De repente, estoy casada - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 Chapter 23 Las dmnias se mudaron a mi casa
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23: Chapter 23 Las d*m*nias se mudaron a mi casa 23: Chapter 23 Las d*m*nias se mudaron a mi casa Megan estaba parada en la ventana con cara de preocupación, mientras golpeaba el teléfono contra su barbilla.
Así la encontró su madre cuando salió del baño después de ducharse rápidamente.
“¿Qué pasó, cariño?”
Megan volteó y se quedó boquiabierta, pero de inmediato trató de encontrar las palabras correctas, y contestó al rato:
“Mamá, creo que está pasando algo extraño con Scarlett”.
“¿A qué te refieres?”, preguntó Joyce.
“Recuerdas que ayer estuve todo el día llamándola, pero su móvil estaba apagado.
Sin embargo, acabo de marcarle y curiosamente, el teléfono estaba repicando como si lo hubiesen encendido.
¿No te parece extraño?”
“Tal vez alguien se lo encontró en la calle o algo similar”.
Megan no estaba muy convencida y negó con la cabeza, mordiéndose el labio inferior.
En realidad, no le gustaba para nada lo que estaba sintiendo.
Luego, su mamá se paró a su lado y dijo:
“Si aún crees que Scarlett está viva, te aseguro que es imposible que haya sobrevivido, porque los hombres que contraté me lo confirmaron.
La chica rodó hasta el fondo del precipicio y murió.
No existe la menor probabilidad de que siga con vida después de esa caída”.
“Pero su móvil…”
“Alguien se lo consiguió en el bosque y lo encendió.
¡No puede haber otra explicación!”
“Mmm…
no sé, mamá”.
Tanta terquedad la hizo comenzar a dudar.
Joyce reflexionó un poco y cayó en cuenta de que su hija podría estar en lo cierto, porque que sí era un poco raro lo que le había contado sobre el teléfono.
Quizá esos hombres que contrató le habían mentido, ya que no habían hecho bien su trabajo.
La mujer abrió los ojos sorprendida al pensar en la posibilidad de que Scarlett estuviera viva.
¡Eso sería fatal para las dos!
“Por fin caíste en cuenta de lo que quiero decir”, susurró Megan, al ver la mirada de espanto de su madre.
“Pero esos hombres no serían capaces de mentirme, ¿verdad?”
“Bueno… A la hora de la verdad, son unos delincuentes y nunca podemos confiar ciegamente en ellos, porque cualquier cosa podría suceder”.
“¡J*d*r!”
“Mamá, creo que la situación no pinta nada bien.
Si Scarlett está viva, es un hecho que sabe que somos las responsables del atentado y para acabar con nosotras, sólo tendría que ir a la policía a denunciarnos e irle con el chisme a papá.
Al final, tú y yo iríamos a la cárcel por el resto de nuestras vidas”.
“Cállate, no digas eso ni en chiste.
No tenemos otra opción que buscar la manera de solucionar el problema, si de verdad estás en lo cierto”.
“¿Y qué tienes en mente?, porque sinceramente no veo cómo podríamos salir de ésta, mami”.
“Bueno, aunque Scarlett esté viva, no podría probar que fuimos nosotras.
Ella no tiene ninguna evidencia que nos incrimine y estoy completamente segura de que los hombres que contraté nunca mencionarían nuestros nombres, ya que correrían el riesgo de ir a la cárcel también.
Pero mejor no pensemos en eso ahora.
Nuestra prioridad en este momento es mudarnos a la mansión Devins y dejar claro que somos parte de esa familia.
De esa manera, será mucho más difícil que nos involucren en este problema, porque tu padre haría hasta lo imposible para evitar cualquier escándalo que pudiera salpicar su nombre”.
“¿Pero cómo?
¿Qué vamos a hacer para que nos consideren parte de la familia?”
“No te preocupes porque tengo el plan perfecto para lograrlo”.
Aunque ya no confiaba tanto en las ideas de su madre, Megan no tenía más remedio que escucharla.
Tras armar el nuevo plan con su madre, esa tarde Megan fue a Quarry.
Encontró a su padre leyendo detenidamente un informe en su oficina, porque el asistente la había dejado pasar sin anunciarla.
Sin embargo, parecía que al Sr.
Devins no le había agradado mucho su presencia.
Se limitó a decir algo entre dientes, mientras la veía con ganas de matarla.
“¿Qué estás haciendo aquí?”, preguntó.
Megan apretó los dientes, incómoda por ese recibimiento tan hostil, ya que su padre ni siquiera se había molestado en saludarla.
