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De repente, estoy casada - Capítulo 31

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  4. Capítulo 31 - 31 Chapter 31 Confrontación
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31: Chapter 31 Confrontación 31: Chapter 31 Confrontación Scarlett trató de escapar del agarre de Austin, pero sus fuerzas eran superiores, alimentadas por la ira.

Volvió a empujarla contra la pared, lo que la hizo abrir la boca, en un grito silencioso.

Aquello fue suficiente como para que no quisiera moverse de nuevo, pues no quería que él terminara por romperle todos los huesos del cuerpo.

“¿Qué estás haciendo aquí?”, preguntó él, con los dientes apretados y sus uñas clavándose en la carne de ella.

“¡Ay, me estás lastimando, Austin!”
“¡No me importa!

¡Solo dime qué estás haciendo aquí!”
“No te debo ninguna explicación, cerdo asqueroso.

El que yo esté aquí no tiene nada que ver contigo.

Tú y yo ya no estamos juntos, ¿recuerdas?

¡Lo que haga con mi vida ya no es asunto tuyo, así que vete al infierno!”
Scarlett le apartó las manos para que dejara de clavarle las uñas en la carne, pero sin separarse de la pared.

Austin cerró los puños con fuerza y, por un segundo, Scarlett creyó que le daría un puñetazo en el rostro.

Se asustó mucho cuando él hizo un movimiento repentino, lo que aprovechó para deslizarse por su lado izquierdo para luego echar a correr de nuevo.

Scarlett podía escucharlo siguiéndola, sus pasos cada vez más cerca y vociferando más de lo necesario.

Ya ni siquiera se preocupaba por la gente en la gala, mientras que ella trataba de llegar a un lugar que estuviera menos desierto para que hubieran testigos en caso de que la lastimara.

Por fortuna, ella se encontraba casi en el pasillo cuando él logró alcanzarla, sujetándola por ambos brazos.

Todavía se encontraban en un lugar oscuro, pero la gente podía verlos y escucharlos sin problema.

Los ojos de Austin no se despegaron de ella ni un instante, mientras le decía:
“¿Qué crees que te da el derecho de fastidiarme, Scarlett Devins?”
“¡¿Perdona?!

¡Y quítame las manos de encima, Austin!

Realmente estas empezando a irritarme…”
“Tú transmitiste ese maldito video, ¿no es así?”
“¿Cuál video?

No sé de lo que me estás hablando.”
“¡Cierra la boca!

No me vengas con estupideces ahora.

¡Jamás difundí nada cuando andabas por todas partes, comportándote como una zorra… ¿Y tú te atreves a hacerme esto?!

Todavía tengo guardadas muchas cosas sucias sobre ti, ¿de acuerdo?

Te dije que lo que pasó ese día en el auto fue un error.

Lo que pasó con Megan no significó nada.

¿Por qué tuviste que distorsionar esa historia y mostrarla como si yo fuera un maldito monstruo en ella?”
“¡Porque es lo que eres!

Tú me das asco, Austin Miller.

Me engañaste con Megan ¿y ahora pretendes mostrarte como la víctima?

¿A quién pretendes engañar?

Nadie es tan tonto como para creer que tu relación con ella fue un error.

¡Ambos me traicionaron!”
“¿Sabes algo?

Entiendo perfectamente que hagas esto contra mí tras romper contigo luego de enterarme de tu costumbre de acostarte con proxenetas.

Pero ¿cómo has sido capaz de hacerle esto a tu propia hermana?

¿Te detuviste a pensar acaso en lo que un video como ese le haría a su reputación?”
Scarlett dejó escapar una risa amarga.

No podía creer que Austin estuviera dando la cara por ella.

“¿Cómo que hermanas?”, preguntó Scarlett, casi ahogándose.

“¿Qué quieres decir con que hermanas?

Mi madre solamente tuvo una hija: yo.

No tengo ninguna hermana.”
“Qué egoísta de tu parte, Scarlett.

Ahora negarás que tu padre tuvo otra hija solamente porque quieres toda la atención para ti.

¿Sabes?

Ese es tu verdadero problema; crees que el mundo gira a tu alrededor.

Pues déjame decírtelo con claridad: ¡no es así!

Megan es hija de tu padre y esa es la razón por la que él vive ahora con la madre de Megan, mientras que tú estás en la calle.

Ella merece llevar el apellido Devins más que tú porque al menos no difundió rumores sobre su propia hermana solo para verse bien…”
Scarlett estaba devastada.

