Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

De Hombre a Dios - Capítulo 43

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. De Hombre a Dios
  4. Capítulo 43 - Capítulo 43: Capítulo 39: La verdad
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 43: Capítulo 39: La verdad

“Drake, ¿crees que vamos por el camino correcto?” Preguntó mi hermana, mientras avanzábamos con dificultad sobre la densa nieve que nos sepultaba hasta las rodillas. “Porque verás, siento que nos desviamos un poco al intentar rodear esas montañas.”

“No te preocupes Zoe, vamos por el camino correcto, porque de lo contrario…” Dije, señalando hacia el frente en cuanto llegamos a la cima de una pequeña pendiente que nos ocultaba algo grandioso. El viento empezó a golpearnos con más fuerza, aumentando la intensidad del momento mientras le mostraba lo que había delante. “No veríamos eso.”

“E-Eso es….” Continuó Zoe en voz baja, quedándose helada al ver algo tan surrealista que sólo conocíamos por los libros de historia.

“El Árbol del principio.” Dijimos finalmente al unísono, asombrados por la majestuosidad de aquel árbol que se alzaba entre las alturas, siendo más grande que cualquier montaña, más alto que las mismas nubes y más firme que cualquier roca que hubiera visto en mi vida.

Habían pasado unos cinco días desde que nos separamos de la caravana. Decidiendo tomar el camino más óptimo, nos alejamos de cualquier carretera o población, para así llegar lo antes posible a Barton.

En estos días de completa aislación y soledad junto a mi hermana, tuve tiempo suficiente para digerir y planear acciones contra la visión que tuve, además de pensar en las cosas que haríamos en los próximos meses, o años. O eso intentaba, porque en verdad, no pude pensar claramente por la fuerte e instintiva atracción que sentía por ella, una sensación tan potente que varias veces, mientras dormía, seguía tocándola de forma inconsciente, obligándome a dormir fuera de la tienda o incluso a no dormir nada, ya que, últimamente, a veces ella se comportaba de forma extraña, pareciendo que ella también estaba pasando por algo similar que yo.

Agotado tanto física como mentalmente por los incontables cuestionamientos hacia mis propios impulsos y el extraño comportamiento de ella, sentí un rayo de esperanza cuando logré divisar por casualidad un tramo del Árbol del principio a lo lejos.

Convenciendo a Zoe de tomar este desvío, pudimos llegar hasta aquí, donde esperaba que la vista de algo tan antiguo y raro como este árbol me ayudara a calmar un poco la obsesión que sentía, además de usar los recuerdos y promesas de Angélica para intentar recuperar el control de mi mente.

Con la mirada de Zoe puesta en el hermoso paisaje, la observé por un momento antes de cerrar los ojos, intentando frenar esos instintos carnales que me nublaban la conciencia.

Verdaderamente, me forcé en ese momento por recordar a Angélica, centrando todos mis pensamientos en los momentos que pasé con ella, en nuestras charlas, nuestras promesas y en nuestro primer beso… hasta que de repente sentí una mano en mi hombro, obligándome a abrir los ojos para encontrarme con el rostro de mi hermana a pocos centímetros de mí.

“Drake, ¿te encuentras bien?” Preguntó ella, sonando confundida por mi comportamiento mientras mostraba una expresión ruborizada que terminó de quitarme la poca calma que logré reunir.

“S-s-sí… estoy bien.” Respondí, mirando hacia otro lado mientras intentaba ocultar mi frustración, llegando a morder mi lengua para calmar cualquier impulso estúpido que pudiera tener contra ella.

¡MIERDA! ¡¡OTRA VEZ!! ¿¡QUÉ RAYOS ME PASA!?

…

Con ese sentimiento, nos quedamos viendo algo que llevaba años soñando por ver, hasta que tras varios minutos hablando de distintas cosas, decidimos bajar de esa colina al ver que el cielo se empezaba a poner naranja por culpa del sol, que se ocultaba sobre las montañas a nuestra espalda.

Acampando debajo de un árbol y al costado de un río, preparamos nuestra cama mientras decidíamos los turnos de vigilia, para estar alertas por si monstruos decidían atacar mientras dormíamos, algo que ya había pasado un par de veces.

“Está bien, yo haré la segunda vigilia.” Contesté cansado, antes de ir a buscar al pequeño río un par de pescados, ya que por suerte, este no estaba congelado a pesar de la nieve que había.

Maldita sea… este calor no desaparece…. Dije en mi mente, mientras usaba Perception para buscar y atrapar peces aprovechando que era de noche. Hahh… maldición, creo que otra vez tendré que quedarme despierto toda la noche.

Después de la cena, fingí acostarme para dormir, cuando en verdad, hacía todo lo posible para mantenerse despierto, para así evitar hacer algo indecente mientras Zoe estuviera despierta.

