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De repente, estoy casada - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 Chapter 16 El alquiler el alquiler el alquiler
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16: Chapter 16 El alquiler, el alquiler, el alquiler 16: Chapter 16 El alquiler, el alquiler, el alquiler “¿Alquiler?”, repitió Ryke con un tono que denotaba sorpresa, porque no esperaba que Scarlett le preguntara eso.

La joven asintió con la cabeza y esperó ansiosa su respuesta.

Se mordió el labio inferior y se retorció los dedos, mientras él pensaba en el asunto, aunque lo más divertido de todo era la cara de preocupación de ella.

“¿Dime cuánto puedes pagarme?”, preguntó él con un brillo de burla en la mirada.

“Umm…”
Scarlett hizo un cálculo rápidamente en su cabeza.

Tenía un empleo estable, pero nunca había trabajado para ganar dinero.

En realidad, lo había aceptado para ocupar su tiempo en algo.

De hecho, utilizaba su sueldo para pagar sus habituales salidas a cafés lujosos, y lo que ganaba apenas le duraba una semana en la cartera.

No obstante ahora, lo que solían ser unos cuantos centavos se habían convertido en una valiosa cantidad.

Se sentía demasiado avergonzada para decirle a Ryke cuánto podía pagarle de alquiler.

Un apartamento como ése en Soho debería costar al menos seis mil dólares mensuales, y esa cantidad en sí representaba más del doble de su sueldo.

Además, debía ahorrar un poco para comprar comida y cubrir otras necesidades.

Scarlett se pasó una mano por el cuello y sus mejillas se pusieron rojas como un tomate.

“Sabes qué…

me da mucha pena decírtelo”, murmuró ella, sin mirarlo a los ojos, y añadió: “Vas a pensar que me estoy burlando de ti”.

“Sólo inténtalo y ponme a prueba”, respondió él.

“No, hablo en serio.

No tengo los medios suficientes para pagar este inmueble.

De verdad, te lo agradezco porque sé que quieres ayudarme, pero..”
“¡Sólo dime un monto!”
“…Bueno, ya que insistes.

¿Te parece bien mil dólares?

Scarlett hizo una mueca, como esperando que Ryke le pegara un grito en plena cara o algo similar.

Sin embargo, no lo hizo y se limitó a mirarla de manera estoica.

Ella pensó que él debió sentirse ofendido con esa oferta, porque estaba demasiado serio para su gusto.

Por ello, se apresuró a decir:
“Sé que no es mucho, pero literalmente no tengo dinero.

Y..y no voy a utilizar todas las habitaciones.

Sólo necesito un dormitorio, el baño y la cocina.

Pienso utilizar únicamente este espacio del departamento, así que no te darás cuenta de que estoy aquí.

Por favor, ¿me podrías dar un descuento?

Ryke podría haber estallado en carcajadas pero logró mantener sus labios apretados en forma de una delgada línea.

Esa chica estaba desesperada por escuchar una respuesta, y por ello, agitó la mano y contestó:
“Me parece bien, pero también deberás ocuparte de las labores del hogar”.

“¿L..labores del hogar?”, repitió ella con los ojos desorbitados.

“Sí, como por ejemplo: barrer el piso, lavar los platos, y cosas similares.

¿Qué te parece?”
Scarlett nunca había levantado un sólo envase de producto de limpieza en su vida, porque desde que nació, siempre había alguien en su casa encargado de los quehaceres.

Se despertaba todas las mañanas y encontraba la habitación limpia y ordenada, pero jamás se preguntó qué hacían esas hadas.

Ahora, le tocaba enfrentar otra dura realidad.

Si decidía vivir sin la fortuna de su padre, entonces ella misma tendría que realizar las labores de limpieza en ese apartamento.

Ryke levantó una ceja en espera de una respuesta, pero de pronto, su teléfono comenzó a sonar.

Contestó rápidamente, al ver el nombre de su secretario en la pantalla.

“¿Sí?”
“Hola señor.

Lamento molestarte pero solo quería recordarle que Lady Alyssa está aquí esperándolo.

“¡Ay no puede ser!, me olvidé por completo de ella…

Está bien, ya voy para allá.

Mantenla ocupada otros veinte minutos mientras llego”.

“Está bien, señor”.

Scarlett no se había perdido ni un minuto de la conversación, y de nuevo empezó a sentir gran curiosidad.

¿Quién di*bl*s sería esa lady Alyssa?

Quizá era una de sus clientas, ¿verdad?

Luego se encogió de hombros, imaginando a una mujer mucho mayor, tendida debajo de él y sonriendo de placer, mientras Ryke se posaba sin camisa sobre ella en un sofá rojo brillante.

