De Hombre a Dios - Capítulo 49
- Inicio
- Todas las novelas
- De Hombre a Dios
- Capítulo 49 - Capítulo 49: Capítulo 41.2: ¿Qué somos?
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 49: Capítulo 41.2: ¿Qué somos?
Punto de vista de Drake Helkar
Excelente, este es un punto perfecto para separarme de ella. Pensé, manteniéndome alerta con la ayuda de Perception de nuestro alrededor.
“Zoe, tengo que ir a hacer algo.” Dije secamente, dejándola confundida antes de alejarme de ella y mezclarme entre la multitud. “Será mejor que regreses a donde están Mork y Ness y me esperes ahí.”
Tras unos pasos mezclándome, decidí ocultar por completo mi presencia, cambiando de núcleo y reduciendo el maná que emitía mi cuerpo al mínimo, solo para que así lograra llamar la atención de esas personas y de paso descubrir su verdadero propósito.
No me gusta dejar a Zoe de esta manera, pero será lo mejor, ya que no se ven como personas peligrosas. Pensé, antes de confirmar que su objetivo era yo.
Tras la inesperada confesión de Zoe, no fue muy difícil aceptar y digerir toda la situación, ya que gracias a los romcoms e historias que leía en mi vida pasada, tuve el conocimiento y madurez de fantasía necesarias para superar algo como esto, o al menos eso creía, ya que aún era un poco incómodo nuestro acercamiento debido a lo que ella estuvo haciendo en nuestra tienda mientras pronunciaba mi nombre.
¡Debí saberlo! Tras su invitación para bañarnos juntos cuando aún éramos niños, debí saber que algo raro se traía… Pensé con una sonrisa en aquel momento, montando sobre Ness antes de sacudir la cabeza por los tontos pensamientos que tenía.
Al aterrizar, lo primero que hicimos fue comprar los suministros necesarios para el largo viaje que nos esperaba, ya que sin un rumbo fijo, no sabíamos cuánto tiempo nos iba a tomar llegar a esa isla que vi en la visión.
Todo iba normal, hasta que tras nuestras primeras compras, noté un patrón extraño que fui confirmando al ir a comprar los suministros en direcciones aleatorias y contradictorias.
Sí, tal como lo imaginé… ¡Nos están siguiendo! Concluí, notando cómo 2 personas adultas nos seguían de lejos por todas las rutas que tomábamos.
Volviendo a la actualidad, inhalé profundamente para luego dar un largo suspiro con los ojos cerrados, sintiendo a detalle las emociones frías y despiadadas recorrer todo mi cuerpo, sentimientos que venían con mi otro núcleo, el demoníaco. Preparándome para confrontarlos tras mi separación con Zoe, hice un análisis profundo con la ayuda de Perception de sus núcleos, dándome cuenta de que no representaban una amenaza física real para mí, ya que apenas rozaban el Rango Avanzado.
Son débiles, pero su sigilo es muy bueno, o más bien excelente para personas normales. Pensé seriamente, antes de alejarme de su campo de visión, como primer paso de mi plan.
Al sentir que empezaron a moverse, doblé por una esquina que daba a un callejón. Aprovechando que el callejón parecía un laberinto, los dirigí a propósito hacia un camino sin salida, haciendo que estos acabaran ahí conmigo sin darse cuenta.
Al tenerlos en mi espalda, me moví ágilmente por las paredes estrechas saltando para posicionarme detrás de ellos, encerrándolos en mi jugada.
“Vaya, pero qué tenemos aquí.” Dije con voz grave, saliendo de las sombras y cortándoles el paso hacia la salida.
Al mirarlos superficialmente, noté que eran dos personas jóvenes, un hombre y una mujer demonios que al verme, hizo que se estremecieran. Intercambiando miradas nerviosas, intentaron esquivar el encuentro mientras se disculpaban.
“Disculpe, solo buscamos un atajo y nos perdimos.” Dijo el hombre, intentando rodearme por un costado.
“No tan rápido. Ustedes y yo vamos a hablar.” Respondí con una sonrisa, bloqueando su camino con mi cuerpo y una gruesa capa de maná demoníaco envolviéndome.
Con nervios, me miraron inquietos mientras analizaban cualquier posibilidad de escape, antes de que se rindieran al ver cómo yo sacaba a Belarus de mi runa dimensional, haciendo que ambos se sorprendieran y perdieran las esperanzas de escapar al notar cómo mi espada aparecía de la nada.
Con los tres encerrados en aquel callejón solitario y oscuro, los observé con detenimiento.
Qué raro, es muy raro ver a este tipo de raza demoníaca por esta zona. Pensé, frunciendo el ceño tras confirmar su raza con la ayuda de sus pequeños cuernos en la cabeza.
“Empiecen a hablar.” Ordené, apuntando la punta de Belarus hacia el suelo, dando a entender que estaría listo para usarla en cualquier segundo si fuera necesario.
