De Hombre a Dios - Capítulo 51
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Capítulo 51: Capítulo 42.1: ¿Qué somos? II
Escapando de la ciudad de Barton con el corazón en la garganta, me centré completamente en analizar a los seres vivos de nuestro alrededor con Perception, algo que fue mentalmente pesado y que solo dejé de lado al estar lo suficientemente lejos de la ciudad y de esas presencias sospechosas.
Tras aquellos acontecimientos y con la adrenalina bajando, intenté hablar con Zoe para explicarle lo que había pasado una vez acampamos para descansar. Pero al intentarlo, por alguna razón que escapaba de mi comprensión, noté que se veía extraña, un poco distante, como si estuviera deprimida por algo que iba más allá de lo que yo sabía. Quise hablarle, acercarme para ver qué pasaba, pero al verla con una cara pensativa y que evitaba mirarme a los ojos, decidí no insistir, dándole espacio por un tiempo, pensando que a lo mejor a ella le faltaba digerir la situación que pasamos hace poco en la tienda.
Entre el viaje constante, y la poca comunicación que teníamos en el aire, el tiempo pasó rápidamente sin que me diera cuenta, llegando finalmente a estar a pocos días de la frontera con Silan, un lugar más rojizo, caracterizado por sus montañas y poca vegetación. Además de ser un país que se regía por una Democracia, algo raro en este mundo dominado por reyes y emperadores, mas no único, ya que Alister, el lugar a donde llegué por primera vez a este mundo, también tenía una situación política similar según registros.
Estando a poco más de una semana para llegar a la ciudad fronteriza, Fallen God, me puse a dar de comer a Mork y Ness un par de monstruos que cazamos en el camino. Regresando a uno de nuestros tantos campamentos improvisados, me di con la sorpresa de que Zoe ya estaba dormida, dándome la espalda incluso entre sueños.
Ahh… Suspiré con pesadez, recordando lo apagada que se veía el día de hoy. Creo… que ya va siendo hora de que haga algo con el tema de Zoe.
Sin saber cómo proceder, me puse a meditar a un lado mientras la veía dormir, notando que ella había cambiado desde que salimos, ya que tenía un pelo más largo y ordenado, más femenino y cuidado, algo que me afectó al momento de escoger las palabras correctas para responder a sus sentimientos.
Zoe… si bien mi afecto por ti no cambió en nada… ahora, toda esta situación se volvió algo rara… en especial cuando no quiero que nuestra relación como hermanos cambie. Dije en mente, practicando mis palabras para no cagarla.
¡Ahh! Esto será más difícil de lo que pensé… Concluí, rascándome la cabeza para aliviar la tensión.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué debería decirle? ¿Que nunca sucederá algo entre nosotros y ya? ¡Mierda no! No puedo hacer eso… ya que tampoco quiero lastimarla o herirla y menos mentirle… Pensé, recordando ligeramente la última visión que tuve, antes de sacudir la cabeza.
D-Debo ser cuidadoso en mis palabras… o puede que nuestra relación se rompa para siempre.
Tuve muchas semanas para meditar el tema fríamente, convenciéndome a mí mismo de que Zoe solamente estaba confundida, y que ordenaría sus pensamientos y sentimientos si le daba algo de espacio, pero… después de esperar pacientemente en estas últimas semanas, solo vi que se distanciaba cada vez más, con el respectivo brillo en su rostro apagándose y apagándose.
Necesito pensarlo por un tiempo más. Dije, evitando nuevamente afrontar la situación. Me-mejor continúo con mi lectura, eso me ayudará a despejar mi mente.
Poniéndome de pie, salí de la tienda para tomar un poco de aire, llevando el libro que compré en Barton en una mano y una lámpara apagada en la otra.
Rodeado de una oscuridad tranquila donde solo se escuchaban los grillos y se sentía el invierno acabar, me senté a las afueras de la tienda, recostado sobre un árbol mientras me acomodaba para continuar con lo que mantuvo mi mente ocupada estas últimas semanas. A ver… ¿dónde me quedé?
Prendiendo la pequeña lámpara con magia de fuego, iluminé el área a mi alrededor lo suficientemente fuerte como para leer, lo que consideraba como el mejor libro que había encontrado hasta el momento.
“Este libro es maravilloso, no puedo creer que no haya escuchado de él antes.” Dije en voz baja, pasando la página con cuidado al recordar que había acabado el capítulo en donde hablaban sobre la materia y la gravedad.
Gracias a este libro, encontré nuevos conceptos y teorías sobre este mundo que avivaron mi curiosidad por seguir investigando. Ya que, desde que era pequeño, mi interés se apagó en gran medida al pensar que este mundo sería el típico de una historia genérica medieval a la que estaba acostumbrado en mi vida pasada.
Increíble… Dije en mi mente mientras leía con atención.
Pero tras salir de la burbuja que era mi casa, entendí que no era tanto así… ya que poniéndolo en esa comparativa, había llegado a una época parecida entre la revolución industrial y la era industrial avanzada, o incluso moderna.
