De repente, estoy casada - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Chapter 13 ¡No hables así de mi madre!
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13: Chapter 13 ¡No hables así de mi madre!
13: Chapter 13 ¡No hables así de mi madre!
Scarlett llegó al café unos minutos antes de lo que esperaba.
Últimamente había descubierto muchas cosas sobre sí misma, entre ellas, sus habilidades para caminar.
Al parecer, el hecho de haberse inscrito en un gimnasio estaba dando sus frutos, y quizá debería realizar esa actividad física con más frecuencia.
Con esa idea en mente, atravesó la puerta de vidrio de la entrada y de inmediato se acercó una joven mesera que la reconoció, porque Scarlett era clienta asidua del lugar.
“Buenos días, señorita Devins.
¿Vino a encontrarse con la señorita Hale?”
“Sí.
¿Ya llegó?”
“Sí, venga conmigo”, dijo la chica.
Al final, Megan también se había adelantado.
Scarlett siguió a la joven a la parte de atrás, donde estaba el área de reservados para reuniones privadas.
Al llegar, la mesera señaló hacia la cabina de la Srta.
Hale y se retiró después de que la antigua clienta le diera las gracias.
Ésta empezó a caminar hacia la cabina, y mientras más se acercaba, más dudaba de la decisión de haber aceptado esa invitación.
Sabía lo manipuladora que podía ser su archienemiga, y por ello no le sorprendería que esa cita fuese otra de sus celadas para perjudicarla.
Sin embargo, Scarlett se convenció a sí misma de que estaba lo suficientemente preparada para no dejarse sorprender por Megan.
No obstante, aunque pensaba que sólo se reunirían ellas dos, cuando estaba bastante cerca, escuchó dos voces que decían:
“Prueba esto, mamá.
Creo que éste es el mejor tiramisú que me he comido en mi vida”.
“…
Cielos, está delicioso”.
Scarlett frunció el ceño porque no entendía por qué Megan había llevado a su mamá.
Se acercó un poco más y pegó el oído a la puerta de la cabina para seguir escuchando sin que se dieran cuenta de su presencia, porque tal vez podrían decir algo que ella pudiera utilizar en contra de las dos en el futuro.
“Sé que estoy a dieta, pero literalmente podría comerme tres tiramisú de una sola sentada”, afirmó Megan con tono muy divertido, y añadió: “Mami tienes que ponerme un freno, si ves que quiero seguir comiendo esta delicia”.
“Come todo lo que quieras, cariño.
La gente adinerada puede darse el lujo de subir unos kilitos, y nosotros seremos ricas, Meg”, contestó su madre sonriente.
“Mmm… En realidad tienes razón porque muy pronto formaremos parte de la familia Devins de manera oficial, y ya no tendremos que preocuparnos por el dinero.
En breve, mi papá nos permitirá mudarnos a su casa, y así ambas podremos ir a todas las cafeterías de Nueva York a comer los pasteles que nos plazcan”.
“¡Meg, quiero que llegue ese día!
Ansío vivir contigo muchas cosas y experiencias maravillosas.
¿Sabías que toda mi vida he envidiado a otras mujeres porque ellas podían vivir lo que yo siempre había anhelado?
Por ejemplo, Alicia se casó con el hombre que yo quería.
Él la convirtió en una reina, cubriéndola de oro y plata.
Incluso, tenía a su disposición un ejército de sirvientes para atender todas sus necesidades.
En realidad, ella me robó esa vida y durante muchos años pensé que nunca podría recuperarla.
Sin embargo, ¿ves lo que está pasando?
¡El mundo da muchas vueltas!
Fue una larga espera, pero al final, todo lo que esa mujer me arrebató volverá pronto a nuestras manos”.
“Sí mami.
En breve, te mudarás a esa casa y todo lo que está ahí será tuyo”.
“¡Exactamente!
Imagina todo lo que podríamos hacer con las joyas de Alicia!
Escuché que tiene toneladas de diamantes que deben valer una fortuna”.
Scarlett seguía escuchando el parloteo de Megan y su madre.
Estaba completamente impactada por el descaro y la codicia de las dos, porque no sólo querían entrar a la fuerza a la familia Devins, sino que querían robarles su fortuna.
Por eso, se prometió a sí misma que haría hasta lo imposible para impedir que alguna de las dos se apoderara de las joyas de su madre.
“Sólo espero que compartas esa fortuna conmigo.
Creo que me veré muy bien con esos diamantes puestos, ¿no te parece?”, dijo Megan con tono divertido.
“Por supuesto que sí, bebé.
Te mereces esos diamantes y los tendrás”, dijo la madre de Megan.
“Sin embargo, aún me preocupa un poco Scarlett.
¿Y si ella arruina nuestro plan?”
“Ay Meg, me parece tonto que estés preocupada por esa idiota.
Tú sabes muy bien que Scarlett es tan estúpida como su madre.
¿Acaso no te acuerdas de que nunca se percató de que su esposo y yo éramos amantes?
Cualquier mujer con un poco de sentido común se habría dado cuenta, pero era muy boba y su hija es exactamente igual a ella”.
Ya Scarlett había escuchado suficiente.
Podía soportar insultos y golpes dirigidos a ella, pero no aguantaba oír a Megan y a la bruja de su madre ensuciar el nombre de su mamá de esa manera.
Por ello, abrió la puerta de golpe y se encontró frente a frente con la cara de sorpresa de sus dos archienemigas.
Pensar que estaban ahí disfrutando de un té y pasteles, mientras planeaban cómo apoderarse de la fortuna de su familia.