Scarlett veía las manos arrugadas de la dama acariciando sus abdominales bien definidos.

La sola idea la hizo temblar.

¿Cómo podía soportar ese trabajo?

Luego al mirar a su alrededor, encontró la respuesta a esa pregunta.

Después de todo, el dinero podía ser una gran motivación para cualquiera.

Sin tener la más mínima idea de lo que ella estaba pensando, Ryke guardó el teléfono en el bolsillo y volvió a concentrarse en ella.

“¿Entonces?

¿Tenemos un trato?

¿Vas a ocuparte de las tareas de la casa?”
“S-sí, pero debo advertirte que nunca antes lo he hecho
“Estoy seguro de que en poco tiempo aprenderás y dominarás el arte de la limpieza de la casa”.

Ryke caminó hacia la puerta y Scarlett lo siguió de cerca, escuchando atentamente cada una de sus palabras:
“Siéntete como en casa y dame tu número de teléfono para enviarte por mensaje de texto la contraseña del apartamento.

También puedes llamarme si necesitas alguna cosa.

Intercambiaron números cerca de la puerta.

Después, Scarlett pensó en preguntarle su nombre pero se arrepintió, ya que si no se lo había dicho hasta ahora, quizá no quería que ella lo supiera.

A lo mejor, él había utilizado un seudónimo.

Por ello, sencillamente colocó “propietario” en el contacto, y Ryke le envió la clave tal como le había prometido.

“Ahora debo salir a solucionar un asunto”, le explicó él y añadió: “Más tarde paso a verte para saber cómo estás.

¿Me imagino que puedes arreglártelas sola, verdad?”
“S-sí, señor.”
Ryke levantó una ceja al ver la forma educada como se había dirigido a él, y eso le recordó que aún debía pensar en el nombre que le diría a ella.

Sin embargo, decidió ocuparse de eso después.

“Señor…?”
“¡Sí!”
“Yo…

¿Te importaría prestarme dinero?”, le preguntó poniéndose roja como un tomate, y agregó: “Tengo que comprar algunas cosas y creo que necesito como cuatrocientos dólares, si no es mucho para ti”.

“No hay problema, ya te voy a hacer la transferencia”.

Ryke hizo una transferencia a su monedero electrónico, a través de su teléfono y Scarlett recibió el dinero de inmediato.

Luego le dio las gracias, y él hizo un además para indicarle que no debía agradecerle nada.

Se despidieron de nuevo y Scarlett cerró la puerta.

Se volteó y miró el amplio y costoso apartamento al que llamaría hogar por el momento.

Sonrió como una niña al pensar que las cosas se estaban encaminando, y que dentro de poco, no necesitaría a su padre para nada.

Después de todo, el haber conocido a ese pr*x*n*ta apestosamente rico había sido una bendición, a pesar de que lamentaba haber perdido su virginidad con él.

En todo caso, su profesión no lo definía porque era una persona bastante decente.

Scarlett se sentó en el mostrador de la cocina y comenzó a hacer una lista de todo lo que iba a necesitar para comer, y de los artículos de higiene personal, como por ejemplo: crema dental, cepillo de dientes, limpiador facial, cosméticos, ropa y otros….

Tuvo que parar de escribir a mitad de camino, porque con todo lo que había anotado ya había superado su presupuesto.

De todas maneras, ella sabía que tenía la mayoría de esas cosas en casa y que a partir de ahora debía ahorrar algo de dinero, en lugar de comprar cosas nuevas.

Incluso podía ir a la mansión de su papá a buscar todas sus cosas.

Por supuesto, se había prometido no volver a recibir algo de su padre, pero Scarlett decidió ver el lado ventajoso de las cosas.

Aunque ella había comprado todos esos artículos y ropa con el dinero de su papá, en realidad eran suyas, y él nunca le había prohibido que se llevara lo que tenía en su habitación.

Ya con un nuevo plan en mente, decidió regresar a la casa de su padre.

Estaba segura de que él estaría en el trabajo a esa ahora, y que no corría riesgo de encontrarse con él.

Luego, empacaría sus cosas con ayuda de la criada y desaparecería para siempre de la vida del Sr.

Devins.

Sin embargo, mientras iba en el “uber”, Scarlett no pudo ignorar el mal presentimiento que sintió como una puntada en la boca del estómago.

Era como si algo terrible estuviese a punto de suceder, pero no sabía qué.

Optó por restarle importancia, y esperar que sólo fuese una mala pasada de su mente, en vista de todo el estrés al que estaba sometida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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