De Hombre a Dios - Capítulo 50
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Capítulo 50: Capítulo 41.3: ¿Qué somos?
Tras matar a los mentirosos que trataron de ocultarme información, me oculté en las sombras para limpiar mi ropa usando un poco de magia de agua, asegurándome de no dejar ni el más mínimo rastro de sangre que pudiera levantar sospechas.
Una vez impecable y con el semblante tranquilo, me puse la capucha y me dirigí sin una pizca de remordimiento hacia una gran biblioteca de la ciudad. Mi objetivo era claro: necesitaba un mapa detallado de la región y cualquier información que nos ayudara a ocultarnos de las personas que nos buscaban.
Al entrar, la suerte pareció estar de mi lado. En cuestión de minutos, logré encontrar exactamente el mapa que necesitaba, pero justo antes de irme a una mesa para analizarlo, un lomo en una estantería captó mi atención.
‘Maná y materia, dos cosas que componen el mundo’ Qué raro nombre para un libro. Pensé, cogiéndolo por curiosidad y llevándolo conmigo hacia una mesa libre que estaba al fondo, lejos de las miradas curiosas.
Tras sentarme, desplegué el mapa que habíamos comprado junto con el de la biblioteca. Lo primero que hice fue trazar una ruta específica, tomando notas adicionales y comparando la geografía con los recuerdos de mi visión. Las horas pasaron rápidamente, y gracias a la tranquilidad artificial que embriagaba mi cuerpo bajo el núcleo demoníaco, pude encontrar lo que tanto buscaba.
Sí… debe de ser una de esas tres. Dije en mi mente, observando tres islas de distintos tamaños que se alzaban en el mar al norte del país de Silan, vecino del Reino de Flok, lugar en donde me crié.
No hay duda… una de esas es, de eso estoy seguro. Pensé con una sonrisa llena de confianza, para después reflexionar en la fuente de la seguridad que había en mis palabras. Fue raro al principio, y no le di importancia por la situación en la que me encontraba… pero, desde que cambié de núcleo hace una hora, un extraño pero potente presentimiento invadió mi cuerpo… uno que me susurraba y susurra suavemente a mis sentidos, indicándome la dirección en donde está el Fragmento de Bernal que vi en mi sueño.
Analizando la situación más a fondo, entendí finalmente que entre un núcleo de maná y otro, mi cuerpo cambiaba más de lo que parecía a simple vista, ya que distintas sensaciones invadían mi mente dependiendo del núcleo con el que estaba; entre ellas, una rara pero clara conexión entre la Chispa del Dios Dragón y mi Núcleo Demoníaco.
Según las palabras de Kadian y la historia que me contó Zoe de nuestra familia, al recibir la Chispa del Dios Dragón —o más bien dicho el Fragmento de Bernal—, la evolución de un núcleo se ralentizaba enormemente debido a la inmensa carga de poder que este conlleva.
Con esa lógica, deduje rápidamente gracias a la precisión y frialdad que sentía en ese momento, que si bien mi Núcleo Dragontino poseía el Fragmento de Bernal y sufría esa restricción, mi Núcleo Demoníaco no lo hacía, lo que permitía que mi crecimiento fuera normal, o incluso acelerado para ese núcleo, ya que paradójicamente podía sentir con este núcleo la divinidad del Fragmento, incluso más que en mi otro núcleo Dragontino.
Eso lo explica todo… Pensé, mirando mi mano pálida. Por eso mi Núcleo Demoníaco fue avanzando a pasos acelerados, a pesar de no entrenar casi nada con él.
Esto me dio la idea de que, si usaba más este núcleo, podría aumentar mi nivel de pelea a algo nunca antes visto, superando mis límites actuales… sin contar que este núcleo tenía mayor afinidad a mi runa Atlas y a técnicas más complejas y geniales como Immaterial.
Me encantaría entrenar más con este núcleo a partir de ahora, pero dudo que pueda hacerlo, ya que el maná que emito incomodaría a Zoe… y eso no quiero. Concluí, antes de enfocarme en mi situación actual.
La cuestión principal ahora era que gracias a esa extraña conexión entre mi Núcleo Demoníaco y el Fragmento de Bernal, pude saber en el momento, como si de una brújula se tratara, la dirección exacta en donde se encontraba el Segundo Fragmento de Bernal.
