración.

“Ese idiota….” Susurró, con un tono que nunca había escuchado o visto de ella, haciendo que me asustara aún más.

“¿Me dice que sea sincera… para luego decirle que cuide a esa… a esa mujer?

¡Traidor!” Gritó finalmente al aire, haciendo que un par de aves que estaban cerca salieran volando por el susto.

Al darse cuenta de que yo seguía ahí, se giró hacia mí, y aunque sus ojos aún tenían rastro de las lágrimas de antes, ahora estaban llenos de una determinación celosa que daba miedo.

¿Eh?

¿Qué está pasando…?

¿Zoe?

Pensé ante su extraño comportamiento, hasta que con un paso, invadió mi espacio personal de una forma que me puso nervioso.

“No pienses ni por un segundo en ella, ¿me oyes?” Me soltó de golpe, mientras señalaba el Yetsu apagado.

“Ahora mismo tenemos que llegar a Barton vivos, así que saca a esa demonio de tu cabeza ahora mismo, porque sé que te pondrás tonto como hace años cuando aún la veías.” Sin darme tiempo a responder, se dio la vuelta y empezó a caminar con pasos pesados sobre la nieve, dejándome allí parado con el Yetsu en la mano y la cabeza hecha un lío.

… Caminamos por un par de horas en dirección a la ciudad, avanzando con dificultad sobre la nieve virgen y un callado bosque mientras intentábamos recuperar algo de energía absorbiendo el poco maná que había en el ambiente.

Por culpa de Markus, el silencio entre nosotros era denso, obligándome a mirar de reojo a Zoe de vez en cuando, notando que ella estaba haciendo un esfuerzo enorme por ocultar lo que sentía, algo que por cierto, no le estaba saliendo nada bien, ya que se le veía indecisa, con el ceño fruncido y una expresión de preocupación que se mezclaba con la molestia que aún sentía.

Por cómo estaba, sabía qué palabras estaban pesando por su cabeza, por lo que, mejor decidí no decir nada para no empeorar las cosas.

“Ahh..” Suspiré, antes de mirar el frente y decidir centrar mis pensamientos en algo más importante, como el análisis de la visión que tuve, solo que esta vez a diferencia de antes, lo haría con una mente más fría y calmada.

A ver, vamos por partes.

Pensé, tratando de organizar las imágenes en mi cabeza.

Si mal no recuerdo, lo primero que noté era que seguíamos moviéndonos hacia el norte, más allá de las fronteras del Reino hasta llegar a una isla.

Pensé, sin idea de dónde quedaba o por qué nos dirigimos ahí.

Es confuso, pero… supongo que íbamos allí por el segundo Fragmento de Bernal….

Sí, seguro es eso, eso debe de ser.

Más sumergido en mis pensamientos, continué pensando mientras caminaba detrás de Zoe hasta lograr responderme algunas preguntas que tenía.

Lo segundo, fue ver a Mork y Ness con nosotros.

Una pequeña chispa de alegría me recorrió al recordarlo.

¡Sí!

¡Es verdad!

¡Ellos nos ayudaban con el viaje!

Eso nos ahorrará varios años de camino….

Emocionado, continué hasta que nuevamente me golpeó aquella escena.

Después estaba lo del fragmento… que lo conseguía y observaba, algo que al menos me indica que todo este viaje no es en vano, o bueno….

El ritmo de mi corazón se aceleró un poco al llegar a la parte que me desconcertaba.

Luego estaba esa casa.

Parecía que nos habíamos establecido ahí, algo que no tiene maldito sentido.

¿Por qué nos detuvimos?

¿Acaso nos olvidamos de buscar los fragmentos?

Ahh… no lo sé, todo esto me parece muy raro….

Hice una pausa mental, recordando la imagen de mi hermana.

En la visión, Zoe se veía un poco mayor, más madura que ahora.

¿Eso significa que habían pasado varios años?

Sí, eso es seguro, pero… aún no entiendo… me veía maltratándola, siendo un completo imbécil con ella en esa habitación.

