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De repente, estoy casada - Capítulo 41

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  4. Capítulo 41 - 41 Chapter 41 Comida picante
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41: Chapter 41 Comida picante 41: Chapter 41 Comida picante Mientras Megan y su madre se hundían cada vez más en el abismo de la desesperación, Scarlett atravesaba el mejor momento de su vida.

Ryke la había invitado a uno de los mejores restaurantes del Soho donde la comida era tan deliciosa que hizo emocionar a Gordon Ramsay.

Para una pequeña entusiasta como Scarlett, ¡el lugar era el paraíso!

Estaba tan emocionada que no notó el cambio de comportamiento del personal cuando llegó con Ryke.

Aunque el hombre no era el dueño del restaurante, era un cliente habitual y alguien a quien suponían un influyente hombre de negocios, aunque nadie conociera su rostro.

Los camareros los ubicaron de inmediato en la mejor mesa del piso superior, la cual contaba con una vista impresionante de Soho y sus concurridas calles.

Scarlett era como una niña en una tienda de golosinas: en lugar de sentarse, presionó la nariz contra el ventanal y observó a la gente que pasaba.

“¡Son como hormigas!”, bromeó.

Ryke, sonriendo, sacudió la cabeza.

Nadie creería que esa chica excéntrica fuera en realidad la hija de un empresario exitoso.

La forma en que las cosas sencillas la sorprendían le resultaba demencial.

Al final, consiguió convencerla para que se sentara y ordenara la comida, así que Scarlett hojeó el menú alucinada.

“Santo cielo, todo es delicioso aquí.

Quiero esto…

Quiero esto también…

¡Y quiero eso!

¿Podemos pedir todo lo que está en la carta?”.

“Seguro, acabo de recibir un millón de dólares, creo que podemos permitirnos un pequeño festín”.

Y eso fue lo que hicieron, Scarlett ordenó una cantidad descabellada de comida para compartir.

Antes de que tuvieran tiempo de pestañear, la mesa ya estaba colmada de platos.

“¡Y el servicio también es muy bueno!

De ahora en más, este será mi restaurante favorito”, concluyó Scarlett admirada.

Ryke no le dijo que en realidad el servicio era bastante lento y que a ellos los habían atendido con prioridad porque era un cliente vip.

Aclarándose la garganta, observó la mesa y se preguntó cómo se suponía que iban a comer todo eso, era demasiado.

Sin embargo, Scarlett no parecía estar preocupada por eso.

Empezó a pinchar con el tenedor y a llenarse la boca con todo tipo de comida.

Gemía cuando los sabores explotaban en su boca y hacía un bailecito feliz que hacía matar de la risa a Ryke.

“No tan rápido, te vas a atragantar”.

Scarlett negó con la cabeza y tragó lo que tenía en la boca.

“Es que tú no entiendes cuánto me gusta comer.

Llevo varios días famélica, así que no te preocupes si me empacho, la comida me hace muy feliz”.

Ryke se rio de nuevo y probó un poco del pollo que estaba frente a él.

Era en verdad delicioso.

“Ya que te gusta tanto la comida, te invitaré a almorzar y a cenar más a menudo, así comerás lo que quieras”.

“¿En serio?

¿Podemos volver a este restaurante?”.

Los ojos de Scarlett se abrieron grandes, como platos frente a ella.

“Por supuesto, es lo menos que puedo hacer para agradecerte”.

“Yo también tengo muchas cosas que agradecerte.

Así que no pienses que estoy libre de culpa solo porque te di dinero.

Sigo viviendo en un apartamento que pagas tú, así que trabajo mucho para ayudarte con el alquiler, y también hago la limpieza.

Pero bueno, hablando de trabajo…

¿Hay algo que quieras hacer?”
Ryke vaciló jugando con su tenedor.

Decidió tomarle el pelo y, tal vez, tendría la oportunidad de ver su cara sonrojada de nuevo.

“No, no hay nada que pueda hacer”.

“¿Qué quieres decir con que no puedes hacer nada?

Eso es imposible”.

“En verdad no puedo, no sé hacer otra cosa más que complacer a las mujeres”.

Dijo esas últimas palabras con una dulce sonrisa que hizo sonrojar a Scarlett.

Esa cara inocente le parecía de lo más excitante; igual que a ella, las palabras que él había pronunciado encendieron un fuego repentino entre sus piernas.

Tuvo que sacudir la cabeza con fuerza para escapar de sus fantasías.

“No es para que te enorgullezcas de eso”, lo regañó.

“Tendrás que aprender un oficio…

más digno.

A ver, eres muy guapo y tienes una…

muy buena figura, ¿por qué no intentas ser modelo?”.