Su garganta se oprimió mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas, preguntándose cómo era posible que Austin, el hombre del que una vez estuvo enamorada, pudiera decir todas aquellas cosas tan hirientes.

Y ahora lo tenía ahí, de pie frente a ella, defendiendo a otra mujer.

“¡Ah, claro, ahora vas a llorar!”, exclamó Austin, poniendo los ojos en blanco.

“Qué, ¿acaso te ofendí?

¡Pues ahora dime lo que se siente estar expuesta ante un millar de personas!, ¿eh?

Ahora todo el mundo sabe ya que tu padre te echó de su casa y te dejó en la calle y sin un centavo porque no eres otra cosa que una perra llorona.”
Él miró la ropa de ella con desdén.

Mientras que todas las mujeres iban ataviadas con vestidos de noche, ella no tenía más que sus vaqueros y su blusa.

Para Austin, aquello era un símbolo de pobreza y no de una elección personal.

Sonrió, disfrutando del rostro inundado en llanto de Scarlett.

Ni siquiera tuvo que levantar la vista para saber que todos estaban pendientes de su pequeña disputa.

Cuando Austin volvió a hablar lo hizo con más moderación, aunque sin dejar de lado el mismo tono burlón:
“Déjame darte un consejo, Scar… Si quieres vivir una buena vida, lo mejor será que seas inteligente y respetes a tu padre.

Megan es tu hermana y cuanto antes lo aceptes, mejor será para ti.”
Apretando la mandíbula, Scarlett negó con la cabeza.

Se volvió hacia uno y otro lado del salón, encontrándose con centenares de ojos distintos unos de otros.

No intentó pensar en lo que estaría corriendo por sus mentes sobre ella.

Su dedo señaló a Austin y con voz temblorosa, dijo:
“Este hombre… Estábamos comprometidos y se suponía que habríamos de casarnos dentro de unos meses… Pero ya no sé quién es él.

Todos ustedes vieron el video.

Me engañó con mi mejor amiga y me manipuló para que mantuviera mi relación con él después de lo sucedido.

Pero no tenían el derecho de tratarme así…”
Ella volvió su rostro de nuevo hacia él, mirándolo profundamente a los ojos, como si de esa forma quisiera hacerlo absorber todas las crudas y dolorosas emociones que bullían en su corazón.

“Dime, Austin, ¿ya olvidaste cuando te lesionaste después de tu accidente?

¿Quién estuvo a tu lado para cuidarte?

No tu familia, por cierto, y tampoco Megan… ¿Recuerdas tus palabras?

Una vida no sería suficiente para agradecerme el que estuviera contigo.

Supongo que tampoco quisiste decir ninguna de esas palabras, ¿verdad?

Porque, de ser así, no tendrías el atrevimiento de decirme a la cara que debería aceptar a Megan como mi hermana.

¡No te atreverías a defender a la mujer que me robó a mi prometido y convirtió mi vida en un infierno!”
Un pesado silencio cayó sobre el salón.

Austin solo tragó saliva.

Al escuchar aquellas verdades de boca de Scarlett se quedó sin palabras, aunque no por mucho tiempo.

De pronto recordó que había mucha gente observándolos y que su imagen estaba en juego.

Por lo tanto, no podía dejarse avergonzar frente a tantos socios comerciales y amigos cercanos.

“No eres más que una mentirosa, Scar.

Tú y yo sabemos la verdad.

Y la verdad es que nada de lo que dijiste hace un momento en verdad sucedió.

Estabas muy lejos de ser la única mujer para mí cuando tuve ese accidente.

Pero no estoy aquí para hablar de eso.

Lo que quiero saber es por qué razón compartiste ese video.

Eso es una violación de la privacidad de Megan y la mía.

¿Estás consciente de eso?”
Scarlett no podía creer que Austin siguiera mintiendo de forma tan descarada.

De acuerdo.

Si él podía hacerlo, ella también.

“Yo no compartí ese video, Austin”, respondió ella, con la barbilla dignamente levantada.

“Bueno, ¿quién más pudo hacerlo sino tú?”
“Oh, pues no lo sé, Austin.

Un imbécil como tú debe tener montones de enemigos, ¿verdad?

Incluso pudo ser la propia Megan.

Tal vez tomó ese video como un recuerdo que decidió compartir con todos, ahora que será famosa por ser la chica que se llevó a la cama a Austin Miller cuando él estaba ya en una relación.”
Austin frunció el ceño, con su rostro teñido de rojo por la humillación.