“Hola papá.
Yo estoy bien, gracias.
Pensé que te gustaría recibir una breve visita sorpresa de tu hija, pero ya veo que me equivoqué.
Me pregunto si habrías reaccionado igual si hubiese sido Scarlett”.
El Sr.
Devins abrió los ojos avergonzado y su mirada iracunda desapareció al instante.
Después suspiró y le indicó que se sentara frente a su escritorio.
“Umm… lo siento, Meg.
No era mi intención ser hostil, pero estoy un poco estresado porque tengo mucho trabajo.
De verdad, disculpa…Pero, ¿qué te trae por aquí?
porque imagino que no es sólo una visita sorpresa”.
Megan caminó hacia la silla y se sentó, y colocó su cartera Gucci sobre las piernas.
“Tienes razón papá porque también vine a hablarte de Scarlett.
Tal y como te prometí, traté de contactarla pero no me contestó.
Incluso, le dejé un mensaje de voz, pidiéndole que al menos te llamara a ti.
¿Acaso te llamó?”
El Sr.
Devins negó con la cabeza, y mientras se pasaba un dedo por el cabello dijo:
“No, no me ha llamado.
Por lo que veo, ella sigue con su empecinamiento, pero al final se dará cuenta de que no logrará nada conmigo con esa actitud.
Si en realidad cree que yo voy a ir a buscarla, entonces es más tonta de lo que yo pensaba”.
“Mmm, bueno, sabes muy bien que su reacción es más que entendible.
¿Qué harías tú en su lugar?
No sólo la golpeaste dos veces, sino que la echaste del único hogar que ha tenido.
Y eso sin mencionar la sorpresa de haberse enterado de que tenía una media hermana”.
“¿Qué tiene de terrible descubrir que se tiene una hermana?
Pensé que le había gustado enterarse de algo así.
Ustedes se llevaban bien, ¿no?
Ella misma me dijo que te consideraba como una hermana.
Es más, ahora que veo bien las cosas, creo que Scarlett debería estar más bien feliz y agradecida.
Por eso, realmente no entiendo su actitud”.
Megan se sintió un poco incómoda al escuchar que Scarlett y ella tenían una bella amistad, pero lo que sí tenía claro era que nunca la había considerado su hermana, y por eso le disgustaba que se lo recordaran.
“Bueno supongo…
Creo que nuestra relación ya no es la misma”, afirmó Megan y añadió: “Considero que en estos momentos, soy la última persona que Scarlett querría tener como hermana.
Quizá por causa de lo que pasó con Austin, ¿recuerdas?
Te conté que ella una vez nos encontró besándonos, pero te juro que no tuve la culpa de nada.
Él perdió el interés en Scar y comenzó a fijarse en mí, pero siento que mi hermana aún me guarda rencor por eso…”.
El padre murmuró algo entre dientes, pero Megan no escuchó, y dijo suspirando:
“Siento que soy culpable de lo que está sucediendo, ya que eché todo a perder.
Scarlett se fue porque me entrometí en su familia.
Mi madre y yo somos las únicas responsables y por ello, esta mañana hablamos y tomamos una decisión.
Papá, pienso que es lo mejor aunque es un poco complicado.
En vista de que Scar no nos quiere en su casa, nos vamos a mudar a otro sitio.
Voy a enviarle un mensaje y quizá al escucharlo, ella decida volver a la mansión contigo”.
Megan hizo un gran esfuerzo para que sus ojos se llenaran de lágrimas, y dar una imagen de lástima, como toda una actriz.
Levantó un poco la vista y vio el rostro emocionado del anciano, quien se dejó llevar por sus sentimientos y se inclinó sobre el escritorio para agarrar su mano.
“No digas tonterías.
No menciones eso otra vez, Meg.
Eres tan hija mía como Scarlett y ambas tienen el mismo derecho de vivir en mi casa.
Además, soy yo quien puede tomar esa decisión.
Por eso, sólo tienes que decirme cuándo le dan de alta a tu mamá”.
“Mañana si todo sale bien”, respondió ella.
“Está bien.
Creo que no hay necesidad de prolongar esta conversación.
Mañana, apenas le den el alta a tu mamá, se vienen directamente a la casa.
Yo mismo las voy a pasar buscando para que se traigan sus cosas y se muden de una vez”.
“Papá…”.
Megan abrió los ojos con los labios temblorosos.
De esa manera, logró dar una imagen de inseguridad, para disimular así la alegría maliciosa que sentía.
