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De repente, estoy casada - Capítulo 42

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  4. Capítulo 42 - 42 Chapter 42 Un beso a oscuras
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42: Chapter 42 Un beso a oscuras 42: Chapter 42 Un beso a oscuras Scarlett hizo todo lo que pudo para medio arrastrar la pesada humanidad de Ryke hasta la cama.

Le temblaban las piernas, pero afortunadamente no lo tumbó, porque de lo contrario lo habría.

Al llegar a la cama, lo ayudó a acostarse con las manos hechas una gelatina por los nervios, ya que él estaba sudoroso y el corazón le latían cada vez más rápido.

Ryke se colocó en posición fetal, sujetándose el estómago como si sintiera que algo estuviese a punto de salírsele del cuerpo.

No había sentido un dolor así desde que tenía quince años, después de comerse algo picante.

Scarlett se sentó a su lado y lo sujetó por los hombros.

“Mi*rd*, mi*rd*, mi*rda”, maldijo ella varias veces.

De repente Ryke gimió, mientras trataba de sacar con gran esfuerzo el móvil de su chaqueta.

“¿Qué hago?

¿Te llevo al hospital?

Creo que eso sería lo mejor, ¿verdad?

Entonces, déjame llevarte al médico.

Voy a pedir un Uber”, dijo Scarlett a punto de volverse loca.

” …Escúchame…

“.

“¿Qué?”
“…Llama…a mi médico…Busca el número aquí”.

Ryke le dio el móvil y Scarlett lo agarró con cierta torpeza, porque aún estaba muy nerviosa por lo que estaba sucediendo.

Luego buscó los contactos y escribió la palabra “doctor”.

Al instante, apareció el número y ella llamó.

Se había comunicado con la persona indicada, porque apenas le explicó todo lo que había sucedido y le dio la dirección donde estaban, el médico le contestó al otro lado de la línea telefónica que estaría ahí en treinta minutos aproximadamente.

Scarlett colgó y colocó el teléfono en la mesita de noche, preguntándose por qué un mero gigoló tenía un médico de cabecera.

“No te preocupes que ya el médico viene para acá.

Pero ahora, te voy a ayudar a cambiarte esa ropa porque está empapada”, le dijo ella.

Ella lo ayudó a colocarse boca arriba, y luego comenzó a quitarle la chaqueta.

Aunque no estaba dormido, Ryke tenías los ojos cerrados, el ceño fruncido y los dientes apretados, quizá por el dolor tan fuerte que sentía.

Scarlett lanzó la chaqueta al piso y le quitó los vaqueros, aún con las manos temblorosas, mientras hacía un gran esfuerzo para no ver ese cuerpo medio desnudo.

Sin embargo, al parecer fue mejor así, especialmente después de que ella bajó el aire acondicionado.

“No te preocupes…Pronto te sentirás mejor”, repitió ella pasándole la mano por la frente.

“Umm…”, gimió él, viéndola con los ojos entreabiertos.

“¿Por qué no me dijiste que no podías comer picante?”, lo regañó ella en voz baja.

“Claro que te lo dije…

“.

Scarlett se sonrojó avergonzada porque él sí se lo había dicho pero ella no le creyó, pues pensó que estaba exagerando.

“¡De todas maneras, no debiste comer si sabías que te caía mal, pedazo de t*nto!”
“…Quería comportarme como todo un varón delante de ti”.

Scarlett negó con la cabeza y Ryke sonrió a pesar del dolor que sentía.

Ella se quedó a su lado tarareando una canción que su madre le había enseñado cuando era niña, y que solía cantar cada vez que se enfermaba.

De alguna manera, en ese momento no pudo evitar hacer lo mismo con él.

Apenas llegó, el médico examinó los signos vitales y lo regañó por comer picante, ya que él sabía muy bien que le caía mal.

Luego le prescribió el tratamiento correspondiente, le entregó el récipe a Scarlett e hizo que Ryke se tomara un analgésico.

“Sólo tienes que ir a la farmacia a comprar estos medicamentos.

Debe tomarlos en la mañana y en la noche hasta que se sienta mejor.

En dos o tres días debería estar bien, así que no hay de qué preocuparse, señorita”, afirmó el doctor.

“Gracias”.

Scarlett acompañó al médico hasta la puerta y le prometió que volvería a llamarlo, de ser necesario.

Estuvo tentada de preguntarle sobre la vida privada de Ryke, ya que quería saber al menos su nombre.

De alguna manera, ese hombre se había vuelto parte de su vida, pero había demasiado misterio a su alrededor y no conocía nada de él.

