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De repente, estoy casada - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 Chapter 12 Yo me encargo del resto
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12: Chapter 12 Yo me encargo del resto 12: Chapter 12 Yo me encargo del resto En la presidencia del edificio Quarry, el padre de Scarlett estaba en su escritorio con los labios fruncidos, mientras que Austin y Megan se sentaron en el sofá, guardando una gran distancia entre ellos.

Megan percibió la tensión que había entre los dos, porque él había comenzado a dudar de ella.

Por otra parte, se sentía aún más ansiosa por la ira y la decepción de su padre.

¿Éste la protegería en caso de que Austin se volviera en su contra?

En realidad, no lo creía y no estaba muy segura de poder seguir ocultándoles la verdad sobre Scarlett, porque se le estaba acabando la racha de buena suerte.

Megan se secó el sudor de la frente y forzó una sonrisa, al toparse con la mirada de su padre:
“¿Dónde está Scarlett?”, le preguntó él, tras un largo silencio.

Él no la miraba con cariño como lo haría un padre, pero no era de extrañarse porque después de todo, a su modo de ver, Scarlett era su hija.

De hecho, se preocupaba mucho más por ella que por Megan, quien aclaró la garganta con la esperanza de que la voz no la traicionara y dejara al descubierto lo que sentía:
“L..lo siento, papá… Traté de evitarlo, pero de todas maneras se marchó no sé a dónde con ese tipo…”.

“No puedo creerlo”, contestó el anciano molesto y añadió: “Mi propia hija se está sometiendo al escarnio..¿Dime quién es ese hombre con el que huyó?”
“No tengo la menor idea porque es la primera vez que lo veo…

Pero según cómo ella se ha comportado últimamente, yo diría que debe ser un gigoló o alguien que conoció en un club o un lugar parecido”.

Megan casi se orina los pantalones al ver el efecto devastador de lo que dijo en su padre.

En realidad, él no soportaba escuchar algo malo sobre la hija predilecta.

“¿Por qué piensas eso?”, gritó su papá y añadió: “Claro, Scarlett se ha estado comportando de manera extraña, pero no se rebajaría al punto de estar saliendo con un gigoló”.

“Bueno…”
Megan se mordió el labio inferior y decidió guardar silencio, pues se percató de que su padre no creería nada de lo que ella le dijera.

No obstante, sucedió algo inesperado porque Austin se aclaró la garganta y habló en su nombre:
“Señor Devins, creo que Megan podría tener razón porque ese hombre me parece realmente conocido, y si mal no recuerdo, lo he visto antes en algún club.

Él es de los que se gana la vida seduciendo mujeres ingenuas como Scarlett.

Siempre anda bien vestido y actúa de una manera que le resulta atractivo a las chicas.

Eso explicaría por qué él tenía un traje, pero sin duda, el hombre le vende su compañía a las féminas”.

Ella miró muda a Austin, al percatarse de que había mentido para protegerla.

Él sabía muy bien que no había visto antes a ese joven, pero independientemente de la razón que hubiese tenido, ese comentario le había permitido convencer a su padre sobre la supuesta conducta inadecuada de Scarlett.

Acto seguido, el anciano colocó los puños sobre el escritorio, temblado de ira.

“Entonces está saliendo con un acompañante de mujeres…”, dijo con rabia y agregó: “Está bien.

Me ocuparé personalmente de Scarlett porque no voy a permitir que arruine mi reputación.

Imagínense si este cuento llegue a los medios…Esta misma noche, voy reunirme con ella para arreglar todo este asunto de una vez.

Ahora váyanse a casa porque quiero estar solo”.

“Seguro”, contestó Austin.

Luego se levantó y salió de la oficina, seguido de cerca por Megan, quien estaba buscando la manera de entablar una conversación con él, pero aún se percibía en la aire la tensión que había entre ellos.

Salieron del edificio Quarry y se pararon cerca del Porsche blanco de Austin.

Finalmente, éste volteó a mirarla con sus ojos oscuros y totalmente inexpresivos, cosa que no hacía desde la mañana.

“¿Por qué crees que el tipo es un gigoló?”, preguntó él sin rodeos.

Megan se humedeció los labios, mientras trataba de pensar en una mentira que no ofendiera a Austin:
“…¿No crees que es evidente?

Un hombre con ese porte no podría ser un total desconocido en nuestro medio, a menos que sea un gigoló”.

“¿Un prox*n*ta que conduce un automóvil Maybach?”, contestó Austin frunciendo el ceño.

“Obviamente, el auto no es suyo.

Austin, mejor déjame explicarte cómo funciona la cosa.

Un chico tan guapo como ése sin duda es un gigoló de primera categoría.

En otras palabras, está rodeado de mujeres millonarias, y una de ellas es la dueña del automóvil y permite que lo utilice para presumir un poco.

¡Eso es todo!”
Megan sonrió al ver que Austin esbozaba una ligera sonrisa, en señal de que le había gustado esa idea.

Si ese hombre fuese en realidad un pr*x*n*ta, eso significaría que no era tan poderoso como él pensaba.

No obstante, esa mirada prepotente le duró poco porque le vino a la mente algo muy desagradable.

