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De repente, estoy casada - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 Chapter 10 No era Chris
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10: Chapter 10 No era Chris 10: Chapter 10 No era Chris El padre de las chicas nunca había visto al hombre que sostenía su muñeca, por lo que estaba bastante sorprendido al escuchar la ira en su voz.

¿Por qué un completo extraño estaba protegiendo de esa manera a su hija?

Por otro lado, a Ryke no le importaba la atención que estaba atrayendo.

Megan y Austin no solo lo miraban boquiabiertos, sino que también se había ganado la atención de todas las personas que entraban y salían del Edificio Quarry.

Nada de eso le importaba, pues la única que le interesaba era Scarlett.

De repente soltó la mano del padre de las chicas y abrazó por la cintura a Scarlett, llevándola hacia él.

Ella volvió a jadear, pero sintió mariposas en el estómago.

No podía negar que la sensación de estar entre los brazos de un hombre fuerte, intrépido y guapo como Ryke era insuperable.

“¿Puedo saber quién te crees que eres para evitar que hable con mi hija?”.

Ryke apretó la mandíbula, como si estuviera tratando de mantener la calma.

Probablemente ese era el caso.

Al mismo tiempo, apretó su brazo alrededor de la cintura de Scarlett.

“Me pareció que no estaba hablando con ella, sino tratando de golpearla, lo cual es bastante bajo viniendo de un hombre de negocios como usted.

¿No le importa que sus empleados lo vean abofetear a su propia hija en público?”.

El padre de las chicas abrió la boca para responder, pero no supo qué decir.

Entonces, miró a su alrededor y, efectivamente, había mucha gente que se había detenido a ver la escena con curiosidad, y que podrían haberse percatado de su comportamiento, el cual no era nada apropiado.

El hombre apretó los dientes fingiendo una sonrisa hacia los curiosos que lo observaban.

Al sentirse descubiertos, todos empezaron a dispersarse trataron de ocultar su curiosidad y continuaron caminando hacia sus diferentes destinos.

Scarlett se inclinó hacia Ryke, ya que, a pesar de la discusión que habían tenido unos minutos antes, tenía que admitir que él era la única persona con la que podía contar en ese momento.

¿Por qué siempre estaba en el lugar y en el momento correcto para salvarla?

Se dio cuenta de que Austin y Megan los miraban fijamente y eso solo aumentó su confianza.

De hecho, la personalidad de Ryke era bastante impresionante, así como el hecho de estar cerca de él, ya que hacía que ella se sintiera poderosa.

Después de unos segundos de silencio, su padre se aclaró la garganta y dijo: “Veo que has decidido seguir decepcionándome.

Está bien, haz lo que quieras.

Tengo que retirarme”.

Antes de irse, le lanzó una mirada sombría a Megan, por lo que ella frunció el ceño con preocupación, preguntándose por qué parecía que su padre estaba enojado.

Ella no había hecho nada malo, ¿o sí?

“Será mejor que entremos, Austin”, dijo la chica tomándolo de la mano, pero él la esquivó una vez más.

Su expresión era de disgusto, aunque ni siquiera la estaba mirando, ya que toda su atención estaba sobre ese atractivo extraño que abrazaba a su prometida.

“Y tú, ¿quién d*ablos eres?”, gruñó mirándolo de arriba abajo.

Ryke se rio entre dientes, mostrando sus simpáticos hoyuelos.

Como no se sintió intimidado en lo más mínimo por los ladridos de Austin, eso solo aumentó la rabia del otro quien avanzó un par de pasos para quedar casi cara a cara con él.

“¡Te hice una maldita pregunta!”, insistió elevando el volumen de voz.

Para Austin tal comportamiento era sumamente inusual, ya que era miembro de una familia influyente.

Debido a eso, estaba acostumbrado a que todos lo respetaran.

Nadie se atrevía a ignorarlo, pero ese idiota frente a él ni siquiera parpadeaba.