No obstante, le pareció de mal gusto preguntarle a un tercero, pues era la persona involucrada la que debería hablar sobre sí misma.

Después de tomarse el analgésico, Ryke se sintió mucho mejor y se sentó en la cama.

Scarlett regresó a la habitación a buscar un abrigo y ponérselo sobre la pijama.

“Voy rápido a la farmacia a buscar las medicinas.

¿Seguro vas a estar bien?”
Ryke asintió con cierta timidez porque aún no estaba acostumbrado a que alguien lo cuidara.

De hecho, ni siquiera su madre se había ocupado tanto de él cuando era niño.

Scarlett fue a la farmacia más cercana, sin siquiera fijarse en el atuendo tan poco adecuado que se había puesto, ni en las miradas extrañas que la gente le lanzaba al pasar por su lado.

Compró todos los medicamentos y fue al abasto a buscar unas verduras y algo de pollo para hacer una sopa.

Después de todo, no era saludable ingerir medicamentos sin haber comido algo antes.

Nunca antes había cocinado para alguien y por eso al regresar a casa, estaba un poco nerviosa.

Sacó todo lo que había comprado y lo colocó sobre la mesada.

Luego, buscó en YouTube un tutorial sobre cómo hacer una sopa de pollo.

Diligentemente picó un poco de jengibre y cebolla de verdeo, y luego lavó las pechugas de pollo.

Mientras lo hacía, estuvo a punto de cortarse un dedo, pero por suerte, logró terminar de preparar la sopa sin mayores inconvenientes.

Scarlett sirvió un poco de hervido en un tazón y se la llevó a Ryke en una bandeja, junto con un vaso de agua y la medicina que debía tomarse.

Él estaba dormitado, pero se despertó al oír que abrían la puerta.

Cuando abrió los ojos, se encontró con Scarlett, y sintió que el corazón estaba a punto de estallarle, al ver su cara tan angelical.

La rubia cabellera le caía en la espalda, y la pijama rosa que llevaba puesta le daba un toque aún más delicado a su apariencia.

Ella sonrió y luego se sentó a su lado con la bandeja.

“Te traje comida”, le dijo cantando alegremente, y añadió: “Lo hice yo, y aunque no soy muy buena cocinera, creo que me quedó bien”.

Ryke hizo una mueca burlándose de ella, y luego se echó a reír.

“¡Basta!

Deberías agradecer que me molesté en prepararte una sopa de pollo, ¿no te parece?”
“Claro que te lo agradezco”, contestó él con una leve sonrisa.

Scarlett removió la sopa con la cuchara y se puso un poco nerviosa ante la mirada ardiente de Ryke.

Por ello, decidió darle ella misma de comer para que él ahorrara sus fuerzas.

Éste abrió la boca y se comió todo obedientemente.

Por supuesto, aunque la sopa no era la mejor, estaba caliente y era suficiente.

Ella había preparado lo justo para que el paciente se la comiera, tal como lo hizo.

De alguna manera, él creía que el hervido sabía mucho mejor por el simple hecho de que Scarlett se lo estaba dando.

Se bebió hasta la última gota de sopa y luego se tomó la medicina.

El dolor de estómago había empezado a ceder poco a poco, y él sabía que muy pronto se recuperaría.

“Gracias.

Estaba delicioso”, le agradeció él a Scarlett.

“Mmm…

Lo estás diciendo sólo por amabilidad”.

Ella colocó la bandeja en la mesita de noche y se levantó.

“Ahora, voy a lavar la loza”.

Pero antes de que pudiera dar un paso, Ryke la agarró por la muñeca y la atrajo hacia él.

Ella gritó sorprendida y no pudo evitar caer pesadamente sobre éste.

Él la sostuvo, agarrándola por la cintura, y ella abrió los ojos desmesuradamente, mientras se perdía en el apuesto rostro de aquel hombre.

“¿Q-q-qué estás haciendo?”, preguntó ella presa de pánico.

Él sonrió de manera seductora, mientras le acomodaba con sus largos dedos unos mechones de la rubia cabellera detrás de la oreja.

Acto seguido, Scarlett se puso roja como un tomate y Ryke le pasó el pulgar por la barbilla y los carnosos labios color rosa.

“No habrás pensado que iba a permitir que te fueras sin agradecerte todos tus cuidados, ¿verdad?”, le dijo él.

Scarlett esbozó una sonrisa nerviosa.

“No tienes que agradecerme nada”.

“No digas tonterías.

Un hombre debe mostrarse agradecido, si así lo siente en realidad.

¿No te parece?”
Scarlett podía haberse negado e impedirle que siguiera hablando, pero no lo hizo.

