De repente, estoy casada - Capítulo 29
- Inicio
- Todas las novelas
- De repente, estoy casada
- Capítulo 29 - 29 Chapter 29 La Gala Anual de Globex
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
29: Chapter 29 La Gala Anual de Globex 29: Chapter 29 La Gala Anual de Globex La Gala Anual de Globex se llevó a cabo tres días más tarde.
Megan y su madre tenían las narices pegadas a la ventanilla de su limusina, mientras ésta se acercaba y se detenía frente a la entrada de uno de los hoteles más lujosos de Nueva York, donde se llevaría a cabo el evento.
La gente no dejaba de comentar que el hotel había sido comprado recientemente por la corporación Globex, lo que inevitablemente hacía soñar a la gente con las ganancias que obtenía cada año la corporación.
Dentro de la misma limusina viajaban también el Sr.
Devins y Austin, cada uno sentado frente a las mujeres que les acompañaban como sus citas.
Al parecer, Megan rara vez se había sentido tan bien dentro de su propia piel.
Llevaba un largo vestido verde de cóctel de Alexander Wang, el cual se ajustaba perfectamente a la forma de su cuerpo.
Se había recogido el cabello en un moño, dejando a la vista su delgado y elegante cuello, adornado con un collar de diamantes que su padre le había comprado dos días antes.
Ella sabía que se veía hermosa.
Ocasionalmente dirigía su mirada hacia Austin, a quien atrapaba siempre devorándola con los ojos.
Megan inclinó su cabeza ligeramente hacia abajo para ocultar la ligera sonrisa que rápidamente creció en su rostro.
Austin la veía al fin por lo que valía, ahora que no se escondía más tras la sombra de Scarlett.
Dos hombres elegantemente uniformados se acercaron a abrirles las puertas de la limusina.
El Sr.
Devins y Austin fueron los primeros, para ayudar a salir a Megan y a su madre.
Como era de esperarse, había periodistas por todas partes, fotografiando a los invitados que iban llegando.
El Sr.
Devins y Austin fueron reconocidos de inmediato, y la presencia de dos mujeres desconocidas junto a ellos no hizo sino atraer aún más la atención.
Todos posaron para las fotografías, pero se negaron a responder preguntas.
De pronto, Austin extendió su mano para estrechar la mano de Megan mientras entrelazaba su brazo con el de ella.
La muchacha sonrió con orgullo, echando sus hombros hacia atrás, encantada de que todos los ojos estuvieran puestos sobre ella.
Nadie dejaba de preguntarse quién era ella y de dónde había salido.
De pronto era como si Megan fuera la pieza central del evento.
Ella seguía de pie, al lado de Austin, mientras éste saludaba a algunos de sus conocidos, muchos de los cuales eran empresarios, como él, así como políticos y celebridades.
Megan fue presentada como la nueva novia de Austin.
Y cuando nadie estaba mirándolo, aprovechaba para dirigir una amplia sonrisa a la madre de Megan, quien también recibía mucha atención.
Las cosas parecían ir mejor de lo que habían esperado.
Sin embargo, las cosas se amargaron un poco cuando entraron al hotel y se encontraron con uno de los socios comerciales del Sr.
Devin.
Ambos hombres se dieron la mano y el hombre le preguntó:
“¿Dónde está tu hija, Dan?
Esperaba verla esta noche.”
El Sr.
Devins dejó escapar una risa nerviosa al tiempo que Megan y su madre fruncían el ceño, dirigiéndole al hombre una mirada de desaprobación por mencionar el nombre de Scarlett.
“Oh, ya sabes cómo son las chicas jóvenes”, respondió el Sr.
Devins.
“Scarlett ha estado un poco molesta conmigo últimamente y prefirió irse de la casa.”
“¿En serio?
Eso suena terrible, Dan.”
“Oh, no.
Por favor, no te preocupes por eso.
Pronto habrá llegado a casa.
Me parece bien que se pierda de una noche como esta.
Creo que eso le dará tiempo para relajarse.”
El socio del Sr.
Devins no pareció muy convencido.