“¿Por qué nos seguían? ¿Qué es lo que buscan?” Continué, antes de usar por un momento Perception para rastrear el entorno de Zoe, que estaba moviéndose rápidamente por las calles.
Qué raro, no hay nadie sospechoso a su alrededor pero aun así ella está inquieta. Pensé, antes de volver mi concentración a los demonios que tenía enfrente.
El hombre, al escuchar mis preguntas, tragó saliva, mirando de reojo a su compañera antes de responder con voz temblorosa.
“So-Solo nos llamó la atención que eran dragontinos. ¡Solo fue eso, lo juro!”
“¡Sí! ¡Es verdad!” Añadió la mujer rápidamente. “¡Solo nos dio curiosidad ver a dos de su especie por aquí!”
Levantando una ceja incrédula, me acerqué a ellos con paso firme hasta quedar a un metro de distancia. Sin previo aviso, estiré mi mano libre y agarré la muñeca de la mujer, inyectando una pequeña cantidad de maná en mi propia piel.
“¡MENTIRA!” Grité con odio, haciendo que las runas grabadas en mi mano brillaran con una luz morada intensa.
“Estas runas no son adornos. Mientras estén brillando cerca de ustedes, puedo saber si sus palabras son verdad o mentira.” Mentí descaradamente, manteniendo mi expresión pétrea para intimidarlos, aprovechando que no se veían muy rudos. “¡Y sé que no es verdad! ¡Sé que mienten!”
Ciertamente soy un cabrón por exigir la verdad cuando estoy mintiendo, pero… Pensé con ironía, agradeciendo internamente mi capacidad para actuar bajo presión gracias a mi núcleo demoníaco. Pero funciona. El miedo a lo desconocido siempre es el mejor suero de la verdad.
Viendo sus miradas cada vez más nerviosas, entendí que mi estrategia había funcionado a la perfección, haciendo que el pánico se apoderara de ellos.
Tras guardar silencio, la chica, viendo cómo endurecía el agarre de mi espada, se quebró, abriendo la boca y empezando a cantar.
“¡Está bien! ¡Está bien! ¡Confesaremos!” Gritó ella, temblando incontrolablemente mientras caía de rodillas por la presión que emitía. “¡Pero no nos mates, por favor!”
“¡Sí, diremos todo, pero no le hagas daño a ella! ¡No importa lo que pase conmigo, pero deja que ella se vaya, por favor!” Continuó el demonio, poniéndose delante de ella tras ver cómo su acompañante cedía.
Los miré en silencio por un segundo, notando la genuina desesperación en sus ojos. Vaya, creo que me excedí…
Estando ambos al borde del colapso, decidí bajar la intensidad de mi maná y guardar a Belarus a un costado, dándoles el espacio suficiente para que respiraran un poco, advirtiéndoles secamente que no les haría daño si decidían cooperar con la verdad.
Más calmados, aunque aún temblando, empezaron a relajarse mínimamente ante mi cambio de postura.
“Empiecen por el principio.” Ordené de forma seria, cruzándome de brazos. “¿Quiénes son y por qué nos están siguiendo?”
La chica, tomando aire para calmar sus nervios, fue la primera en hablar.
“Mi nombre es Kharina…” Dijo en voz baja, antes de señalar a su compañero.
“Y el mío es Kuzo.” Completó el hombre rápidamente. “Ambos somos rastreadores independientes.”
“¿Eh? ¿Rastreadores independientes…?” Pregunté, frunciendo el ceño al no entender del todo el término que usaron. “¿Qué quieren decir con eso?”
Ellos contestaron rápidamente, explicando que eran una pareja que se encargaba de encontrar y localizar a personas por encargo, y que habían sido contratados en el Continente Central para localizarnos todos los Dragontinos de esta zona.
Escuchando sus palabras, mi mente empezó a trabajar, buscando una respuesta lógica. ¿Que fueron contratados? ¿Por quién? ¿Quién los mandó? ¿Markus? No… no tiene sentido, si fuera él no habrían tenido miedo de confesar desde el principio.
Sintiendo que querían ocultar algo, di un paso al frente, usando mi altura para intimidarlos nuevamente.
“¿Quién los envió?” Pregunté seriamente.
Mirándose entre sí de nuevo, dudaron, diciéndole al otro con la mirada que hablara, hasta que tras un rato, Kharina abrió la boca, balbuceando sus palabras. “No-Nosotros n-no sabemo–”. Dijo, antes de que Kuzo pusiera su mano sobre su hombro y la interrumpiera.
“No lo sabemos con seguridad, nunca vimos su rostro.” Dijo él apresuradamente. “Pero sabemos que la orden vino directamente de alguien del castillo del Reino de Clifland.”
Abrí ligeramente la boca, sorprendido por esas palabras, haciendo que mi mente procesara rápidamente la gravedad de lo que estaba escuchando.