Por el contrario, se dejó llevar por la curiosidad y se limitó a observar cómo su mano grande y venosa rodeaba su cuello.

Un fuerte y a la vez delicado escalofrío le recorrió la espalda, y luego él se acercó hasta rozar su nariz con la suya.

Scarlett cerró los ojos y entreabrió la boca.

Luego espero unos segundos insoportablemente eternos, hasta sentir sus labios presionando los suyos.

Pensó que Ryke se detendría ahí, y por ello, le pasó los brazos por el cuello para inmovilizarlo.

Sin embargo, él aún no había terminado.

Lentamente, él comenzó a besar sus labios.

Le encantó lo suave que eran, e incluso sintió que eran mucho más deliciosos de lo que recordaba de aquella noche que habían pasado juntos, porque ahora era más delicado y estaba más consciente.

La boca de Scarlett, al igual que el resto de su cuerpo, podía convertirse fácilmente en una adicción, porque una vez que él los probó de nuevo, no quería detenerse.

La besó con más intensidad, mientras disfrutaba la manera como ella le respondía sin que su cuerpo opusiera resistencia alguna.

Él quería introducir la lengua en esa boca, pero sentía que no podría seguir controlándose si lo hacía.

Por ello, prefirió pasarla por esos dulces labios, haciéndola gemir al morder con suavidad el inferior de ellos.

Scarlett sintió un hormigueo entre las piernas, porque en realidad, él sabía lo que hacía.

No era de extrañar que Ryke fuese uno de los mejores gigolós.

Sin embargo, se sintió un poco decepcionada, cuando éste se detuvo y permitió que se sentara, ya que ella aún estaba tratando de recuperar el aliento y digerir lo que había sucedido.

“Me besaste”, le dijo de pronto, mirando sus ojos plateados.

“Y tú me respondiste”, respondió Ryke.

Ella se colocó la mano en la boca, sintiendo aún los labios de él sobre los suyos.

“Pero no te preocupes”.

Fue sólo para agradecerte, porque en realidad no significó nada más”, dijo él, al ver que ella estaba visiblemente afectada.

“¡No creo que andes por ahí besando a la gente, sólo para expresar tu agradecimiento!”, gritó ella y añadió: “Y después dices que no significó nada para ti”.

“¿Qué pasa, pequeña dama?

¿En realidad, querías que significara algo?”
“No, pero…

Bueno en realidad es muy extraño, porque yo no beso a los chicos sin motivo alguno”.

“No necesitas una razón para darme un beso.

Sé que lo disfrutaste, así que no sigas pensando en eso”.

Ella suspiró, mientras se preguntaba por qué estaba tan excitada y afectada, si ese beso no había significado nada.

“De todos modos…Voy a dormir en la sala porque mañana debo levantarme temprano para ir a trabajar.

Ya terminaron mis vacaciones de verano, y creo que debo concentrar toda la energía que pueda en regresar a la empresa…”
“¿Por qué?”, preguntó Ryke con el ceño fruncido.

“Bueno, Austin me ayudó a conseguir ese empleo en una de las sucursales de la empresa Miller, cuando le dije que quería ocupar mi tiempo en algo.

Sin embargo, con todo lo que ha pasado entre nosotros hasta ahora, creo que él va a tratar de hacerme la vida a cuadros allá”.

“¡Renuncia entonces!”
“¡Ay!

Es más fácil decirlo que hacerlo.

Tú sabes muy bien que necesito el dinero…”
Ryke apretó los dientes, pues le disgustaba que Scarlett trabajaba para la familia Miller.

En ese momento, ella se puso de pie y él le propuso:
“Si quieres puedes venir a dormir aquí conmigo.

Te prometo que no voy a tocarte ni un cabello”.

Scarlett le volteó los ojos, aunque la idea le pareció bastante atractiva.

Después de lavar los platos y limpiar la cocina, regresó a la habitación y encontró a Ryke profundamente dormido.

Miró su rostro angelical por un momento, sin darse cuenta de que él se había estado riendo todo el tiempo.

“¿Qué estás haciendo conmigo?”, susurró ella.

Debía tener mucho cuidado con ese hombre, porque corría el riesgo de enamorarse de él y terminar con el corazón destrozado en mil pedazos.

Luego, se prometió a sí misma que sólo por esa noche sería un poco más flexible.

Acto seguido, Scarlett gateó hasta el otro lado de la cama y se acostó junto a Ryke.

Experimentó una sensación agradable al quedarse dormida por una vez al lado de otro cuerpo cálido, y después pensó que si él hubiese sido su amante…..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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