Arrastró su mirada por Megan y su madre, quienes lo observaban con el ceño fruncido, como si esperaran que él preguntara por ellas, pero no lo hizo, acaso porque no le parecieron lo suficientemente importantes.
Saludó brevemente a Austin y continuó su camino.
Megan acercó su boca al oído de su madre y le susurró: “Qué pendejo…” Por suerte para ellas, nadie las escuchó.
Mientras caminaban hacia el salón donde se llevaría a cabo la gala, Austin le preguntó al Sr.
Devins:
“Hmm… ¿Qué significa que Scarlett escapó de casa, Sr.
Devins?
¿Es eso verdad?”
Megan puso los ojos en blanco con exasperación.
Sabía que era demasiado bueno para ser cierto.
Austin no podía pasar una hora completa sin preguntar por Scarlett.
Y lo peor de todo es que parecía sinceramente preocupado por ella.
Megan no hizo sino cerrar con fuerza los puños en un arranque de celos.
Por su parte, Austin seguía sin saber qué había pasado con Scarlett.
La última vez que tuvo noticias de ella fue cuando se encontraron frente al edificio Quarry, unos días atrás.
Su desaparición y muerte aún no eran de conocimiento del público y Megan obviamente no tenía la intención de compartir aquella información con él.
Austin le demostraba una vez más que se preocupaba más por Scarlett de lo que se preocupaba por ella
El Sr.
Devins se aclaró la garganta:
“Scarlett no ha pasado en casa durante los últimos días, Austin… Esperaba que tú hubieras tenido noticias recientes sobre ella.”
“¡No!” Respondió Austin, dándole a su negación más fuerza de la necesaria.
“No, no he sabido nada de ella.
Si no estuvo en casa durante los últimos días, ¿a dónde pudo haber ido?”
“¡Cómo puedo saber!”
“¡Vamos, Sr.
Devins!
¿Acaso no le preocupa?
Su hija no tiene dinero desde que usted congeló todas sus tarjetas.
¿Cómo puede estar sobreviviendo?
¿Cómo es posible que no la esté buscando en este momento?”
Megan no pudo soportar más tiempo las palabras de Austin.
Nadie, salvo ella, tenía permitido hacer que su padre se sintiera culpable.
“Escucha, Austin: Estamos aquí para divertirnos, no para hablar de Scarlett, ¿de acuerdo?
Y ella no se encuentra en peligro, por el amor de Dios.
Lo más probable es que esté con ese hombre que la recogió en su auto Maybach.
Lo recuerdas, ¿verdad?
Tú estabas ahí y fuiste testigo de cómo ocurrieron las cosas.
Ella no es tan inocente como tú crees, así que detente ya, por favor.”
La agria discusión que sostenía había comenzado a atraer ya demasiada atención sobre ellos.
Los labios de Austin terminaron por convertirse en una fina línea y dejó de preguntar por Scarlett.
Sin embargo, sus preocupaciones fueron sustituidas pronto por otros pensamientos tras la mención del hombre en el Maybach.
Pensó que, después de todo, Megan tenía razón y que sería estúpido preocuparse por una mujer que en ese momento probablemente estaba en la cama con otro hombre.
Hicieron una gran entrada al llegar al salón.
El lugar estaba abarrotado de personas exitosas.
La llegada de alguien como el Sr.
Devins no podía pasar desapercibida.
Pero, a diferencia de lo que Megan y su madre esperaban, la acogida que les dieron no fue precisamente agradable.
Los invitados los recibieron con miradas desdeñosas.
A pesar de sus caras vestimentas, era como si se hubieran presentado en harapos.
Nadie parecía impresionado.
Y mientras se abrían paso entre la multitud, podían escuchar los comentarios que venían de atrás:
“Pero, ¿es que acaso no acaba de fallecer la esposa del Sr.
Devins?
¿Quién es la dama que lo acompaña?”
“Probablemente sea su nuevo interés amoroso…”
“¿Un nuevo interés amoroso?
¿Bromeas?
¿Una anciana como ella?
No puedo creerlo.
El Sr.
Devins es un hombre muy exitoso, puede tener a cualquier mujer joven y hermosa.”
