De repente, estoy casada - Capítulo 37
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- Capítulo 37 - 37 Chapter 37 Sé paciente con tu venganza
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37: Chapter 37 Sé paciente con tu venganza 37: Chapter 37 Sé paciente con tu venganza Austin Miller había tenido un pésimo descanso luego de la gala de Globex.
Pasó toda la noche dando vueltas en la cama, incapaz de encontrar una posición cómoda o de dejar de pensar en la complicada situación en la que se encontraba después de lo acontecido.
Se durmió al amanecer y media hora más tarde lo despertó un golpe repentino en la puerta del dormitorio.
Se frotó los ojos, maldijo en voz baja y abrió de un tirón: el fastidio desapareció al encontrarse con los ojos furiosos de su tía.
“Tía…”, gruñó Austin.
“Son exactamente las siete de la mañana.
¿Por qué no estás durmiendo?”.
“¿Crees que tengo tiempo para eso?
¿Y cómo puedes descansar después de todo lo que está pasando?”, reprobó su comportamiento.
Austin se sintió afrentado, bastante avergonzado, porque su tía nunca se había enfadado con él y le pesaba saber que la había decepcionado.
Después del incidente de la noche anterior, no solo habían pisoteado su reputación, también la de toda la familia Miller.
“Los medios están fuera”, afirmó la mujer con gesto adusto tras entrar en el dormitorio.
“¿Qué dicen?”, quiso saber Austin, aunque podía imaginarse la respuesta.
“Cosas feas, Austin, muy feas.
Tu relación con Megan está en todos los informativos y en internet.
Han hecho polvo la reputación de esta familia y nadie se ha puesto de nuestro lado, y con razón.
Le pedí al departamento de relaciones públicas que buscara la manera de borrar toda esa basura, pero dudo que puedan hacer algo, este escándalo ya se nos fue de las manos.
Nunca nuestra familia se vio implicada en una situación tan bochornosa”.
“Todo es culpa de Scarlett, la maldita quería arruinarme y lo logró”, masculló con la cabeza gacha.
“¡Y sí que lo hizo!”, se burló la tía.
“Hasta consiguió que el joven heredero Montgomery la protegiera…
¿Y sabes qué?”.
“¿Qué?”.
“Se rumorea entre el personal de Globex que pudo haber sido Chris quien la rescatara a pedido del director ejecutivo de la empresa”.
Austin miró hacia arriba sorprendido.
El presidente de la corporación Globex era inalcanzable, ¿cómo podía conocer a alguien tan insignificante como Scarlett?
“Esto es serio.
Si esos rumores son ciertos, te habrás ganado un enemigo muy poderoso y peligroso, Austin”.
Se puso tenso porque su tía tenía razón, la última persona contra la que quería pelear era el hombre más rico de Nueva York.
Scarlett realmente sabía cómo lograr lo que se proponía, ya que haber alcanzado al misterioso director general de Globex en verdad era un triunfo, y eso le daba celos y lo enfurecía.
“No dejaré que se salga con la suya”, gruñó.
“¿Y qué harás, eh?”.
La tía puso los ojos en blanco.
“Ella ganó la partida, y no hay nada que puedas hacer al respecto en este momento”.
“¿Entonces qué?
¿Tengo que sentarme aquí y admitir la derrota?
¿Cómo voy a seguir adelante?”.
“Eso no es lo que quiero decir.
Si vas a contraatacar, necesitarás un buen plan, hijo.
Scarlett es más que una mujer indefensa a la que puedes intimidar.
Tienes que actuar con inteligencia”.
La señora Miller suspiró, consciente de que su sobrino, sin duda, estaba más dolido que ella por la situación.
Le cogió la mano y le habló en voz baja.
“Vine a decirte que, por ahora, debes romper toda relación con Scarlett.
No intentes confrontarla hasta que tengamos el plan perfecto para salir airosos.
Tu venganza llegará, debes tener paciencia, aunque tarde diez años.
Destruyó tu reputación, te sugiero que hagas un pequeño viaje al extranjero y descanses un tiempo hasta que la gente se olvide de este escándalo.
Mientras tanto, pensaré cómo solucionarlo, ¿de acuerdo?”.
“Está bien, tía, lo haré”.
Austin sabía que su tía tenía razón, tal vez era mejor mantener un perfil bajo por el momento, así que asintió.
La mujer sonrió satisfecha por la respuesta que había recibido y le besó la frente.
Bajo su dulce apariencia se escondía una furia descontrolada, estaba enojadísima con Scarlett Devins.
¿Quién se creía que era para lastimar a su sobrino?
Era una ilusa si pensaba que podía salir impune de sus fechorías contra los Miller.
Ya no era la batalla de Austin; también era la de su tía, quien estaba decidida a enseñarle a Scarlett una lección que nunca olvidaría.
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