¿Entonces, Scarlett lo había traicionado con un gigoló?

En cierta forma, esa posibilidad le molestó aún más que el hecho de que ella hubiese estado saliendo con un hombre de negocios.

Se chupó los dientes y abrió la puerta del auto.

Luego detuvo a Megan para que no se subiera después de él y le dijo:
“Lo siento pero tendrás que regresar sola a casa, porque no puedo llevarte.

Acabo de recordar que debo atender algo urgente en la empresa.”
Megan forzó una sonrisa con la barbilla fruncida, porque tuvo que bajar el pie del auto.

“Está bien”, dijo ella entre dientes y añadió: “Tranquilo, ocúpate de tus asuntos.

No te preocupes por mí, yo me voy sola a casa”.

“Sí, adiós”.

Austin se alejó sin mirarla a la cara y Megan echó una m*ldici*n en voz baja: “M*ld*to c*tin*.

¿Cómo se atreve a dejarme aquí sola?” Acto seguido, sacó el teléfono del bolso y llamó a su madre, quien le respondió de inmediato:
“¡Dime, cariño!”
“¡Muuuum!”, se quejó Megan.

“Ay no…

¿Qué pasó?”
“El id*ot* de Austin se negó a llevarme a casa.

Me dejó parada en plena calle como una est*p*da”.

“¿Cómo es eso?

¿Por qué?!”
“Ugh… Creo que lo hice enojar, pero de todas maneras, te cuento todo más tarde.

En realidad te estoy llamando por algo más importante: Acabo de reunirme con papá y han sucedido varias cosas…

Creo que él está dudando de lo que le dije, porque piensa reunirse con Scarlett esta noche.

Pienso que si hablan a solas, podrían aclararlo todo y hacer las paces, y luego volverse en contra nuestra.

Por ello, debemos elaborar un plan de inmediato.”
Su madre se burló al otro lado de la línea porque eso no le preocupaba en lo más mínimo.

“No va a pasar nada, Meg.

Te lo aseguro”, prometió ella.

“Mamá, creo que no has entendido.

Sabes que para papá, siempre seremos menos importantes que Scarlett.

Ella vivió con él durante más de veinte años, y es la única hija que conoció.

Por ende, ella no tendría problema en convencerlo para que dudara de nosotras, y en caso de que se descubriera nuestro plan, entonces habríamos trabajado en vano”.

“Meg, yo conozco a tu papá y sé que puedo manipularlo fácilmente.

Y en lo que respecta a  Scarlett, no te preocupes porque ella es sólo una princesita tonta y malcriada, que nunca podrá enfrentarse a nosotras.”
Megan se mordió el labio, porque su madre no había logrado convencerla.

Sin embargo, no tuvo más remedio que confiar en ella:
“Voy a explicarte lo que vamos a hacer”, dijo su mamá y añadió: “Ya tengo un plan para deshacerme de Scarlett para siempre.

No sólo vamos a acabar con la relación que tiene con su padre, sino que allanaremos el camino para entrar a la familia Devins y apoderarnos de su fortuna.

¡Ya lo verás!”
“¿Estás hablando en serio, mamá?”
“¡Claro que sí!

Sólo tienes que confiar en mí y poner en marcha nuestro plan.

Primero, necesito que llames a Scarlett y le digas que quieres reunirte con ella.

Yo me encargo del resto”.

“Está bien.

¡Entonces manos a la obra!”
Megan le dio las gracias a su mamá y colgó.

Al instante, llamó a Scarlett, quien se chupó los dientes y se negó a contestar, al ver el nombre de Megan en la pantalla del teléfono.

Siguió caminando sin rumbo fijo porque en realidad, no quería seguir discutiendo.

No obstante, Meg siguió insistiendo hasta que ella finalmente gimió:
“¿Qué deseas?”
“Oye, Scar…

¿Qué te parece si vamos a almorzar?”
“¿Disculpa?”
Megan suspiró.

“Quiero verte para que hablemos”.

“¿Y por qué saldría yo contigo?”, dijo Scarlett.

“Porque tengo algo importante que decirte.”
“Megan, creo que no tenemos nada importante de qué hablar”.

“Bueno, lamento decirte que estás equivocada, y que yo no perdería esta oportunidad, si estuviera en tu lugar.

Ve al café que está cerca de la oficina de papá.

¡Tú sabes cuál es!

No te preocupes que yo voy a pagar lo que quieras comer, porque sé que no tienes dinero en este momento.

Creo que la única razón para no acudir a la cita sería que tienes miedo de ir, pero no te preocupes que lo entenderé si es así”.

Scarlett se rió con amargura.

Megan la conocía demasiado bien y sabía que ella nunca rechazaría un desafío por más pequeño que éste fuese.

“Muy bien, nos vemos allá en veinte minutos”.

Colgó la llamada y se volteó para ir al café donde solía ir con Megan, cuando aún estaba lo suficientemente ciega como para considerarla su amiga.

Se preguntó qué quería decirle y si sería buena idea reunirse con ella otra vez, porque quizá podría estar cayendo en una nueva trampa…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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