Su actitud le había encendido la sangre, y de inmediato miró fijamente a la mamá de Megan, a quien detestaba aún más.
“No te atrevas a mencionar de nuevo el nombre de mi madre”, le advirtió Scarlett.
Acto seguido, se dirigió tan de prisa hacia ella, que ésta sintió mucho miedo y se puso de pie para defenderse en caso de que fuese necesario.
Una vez más, Scarlett estaba a punto de perder el control, porque siempre había tenido muy mal carácter, pero últimamente había empeorado, lo cual era un poco preocupante.
“Tú…¿En qué momento llegaste?”, exhaló la madre de Megan.
“En el momento justo para escuchar esa conversación tan repugnante”.
“¿Estuviste escuchando a escondidas?”
“¡No tuve otro remedio!
Estabas hablando a gritos y de manera descarada sobre mi familia”.
Al instante, Megan también se puso de pie y gritó: “Scarlett, si tienes algún problema, resuélvelo conmigo.
¡Pero a mi mamá no le levantes la voz!”
“Si no querías que le gritara, debiste evitar que se refiriera a mi mamá de esa manera”.
Megan avanzó con firmeza, pero su madre la agarró del brazo para detenerla.
Su mirada era tan engreída que Scarlett comenzó a temblar de la rabia por tanta insolencia.
Sin embargo, la otra mujer estaba decidida a enfurecerla aún más y le dijo:
“¿Por qué estás tan enfadada, Scar?”, preguntó sonriente y añadió: “¿Porque estaba diciendo la verdad?
De hecho, no creo haber dicho nada inapropiado y además, ya es hora de que abras los ojos y aceptes la realidad.
Tu mamá no sólo era estúpida sino una p*rr* porque me robó mi novio.
Por ello, debía saber que algún día el karma llegaría.
¡Su muerte fue un castigo más que merecido!”
En ese momento, Scarlett pudo haberse convertido en una asesina y de hecho, estaba decidida a serlo, sin importarle las consecuencias.
Pasar el resto de sus días en la cárcel no sería nada, en comparación con la satisfacción de hacerle tragar esas palabras a la madre de Megan.
Sin embargo, apenas había dado un paso al frente para acercarse a esa mujer, ésta perdió el equilibrio cuando intentaba retroceder.
Era como si una mano invisible la hubiera empujado hacia atrás, haciéndola tropezar para finalmente caer al piso, lanzando un breve grito.
Nada grave habría sucedido, si la madre de Megan no se hubiese golpeado la cabeza con un extremo de la mesa.
Megan y Scarlett gritaron al unísono, y esta última abrió los ojos desmesuradamente y se tapó la boca atónita.
De pronto recordó aquel día en que encontró a su padre en la habitación de esa señora en el apartamento de Meg.
Aquella vez, también la empujó pero la caída no había sido tan grave, en comparación con ésta.
La madre de Megan perdió el conocimiento y tenía sangre en un lado de la cara.
Scarlett se quedó estupefacta, mientras que Megan la gritaba desesperada, pero ésta no reacionaba con sus palabras.
En ese instante, sólo pensaba en que apenas había rozado a esa mujer.
¡Había sido un roce muy sutil!.
“¡Mataste a mi mamá!”, decía Megan.
Scarlett se estremeció al mirar el cuerpo inmóvil en el piso.
¿Realmente estaba muerta?
Hacía unos minutos, pensaba que esa mujer merecía morir por su insolencia, pero esa aterradora realidad la había hecho cambiar de opinión.
A partir de ahora, no le desearía la muerte ni a su peor enemigo, especialmente porque no quería ser acusada de asesinato siendo inocente.
Asimismo, al ver la sangre en el rostro de esa mujer, casi se desmayó, y en medio del caos, no se percató de que Megan había agarrado la tetera súper pesada e hirviendo que estaba sobre la mesa.
“¡La mataste!”, gritó y añadió: “Pero esta vez, no te voy a dejar ir tan fácilmente”.
Scarlett se volteó con los ojos humedecidos, justo a tiempo para verla agarrar la tetera con ambas manos.
Aunque no pensaba esquivar el ataque, se movió por instinto y como apenas podía mantenerse en pie tras de ver la sangre, ella logró tumbarse en uno de los sofás que había en la cabina, y evitar milagrosamente el impacto de la jarra que venía directo a su cara.
Era evidente que Megan quería desfigurarla, y por poco lo logra.
La pesada tetera se estrelló contra el piso provocando un ruido ensordecedor, mientras que el café caliente salpicaba todo, incluso a Scarlett y a la mamá de Megan que yacía inconsciente en el suelo.
Scarlett gritó de dolor al sentir el líquido caliente en las manos y los pies.
Bastó escuchar ese alarido para que el personal del café se acercara rápidamente al reservado, y se percatara de todo ese desastre.
Ella se limitó a observar, mientras ellos llamaban una ambulancia y empezaron a mover a la señora para llevársela de ahí.
En ese instante, alguien, que resultó ser un joven mesero, la agarró por el brazo con la mayor delicadeza posible y le dijo: “Venga conmigo que vamos a llevarla al hospital”.
Scarlett asintió levemente y el mesero la ayudó a levantarse.
Luego, la acompañó hasta la puerta, mientras se escuchaba a lo lejos cómo Megan se quedaba ronca de tanto maldecirla.
“Papi ven rápido que mamá tuvo un accidente y la están llevando al hospital… Está bañada en sangre porque Scarlett la atacó.
¡Fue ella!”
En ese instante, Scarlett pensó que quizá ésa era la gota que había derramado el vaso, porque ya no podría hacer nada para salvar la relación con su padre.
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