Incluso parecía aburrido, aunque luego su expresión cambió a una de total indiferencia.

Austin sintió que un escalofrío recorría su espalda, pues ahora era él quien se sentía intimidado.

Entonces recordó lo que dijo Scarlett, cuando mencionó que él no era lo suficientemente hombre y que ella conocía a otros que eran más guapos y poderosos que él.

Ciertamente se refería a este idiota, que además ni siquiera se trataba de Chris Montgomery.

¡Por el amor de Dios!

¿Cuántos hombres se arremolinaban a su alrededor?

¡Los celos lo estaban volviendo loco!

“Será mejor que retrocedas”, dijo Ryke con voz grave.

“O te romperé la nariz, Austin Miller”.

Este no tuvo que escucharlo dos veces, e inmediatamente dio un paso hacia atrás, pues sabía que ese tipo estaba hablando en serio.

Pero ¿cómo diablos sabía su nombre?

Ryke presionó la cintura de Scarlett para llamar su atención y ella volteó a verlo, por lo que sus rostros quedaron peligrosamente cerca.

Los ojos azules de la chica se encontraron con los de color plata de él y ella sintió que se estaba apoderando de su voluntad, encerrándola bajo su fuerte hechizo.

“¿Vienes conmigo?”, preguntó él.

Scarlett inconscientemente se mordió el labio inferior y los ojos de Ryke se posaron en su boca.

¡Dios!

¿Qué no haría él para enterrar sus dedos dentro de su cabello rubio, inclinar su cabeza hacia atrás y devorar esos dulces labios?

Se necesitaba una gran cantidad de fuerza de voluntad para detenerse.

“S-sí.

Vamos”, respondió ella.

El apuesto joven sonrió dulcemente y tomó su mano, para alejarse sin voltear a ver a Austin y a Megan.

El rostro de esta se había vuelto rojo carmesí, ya que la estaba devorando la envidia.

La p*rra de su hermana se estaba yendo del brazo del mejor hombre que había visto en su vida, mientras el estúpido de Austin la miraba boquiabierto de una manera que solo confirmaba sus sentimientos; una vez más.

Megan se sintió invisible, como siempre lo hacía cuando Scarlett estaba cerca y ya no pudo controlar su ira.

De pronto, las lágrimas se acumularon en sus ojos rojos de rabia.

“Pequeña z*rra”, murmuró Austin, pero su insulto hacia Scarlett sonó más como un grito desesperado.

“Querías pruebas, ¿verdad?”, dijo Megan.

“Bueno, espero que con esto quedes satisfecho”.

Austin emitió un sonido que era como el gruñido de un animal herido.

Ver a Scarlett irse del brazo de un completo extraño definitivamente era todo lo que necesitaba.

Trató de calmar su orgullo lastimado diciéndose a sí mismo que el hombre con el que ella iba no tenía comparación con él.

Después de todo, nunca lo había visto, por lo que no era parte de una familia adinerada o uno de los empresarios exitosos de la zona.

Pero era difícil creer sus propias palabras.

Sabía que la personalidad tan poderosa que exudaba ese tipo no era algo que se pudiera fingir.

“¡Ay, Dios mío!”, exclamó Megan, sacando a Austin de sus pensamientos.

Estaba mirando que su hermana subía al mismo Maybach en el que había llegado.

Ahora que lo estaba viendo mejor, se dio cuenta de que no era el auto de Chris Montgomery.

Este era de una edición limitada, lo que significaba que costaba más que una mansión.

“Ella no venía con Chris, sino con ese desconocido”, comentó.

Austin negó con la cabeza, mientras Megan no podía despegar los ojos del auto que desaparecía a lo lejos.

Ella tenía una mirada de total asombro, pero ahí mismo se veía el odio que sentía hacia Scarlett.

¡La detestaba a morir!

¡M*erda!

¿Qué hizo para conocer a ese hombre?

¿De dónde lo sacó?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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