¿Por qué?

Si yo condeno un maltrato como ese….

Recordando una escena del pasado, reforcé con una razón más para buscar una forma de cambiar el destino de esas visiones.

Para la cultura de mi raza, no importa mucho si eres mujer o varón… por eso, todos vieron normal en cierta manera cuando Kadian golpeó fuertemente a Zoe, después de mis pruebas de Augurio, pero… yo no apoyo eso, yo creo que si bien ambos géneros deben de tener las mismas oportunidades, no se debe de levantar ni una mano a una mujer, yo… aborrezco eso….

Por eso, no tiene lógica mi estúpido comportamiento en ese futuro.

Dubitativo por los pensamientos que recorrían mi cabeza, decidí pensar en ello más adelante, para así no perder el hilo de mis actuales pensamientos.

Y por último… la escena de las cenizas.

Apreté los dientes al recordar el calor sofocante y el humo.

Gritaba su nombre como un loco, rodeado de fuego y destrucción.

Lo extraño es que no vi ningún cuerpo, pero todo estaba reducido a polvo.

Parecía que todo lo que habíamos construido se había ido al carajo en un segundo.

Solté un suspiro pesado, después del escalofrío que recorrió todo mi cuerpo tratando de evitar la sensación que me dejó esa imagen.

Maldita sea… lo que más me frustra no es la destrucción, sino el sentimiento de esa escena, porque… era un odio puro, acompañado de un dolor tan fuerte que nunca antes había experimentado.

Un dolor que me desgarraba por dentro mientras gritaba su nombre entre las cenizas.

Echando un vistazo a Zoe, que seguía caminando delante de mí con los hombros tensos, reafirmé mi decisión.

No me importa lo que diga el destino o lo que esa visión intente imponer.

Si estar en esa casa nos lleva a eso, entonces haré que nunca lleguemos a instalarnos en ningún lado.

Cambiaré cada maldito detalle hasta que ese futuro sea imposible.

Concluí finalmente.

Las horas pasaron, hasta que finalmente el sol empezó a esconderse entre las montañas, oscureciendo todo el ambiente blanco.

Con varias horas más de caminata, la luna se alzó en lo alto, alumbrando nuestro camino con la poca luz que atravesaba las ramas del bosque que nos rodeaba.

Ya cansados y tras sentir a varios monstruos más adelante, decidimos quedarnos en lo alto de un árbol a descansar.

Encontrando el lugar perfecto, saqué varias de nuestras cosas de mi espacio dimensional gracias a mi Runa Atlas, que empezamos a armar creando un refugio en lo alto, algo parecido a una tienda de acampar, con cama y toda la cosa.

Terminamos de armar el refugio en lo alto de las ramas, una especie de tienda improvisada con una sola cama que saqué de mi espacio dimensional.

No era un lujo, pero comparado con dormir en la nieve de abajo, era un paraíso.

“Yo haré la primera guardia.” Dijo Zoe, revisando los alrededores desde la pequeña abertura de la tienda mientras yo terminaba de acomodar las mantas.

“Tú duerme primero Drake, necesitas recuperar más energías que yo.” Me senté en el borde de la cama, sintiendo cómo el cansancio me pesaba en los párpados.

“Está bien, pero asegúrate de despertarme para el relevo.

No quiero que te agotes tú sola.” Zoe asintió de una forma calmada, volviendo su atención al bosque oscuro con Perception seguramente activo.

Acostándome, cerré los ojos sin poder evitar que un pensamiento cruzara por mi mente.

Aún no entiendo cómo es que ella necesita dormir tan poco a diferencia de mí.

Pensé, viendo su silueta recortada por la luz de la luna, a pocos centímetros de mí.

Es lo mismo con Kadian…

a veces parece que pueden pasar días con apenas una hora de sueño y seguir como si nada.

Supongo que será algún entrenamiento de resistencia extremo de los Augurios del que nunca me hablaron, o quizás mi cuerpo todavía no llega a ese nivel de eficiencia?

