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De repente, estoy casada - Capítulo 18

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  4. Capítulo 18 - 18 Chapter 18 ¡No huyas enfréntate a ellos!
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18: Chapter 18 ¡No huyas, enfréntate a ellos!

18: Chapter 18 ¡No huyas, enfréntate a ellos!

El cielo ya se había teñido de rosa y púrpura cuando el sol se aprestaba a esconderse detrás de los rascacielos de Nueva York.

Ryke terminó su reunión con lady Alyssa, pero su secretario ya le tenía otra agendada.

Si todo salía como esperaban, la corporación Globex se expandiría y sería aún más exitosa de lo que ya era.

El joven director ejecutivo salió de la sala de reuniones, seguido de cerca por el Sr.

Goldwin, con una sonrisa de gran satisfacción.

Por supuesto, Scarlett fue lo primero que le vino a la mente, pero se encogió de hombros preguntándose por qué pensaba constantemente en esa chica tan est*p*da.

No podía pasar ni una hora sin preocuparse por ella, y eso no le agradaba ni siquiera un poquito.

Estaba demasiado acostumbrado a ser el centro de atención y deseaba que siguiera siendo así, porque si algo había aprendido en la vida era que sólo debía quererse a sí mismo.

Sin embargo, decidió llamar a Scarlett para saber si se sentía bien en su nuevo hogar.

En ese momento, se dio cuenta de que ésta le había enviado un mensaje de texto hacía casi una hora.

¿Dónde sueles ir a comprar comida por aquí?

Ryke se chupó los dientes para aparentar que estaba molesto, pero su gran sonrisa lo delató de manera evidente.

Le agradaba que la chica pensara en él, incluso antes de intentar buscar información en la red, y lamentó no haber visto ese mensaje antes y responderle de inmediato.

Detrás de los lentes, los ojos del Sr.

Goldwin irradiaban un brillo de curiosidad, al ver que su joven jefe estaba llamando a la persona que lo estaba haciendo reír como un t*nto adolescente.

En todos los años que había trabajado con Ryke Stoll, ésta era la primera vez que lo veía actuar como un ser humano con sentimientos.

Pero su aparente alegría se desvaneció rápido, cuando la persona a la que llamaba no contestó.

Insistió de inmediato, pero esta vez, ni siquiera sonó el timbre del teléfono porque se activó directamente el buzón de mensaje, como si el aparato estuviese apagado.

En ese instante, no le agradó el escalofrío que recorrió su cuerpo.

¿Se habría agotado la batería del teléfono?

Realmente esperaba que ésa fuese la razón para no contestar la llamada, pero de todas formas, debía averiguar qué había pasado.

Sintió un peso en el corazón mientras llamaba a su equipo, quienes respondieron de inmediato, como de costumbre:
“Determinen la ubicación de la chica”, ordenó él y añadió: “Háganlo ya y vengan a buscarme a la empresa para que lleven a donde esté”.

Su secretario se quedó muy confundido, tras verlo colgar la llamada y salir corriendo a la oficina a buscar sus cosas.

Por su parte, Scarlett fue recuperando el sentido lentamente, pero parecía como si le hubiesen golpeado la cabeza contra una pared o alguna otra cosa.

Quería gritar por el fuerte dolor que sentía, pero de inmediato recordó lo que sucedía, y decidió fingir que aún estaba inconsciente.

Aún estaba en la camioneta que ellos iban conduciendo a gran velocidad.

Scarlett supuso que debían estar en una carretera desierta.

Tenía las manos y los pies amarrados con unas cuerdas, los ojos vendados y la boca sellada con cinta adhesiva.

Aunque estaba totalmente inmovilizada, se sentía muy ansiosa.

Sin embargo, a pesar de que su respiración era cada vez más agitada, trató de controlarse rápidamente para no llamar la atención de los secuestradores.

Sentía que uno de ellos estaba muy cerca, ya que su cuerpo se encontraba literalmente pegado al suyo.

Además, ella tenía algo pesado sobre los hombros, que luego se percató de que era el brazo del hombre.

No obstante, lo peor de todo era el olor a cerveza barata porque incluso le dieron ganas de vomitar.

Tras unos minutos de silencio donde no escuchó sino el ruido del auto en movimiento, el hombre que iba a su lado decidió hablar de nuevo:
“Esta chica es realmente muy bonita, Stan.

¿Cuándo fue la última vez que tuvimos que matar a una chica como ésta?

“Nunca hemos hecho eso”, respondió el conductor”.

A Scarlett se le paralizó todo el cuerpo al escuchar la palabra “matar”.

Pensó que la habían secuestrado para pedir rescate, aunque dudaba de que su padre fuese a pagarlo para que la liberaran.

Sin embargo, esto era peor de lo que esperaba porque alguien quería verla muerta.

Ella casi se atragantó al sentir que ese hombre extraño enterraba la nariz en su cabellera, mientras respiraba profundamente.