“Bueno, en verdad me has estado observando, eh”.

“Ya basta, lo digo en serio”.

“Bien.

No creo que pueda ser modelo.

Soy un poco mayor para debutar en la industria, además, hay algo más”.

“¿Qué?”.

Ambos se acercaron un poco más, sus rostros quedaron a centímetros, cautivados por sus miradas.

“Mi clientela probablemente me reconocerá si mi rostro aparece en un anuncio de televisión o en una revista.

Eso podría ser un problema y revelaría que era un acompañante”, susurró.

“Tienes razón, no pensé en eso…

M*erda”.

“Ajá”.

“¿Tenías muchos clientes?”.

“Infinidad”.

“Mm…

Entonces, es posible que te encuentres con alguna si sales a buscar trabajo”.

“Sí, lo sé”.

“En ese caso, creo que será mejor que mantengas un perfil bajo al principio, quizá deberías quedarte en casa”.

“Tienes razón”.

Sonrió y dejó ver el profundo hoyuelo que tanto adoraba Scarlett.

Iba a ofrecerle quedarse con ella en el apartamento hasta que encontrara un lugar más seguro donde sus clientas no lo localizaran, pero en ese momento, sonó el teléfono.

Lo que leyó en la pantalla, la dejó sin aliento.

“¿Quién es?”, preguntó Ryke preocupado.

“Es mi papá”.

Ambos estaban igual de sorprendidos.

¿La llamaba para regañarla por regresar a la mansión y echar a su familia?

Scarlett respondió, lista para defenderse si su padre le gritaba; sin embargo, le habló de manera dulce y amable.

“Hola princesa, ¿dónde estás en este momento?”.

“¿Papá?

Sabes que estás llamando a Scarlett y no a Megan, ¿verdad?”.

“Por supuesto que lo sé”.

Soltó una risa forzada.

“Escucha, las cosas no están bien entre nosotros últimamente, así que decidí tomar la iniciativa y arreglar la situación.

Te echo de menos, ¿por qué no vienes a cenar esta noche y conversamos?

Le pedí a Rosa que hiciera tu comida favorita”.

Scarlett puso la llamada en altavoz para que Ryke también pudiera escuchar las locuras que Dan decía.

“Lo siento, pero no voy a cenar contigo, papá.

Tengo otros planes”.

“Princesa…

No seas así”.

“Ya deja de actuar, no te creo”.

“No estoy actuando, en verdad quiero que nos reconciliemos.

Por favor, deja de pelear conmigo.

Lo siento, sé que te lastimé y lo lamento.

Por eso te llamo”.

A Scarlett se le hizo un nudo en la garganta, e hizo un gran esfuerzo por no llorar, pero no lo logró, su voz se quebró al hablar: “Papá, lo siento.

Estoy muy ocupada y no tengo tiempo para discutir.

Tengo que trabajar y mantenerme”.

Por supuesto que era otro golpe bajo para recordarle el fracaso que había sido como padre.

En cierto modo le tocaba el ego, pero tenía que tragarse el orgullo si quería arreglar la relación con Scarlett.

“Desbloquearé tu tarjeta, cariño”, intentó convencerla.

“No me importa, estoy ocupada así que voy a colgar.

Tel vez volvamos a hablar en otra oportunidad”.

Terminó la llamada en el acto y miró a Ryke, que estaba bastante tenso.

“¿Puedes creerlo?”, le preguntó Scarlett.

“Es muy raro.

Por qué de repente querría reconciliarse contigo.

Sin dudas, hay algo detrás de esto”.

“Sí.

Cree que soy estúpida, pero no lo perdonaré así no más.

Seguro que quiere usarme para algo y pronto lo descubriremos”.

“Bueno, ahora come, ya habrá tiempo para ocuparnos de él”.

Scarlett asintió con la cabeza y hurgó en un tazón de carne picante.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que Ryke apenas había tocado la comida sobre la mesa.

“¿Por qué no comes?

¿La comida no te gusta?”.

“¡No, es deliciosa!

Es solo que…

no debo comer comida picante”.

Ryke en realidad era muy susceptible a esa comida y tenía que tener mucho cuidado con lo que se llevaba a la boca.

El picante era, por lejos, lo peor que podía consumir, corría el riesgo de sufrir malestares estomacales.

Scarlett, que no sabía nada de eso, resopló.

“¿Te estás burlando de mí?”, preguntó Ryke, con una ceja levantada.

“Ja, ja, no, pero es divertido.

Puedes decirlo, si tienes miedo de comer picante, lo entenderé”.

“¿Miedo?