“No hay nada más que discutir, princesa.
Sólo haz lo que te digo porque todo va a salir bien.
Algún día, Scarlett tendrá que volver a casa, le guste o no, y quiero que cuando eso pase, tú ya estés instalada.
De esa manera, no tendrá más remedio que aceptar tu presencia.
Los delgados labios del señor Devins esbozaron una sonrisa.
Acto seguido, Megan se puso de pie y bordeó el escritorio para abrazar calurosamente a su padre por el cuello y besarlo en la mejilla.
Parecía que el anciano ya no estaba de mal humor, porque se sonrió y le acarició el rostro con dulzura.
“Gracias, papá…”.
“Tranquila.
Ve a preparar tus cosas y avísame si necesitas algo”.
“Bueno, nos vemos más tarde”.
Tan pronto salió de la oficina, Megan mostró cuán feliz se sentía.
Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, mientras caminaba triunfante por el pasillo, con su cartera Gucci en la mano.
Apenas entró al ascensor, le envió un mensaje de texto a su madre.
“Mamá, el plan funcionó a la perfección.
¡Realmente conoces bien a papá!
Aceptó que nos mudáramos a la mansión mañana mismo, apenas salgas del hospital.
¡Debemos celebrar!”
Cuando estaba atravesando la puerta de vidrio del eificio Quarry para salir, Megan recibió la respuesta de su madre.
“Esto es sólo el comienzo, cariño.
Tengo unos trucos aún más efectivos para manipular a tu papá.
Mañana al salir del hospital, nos estará esperando un grupo de periodistas.
Ya les hice saber, de manera anónima por supuesto, que somos la otra familia que Dan Devins mantenía en secreto.
Muy pronto, todos sabrán quiénes somos y nos relacionarán para siempre con el apellido de tu padre”.
Efectivamente al día siguiente, todos los periódicos hablaban del escándalo sobre el gran hombre de negocios, Dan Devins, y su familia secreta.
Por su parte, cuando Scarlett estaba revisando tranquilamente las redes sociales, se topó de pronto con un video, claramente tomado por un paparazzi, donde se veía a su padre saliendo de un hospital con un bolso grande en la mano, con Megan y Joyce detrás de él.
Los tres se dirigían de prisa hacia un automóvil.
Las dos mujeres fingieron estar molestas, aunque cualquier persona con un poco de sentido común habría visto que estaban disfrutando con toda esa situación, asegurándose de que las cámaras captaran muy bien sus rostros, mientras los periodistas formulaban una lluvia de preguntas.
“Sr.
Devins, ¿podrías confirmarnos si ellas son su nueva esposa e hija?
¿Niega usted los rumores de que le fue infiel a su difunta esposa?
¿Qué edad tiene su hija, señor?”
Su padre no respondió ninguna pregunta.
Sencillamente se subió al auto, tras cerciorarse de que Megan y su madre estuvieran bien, y luego su chofer personal arrancó el vehículo.
Scarlett leyó el artículo que acompañaba el video, donde obtuvo toda la información que necesitaba.
De hecho esa misma mañana, Megan y su madre se habían mudado a la mansión Devins.
Aunque ella lo veía venir, no pudo evitar enfadarse porque la sola idea de que esas dos mujeres estuvieran en su casa le daba asco.
Sintió que era una pesadilla.
Pero más que nada, estaba muy enojada con su papá porque aunque no sabía nada de ella, él estaba dándole la bienvenida tranquilamente a esas brujas, como si estuviera celebrando que ella se había marchado.
En realidad, se sintió muy mal por la actitud del Sr.
Devins.
Esa mansión era obra de su madre.
La había convertido en ese lugar tan hermoso porque anhelaba crear un hogar perfecto para su familia; un cálido nido de felicidad…
Tal vez su padre había tenido la flaqueza de permitir que dos extrañas se mudaran a esa casa, pero ella nunca lo haría y por ello, estaba dispuesta a sacar a esa dos mujeres por los cabellos, si era necesario.
Se prometió a sí misma que no dejaría que esos dos buitres mancharan el trabajo de su mamá.
Pero además de la ira, Scarlett sentía mucha tristeza, e incluso llegó a preguntarse si su madre y ella realmente habían significado algo para su papá.
Quizá no fue así, porque de lo contrario, jamás habría sido capaz de abandonarla a su suerte.
Era como si ella nunca hubiese existido.
Él la había echado al olvido y ya no tenía familia.
Por eso de ahora en adelante, sería ella sola contra el mundo.
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