Acto seguido, empezó a reír con un tono tétrico, lo que le causó una gran preocupación porque no sabía cuál sería su destino en las próximas horas al lado de esos dos individuos.

No eran simplemente sicarios, sino un par de pervertidos.

“¡Qué vergüenza…!”, dijo el hombre y añadió: “¿Sabes por qué quieren asesinarla?”
“Honestamente, no me importa.

A mí sólo me interesa que paguen lo prometido”.

“Así es.

Pero mi*rd*, creo que sería mejor asesinarla ya.

“¿Qué te pasa, acaso quieres que sea tu mascota?

Tú conoces bien las reglas”.

“Claro que lo sé, Stan.

Sólo dije que podíamos divertirnos un rato con ella antes de matarla.

El cliente no nos dio instrucciones acerca de lo que debíamos hacer con ese cuerpo, ¿cierto?

En otras palabras, ¿no quieres probar esta delicia?

Estoy seguro de que el c*ñ* de una chica rica no se parece en nada al de las p*t*s que estamos acostumbrados a tratar.

Luego de un breve silencio, Scarlett escuchó las carcajadas del conductor.

“Sí hombre, en realidad tienes razón.

Tengo un poco de curiosidad.

¿Entonces, qué vamos a hacer?

“Bueno, vamos a llevarla a nuestro escondite en el bosque y la dejamos unos días allá, hasta que nos cansemos de f*ll*rla.

Luego, la asesinamos y hacemos que parezca un suicidio.

¿No te parece un plan fácil?”
“Sí amigo, estoy listo”.

Scarlett empapó el vendaje de tanto llorar en silencio, al escuchar a esos p*d*jos planear cómo la viol*r*n y asesinarían después en una cabaña en el bosque.

No era difícil adivinar quién los había contratado, porque era evidente que nadie la odiaba tanto como Megan y Joyce para hacerle algo tan cruel.

Sin embargo, Scarlett todavía estaba desconsolada porque independientemente de las cosas horribles que ellas hubiesen hecho, jamás imaginó que llegarían a pagarle a unas personas para que la mataran.

Trató de pensar en una salida, pero se sintió aterrada al caer en cuenta de que quizá nadie la estaba buscando en ese momento, o al menos, estaba segura de que su padre no lo estaba haciendo.

Luego pensó en el prox*n*ta y sintió que se le encogía el corazón.

Él no le respondió el mensaje de texto porque quizá estaba ocupado con sus clientas ricas.

Era probable que ni siquiera notara su ausencia antes de que fuese demasiado tarde.

Scarlett estaba enojada consigo misma al recordar las palabras que él le había dicho tantas veces.

En ese momento, no entendió lo que quería decir, pero ahora era obvio.

Ryke tenía razón porque Megan y su madre no se detendrían ante nada.

No les bastaba con destruir su vida, sino que querían robarle todo lo que tenía.

Le quitaron el novio, a su padre y toda su vida.

No era justo.

¿Cómo pudo haber sido tan est*p*da e ingenua….?

Era verdad todo lo que le había dicho ese gigoló y por ello, quizá debería pagar con su vida el haber sido tan débil.

Sin embargo después, ella trató de imaginar qué le habría dicho Ryke si estuviera ahí.

Scarlett cayó en cuenta de que a él no le habría gustado verla amilanarse y ceder tan fácilmente.

Por el contrario, habría querido que luchara y se defendiera hasta el final, aun cuando fuese a perder la vida.

En fin, habría deseado que ella fuese una mujer fuerte.

Sería mucho más fácil morir y permitir que los crímenes de Megan y su madre quedaran impunes.

Sin embargo esta vez, ella iba a contraatacar y sólo le pedía a Dios que tuviera piedad de ellas.

Scarlett se tragó las lágrimas, pues sabía que sólo tenía una oportunidad.

Los dos hijos de p*t* que la habían secuestrado estaban claramente interesados en ella, y no la iban a asesinar de inmediato.

Aprovecharía esa situación a su favor y los atacaría cuando la llevaran a su escondite.

Los enfrentaría cuando ellos menos lo esperaran, ya que el factor sorpresa siempre había sido la mejor arma para las personas que no tenían la bendición de tener una gran fortaleza física.

Al pensar de nuevo en Ryke, su corazón se tranquilizó.

No le importaba si su plan iba a funcionar o no, porque todo lo que deseaba era hacerle el mayor daño posible a sus agresores y así demostrar que se había defendido hasta el final, incluso si ellos lograban asesinarla.

Lo único importante en ese momento era que él supiera que había hecho su mayor esfuerzo para que se sintiera orgulloso de ella.

¡Esa idea fue su aliciente para mantenerse firme!

Scarlett estaba decidida a no fallarle a la única persona que alguna vez había confiado en ella, incluso si ella estuviese al borde de la muerte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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