Lo siento, pero no hay nada de lo que tenga miedo en este mundo, Scarlett.

Es solo que la comida picante me hace mal”.

“Claro, típica excusa de los cobardes.

Te reto a que te comas un plato entero de chili con carne para demostrarme que no lo eres”.

¿Un cobarde?

Ryke se rio, pero en realidad estaba enojado.

No iba a dejar que lastimara su ego, así que, enojado, llenó un tazón con carne al chili y comenzó a meterlo en la boca.

“¿Ves?

No le tengo miedo a nada”, gruñó.

Scarlett se rio y aplaudió, estaba feliz de verlo comer con tanta energía.

Terminaron juntos todos los platos de la mesa, sin desperdiciar ni un gramo de comida.

Ryke estaba más lleno que nunca en su vida y tenía las comisuras de la boca manchadas con salsa; Scarlett agarró una servilleta y se inclinó sobre la mesa para limpiarle la cara.

Lo hizo sin pensar demasiado, de alguna manera, le atraía cuidar a Ryke.

“¿Soy un hombre de verdad ahora?”, le preguntó con los ojos entreabiertos.

“Sí, lo eres”.

Él sonrió; Scarlett le tocó el profundo hoyuelo con un dedo, pagaron y se marcharon.

Habían comido tanto que les costaba caminar, por lo que tenían que apoyarse el uno en el otro de camino al apartamento.

Se reían como borrachos de sus pasos vacilantes, sin darse cuenta de las miradas que las personas les dirigía.

“¡Deberías quedarte conmigo en el apartamento!”, le ofreció Scarlett entre risas.

“Me temo que tus exclientas te encontrarán si no lo haces.

Déjame mantenerte a salvo”.

“¿Sí?

Es una oferta muy generosa.

¿Tu meta es ayudar a cada pobre alma como yo en esta ciudad?”.

“¿Crees que estoy loca?

Por supuesto que no”.

“Entonces, ¿por qué me ayudas?”.

“Porque eres bueno conmigo, me salvaste de Megan y su madre, me prestaste dinero, me diste cobijo y, básicamente, me salvaste la vida.

No tengo más alternativa que tratarte bien”.

Ryke sintió calor en todo el cuerpo, y no fue solo porque había comido la mejor cena de su vida.

“Qué dulce”, susurró.

“¿Qué te entristece?”.

“Supongo que estoy un poco decepcionado.

Pensé que me estabas pidiendo que me quedara contigo porque te habías enamorado de mí y querías llevarme a la cama”.

“Ya cállate”.

Escondió el rostro con el cabello para que él no pudiera verle las mejillas sonrojadas.

Regresaron al silencioso apartamento, y Ryke se echó de inmediato en el sofá de la sala: cayó en coma por comida.

Scarlett se rio de la ternura que le generó y se fue a su dormitorio.

Tomó una ducha, se puso un vestidito de algodón y se fue a la cama.

No pudo dormir de inmediato, pensando en qué tipo de trabajo podría encontrarle, tal vez habría un puesto disponible en la empresa donde trabajaba, tenía que consultarlo.

Cerró los ojos y se durmió.

Cuando Scarlett despertó de nuevo, su habitación estaba completamente a oscuras y eran alrededor de las ocho de la noche, había sido más que una siestita.

Se incorporó, un poco aturdida, pesada, y luego se dio cuenta de que se había dormido profundamente.

Alguien llamaba a la puerta de su habitación, así que salió de la cama y se acercó, pero esperó hasta que volvieran a golpear antes de abrir.

Solo había una persona en el apartamento con ella, pero ¿por qué quería entrar?

Abrió y encontró a Ryke parado allí, pálido y sudoroso.

Se apoyaba con una mano contra la pared y estaba ligeramente encorvado.

Scarlett se preocupó al ver su apariencia, parecía enfermo.

Ryke abrió la boca para decir algo, pero no parecía tener la fuerza suficiente para hacerlo, solo pudo con sus ojos dar una señal de silenciosa súplica.

“¡Jesús!

¿Qué pasa, cariño?”.

Estaba tan preocupada que no se dio cuenta del dulce nombre con el que lo había llamado.

Ryke gimió y su cuerpo cayó sobre el de ella; Scarlett resopló luchando por no desmoronarse bajo el peso del hombre.

M*erda, pesaba mucho.

“Te lo dije”, le susurró al oído con debilidad.

“La comida picante me hace mal”.

Scarlett jadeó cuando se percató.

¿Así que hablaba en serio en el restaurante?

Entonces, ¿por qué se arriesgó comiendo aquel maldito chile?

Ah, sí, es cierto, porque ella se lo pidió.

Y él le hizo caso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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