De repente, estoy casada - Capítulo 11
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11: Chapter 11 ¿Qué vas a hacer ahora?
11: Chapter 11 ¿Qué vas a hacer ahora?
Scarlett se acomodó en su asiento y compartió una mirada con Ryke.
Este también se la quedó viendo y sonrió, entonces ella suspiró débilmente.
“No puedo creer que esté de vuelta en tu auto”, murmuró.
“¡Maldición!
Odio mi vida”.
Él no dijo nada, simplemente la vio tratando de comprender su sentir, sabiendo que estaba intentando controlar sus emociones con todas sus fuerzas.
Sin embargo, estas eran más fuertes que ella.
Los ojos de la chica comenzaron a brillar, pero se negó a permitir que sus lágrimas fluyeran.
Dándose cuenta de todo, él chasqueó la lengua y encendió el motor del auto.
“¿Por qué estás peleando contigo misma, mi linda damisela?”.
Scarlett volteó su cara hacia la ventanilla del auto, con la esperanza de ocultar su sonrisa.
¿Por qué le gustaba tanto ese estúpido apodo?
“No estoy peleando”, replicó ella después de unos segundos.
“Sí, lo estás haciendo, ¡reconócelo!
Llora si quieres llorar.
No es bueno mantener tus sentimientos reprimidos, ¿de acuerdo?
No te hace débil, además yo no te voy a juzgar.
¿Creerías si te digo que yo también lloro?
Bueno, a veces”.
Ella puso los ojos en blanco, pero esas palabras habían tocado su corazón y todo lo que necesitó fue que cayera la primera lágrima sobre su mejilla, para perder el control.
La chica rompió en llanto, con la cara enterrada entre sus manos.
Entretanto, Ryke se concentró en el camino que tenía enfrente, para darle un poco de privacidad.
Sin embargo, el auto se llenó con el sonido de su tristeza.
Él volvió a apretar la mandíbula, pensando en que tenía algo para agregar a su lista de ‘Las cosas que más odio: escuchar el llanto de Scarlett’.
Ella lloró por unos minutos más y cuando empezó a tranquilizarse, él metió la mano en su bolsillo para sacar su pañuelo y ofrecérselo.
Sin embargo, ella vaciló un poco antes de aceptarlo.
“G-gracias”, dijo secándose las mejillas y mirándose en el espejo retrovisor.
Cuando vio que tenía el rostro rojo y los ojos hinchados, ella lanzó una maldición.
“No te preocupes, de todos modos te ves bonita”.
Ryke sonrió.
“¡Basta!”, dijo Scarlett con una voz que quería sonar molesta.
“Estoy enojada contigo, ¿sabes?”.
“¿Por qué?
Yo soy quien debería estar enojado contigo.
Me llamaste prostituto”.
“Lo siento, pero así es como se llama un hombre que se acuesta con mujeres por dinero.
Todo esto es culpa tuya, para ser honesta.
Mi virginidad significaba todo para mí.
Quería que mi primera vez fuera especial y ahora ni siquiera la recuerdo.
Además, Megan anda por ahí llamándome z*rra y sé que no lo soy.
De cualquier manera, ¿cómo voy a explicar que perdí mi virginidad con un hombre que trabaja como acompañante de mujeres, sin sonar como una p*ta?”.
Scarlett lanzó un débil grito cuando Ryke pisó el freno intempestivamente, haciendo que ella saliera lanzada hacia adelante.
“¡Ya basta!
Realmente estás empezando a enojarme con esa cantaleta”, gruñó él.
“Por última vez, no soy un acompañante.
En lugar de culparme por todo lo malo en tu vida, deberías agradecerme.
Te salvé.
¡Ese tipo que quería agredirte habría difundido tus fotos en Internet!
¿Querías que la gente te viera desnuda?
¡Eso hubiera hecho que todos pensaran que eras una verdadera z*rra!
Tienes suerte de que haya sido yo”.
“¿De verdad?
¿Debería inclinarme y besarte los pies?
¡Por favor!
Perdona mi mala educación.
Te estaré eternamente agradecida.
Gracias por violarme, muchas gracias”.
La expresión de Ryke se volvió fría ante el irónico tono de la chica.
“¿Quieres saber por qué has sido manipulada por esa Megan?
Es porque eres muy estúpida.
Lo sospechaba, pero ahora lo he confirmado.
Eres una chiquilla tonta”.
Los ojos de Scarlett se llenaron de lágrimas nuevamente y al verla, Ryke sintió que se le encogía el corazón.
Sin embargo, su ira era más fuerte que su deseo de abrazarla contra su pecho y consolarla.
Sabía cuánto le dolerían sus palabras, pero tal vez ella necesitaba escucharlas.
“No me llames estúpida”, siseó.
“Tú no sabes nada.
Megan era mi mejor amiga y confiaba en ella.
No podía haber adivinado lo que estaba planeando”.
“¿Amiga?
¡Mi culo!
¿Eres tan tonta que no puedes diferenciar entre una amiga y tus enemigos disfrazados?
¡Mira lo que digo, eres estúpida!
Te mereces toda la mierda que te pasó”.
Tan pronto como acabó la frase, Ryke se arrepintió de sus palabras.
