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De repente, estoy casada - Capítulo 35

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  4. Capítulo 35 - 35 Chapter 35 Es un placer trabajar contigo
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35: Chapter 35 Es un placer trabajar contigo 35: Chapter 35 Es un placer trabajar contigo Austin dio un paso adelante.

Una vez más, Scarlett pensó que la golpearía, pero antes de que pudiera acercarse lo suficiente, Chris se interpuso, y ella quedó detrás del cuerpo alto y esbelto del hombre que se paraba con confianza cara a cara con Austin.

“¿Qué crees que haces?”, lo sermoneó en un tono sexy e impasible.

“Así que estás listo para recibir un puñetazo por defender a tu p*rra, ¿eh?”, Austin gruñó.

“Una vez más, insisto en que controle las palabras, señor.

Ambos somos caballeros, pero no dudaré en pelear con usted aquí si se dirige de modo inapropiado a la señorita Devins.

Y creo que no tiene sentido continuar esta discusión, en mi opinión, todo parece estar perfectamente solucionado”.

Chris se volvió hacia Scarlett y le puso las manos en la cara; ella lo miró a los ojos y se sintió más aliviada.

“No tienes que demostrarle nada a nadie.

Yo te creo, y cualquiera con un poco de sentido común, también.

Tu padre no se merece tenerte como hija, y deberías estar contenta ahora que te has librado de un prometido tóxico y de tu ex mejor amiga, ¿no crees?”, susurró.

Ella asintió con solemnidad.

Y era cierto, había perdido demasiado tiempo discutiendo con gente que no merecía ni la mitad de su atención, cuando lo que importaba era que había revelado al mundo la verdad sobre Megan y Austin.

Al final, el público creería lo que quisiera.

Dejó que Chris le pasara un brazo por los hombros y la acompañara hasta la salida, envuelta en tanta seguridad, se emocionó casi hasta las lágrimas.

Pero entonces, una voz chillona se alzó: no era otra que la de Megan.

“¿Así que te vas a ir sin más?

Es evidente que mentiste sobre nosotros, no pudiste probar nada, y te marchas sin disculparte después de arruinar nuestra reputación y hacerle pasar un mal rato a tantos invitados de prestigio”.

Estuvo a punto de responder, pero Chris decidió hacerlo por ella, no sin antes lanzarle una mirada mortal a Megan: sus ojos azules parecían dos cubos de hielo.

“Oye…

Que ella se vaya te beneficia, ¿entiendes?

Tienes suerte de que no tome cartas en el asunto.

¿O acaso es eso lo que quieres, que llamemos a la policía para ver quién diablos miente aquí?”.

Chris sacó el teléfono del bolsillo y comenzó a marcar un número, Megan palideció y, temerosa de que en verdad fuera a llamar a la policía, volvió a hablar en un tono vacilante: “¡Está bien!

Váyanse los dos, no tengo tiempo para tratar con la policía, mi noche ya está lo suficientemente arruinada”.

“¡Ja!

Parece que estás aterrorizada, querida.

Insisto, déjame llamar a la policía y así dejaremos el asunto bien claro”, Chris se burló.

“Déjalo así, ya no insistas”, Austin intervino.

“No, no lo haré.

No me detendré a menos que esa joven se disculpe con Scarlett por haberla agraviado”.

Por supuesto, Chris se refería a Megan y hablaba muy en serio.

Un silencio tenso invadió la habitación mientras todos esperaban expectantes lo que sucedería a continuación.

Megan sintió que su madre le daba un empujoncito instándola a disculparse, y así terminar con esa noche infernal.

No había forma de que se salieran con la suya si la policía intervenía; en consecuencia, Megan dio un paso adelante temblando del odio que sentía tanto por Chris como por Scarlett.

“Bien…

me disculparé, pero solo admito haberla ofendido en cierto modo.

Reconozco que soy una de las principales razones por las que nuestra amistad terminó de un momento para otro; sin embargo, mi madre y yo no tuvimos nada que ver con su supuesto secuestro.

Solo me disculpo porque…

Es cierto que estaba celosa de ella y quería vivir su vida.

Lamento no haber sido una amiga sincera y haberme mudado a su casa contra su voluntad”.

Mientras pedía que la perdonaran se encogía de hombros.

Era una disculpa fingida, falsa, y Scarlett se mostró enojada, sin creerlo en absoluto.

Aun así, fue una pequeña victoria escuchar a Megan decir “Lo siento” frente a todos.

“No sé ustedes, pero yo no le creo ni una palabra”.

Chris puso los ojos en blanco.

“Creo que todavía estamos a tiempo de llamar a la po…”.

“¡M*erda, está bien!”, lo interrumpió Megan protestando y levantando las manos en señal de rendición.

“Está bien…

Para demostrar mi sinceridad, mi madre y yo nos mudaremos de inmediato de la casa de los Devins.