Bueno, sea lo que sea, no lo tengo.

Con esa duda rondándome, y con las imágenes de la visión y las palabras de Markus mezclándose en mi cabeza, finalmente me quedé dormido.

… Con media conciencia despierta, sentí una mano cálida sacudiéndome suavemente el hombro.

“Drake… despierta.

Ya es hora.” Susurró la voz de Zoe cerca de mi oído.

Abrí los ojos con pesadez, sintiéndome extrañamente somnoliento y aturdido.

En cuanto empecé a recuperar la conciencia, noté algo raro.

Sentía mi cuerpo demasiado caliente, como si tuviera fiebre, pero no era una sensación de enfermedad.

Era un calor punzante que nacía desde mi vientre y se extendía por mis venas, una excitación repentina y sofocante que me dejó descolocado mientras aún estaba medio dormido.

Zoe, ignorando por completo lo que me estaba pasando, soltó un bostezo y se acomodó a mi lado en la estrecha cama, dándome la espalda para descansar por fin.

“Te toca…” Murmuró ella, cerrando los ojos.

“S-sí… descuida.” Respondí con la voz más ronca de lo normal, tratando de ignorar ese fuego extraño que me recorría.

“Descansa Zoe.” Zoe simplemente soltó un sonido de afirmación y se quedó quieta.

Yo me quedé mirando el techo de la tienda, intentando concentrarme en mi habilidad, convenciéndome a mí mismo de que no me quedaría dormido y de que controlaría esa extraña urgencia que sentía.

Pero el cansancio y el calor eran una combinación traicionera, ya que sin darme cuenta, mis ojos volvieron a cerrarse mientras me sumergía en un sueño intermitente.

De repente, la sensación de atracción se volvió insoportable, como si algo en el aire me estuviera tentando, nublándome el juicio por completo.

Estando en ese estado de semiconciencia, me acerqué a ella sin siquiera notarlo, buscando instintivamente su calor.

Rodeé su cintura con un abrazo, pegando mi cuerpo al suyo mientras aspiraba el aroma de su cabello.

El olor me embriagó, haciendo que mi temperatura subiera todavía más y que mi respiración se volviera pesada.

Casi sin ser consciente de mis actos, deslicé mi mano hacia arriba, llegando hasta sus pechos y apretándolos suavemente mientras continuaba oliendo su pelo, completamente perdido en esa sensación adictiva.

“Esto… me encanta… me encantas, Zoe…” Susurré contra su nuca, con el deseo quemándome la garganta.

En cuanto pronuncié su nombre me di cuenta de lo que estaba haciendo, y a quién se lo estaba haciendo.

Sintiéndome como si me hubieran tirado un baldazo de agua fría en mitad de la noche, me quedé congelado, con la mano aún sobre ella y el corazón latiéndome tan fuerte que sentía que me iba a estallar en el pecho.

Con cuidado, me alejé lentamente de ella para no despertarla, y así evitar una incómoda situación mientras mi mente intentaba no desplomarse por las sensaciones que me invadían.

¿Qué… qué demonios me pasa?

Me pregunté, apretando los dientes mientras intentaba calmar mi respiración acelerada.

¿Qué acabo de hacer?

Me quedé allí sentado en la oscuridad, mirándome las manos con horror mientras sentía esa sensación de pérdida de control, una atracción animal y violenta… Con mi mente trabajando a toda potencia, recordé haber sentido algo parecido hace un tiempo, exactamente durante mi primer viaje como guardia.

Es cierto… Es parecido a aquella vez.

Con un corazón acelerado, miré la espalda de Zoe, que seguía durmiendo plácidamente.

Mierda… MIERDA, MIERDA!!!

A pesar del asco que sentía por mi comportamiento, no podía negar que algo se había roto dentro de mí.

Por primera vez en todos estos años desde que entró a este cuerpo, empecé a mirar a Zoe con unos ojos que no eran los de un hermano, sino los de un hombre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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