Pasados los minutos, me quedé quieto, haciéndome el dormido mientras libraba una batalla interna contra el dulce y agradable aroma de Zoe, que inundaba toda mi mente como si de una bebida se tratara. Era una tortura constante que no me dejaba cerrar los ojos de verdad, hasta que finalmente sentí su mano en mi hombro para avisarme que ya habían pasado mis dos horas de descanso.

Fingí despertarme con pesadez, soltando un gruñido falso para que no sospechara nada.

“Está bien, yo me encargo ahora.” Dije en voz baja, incorporándome mientras ella me daba el relevo y se preparaba para dormir.

En los próximos minutos, me quedé dentro de la tienda esperando a que Zoe se durmiera por completo, hasta que el cansancio de los últimos días empezó a pesarme tanto, que mis ojos amenazaban con cerrarse por sí solos. Por suerte, antes de caer en sueño, me di un par de fuertes palmadas en la cara que me ayudaron a reaccionar.

No puedo seguir así, o voy a terminar haciendo una estupidez incluso si me quedo acá. Pensé, sintiendo el calor quemándome por dentro. Necesito despejarme de una maldita vez.

Decidido a hacer algo esa noche, busqué opciones hasta que decidí que lo mejor sería darme un baño en el río para ver si el frío lograba enfriar mis pensamientos.

Si, es un poco extremista, pero creo que será lo mejor, así de paso no me quedaré dormido…. Pensé en un intento de convencerme.

Con cuidado de no hacer ruido, me quité la ropa y busqué una prenda superior limpia en mi espacio dimensional, llevándola en la mano para evitar ensuciarla con el sudor de mi cuerpo, mientras que la ropa que traía puesta la dejé tirada ahí mismo, en el suelo de la tienda.

Salí al aire gélido de la noche y, tras quitar mis capas de maná y de respirar hondo, sentí fuertemente el aire puro del bosque. Con un frío extremo, me lancé de golpe al río.

El impacto del agua helada fue como un choque eléctrico que recorrió todo mi sistema, obligándome a soltar un jadeo ahogado mientras esperaba que esa sensación apagara la calentura que me estaba volviendo loco.

Pasaron varios minutos hasta que me sentí mucho más calmado. Salí del agua temblando un poco, cambiándome de ropa rápidamente mientras me cubría con una fina capa de maná para recuperar algo de calor.

Para cuando estaba terminando de acomodarme, de repente, sentí una presencia a unos quinientos metros de donde estábamos, internada en el bosque.

Me alerté de inmediato, cubriéndome con aún más maná para acelerar mis movimientos. Con agilidad y rapidez, empecé a subir por los árboles para investigar qué estaba pasando. Me moví en silencio, atento a cualquier crujido, hasta llegar a un lugar que me permitió ver que solo se trataba de un par de monstruos débiles, parecidos a los lobos que solía cazar cuando era un niño en el bosque de Birton.

Sin dudarlo y con un movimiento simple de mi mano, usé magia de tierra para crear un par de picos de piedra que salieron disparados desde el suelo, atravesando a los monstruos y matándolos en el acto.

“Menos mal solo eran esos.” Susurré para mí mismo. “Porque si no me habrían tomado más tiempo.”

Activando nuevamente Perception, confirmé que no había ningún otro peligro cercano, así que más tranquilo, emprendí el camino de regreso mientras aprovechaba mi calma para reflexionar sobre lo que me estaba pasando.

Qué puedo hacer… qué puedo hacer… ¡Ahh!! ¡No lo sé! ¡Maldita sea! Pensé sin llegar a una conclusión, ante la difícil situación en la que me encontraba.

Si tan solo esto fuera una historia como las que leía en mi antigua vida… todo sería más simple… Pero, en la realidad, ¡esto apesta, apesta mucho!

Con la mente en blanco tras esas palabras, un par de pensamientos intrusivos vinieron a mi mente, seguido de unas imágenes generadas por la parte depravada que tenía, obligándome a agarrar nieve del suelo y estamparla contra mi cara.

¡¡No!! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡¡¡NO!!! ¿¡Qué rayos estoy pensando!? Me regañé internamente, sintiendo cómo apretaba los dientes con fuerza mientras continuaba mi camino por el oscuro bosque. Mierda… esto se siente muy raro… muy instintivo, casi primitivo. Espera, ¡¡Claro!! Esta mierda tiene que ser algo de nuestra raza, algo ¡Biológico! aunque, espera… eso tampoco tendría ningún sentido, ya que ella es… ¿mi hermana?

