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De repente, estoy casada - Capítulo 26

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  4. Capítulo 26 - 26 Chapter 26 El trato
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26: Chapter 26 El trato 26: Chapter 26 El trato Scarlett observó con detenimiento a Ryke.

Usaba ropa de diseñador, cambiaba a cada momento de auto de lujo y vivía en un departamento lo suficientemente costoso para demostrar que era rico, pero sobre todo, era un hombre con excelentes contactos.

Sin duda, él podría conseguirle una invitación a la gala anual de Globex, si en realidad quisiera hacerlo.

Como gigoló de mujeres de alta sociedad, sus clientas deberían ser grandes empresarias.

Por ende, él podría seducirlas al punto de que hicieran cualquier cosa para complacerlo, ¿verdad?

Además, no sería ninguna ofensa pedirle ese favor, porque quizá ya estaba acostumbrado a sacar provecho de ellas, gracias a su espectacular figura.

Ryke la miró con recelo porque estaba seguro de que ella se traía algo entre manos.

“¿Qué dices?”, preguntó mientras se tomaba el último sorbo de café.

“Nada, pero no te voy a conseguir ninguna invitación.”
“¿Pero por qué no?”
“¿Por qué tendría que hacerlo?

¿Quién te dijo que yo tengo ese poder?”
“Por supuesto que lo tienes.

Mírate bien y no quieras hacerte el difícil conmigo.

Sólo necesito que me ayudes con eso esta vez.”
“¿Únicamente en esta ocasión?

¡Pero si en todo este tiempo, no he hecho otra cosa que ayudarte!”
“Ay, no seas tacaño.

La idea que tengo en mente nos beneficiará a ambos.”
“Tengo mucha curiosidad por saber en qué me beneficiaría tu plan, pequeña dama”.

En realidad, su plan no le sería de ninguna utilidad, pero él no tenía por qué saberlo.

Acto seguido, Scarlett se acercó y le dijo lo primero que le vino a la mente.

“Sé que ya te debo mucho dinero.

De hecho, es una suma tan significativa, que ni siquiera sé cómo voy a pagarte.

Es más, creo que podría conseguir una forma de hacerlo, pero para ello, necesito una invitación para la gala anual de Globex”.

Ryke miró fijamente el busto de la chica, quien se inclinaba cada vez más hacia él, ofreciéndole una vista más exquisita del escote de la bata.

Una vez más, le sería muy difícil negarse, porque de hecho no quería decirle que no.

Sólo desear jugarle una broma a Scarlett y ver hasta dónde llegaría ella para obtener un sí por respuesta.

“No entiendo”, gruñó él, mirando sus ojos azules, y añadió: “¿Por qué tendrías el dinero necesario para pagarme por el mero hecho de asistir a esa fiesta?”
Ella sonrió, viéndolo con los ojos entreabiertos.

“Sólo confía en mí.

No necesitas saberlo todo porque lo importante es que si me ayudas, yo podré cancelar todas las deudas que tengo e incluso más”.

“Lo siento, pero no puedo”.

La sonrisa se esfumó de inmediato del rostro de la chica.

Acto seguido, se levantó y respiró profundo ante la frustración que sentía.

A su vez, Ryke frunció el ceño molesto, porque Scarlett se había ido a la cocina.

Él fue tras ella, y la vio abrir la papelera para tirar el vaso y las bolsas de papel vacías.

Era evidente que Ryke estaba disfrutando con toda esa situación, porque la cara de Scarlett era adorable.

Sintió ganas de besarla al ver que estaba haciendo pucheros.

Él flexionó los dedos para agarrarla por la cintura, montarla en la mesada y lanzarse sobre esos hermosos labios rosados.

Pero a la vez, quería colocar su cabeza en el regazo y acariciarle los cabellos, porque parecía una niñita linda.

“¿Te molestaste conmigo?”, preguntó él, tratando de contener la risa.

Scarlett abrió la puerta de la heladera y sacó una botella de agua.

“¿Por qué no puedes hacerlo?”, gritó ella, después de beber un sorbo de agua y añadió: “Te veo todos los días con un auto nuevo y vistiendo prendas de colecciones limitadas…

Por ende, deberías conocer muchas mujeres adineradas, y no creo que sea un gran sacrificio pedirles una miserable invitación para mí, ¿verdad?”
La ira de Scarlett desapareció al levantar la vista y percatarse de la mirada sombría de aquel hombre.