Con la ruta trazada, aproveché el tiempo que tenía para leer el libro que había alzado, en donde encontré interesantes teorías y artículos sobre la magia y su unificación con la materia física, algo que me impresionó por la forma en la que se explicaba, haciendo que me preguntara si había más personas de mi mundo o solo había genios en este.
Comprando el libro y devolviendo el mapa, me puse a ir por distintas tiendas de la ciudad en busca de algún tipo de arma, ya que si bien tenía a Belarus, no le daba mucho uso desde que perdí parte de mi movilidad en la mano derecha, algo que me iba a dificultar si encontraba a enemigos poderosos.
Siendo ya muy tarde, quise regresar al campamento tras mis investigaciones y nulas compras al no encontrar nada interesante. Caminando por la ciudad, me encontré de casualidad a Zoe, que estaba sentada sobre un banco de madera en un gran parque.
¿Qué? ¿Pero por qué sigue aquí? Pensé un poco molesto, sabiendo lo que significaba mi encuentro con ella.
Deteniéndome en un callejón oscuro cercano al parque, me aseguré de que nadie me viera para cambiar de núcleo rápidamente, desactivando el demoníaco para volver a mi estado natural y así asegurarme de no asustarla o incomodarla.
Después de cambiar de núcleo, sentí claramente lo que quise evitar; la frialdad y calma absoluta que me envolvía fueron reemplazadas de golpe por un torrente de emociones más naturales, llevándome por una montaña rusa de incomodidad, culpa y asco, sintiendo ahora con todo su peso la atrocidad que había cometido hace unas horas.
Mierda… de-debo calmarme…. Pensé pesadamente, apoyándome en la pared fría mientras sentía cómo las náuseas subían por mi garganta, obligándome a tragar saliva repetidamente para no vomitar ahí mismo mientras mi mente reproducía los sentimientos e imágenes de incertidumbre, miedo y odio que sentí cuando maté a esos demonios.
Intentando distraer mi mente para recuperar la compostura, activé Perception por instinto para asegurar el perímetro una última vez antes de acercarme a Zoe… algo que resultó ser un error, ya que terminó helándome por completo la sangre al descubrir lo que había en el rango de mi hechizo.
¿Qué…? ¿Qué hacen ellos aquí? ¿Por qué hay tantos?
Al expandir mis sentidos, noté con horror varias firmas de maná monstruosas dispersas en la ciudad… firmas densas y opresivas que no pertenecían a simples guardias o aventureros, sino a seres de Rango Leyenda.
Mierda… esto es malo, ¡muy malo! Un Rango Leyenda de por sí es una rareza, pero… ¿varios en una misma ciudad comercial? Pensé, sintiendo un sudor frío recorrer mi espalda. Si nos encuentran, o si esos tipos están relacionados con los rastreadores y Boris… estamos muertos.
Con el miedo real recorriendo mi cuerpo gracias a mi núcleo Dragontino, me aseguré de tener la capucha puesta para ocultar mi rostro pálido y la urgencia en mis ojos, antes de salir disparado hacia Zoe.
Llegando por su espalda, le agarré rápidamente del hombro para preguntarle con molestia y urgencia la razón por la que aún estaba aquí.
“¿Por qué no te fuiste a donde estaban Mork y Ness?” Dije con voz ronca y acelerada, mirando frenéticamente a los alrededores para asegurarme de que ninguna de esas presencias se acercara.
Ella, sorprendida y asustada por mi tono, intentó responder balbuceando: “Y-Yo, yo solo…”
“Rápido, debemos irnos lo antes posible.” Interrumpí nublado por el miedo, jalándole de la muñeca con fuerza mientras me centraba en caminar, ignorando su confusión y priorizando nuestra supervivencia ante la amenaza invisible que acechaba en la ciudad.
Por suerte, llegamos al campamento sin contratiempos, algo que me relajó en parte, haciendo que suspirara pesadamente antes de partir por la ruta que había trazado hacía Silan.
¡Hola! 🙂
Disculpen por no haber subido un capítulo hace unos días. Estuve terminando los últimos detalles de la portada. ¡Espero que les guste!
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