Por el contrario, en el rostro de Scarlett había una sonrisa cada vez más grande.

Le encantaba verlo tan furioso.

Con la mirada examinó a su alrededor, hasta que sus ojos descubrieron a Megan y a su madre, escondidas cerca del buffet.

Sus ojos se encontraron con los de ellas, y en ese momento supo lo que ambas pensaban: “Así que, ¿sigues con vida, Scarlett?”
Austin también recorrió el salón con la mirada, aunque estaba más interesado en las reacciones de los invitados.

El disgusto que momentos antes sentían por él se había duplicado.

Para ellos, aquella escena no era más que la confirmación de que se trataba de un tramposo y que la desagradable verdad había quedado a la vista.

Los ojos de los invitados se movieron entre Austin y Megan, quien sin duda se hizo acreedora al máximo odio por ser una advenediza tratando de entrar en su círculo.

La opinión general –ya fuera que lo expresaran en un susurro o que solo lo pensaran– era que ninguna persona como esa chica podía esperar que tenía la libertad para formar parte de la alta sociedad, después de acostarse con alguien para llegar a la cima.

Les parecía aún más horrible el hecho de que se hubiera acostado con el prometido de su hermana.

Era demasiada información para una noche, y muchos de los invitados se sentían impactados, si no horrorizados, por lo que acababan de presenciar.

Tampoco el padre de Scarlett pudo librarse de una buena cantidad de atención negativa.

No creía haber pasado una vergüenza semejante en toda su vida.

La gente, entre cuchicheos, afirmaba que era también un tramposo repugnante que había tenido una hija fuera de su matrimonio.

¿Y cómo era capaz de hacerse el desentendido sabiendo que su hija ilegítima le había robado el prometido a Scarlett?

La sala bullía de animadas conversaciones.

“Oh, por Dios… ¿Y esta es la otra chica…?

¿Y se atrevió a venir aquí, y acompañada de su madre?”
“Si ella lo hizo.

¡Qué montón de escorias desvergonzadas!”
“Qué bien: La madre le roba el marido a otras mujeres y la hija le roba el hombre a su propia hermana.

No puedo creerlo.”
“¡Sí!

¡Y qué me dices de Dan Devins!

Alicia, su difunta esposa, lo convirtió, literalmente, es el hombre que es hoy.

Sin ella habría estado condenado.

Y ahora que se ha ido, miren lo que hace: Echa de su casa a la hija que tuvo con Alicia y en su lugar trae a vivir a ese par de zorras.

¿Cómo alguien puede hacer una cosa tan monstruosa?”
“Pobre Scarlett… ¿Cómo podría siquiera intentar enfrentarse a esa gente?

Si hemos de ser honestos, no merecen estar en esta fiesta, con nosotros.

Alguien debería notificar a los anfitriones para que los saquen de aquí…”
Ante toda la atención despectiva que seguían recibiendo, Megan hubieran querido ser invisibles para poder escapar de aquella terrible situación.

Y fue peor aun cuando notaron la manera en que el Sr.

Devins las miraba.

Sus ojos lucían sombríos y una vena latía visiblemente en su cuello.

No cabía la menor duda de que las estaba culpando por lo que estaba sucediendo.

Y la imagen que de manera tan cuidadosa había construido a lo largo de tantos años, era destruida por ellas.

Se sentía tan humillado que habría querido golpearlas.

Ahora, tendría que explicarse ante todas aquellas personas o no podría aparecer en sociedad nunca más.

El Sr.

Devins se aclaró la garganta, tratando de reprimir la ira que le incendiaba el corazón, mientras que dirigía una sonrisa avergonzada a sus socios y a otras personas influyentes, quienes lo miraban extrañados.

“Creo que…”, comenzó a decir el Sr.

Devins.

“Creo que debe haber un… algún tipo de malentendido aquí… Lamentablemente, mi hija Scarlett no se encuentra… bien… Hmm… Ignoro cómo llegó hasta aquí, pero puedo asegurarles que todas esas cosas que escucharon están muy lejos de ser verdad.” 
Su voz comenzó a flaquear cuando se dio cuenta de que la gente se sentía cada vez más molesta y que nadie estaba comprando sus mentiras.

A lo largo del salón lo único que podía encontrar eran miradas acusadoras.

Todos parecían haberse puesto en su contra y del lado de Scarlett.

Entonces comprendió que iba a ser mucho más difícil de lo esperado tener que mentir para salir de aquella situación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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