Vio que había tocado una fibra sensible, ya que Scarlett se apagó de inmediato y se recostó en su asiento, como si intentara desaparecer.
Él pensó que tendría que disculparse, al menos decirle que no lo dijo en serio, pero no estaba acostumbrado a decir lo siento.
¡Bueno!
Ni siquiera sabía cómo hacerlo.
Ella enredó sus brazos sobre su pecho apartando la mirada.
¡Se veía tan pequeña y frágil!
Dios, ¿por qué había dicho que se merecía lo que le pasó?
Él sacudió la cabeza, avergonzado de sí mismo, sacó un cigarrillo y lo encendió, con la esperanza de poder quitarse la culpa fumando.
Después de que le dio la segunda calada decidió volver a hablar.
“Entonces, ¿qué vas a hacer ahora?”, preguntó suavizando la voz.
Scarlett se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
“¿Qué?”.
Estaba confundida, pues no entendía de qué estaba hablando.
Ryke puso los ojos en blanco con exasperación:
“Quiero decir, ¿cuál será tu estrategia para luchar contra esa chica?”.
“Bueno, yo no planeo pelear con nadie.
De todos modos, Megan ya consiguió lo que quería.
Ella se robó a mi novio y a mi padre.
Aunque sea desgarrador haberlos perdido, estoy lista para seguir adelante.
No me rebajaré al nivel de esa mujer”.
Ryke se burló, mirándola como si le hubiera crecido una segunda cabeza.
“¿De verdad crees que tus problemas con ella se acabaron?
Como te dije, eres muy…”.
Al ver sus ojos llorosos, él se tragó lo que iba a decir.
Esa mirada triste le estrujó el corazón una vez más.
Ryke suspiró, dándole una gran calada a su cigarrillo para calmarse.
“Bueno.
Escúchame, no conozco a esa chica pero, por lo que me has dicho, es obvio que no ha terminado contigo.
Ella quiere arruinar tu vida, es tan simple como eso y esto ha sido solo el principio.
Créeme, estoy bastante familiarizado con ese tipo de personas.
Ahora, ¿no te da curiosidad preguntarte, por qué de repente decidió revelarte que era tu hermana?”.
“No creo que haya sido su decisión, ya que el día en que encontré a su madre con mi padre, este no tuvo más remedio que revelarme la verdad.
¿Cómo supiste que ella era mi hermana?
¿Me has estado espiando?”.
Ryke negó con la cabeza.
“Ustedes hicieron un escándalo en el restaurante del Drunken Moon y yo estaba cerca.
La escuché llamar papá a tu padre, por eso lo sé.
El drama de sus vidas es toda una locura, deberían hacer un programa de telerrealidad para la televisión o algo así”.
Aunque Ryke se reía con ganas, Scarlett no encontró su broma tan divertida.
Estaba avergonzada de que un completo desconocido supiera tantos detalles sobre su vida, en especial, porque eran solo las partes más desagradables las que conocía.
No solo era su indeseable aventura de una noche, sino que también sabía sobre la infidelidad de su padre, la perversidad de su media hermana y la idiotez de su exnovio.
Había visto cómo la intimidaban en público y la hacían sentirse avergonzada, ¡además lo había hecho su propia familia!
Incluso él sabía que ella no tenía un solo centavo ahora que su padre había cancelado todas sus tarjetas de crédito.
Scarlett se sentía expuesta y después de todos los problemas que tenía, eso era lo último que necesitaba.
“Esto es molesto, ¿sabes?”, susurró ella, sin mirarlo.
“Sabes todo sobre mí, en cambio, yo me encuentro totalmente a oscuras sobre ti.
No me parece justo”.
Ella se veía muy desvalida y Ryke se dio cuenta de ello.
Él se habría sentido igual si hubiera estado en esa misma situación.
Todo lo que había intentado, era mostrarle que no tenía nada de qué preocuparse y que no usaría sus debilidades en su contra; pero lo hizo con torpeza.
No era nada bueno expresando sus emociones.
Para hacer eso, primero tendría que descifrarlas, lo cual era bastante difícil, especialmente si se trataba de Scarlett.
Se inclinó más cerca de ella para poner la mano en su hombro, pero Scarlett se encogió, como si al tocarla la hubiera quemado.
“No vuelvas a aparecer frente a mí”, dijo ella justo antes de abrir la puerta del auto para bajarse.
Ryke maldijo en voz muy baja, viendo cómo se iba.
¡Qué poco agradecimiento le estaba demostrando!
¿No tenía idea de cuánto se estaba esforzando con ella?
Claro que tuvieron un comienzo difícil en su relación, pero era de mala educación alejarse de esa manera.
Él solo trató de ayudarla.
Pero bien.
Si ella no quería volver a verlo, él tampoco iba a forzarla.
De todos modos, ella había lastimado su orgullo suficientemente y su dignidad le impedía salir corriendo detrás de una niña inmadura.
¡Él no era su cachorro!
Ryke pisó el acelerador y se alejó rápidamente.
Sin embargo, a pesar de su buen juicio, no pudo evitar la tentación de buscarla por el espejo retrovisor.
¡Dios!
¿Qué le había hecho?
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