Ella tragó grueso y la botella comenzó a vibrar con el temblor de su mano.

Ryke empezó a caminar lentamente alrededor de la barra para acercarse.

Acto seguido, ella colocó el envase de agua sobre la mesada y trató de retroceder, pero chocó de pronto con la pared que tenía detrás.

En sólo segundos, Ryke estaba presionando su cuerpo contra el suyo, al punto de que Scarlett sentía cada detalle de su figura e incluso el grueso bulto que crecía en la entrepierna de él, y que reposaba justo debajo del estómago de ella.

Scarlett perdió el aliento porque sabía que Ryke la había estado observando toda la mañana.

Sin embargo, era aterrador haberse percatado ahora de la magnitud de lo ocurrido.

De repente, se sitió menos segura y desafiante, y bajó la mirada.

Luego gritó como un ratón, al ver esa mano masculina y venosa que la tomaba delicadamente por su frágil cuello, mientras el pulgar de la otra le acariciaba la barbilla, y le levantaba la cabeza con suma lentitud, para que no tuviera otra opción sino mirarlo de nuevo a la cara.

En ese momento, Scarlett estaba conociendo una nueva faceta de Ryke Stoll, y casi no podía mantenerse en pie.

Él se había transformado en una bestia frenética, furiosa y sobre todo excitada.

Ella sentía sin duda alguna que aquel hombre era el lobo y ella caperucita, pues se encontraba atrapada entre la pared y ese cuerpo masculino prendido en llamas, como si fuese una m*ldit* presa.

Sin embargo, al sentir ese rápido calor en el estómago, Scarlett se percató de que le agradaba ese tipo de atenciones, porque de alguna manera, le encantaba ser la causante de esa rabia y pasión desbordada de Ryke y de hecho, eso le parecía lo más espeluznante.

¿Qué le estaba pasando?

Durante un rato, ambos permanecieron en silencio, mirándose los labios entreabiertos y acercando sus rostros el uno al otro.

Scarlett sabía que nunca antes se había sentido tan tensa en una situación similar, y que por primera vez, deseaba recordar aquella noche que pasó al lado de Ryke, para por lo menos saber cómo era la sensación de tener su c*ñ* dentro de ella.

“Te dije…

que dejaras de llamarme m*ld*to prox*n*ta”.

Scarlett sintió un sudor frío en todo el cuerpo al escuchar la voz de Ryke.

Sus ojos parecían dos pozos sin fondo en los que ella se estaba hundiendo rápidamente.

Trató de apretar las piernas, pero él metió su muslo a la fuerza, haciéndola sentir más vulnerable que antes.

La respiración de la chica comenzó a entrecortarse hasta convertirse en pequeños jadeos, y como no tenía ropa interior, sintió que su fuente se humedecía copiosamente con la súbita proximidad de aquel hombre.

“¿Qué estás haciendo?”, murmuró ella frotando su pecho contra él, una y otra vez de arriba a abajo.

“Soy yo quien debería hacerte esa pregunta”, dijo él con una voz aún más grave, y añadió: “Quizá tu padre es el responsable de que seas una mocosa malcriada, o probablemente estás acostumbrada a hacer una pataleta para conseguir lo que quieres, pero yo no soy tu papá, Scarlett Devins.

A mí no vas a intimidarme para que te complazca en lo deseas, porque ésta es mi casa y estás aquí, gracias a mi generosidad.

Es cierto, yo puedo conseguirte una invitación para esa gala, pero ¿por qué tendría que hacerlo?

Dame una razón para que me sacrifique por ti ¿Dime qué me vas a dar a cambio?”
Scarlett se mordió el labio inferior con la cara roja como un tomate.

Estaba tan conmocionada por la personalidad dominante de Ryke, que ni siquiera se preguntó cómo él sabía su nombre completo, si ella no recordaba habérselo dado antes.

“Yo…”, balbuceó como si fuese una niña, y prosiguió: “Ya te dije que voy a pagarte si me ayudas con esto”.

“Mírame bien”.

Sin duda alguna, ella lo estaba viendo bien a la cara.

“¿Crees que necesito dinero?”, gruñó él.

Scarlett negó con la cabeza.

“No me importan tus cuatro moneditas”.

“…¿Entonces qué quieres?