“Ahora que lo mencionas… Creo haberlas visto recientemente en las noticias, pero desconozco cuál pueda ser su relación con el Sr.
Devins…”
“¿Y qué hay de la joven que acompaña a Austin Miller?
¿Alguien la ha visto antes?”
“No lo creo.
Su rostro no me parece familiar… Pero, ¿es que acaso el Sr.
Miller no estaba saliendo con la hija del Sr.
Devins?
Ya sabes de quién hablo… Aquella chica tan dulce… ¿Scarlett?
¿Así se llamaba?”
“Sí.
Así era.
El Sr.
Miller estaba saliendo con ella.
¿Crees que se separaron?”
“Sí, sin duda lo hicieron.
De otro modo, Austin no habría traído un reemplazo tan barato a este evento, ¿no crees?”
Megan y su madre estaban terriblemente avergonzadas.
Podían escuchar las risas burlonas y las palabras hirientes de aquellas personas a las que tanto admiraban, dolorosamente dirigidas contra ellas.
A pesar de todos sus esfuerzos, para todos ellos, ellas seguían sin valer nada.
No eran lo suficientemente buenas.
Austin y el Sr.
Devins estaban igualmente avergonzados, pero lo único que podían hacer era hacerse los sordos.
Después de todo, no tenían ningún control sobre las opiniones de la gente y el tratar de defenderse no haría más que atraer una atención indeseada hacia ellos.
El corazón de Megan se hundió cuando Austin se apresuró a retirar su brazo de ella y siguieron caminando sin volver a tocarse.
La joven rodeo con sus brazos a su madre en un pobre intento por buscar consuelo para sí misma, negándose a mirar a nadie a la cara.
De pronto había una pareja de mediana edad que caminaba junto a ellos y pronto quedó claro que se trataba de la tía y el tío de Austin, las únicas personas de entre la multitud que tuvieron la amabilidad de acercarse a saludarlos con una sonrisa.
La tía de Austin había leído ya artículos que hablaban sobre la nueva familia del Sr.
Devins, por lo que no se sintió sorprendida al conocer a Megan y a su madre.
Después de presentarse, les dijo:
“Por favor, vengan conmigo.
Dejemos a los hombres para que hablen de negocios y mientras tanto les presentaré a algunos de mis amigos.”
Megan y su madre aceptaron sin pensarlo, agradecidas de haber encontrado una persona amiga en un ambiente de tanta hostilidad.
Sin embargo, las presentaciones no fueron tan cordiales por parte de las otras damas, amigas de la tía de Austin.
Y aunque intentaron mostrarse amables, estaba claro que no dejaban de juzgar a aquellas dos desconocidas que intentaban unirse a su círculo.
Megan y su madre se sintieron extremadamente incómodas bajo el escrutinio de aquellas mujeres.
En ese mismo momento, desde algún oculto rincón de la oscura habitación situado al otro lado del pasillo, con una sonrisa divertida en su rostro, Scarlett presenciaba el desarrollo de la escena.
Era claro que Megan y Joyce no tenían la menor idea del entorno en el que acaban de entrar.
Todo el glamour que veían en la televisión era solo una ilusión y estaban a punto de encarar la dura verdad: Los ricos eran seres crueles y hostiles, especialmente con aquellos que no habían nacido dentro de la riqueza.
Y, por desgracia para Megan y su madre, ellas apestaban a vulgaridad.
A pesar de sus ropas caras y sus joyas, todas aquellas personas sabían de dónde venían y ya habían decidido que las destruirían por eso.
Incluso para alguien como Scarlett, que siempre había sido rica, la discriminación y el acoso que había sufrido por parte sus compañeros era algo que experimentaba con demasiada frecuencia.
Para Megan y su madre aquello sería un infierno, pues, por ser la primera vez, no sabían lo que las esperaba.
Qué lástima que solo era el comienzo de la terrible noche en que se convertiría la Gala Anual de Globex… Scarlett no estaba dispuesta a mostrarles misericordia, de la misma manera que ellos tampoco habían mostrado la menor compasión hacia ella.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com