No volveremos a tener nada que ver con Scarlett y su familia.

¿Contentos?”.

Chris se encogió de hombros, Scarlett no pudo evitar sentir satisfacción al ver las lágrimas de ira que se acumulaban en los ojos de Megan.

No fue perfecto, pero se sintió increíble saber que dejarían la casa de su madre, y compartió una mirada orgullosa con Chris, quien resolvió el problema más rápido de lo que podría haberlo hecho sola.

“Está bien”, aceptó mientras volvía a guardar el teléfono en la chaqueta.

Le enfurecía tener que admitirlo, pero después de todo lo que había pasado aquella noche, no había duda de que su padre ya no les permitiría quedarse en la casa.

Además, no quería tener a Chris Montgomery como enemigo.

Su momento de gloria duró poco y, al final, Scarlett volvió a salir victoriosa.

Por el momento, al menos…
“Vamos a casa, ¿sí?”, le propuso Chris a Scarlett.

“Sí, vamos…”.

La multitud se abrió como el mar rojo para dejarlos pasar y fueron testigos de cómo Scarlett se apoyaba contra el pecho de Chris en tanto se retiraban.

Dejaba atrás a su padre, a Austin, a Megan y a Joyce; los cuatro avergonzados, en una situación incómoda, tal como ella quería que estuvieran.

Todo salió perfecto, todo gracias a Chris.

Pero la intriga en su mente seguía siendo la misma, y cuando salieron del hotel le preguntó por qué había actuado en su defensa.

“Gracias por lo que hiciste allí, Chris.

En verdad…

ni siquiera encuentro las palabras para expresar mi gratitud.

Pero debo preguntar…”.

“Quieres saber por qué, ¿verdad?”.

“Sí, si no te importa”.

“Bueno, en realidad, es una historia bastante extraña, ni yo la entiendo muy bien, pero verás, alguien me pidió que estuviera cerca de ti esta noche”.

“¿En serio?

¿Quién?”, preguntó, seria y confundida.

“No estoy seguro…

sospecho de alguien, aunque no lo tengo del todo claro.

No puedo decirte quién es, pero creo que esa persona se dará a conocer cuando sea el momento adecuado.

Todo lo que puedo decirte es que tienes un amigo muy querido en algún lugar de esta ciudad…

Un amigo poderoso que movería montañas por ti”.

¿Él?

¿Un hombre?

Qué curioso…

Scarlett no podía pensar en otra persona que no fuera su acompañante masculino.

Pero, por supuesto, sería una locura si conociera a Chris Montgomery.

Hablando de “él”…

Scarlett de repente recibió un mensaje en el que le preguntaban si la estaba pasando bien en la gala, a lo que respondió que sí y le agradeció una vez más por conseguirle la invitación.

También le confirmó que había logrado llevar a cabo el plan que tenía en mente y que por fin se había vengado.

“Bien, espero que recuerdes el favor que te hice y sepas devolverlo cuando sea el momento…”, él no tardó en contestar.

¿Qué había querido decir con eso?

No lo sabía, así que solo respondió “Bueno”.

Ella había confiado en él, a pesar de que era un completo extraño, y esperaba no tener que arrepentirse en el futuro.

Chris la llevó a la casa en su Maybach.

Mantuvieron una conversación distendida y hasta se divirtieron durante el camino.

Scarlett se lamentó de no haberlo conocido mejor cuando eran más jóvenes, tal vez podrían haber sido buenos amigos.

“No le cuentes a Charlotte sobre lo que pasó esta noche, no quiero preocuparla”, le pidió cuando él estacionó frente al edificio de apartamentos.

“Claro, dejaré que se lo digas tú misma si quieres.

Pronto volverá de sus vacaciones”.

“Está bien”.

“¿Segura de que está todo bien?

Sé que no nos conocemos mucho, pero me gustaría que me consideraras tu hermano mayor.

Quiero que me llames si necesitas algo, en especial ahora que tienes problemas con tu padre”.

“Lo haré, muchas gracias”.

“Bien.

Aquí está mi tarjeta, llámame cuando quieras”.

“Gracias”.

Scarlett estaba muy agradecida, sentía que hasta en los peores momentos tenía personas a su alrededor con las que podía contar.

Le dio un rápido y torpe abrazo y salió del auto.

Él esperó a que entrara al edificio y, luego, sacó el teléfono y envió un mensaje a un contacto etiquetado como “CEO de Globex”.

“Listo, ella está sana y salva.

Acabo de dejarla en su casa”.

“Gracias.

Puede considerarse que nuestra sociedad quedó establecida”.

La respuesta llegó después de unos segundos.

“Es un placer trabajar con usted”.

Chris sonrió, encendió el auto y desapareció en la oscuridad de la noche, las tres partes habían quedado muy satisfechas de cómo había terminado la noche para cada uno de ellos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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