Me sentía completamente perdido, atrapado entre las sensaciones de mi cuerpo y la lógica de mi mente. No sabía si esto realmente era por algún tipo de “celo” natural, porque si no era eso, ¿por qué demonios sentía esta atracción tan voluntenta por Zoe? Se suponía que ella era mi familia, mi sangre, y no debería de sentir nada raro por ella. Simplemente no tenía lógica.

Suspirando por la frustración, busqué en mis recuerdos cualquier palabra de Kadian sobre impulsos sexuales entre parientes, algo que de por sí era un tema raro y que nunca mencionamos. Claramente sin encontrar nada, desvié mi mente hacia otro lado, recordé la información que encontré tras la vez que Zoe me contó sobre el pasado de nuestra familia en Clifland. Recordaba haber investigado a fondo el Reino y su linaje, logrando rastrear a nuestros abuelos y bisabuelos, y tenía la certeza de no haber encontrado ni un solo registro de incesto en nuestra raza ni en nuestra familia.

Si no es genético, y no es por el linaje… entonces qué mierda es esto. Concluí, sintiendo cómo el dolor de cabeza aumentaba.

Con esas dudas, caminé hasta que finalmente llegué a las cercanías de la tienda, que tras verla escuché un sonido que contrastaba con el silencio del bosque.

Ocultando rápidamente mi presencia, me envolví con una capa de maná para investigar nuevamente, pero al ver que ese sonido venía de la tienda, solté un suspiro de alivio, pensando en que Zoe ya se había levantado.

Aprovechando para acercarme sin que me notara, me dirigí al río para retomar mi vigilancia, hasta que empecé a reconocer esos sonidos a medida que me acercaba… haciendo que cambiara mi destino hacia la tienda.

Al estar justo frente a la entrada, mi sangre se heló por completo al reconocer el sonido de unos jadeos agitados, acompañados por mi propio nombre susurrado en la oscuridad.

“Si… Drake… Drake….”

Sintiendo cómo el mundo perdía color mientras mi mente se esforzaba por procesar lo que estaba escuchando, una mezcla de dudas y negación invadieron mi cabeza.

Esto… no puede ser… ¿verdad? Pensé, antes de mover ligeramente la entrada de la tienda, encontrándome con algo que nunca esperé… ver.

“¿Zoe?” Dije en voz baja, haciendo que ella, que estaba masturbándose con la prenda que había dejado hace poco, se detuviera de golpe.

…

Los segundos pasaron… los minutos pasaron… las horas pasaron… sin que nadie se atreviera a hablar dentro de aquella tienda mientras estamos sentados, cada uno mirando al suelo y hundido en sus pensamientos.

¿Por que…? Era la única pregunta que recorría mi cabeza. Creo… que con esto… se rompió… todo….

“Drake…” Dijo de repente Zoe, rompiendo el silencio con una voz que sonaba rota mientras miraba al suelo, impidiendo que pudiera mirarla directamente a los ojos. “P-perdón… perdóname… la verdad es que… me dejé llevar por la sensación que me invadía… por las feromonas que expulsamos.”

Me quedé completamente en blanco, girándome hacia ella con una cara de idiota porque no entendía a qué quería llegar, dudando seriamente de si aquello era una tonta excusa o la verdad. “¿Feromonas? ¿Qué quieres decir con eso?”

“V-verás, a los 50 años, las mujeres de nuestra raza empiezan a expulsar feromonas que atraen al varón de nuestra especie que aman.” Explicó ella en voz baja, manteniendo la vista fija en la nieve bajo sus pies para evitar que la viera directamente. “Y si aquella persona siente algo similar por ella, su cuerpo contesta a esas feromonas, expulsando unas que atraen a la mujer. Algo así como un ciclo biológico….”

“¿Contestar? ¿O sea corresponder?” Repetí, sintiendo cómo la desesperación empezaba a desbordarse debido a la situación en la que me dejaba. “¡Zoe, eso no tiene sentido! ¡Somos familia! Nosotros no sentimos esa clase de amor el uno por el otro. No está bien y no tiene ninguna lógica que algo así ocurra entre nosotros, porque de ser así, habría relaciones entre toda la familia y Kadian ¡ni nadie nunca mencionó nada de eso! Además… ¡Lo investigué! ¡Busqué información sobre el Reino de Clifland y no encontré nada relacionado a esto que usas como excusa!”

Sentí cómo un par de lágrimas de frustración empezaban a nublar mi vista, ya que toda esta situación me dolía, porque era algo que rompía varios y hermosos recuerdos que pasé junto a ella. Mientras tanto, mi voz se volvía más aguda y desesperada por el descargo que hacía, ya que en verdad odiaba sentirme así, especialmente por ella.