¡¡Sí!! ¡Por fin llegué a esta parte! Dije con emoción, leyendo el título: ‘¿El maná es un ser vivo?’ en el libro, mientras me preparaba mentalmente para continuar.
Al ser una era más avanzada de lo que pensé, me costó un poco entender varias cosas de este mundo, algo que se notó cuando por fin salí de casa y viví el mundo por mi cuenta… o bueno, con la ayuda de Zoe.
La tecnología era muy distinta a la Tierra, ya que acá, a diferencia de la Tierra por obvias razones, se centraron más en la comprensión del maná como fuente energética, y no tanto en la eléctrica, algo que hizo que se inventaran cosas bastante locas, como los carruajes o carromatos, que convertían su interior en espacios decenas de veces más grandes de lo que en verdad eran.
“Bien… ahora sí estoy listo.” Susurré, empezando a leer con una emoción contenida.
Con la lámpara iluminando las páginas amarillentas, continué mi lectura, sumergiéndome en un artículo que parecía escrito por un físico teórico de mi mundo más que por un mago.
“La función y comportamiento fundamental del maná es manipular la materia en el universo…” Leí en voz baja, siguiendo las líneas con el dedo. “Este fenómeno sucede a través de un complejo proceso de reestructuración atómica y energética, el cual nosotros, los mortales, llamamos simplificadamente Hechizos, dividiéndolos en distintos niveles según su complejidad y gasto energético.”
Fascinante… es básicamente la teoría de cuerdas aplicada a la magia. Pensé, asintiendo levemente.
Pasé la página, encontrándome con una pregunta científica resaltada en negrita que captó mi atención de inmediato: ¿Y si el maná pudiera actuar por cuenta propia, sin que nosotros intervengamos?
¿Actuar por cuenta propia? Me cuestioné, frunciendo el ceño ante tal afirmación antes de seguir leyendo.
“Tal como se explicó en el capítulo anterior, el maná está presente en la naturaleza de forma pasiva pero constante: en el clima, en las corrientes marinas o incluso en el vacío del espacio. Todo debido a que el maná no es sin materia, como la materia es sin maná. Ambos van de la mano, siempre como pares al igual que las demás cosas de la física y química…”
Leí con atención, asintiendo levemente, hasta que el siguiente párrafo me detuviera en seco por lo extraño que sonaba.
“… E igual que el raro, pero conocido sentimiento del amor, que nos enseña que es la expansión de dos naturalezas de tal forma que cada una incluye a la otra, y cada una se enriquece por la otra….” Leí en voz baja, quedándome en silencio tras la repentina comparación mientras mi mente analizaba aquella frase.
La expansión de dos naturalezas… que se incluyen y enriquecen mutuamente…
Sin que pudiera evitarlo o controlarlo, la primera imagen que se me vino a la mente fue la de Zoe, seguida de la de Angélica, cargadas de una calidez que me resultaba peligrosamente familiar, similar a la que sentí cuando fui embriagado por las feromonas de Zoe, una de amor.
Sacudiendo la cabeza ligeramente, descarté la idea, entendiendo que esta vez no estaba siendo influenciado por nada.
“Ah…” Suspiré, sintiendo una punzada de culpa al darme cuenta de que estaba comparándolas. Queriendo continuar con la lectura, no pude concentrarme, haciendo que me frustrara y riera a la vez por la estúpida palabra que venía a mi mente.
‘Harem… Harem….’
Tomando aire, sacudí la cabeza nuevamente, entendiendo que debía confrontarme para descubrir lo que verdaderamente sentía.
Primero, mi mente se puso a analizar a Angélica, recordando la promesa que habíamos hecho, y aceptando que ella fue el primer amor correspondido que tuve en este mundo… y en mi vida.
Recordé las cosas que pasé y viví con ella… sus sonrisas, nuestros paseos por el bosque, las emociones que sentía cuando estaba con ella, ¡todo! Haciendo que sonriera, mientras me daba cuenta con un dolor sordo en el pecho de que, no pasé mucho tiempo real con ella, a diferencia de Zoe, que siempre ha estado a mi lado… incluyéndome y enriqueciéndome en todo momento, algo que el libro catalogó como amor.
Sintiendo un ardor cálido en mi pecho que no pude evitar rechazar más, dejé caer el libro sobre mi regazo, mirando hacia la oscuridad del bosque mientras mi mente divagaba qué decir para describir lo que sentía.
“Yo… en verdad… ¿amo a Zoe?” Me pregunté, sintiendo el peso de la duda antes de responder con una mirada baja.
“Sí, no hay cómo no hacerlo, ella es mi hermana, es la mujer que más ha estado conmigo… que más me ha enseñado… que más me ha cuidado… que más me ha consolado… que más me ha apoyado… que más me ha….” Susurré, quedándome en silencio antes de continuar. “Que más me ha amado.”
Sonriendo en voz baja, me reí secamente mientras miraba a las estrellas, tocándome el pecho de forma resignada al entender lo que eso realmente significaba.
Mierda, estar mucho tiempo a solas con alguien puede ser peligroso.
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