¿Qué necesitas?

Todo el mundo requiere alguna cosa, verdad?”
Su pregunta movió algo dentro de él.

Acto seguido, retiró lentamente la mano del cuello de la chica, y ésta pudo respirar mejor.

Sin embargo, Ryke no quitó la mano del todo, y Scarlett se estremeció al sentir que sus dedos le recorrieron desde el hombro hasta la parte baja de la espalda, mientras empujaba el cuerpo de ella contra el suyo, asegurándose de que sintiera esa naturaleza encendida.

Scar tragó grueso y tenía el corazón a todo galope, pues imaginaba cómo terminaría todo…

“Tienes razón; todo el mundo necesita algo.

Pero, ¿estás segura de que puedes darme lo que quiero?”, afirmó él repitiendo sus palabras.

“Sólo dime qué es”.

De alguna manera, Scarlett quería que él lo dijera, porque deseaba escucharlo decir cuánto la deseaba.

No era suficiente con sentir su p*n* erecto.

“¿Conseguirte una tarjeta de invitación para la gala anual de Globex tiene el valor suficiente para cerrar esta negociación?

Scarlett no te confundas; yo no soy una buena persona.

Si quieres hacer un trato conmigo, voy a asegurarme en todo momento de obtener más de lo que me estás ofreciendo.

Es más, quizá eras virgen antes de que estuviésemos juntos aquella noche, pero tú no eres tan inocente, ¿verdad?

Sabes perfectamente lo que yo quiero de ti”.

Él acentuó sus palabras agarrándole de repente el trasero, y ella saltó impactada.

“Apareces frente a mí con esta estúpida excusa de la bata de baño…”, dijo él arrastrando las palabras, mientras recorría con la vista el cuerpo de Scarlett.

Después añadió: “Estoy casi seguro de que querías que esto sucediera u ¿olvidaste que soy un hombre?

¿Acaso subestimaste mi apetito s*xu*l?”
“Eh… ¿Eso quiere decir que usted se siente atraído por mí?

Si mal no recuerdo, me dijiste que aquella noche no me habrías tocado, si no te hubiera rogado que lo hicieras.

Sin embargo, por lo que estoy viendo, pareciera que lo deseabas en la misma proporción en la que yo estaba drogada”.

Scarlett sonrió, pues sus palabras habían logrado derretir la actitud gélida de Ryke, quien abrió ligeramente los ojos y luego se rió entre dientes.

“Está bien, quizá mentí en ese momento…”.

Luego levantó el dedo pulgar y acarició los labios rosados de Scarlett.

“Tal vez esta princesita mimada no me es tan indiferente, después de todo.

Sin embargo, la verdadera pregunta sería si tú estás lo suficientemente loca como para sacrificarte y entregarme tu cuerpo.

Yo voy a conseguirte esa invitación, pero tú tendrás que acostarte conmigo cuando yo te lo pida.

¿Todavía te parece un acuerdo justo para ambas partes?”
En otras circunstancias, Scarlett se habría disgustado y le habría metido un puñetazo en la garganta, porque se habría sentido absolutamente sucia.

Sin embargo, ése no era el caso con Ryke, quien le estaba pidiendo, sin lugar a dudas, que se convirtiera en su juguete sexual personal.

Muy por el contrario, ella sólo sentía un deseo inmenso.

En ese instante, no se trataba nada más de la tarjeta de invitación a la gala, sino de sus inmensas ganas de irse a la cama con él.

“¿Y entonces?”, preguntó él subiendo una ceja, y añadió: “De pronto te quedaste muy callada”.

Scarlett sacó la lengua y la pasó por el pulgar de Ryke, que aún reposaba sobres sus labios, y éste se atragantó, pues no esperaba que Scarlett reaccionara de esa manera.

A su vez, ella también estaba desconcertada por lo osada que había sido.

Sin duda, ese hombre le estaba despertando una faceta de ella misma que no conocía.

“¡Trato hecho!”, exclamó ella con una voz muy seductora.

Se paró en puntas de pie y le pasó los brazos por el cuello.

Por unos segundos, él pensó que iba a besarlo, pero Scarlett sólo esbozó una sonrisa dulce y sexual a la vez, un arma secreta que únicamente ella conocía.

“Consígueme esa tarjeta de invitación y seré tuya en cuerpo y alma”, prometió ella.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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