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De repente, estoy casada - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Chapter 25 ¡Esa bata de baño!
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25: Chapter 25 ¡Esa bata de baño!

25: Chapter 25 ¡Esa bata de baño!

Megan regresó a la habitación principal y encontró a su madre sentada en la cama.

Al ver su mirada de decepción, ella dedujo que tampoco había encontrado las joyas.

“Scarlet debe habérselas llevado”, dijo encogiendo levemente los hombros, y añadió: “Me parece muy injusto.

Imagínate, todos esos diamantes extraviados por ahí, cuando nosotras podríamos estarlos usando”.

“La odio”, gruño Megan y añadió: “Ella me j*d* el humor hasta después de muerta”.

“Bueno… Está bien.

No podemos hacer nada en este momento, pero de todos modos, tendremos suficiente dinero para comprar nuestras propias joyas”.

Megan se sentó en la cama junto a su madre, y le preguntó: “…¿Crees que papá nos de suficiente dinero para comprar lo que queramos?”
“¿Por qué lo preguntas?

¡Por supuesto que sí!

¡Eso no es opcional!

Por cierto, ¿sabes que se celebrará en pocos días?”
Joyce movió las cejas con un brillo de emoción en la mirada.

Sin embargo, Megan estaba completamente concentrada en ella, mientras aguardaba lo que su madre iba a decir.

“La gala anual de Globex”.

“¿La gala de Globex?

¿Qué es eso?”
“Dios mío, Megan, ¿en qué m*ld*to mundo vives?

Se trata nada más y nada menos que del evento social más grande y esperado de la ciudad, donde se reúnen todos los empresarios de Nueva York.

Deberías saberlo porque tu padre solía ir con Scarlett.

Sin embargo, ahora te toca a ti brillar”.

“¿Quieres decir…

que quizá papá nos lleve a un evento tan importante?”
“Por supuesto.

¿Con quién más va a ir?

No puede presentarse solo en esa gala, ¿verdad?

Además, somos su única familia y estoy segura de que todos esperan con ansias vernos ahí”.

Megan aplaudió frenéticamente, pues se imaginó con un costoso vestido de noche, entrando de la mano de un influyente hombre de negocios llamado Dan Devins, quien la presentaría como su hija.

Ése sería el empujón definitivo para formar parte de la alta sociedad nueva yorkina, y por ende, Austin ya no dudaría en oficializar la relación, proponiéndole matrimonio.

“Ay mamá, me parece increíble.

Ése es el tipo de eventos en el que deben vernos”.

“Lo sé.

Por lo pronto, tu papá nos dará finalmente el dinero para comprar todo lo necesario para ir a la gala.

Sólo tenemos un pequeño problema que resolver.

Creo que únicamente entregan un invitación extra por persona, y es muy difícil conseguirla.

Por eso me temo que tu padre no podrá llevarnos a las dos”.

“Pero tenemos la opción de Austin.

Creo que él me debe un favor muy grande y lo menos que podría hacer es llevarme a ese evento.

Después de todo, soy su nueva novia.

De esa manera, mi papá podrá darte la otra invitación a ti, y ambas seremos las damas de la noche de esa gala”.

“¡Por supuesto que sí!

¿Cómo pude olvidarme de Austin?

Perfecto, Meg.

Estoy feliz porque todo nos está saliendo a pedir de boca”.

“Así es.

En realidad, creo que fuimos bendecidas por Dios”.

Ambas se echaron a reír felices y emocionadas por los futuros eventos.

Sin embargo, al otro lado de la ciudad, un poco más entrada la noche, Scarlett estaba acostada en su cama sin poder conciliar el sueño.

Tenía muchas cosas en la cabeza, aunque evidentemente su principal preocupación era vengarse de esas dos mujeres.

Agarró su teléfono y vio la hora.

Era casi las tres de la mañana y estaba sola en el apartamento.

Para mayor alivio, Ryke nunca se quedaba a pasar la noche, aunque siempre iba a visitarla en el día.

Mientras miraba ausente el teléfono, finalmente abrió el calendario y revisó los eventos que había marcado.

El más importante era la gala anual de Globex, a la que solía asistir con su papá.

Si todo hubiese salido bien, para esa fecha, ella estaría comprando el vestido, quizá con ayuda de Megan y Charlotte.

Sin embargo, ése no era el caso porque había perdido a su padre y a una de las amigas más cercanas que tenía.

Las lágrimas se agolparon en sus ojos y comenzó a llorar en silencio.

Sabía que ese año su padre tendría que ir con Megan y la malvada de Joyce.

Después de todo, él no tendría más opción que presentarlas formalmente en público, en vista de que todos los medios ya las conocían.

Su estómago se retorció con tan sólo pensar en eso.

Quizá Megan estaba feliz consigo misma porque finalmente iba a relacionarse con la elite, tal como lo había soñado.

Pero, ella no debería permitirle que disfrutara de esa gran noche tan fácilmente, ¿verdad?

Scarlett sonrió, imaginando la cara de Megan al verla llegar de repente a esa gala.

Sin duda se desmayaría, especialmente porque creía que estaba muerta o algo similar.

En realidad, sería muy grato ver su mirada de espanto, ¿cierto?

Sería el momento perfecto para revelarle al mundo el tipo de persona que era Meg…

Pero, ¿cómo podía asistir si no iba con su padre?

Las invitaciones eran muy costosas y limitadas, y no estaban a la disposición de cualquier persona.

De inmediato desapareció el rayo de felicidad que había experimentado, y la embargó una gran decepción.

No obstante, el deseo de asistir a la gala Globex persistía en su interior cuando despertó a las diez de la mañana.

Casi no había dormido, porque había pasado gran parte de la noche elaborando un plan perfecto para ridiculizar a Megan y a Joyce en ese evento.

Esa idea se había convertido casi en una obsesión.

Era sábado por la mañana y Scarlett estaba muerta de hambre.

Su estómago estaba gruñendo con furia porque había olvidado cenar la noche anterior, ya que los problemas le impedían alimentarse correctamente.

Sabía que la nevera estaba vacía, así que decidió darse una ducha rápida, para luego ir a la tienda a comprar algo de comer o algo parecido.

Se le dificultaba mucho bañarse, pues aún estaba adolorida por la caída.

Por ende, tardó mucho más tiempo duchándose y lavándose el cabello.

Después, debía untarse las pomadas en las heridas porque se había recuperado bastante y podía hacerlo sola.

Todavía tenía puesta la bata de baño y una toalla en la cabeza, cuando escuchó que estaban ingresando el código para entrar al apartamento.

Scarlett salió de su habitación y atravesó el pasillo, justo a tiempo para encontrar a Ryke en la puerta.

Ella sonrió porque siempre experimentaba esa extraña alegría al verlo.

“¡Buen día!”, le dijo ella.

Ryke aún no la había visto.

Lentamente fue apartando la vista del teléfono para posar los ojos en Scarlett.

Al verla, se quedó sin aliento y petrificado como una mo…

Ella inclinó la cabeza a un lado, sin entender su reacción.

“¿Qué te pasa?”, preguntó ella.

“Nada”, contestó él rápidamente.

Scarlett levantó una ceja, pues no se imaginaba en lo absoluto lo que pasaba por la mente de Ryke, quien apretó de inmediato la bolsa de papel que tenía en la mano para tratar de controlarse.

La bata de baño era muy corta y apenas le cubría los muslos.

A pesar de su buen juicio, los ojos de Ryke recorrieron las piernas desnudas de Scarlett, y de inmediato sintió que sus pantalones se tensaban en la entrepierna.

Ella tenía la piel aún húmeda porque acababa de ducharse, y la túnica se le había rodado un poco, develando parte del hombro.

Él sintió que estaba perdiendo el control, pero lo peor de todo fue la cara desentendida de la chica, quien parecía no tener idea de lo que estaba haciendo.

Él se volteó y se fue de inmediato a la sala de estar.

Scarlett lo siguió como una cachorrita a su amo.

Ryke colocó la bolsa sobre la mesita y casi al instante, ella se lanzó sobre la misma para ver qué había adentro.

Acto seguido, gritó de alegría al ver dos vasos de café y unas bolsas más pequeñas unos “bagels” de Starbucks.

“¡Ay, Dios mío, esto huele muy bien..!”
Pero a Ryke no le importaba la comida porque no podía apartar la vista del trasero de la chica.

Scarlett estaba un poco inclinada, pero no se veía nada a través de la bata.

Sin embargo, esa postura fue suficiente para que él dejara volar la imaginación.

Además, él aún tenía recuerdos tan nítidos de su desnudez, que ella no debió aparecerse frente a él con ese atuendo.

Ryke estaba seguro de que no era ningún pervertido ni nada por el estilo.

El problema era que desde que conoció a Scarlet, había desatendido ciertas necesidades.

La chica había trastocado realmente su vida, porque antes él tenía tiempo para salir con mujeres, y aunque no estuviese interesado en una relación sentimental seria, las utilizaba para saciar su apetito s*xu*l.

Siempre había sido una situación ganar-ganar.

No obstante desde que ella había aparecido, se había olvidado de las demás y de pronto, todos esos impulsos reprimidos estaban aflorando con gran fuerza, y sólo por culpa de un par de muslos.

Miró sus pantalones y se percató que se estaba armando una pequeña tienda de campaña en su naturaleza.

¡Mi*d*!

en ese momento, lo menos que quería era que ella se diera cuenta, pero le parecía poco probable que eso pasara, ya que Scarlett estaba más interesada en atragantarse de carbohidratos.

Ryke se puso ambas manos en la frente y caminó hacia donde estaban los cojines, se sentó y se colocó uno sobre el prominente bulto.

“Por cierto, ese bagel no era para ti”, le dijo a Scarlett, tratando de que olvidarse de su apetecible cuerpo expuesto.

Ella blanqueó los ojos y tomó un sorbo de café
“Está bien, voy a pagarte lo que gastaste”.

“Claro, estoy seguro de que así será”.

“¡No seas tan sarcástico!

Estoy hablando en serio, voy a pagarte hasta el último céntimo”.

“Bueno, lo creeré únicamente cuando tenga el dinero en la mano, pequeña dama”.

Scarlett maldijo en voz baja y luego se sentó en la mesita que estaba al lado de Ryke.

Éste se quedó boquiabierto pero no dijo nada, porque rara vez se sorprendía con algo, a excepción de ella.

¿Cómo una persona tan inocente podía verse tan sensual al mismo tiempo?

“¿Podrías sentarte en el m*ld*to sofá”, le dijo bruscamente y añadió: “Por algo está ahí”.

La chica se encogió de hombros y cruzó las piernas lentamente, mostrándole un poco la entrepierna, pero fue tan rápido el movimiento que éste no pudo ver nada.

En ese momento, él se preguntó si Scarlett tenía ropa interior, y el mero pensamiento hizo que su naturaleza casi se saliera del pantalón.

De hecho, le resultaba cada vez más difícil controlarse.

Aún ajena a lo que estaba sucediendo, ella tomó lo que le quedaba de café y se lo dio a Ryke.

El cinturón de la bata empezó a zafarse, y él miro atentamente, pero no dijo una palabra.

Luego tomó el vaso y al hacerlo, sus dedos rozaron los de ella provocando una descarga eléctrica en ambos.

Scarlett se estremeció, pues empezó a percatarse del ardiente deseo que irradiaban los ojos de Ryke.

Le tenía tanta confianza a aquel hombre, que ni siquiera pensó por un instante en que estaba en bata de baño.

Acto seguido, se ajustó rápidamente el cinturón, tratando de cubrirse mejor, mientras ambos se aclaraban la garganta.

“B..bonita camisa”, dijo ella de repente.

Él miró su camisa Armani y soltó una risa incómoda.

“Gracias”.

Scarlett se mordió el labio inferior.

Una vez más, fue un acto inocente, pero a él le pareció algo más.

Al instante, Ryke apretó aún más el vaso.

“¿Caballero?”
Otro escalofrío de emoción recorrió su cuerpo, pues ella no debería llamarlo así cuando él estaba tan excitado.

“¿Qué?”, respondió en un tono tan bajo que pareció el gruñido de un animal.

Scarlett sintió un escalofrío en la espalda.

“Yo… ¿Podrías ayudarme con algo?

Sé que te he pedido muchos favores, pero esto es muy importante”.

Sería difícil decirle que no, y menos con esa bata de baño.

Ryke sabía que le concedería lo que le pidiera, pero disimuló para que ella no se diera cuenta.

Por ello, se mantuvo incólume y con los dientes visiblemente apretados.

“Ya veo que quieres quitarme todo, ¿verdad?

¿Y ahora qué quieres?”
Ryke esperaba escuchar cualquier cosa, pero se sorprendió con su respuesta.

“Quiero asistir a la gala de Globex de este año, y algo me dice que tú puedes interceder para que hagan llegar una invitación…”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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