Alguien del castillo, eso significa… ¿que Kadian tuvo éxito? ¿Fue así? No… no tendría sentido, porque pasó muy poco tiempo desde nuestra despedida en Birton. Entonces, eso significa que… ¿Los mataron?
Una punzada de frío recorrió mi espalda al analizar esa posibilidad. ¡MIERDA! Si es así, tendría sentido el porqué Mork y Ness volvieron con nosotros o será que… ¡Espera! No, eso tampoco puede ser, porque es imposible que estos dos rastreadores o la noticia viajaran más rápido que los dragones volando sin descanso.
Con rapidez uní los puntos restantes, llegando a la única conclusión posible, una que me terminó helando la sangre por lo que significaba para nuestro viaje.
“Fue Boris…” Dijo en forma de susurro, confirmando mis pensamientos tras analizarlo por segunda vez.
Cambiando mi semblante a uno mucho más serio y letal, los miré fijamente, diciéndoles que contaran todo lo que supieran o se consideraran muertos en ese mismo instante, todo mientras imbuía el suficiente maná en mi runa Atlas para hacerla brillar con intensidad, recordándoles mi anterior amenaza.
Aterrorizados por el brillo violeta, confesaron todo atropelladamente, contando que el castillo de Clifland envió a varias personas y contrató a otras cuantas para buscar algo, con una descripción y orden única; encontrar a un joven dragontino de unos 40 años, acompañado de otros dragontinos o una demonio adulta por el Reino de Flok.
“En el último año que llevamos viajando por estas tierras, no encontramos a ninguno más de tu especie… por lo que al verte entrar a la ciudad, confirmamos que nuestro objetivo eras tú, ya que cumplías perfectamente con la descripción.” Dijo el demonio Kuzo, antes de continuar mientras desviaba la mirada a un lado. “Todo para que cuando te encontráramos, diéramos un informe de tu paradero inmediatamente mediante un Faxed al castillo, algo que todavía no hicimos.”
¿Todavía no hicieron…? Ah mierda…. Supongo que no me dejarán opción. Pensé, mentalizándome para lo que se venía mientras mi exterior seguía con las preguntas.
“¿Qué? ¿Un Faxed? ¿Es un objeto?” Pregunté, al no entender a lo que se referían.
“S-Sí, una forma de mandar información casi inmediata sin importar la ubicación.” Respondió Kharina.
Algo como eso… ¿no debería de ser imposible para este mundo?
Temblando, Kuzo sacó de su bolsillo un pequeño dispositivo metálico parecido a un plumón, con cristales y runas mágicas incrustadas en él hasta la última parte.
Tomándolo en mi mano, lo examiné y guardé, antes de seguir con el interrogatorio.
“¿Todos los que me buscan tienen algo como esto?” Pregunté rápidamente.
“Sí, es algo que el Reino de Clifland desarrolló hace unos 3 años.” Explicó Kharina. “Y pocos fuera del Reino de Clifland tienen uno, como nosotros y otros más… que los buscan.”
“¿Otros más? ¿Cuántos son los que me buscan?” Pregunté finalmente, deseando parar este teatro tras sentirme satisfecho por la información que había recolectado.
“N-no lo sabemos con seguridad, pero son varios….” Contestaron, jurando que eso era todo, y que no ocultaban nada más.
“Está bien… supongo que hemos terminado acá.” Dije fríamente por culpa de mi núcleo, antes de activar Dark Steam para nublar sus sentidos.
“¿¡Qué!? ¿¡Qué me pasa!?” Preguntó Kuzo confundido, mientras buscaba con las manos a Kharina para abrazarla.
“¡Por favor, no nos mates!” Gritó Kharina llorando, antes de caer de rodillas y suplicar por su vida, diciendo que los perdonara.
“Lo siento… solo cumplimos con nuestro trabajo.” Continuó Kuzo, cerrando sus brazos para abrazar a su pareja.
Ahh… Suspirando, agarré a Belarus con mi mano izquierda mientras que con la derecha intensificaba Dark Steam.
“Lo siento, pero no puedo confiar en ustedes tras ocultarme el informe que hicieron.” Dije finalmente, recordando la leve firma de maná que había en el Faxed que me dieron.
“Te lo suplico… perdonan—” Dijeron, antes de que mi espada pasara por sus cuellos con un tajo limpio, que junto a la ayuda de Dark Steam, evitó que sintieran el ataque que los terminó matando.
Como si se tratara de una fuente en un hermoso parque, su sangre salpicó por el callejón a través de sus cuellos, obligándome a usar Atlas para ocultar sus cuerpos antes de que esto se volviera un festival.
Ahora que saben nuestro paradero, tendremos problemas… Medité fríamente mientras buscaba un lugar seguro para limpiarme la sangre que me había salpicado, y de paso investigar la ruta que tomaríamos en los próximos meses.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com