“Sinceramente… a pesar de que sea cierto lo que dices, no entiendo cómo mierda te dejas llevar por esa sensación… porque para mí… ¡Me aborrece sentir esto por mi hermana! ¡Por ti!” Grité, dejando que las palabras salieran sin ningún tipo de filtro, sintiendo como se empezaba a formar un nudo en mi garganta a medida que soltaba más estupideces. “¡Odio este sentimiento Zoe! ¡Odio que mi cuerpo reaccione de esta forma! ¡Odio que sea hacia ti! ¡Lo odio porque tú eres mi familia… mi hermana…!”

Zoe agachó más la mirada, quedándose en silencio mientras me escuchaba soltar todo el veneno, el asco y el odio que sentía por todo lo que estábamos pasando. Parecía que cada una de mis palabras la golpeaba físicamente, hundiéndola más en su propio lugar.

Tras mis palabras, me quedé jadeando y sintiéndome peor, al contrario de lo que pensé que sentiría tras soltar todo lo que sentía y pensaba.

Como una basura, me quedé callado hasta que ella volvió a hablar con una voz completamente quebrada hundiéndome más en el vacío.

“Sí… lo sé….”

Con pesadez, el silencio volvió a reinar, pero esta vez acompañado por el sonido de sus sollozos ahogados, dejando que me sintiera cada vez peor.

Maldita sea…. esto… todo esto es… una mierda.

…

Otra vez el tiempo pasó, hasta que tras pensarlo mucho, quise decir finalmente algo, pero no pude porque Zoe habló primero, deteniéndome justo cuando iba a abrir la boca para intentar disculparme.

“Drake… pensaba guardarlo por mucho más tiempo, de verdad quería hacerlo, pero, después de todo lo que acaba de pasar… siento que ya no puedo más.” Dijo ella, mientras se secaba las últimas lágrimas con el dorso de su mano, haciendo un esfuerzo visible por recuperar una compostura que ya estaba rota.

Me quedé en silencio, observándola con una mezcla de duda y cansancio, mientras sentía cómo el ambiente en la tienda se volvía todavía más pesado que antes.

“Cuando insististe tanto en que te contara sobre el pasado de nuestra familia allá en Clifland… la verdad es que nunca llegué a decirte toda la verdad.” Continuó, con la voz volviéndose un poco más firme a medida que hablaba, aunque sin dejar de mirar hacia sus manos. “En esa historia que te conté, omití una parte muy importante, porque… decirla significaba decirte también mi verdad.”

La miré confundido, intentando procesar lo que estaba escuchando mientras percibía una presencia conocida a lo lejos, acercándose a toda velocidad hacia nuestra dirección.

Respirando hondo, como si estuviera acumulando valor para lo que venía, Zoe prosiguió con su relato.

“Verás… como Kadian era de la realeza, el segundo príncipe del reino, él ya tenía sirvientes a su disposición desde el momento en que nació. Y entre todos ellos, había una familia en específico que fue asignada a él, una que lo cuidó y lo acompañó desde el principio, manteniéndose fiel, incluso después de la traición y la caída del reino a manos de Boris Helkar.” Explicó, dándome cuenta de lo sincero de sus palabras, haciendo que ignorara por completo aquella presencia que seguía acercándose.

“Esa familia, escapó junto a Kadian e Irisha cuando todo se derrumbó, cuando huyeron del reino y escaparon por sus vidas, pero, esa familia murió tratando de protegerlos mientras cruzaban el desierto del país de Alister. Murieron allí, en la arena, para que ellos pudieran seguir adelante, o eso decían ellos.” Dijo con una leve sonrisa.

“Drake helkar… esas personas eran… Kurt Rainhard y su esposa, Aria Rainhard.” Soltó finalmente, levantando la mirada para verme directamente a los ojos, notando como estos aún estaban rojos e hinchados. “Esas personas en verdad… en verdad eran mis verdaderos padres.”

Con un silencio, varias ideas y recuerdos empezaron a hacer clic en mi cabeza, varias situaciones que explicaban el extraño comportamiento de mis padres con Zoe, de la forma en la que ella me trataba, de las palabras que decía y lo que implicaban….

“Vaya… entonces, al final, resultó ser cierto que no eras mi hermana….” Susurré, pensando en un viejo recuerdo que me vino a la mente en ese mismo momento….

“Si lo que está escrito aquí es cierto… ¿Cómo mis padres pudieron tener dos hijos?” Dije, cuando apenas estaba aprendiendo a caminar con este cuerpo. “O este libro es incorrecto o Zoe no es mi hermana biológica.”

Ahh…. soy un estúpido por no darme cuenta antes. Pensé finalmente, hasta que esas presencias finalmente llegaron, haciendo un gran alboroto afuera de la tienda.

Zoe, alertada por un momento ante los fuertes vientos que habían afuera de la tienda, se calmó, al notar que solo eran la llegada de Mork y Ness.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo