Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

De repente, estoy casada - Capítulo 44

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. De repente, estoy casada
  4. Capítulo 44 - 44 Chapter 44 ¡Un incendio!
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

44: Chapter 44 ¡Un incendio!

44: Chapter 44 ¡Un incendio!

Scarlett llegó al complejo de apartamentos en Soho y caminó hacia el ascensor.

De pronto al abrirse las puertas, se encontró con alguien a quien no esperaba ver.

Al principio, no reconoció al hombre mayor vestido con un traje Hugo Boss gris, aunque sabía que lo había visto antes en alguna parte.

Lo miró con el ceño fruncido, mientras éste le sonreía y la saludaba respetuosamente, bajando la cabeza.

“Buenos días, señorita Devins.

Es un placer volver a verla”.

“¿Verme de nuevo?”
Scarlett empezó a rememorar, haciendo un gran esfuerzo para recordar de dónde conocía a ese hombre.

El Sr.

Goldwin esbozó una sonrisa al percatarse de su confusión.

“La ayudé a solicitar la grabación de la cámara de seguridad la otra vez, ¿recuerda?

Soy gerente del consorcio Globex”.

“¡Ay claro!”
El rostro de Scarlett se iluminó al recordar que lo había conocido cuando estaba buscando la forma de ridiculizar a Megan y a Austin en público.

“Soy el Sr.

Goldwin”, se presentó él.

“Sí es un placer verlo de nuevo, Sr.

Goldwin.

Pero, ¿qué lo trajo por aquí?”
“Vine a visitar a un viejo amigo”.

” Ah, está bien”.

“¡Que tenga buen día, Srta.

Devins!”
“¡Igualmente, Sr.

Goldwin!”
Ella se despidió con la mano, mientras el hombre salía del edifico, aún sonriente.

Ella entró al ascensor algo extrañada, porque era muy poco probable encontrarse al Sr.

Goldwin en el mismo edificio donde ella vivía.

Llegó al apartamento y se alegró al percatarse de que Ryke ya había desayunado e incluso lavado la loza.

Fue a la habitación, y lo encontró acostado, tratando de descansar un poco.

Ella pensó que se sorprendería al verla regresar tan temprano, pero él se limitó a saludarla con la mano.

“¡Bienvenida otra vez, pequeña dama!”
Scarlett negó con la cabeza, mientras colocaba su bolso y la chaqueta en cualquier lugar.

Creía que Ryke siempre iba un paso adelante, pues nunca se sorprendía por nada.

“¿Qué pasó?”, preguntó él mientras se arrimaba para que se sentara a su lado.

Ella obedeció y luego se pasó la mano por la cabellera, con expresión de frustración.

“Me acaban de despedir”, le contestó y añadió: “Cuando llegué, tuve la mala suerte de encontrarme con Austin.

En realidad, no entiendo qué estaba haciendo ahí, pero evidentemente se volvió loco al verme y me dijo que no permitiría que continuara trabajando en su empresa.

En otras palabras…

técnicamente aún no estoy despedida, pero sin duda pronto lo estaré”.

Ryke guardó silencio, pero cuando ella volteó se percató de que tenía una mirada atemorizante, como si estuviera a punto de cometer un asesinato.

“¡Qué sujeto tan mezquino!”, terminó diciendo Ryke.

“¿Verdad?

No sé cómo pude tener una relación con él durante tantos años…”
“No te preocupes.

Si quieres, puedo ayudarte a que le des una lección”.

Scarlett sonrió ante su dulce propuesta, pero negó con la cabeza.

En realidad, no quería rebajarse y actuar como él.

“No te preocupes, dijo ella suspirando, y añadió: “Él tiene razón, ¿sabes?

Yo no debería seguir trabajando en la empresa de su familia, y tendría más bien que aprovechar esta oportunidad para sacarlo de mi vida para siempre.

Ahora me gustaría saber si puedes ayudarme a buscar otro empleo, porque no tengo idea de por dónde empezar.

Todas las pasantías que he hecho las he conseguido gracias a unos contactos…”.

Ella sonaba un poco avergonzada al decirlo y Ryke se limitó a asentir con la cabeza, en señal de que comprendía lo que quería decir.

“Ya se nos ocurrirá algo”, le aseguró él.

“Está bien…

En realidad, no estoy molesta por eso, sino por lo que pasó esta mañana cuando me reuní con mi papá”.

“¿Te encontraste con tu papá?”
“Sí fuimos a desayunar, pero no vas a creer el motivo de tanta amabilidad de su parte.

Al parecer, mi papá encontró un artículo en línea que decía que yo conocía al director ejecutivo de Globex, y el muy cr*tin* pensó que yo se lo podía presentar, quizá con la idea de hacer negocios con él o algo similar.

¿No te parece una desfachatez de su parte?”
Ryke se encogió de hombros, sin mostrarse tan horrorizado como Scarlett quería.

En realidad, él ya sabía sobre los comentarios de Chris Montgomery, y había hecho todo lo necesario con su equipo de trabajo para eliminar esos artículos de la red.

Desafortunadamente, Dan había podido leer uno de ellos, pero…

“¿Por qué no estás tan molesto como yo?”, se quejó Scarlett.

“Sencillamente, eso no me sorprende”, admitió él y le explicó: “Bienvenida a la realidad, señorita Devins.

Por supuesto que tu padre es un idiota y siempre lo ha sido.

De hecho, en esta ciudad, la gente recurre a lo que sea para asegurar el éxito de sus negocios…, y eso incluye utilizar a las hijas.

De verdad, siento mucho que estés pasando por esto, pero es hora de que te acostumbres a vivir en el mundo real”.

Scarlett frunció aún más el ceño porque Ryke volvió a hablarle racionalmente, haciéndole ver la cruda realidad que ella no quería enfrentar.

“Sólo quisiera saber qué se siente al tener unos padres amorosos”.

“Pero tú lo sabes.

¿Acaso no tuviste el amor de tu madre?”, dijo él.

Scarlett sonrió ligeramente, pues experimentó una sensación reconfortante al escuchar el nombre de su madre, quien sí la había querido incondicionalmente.

“Tienes razón.

Debería enfocarme más en las bendiciones que he recibido.

Hablando de otra cosa, ¿quieres agua?

porque tienes los labios secos”.

Ryke asintió después de dudar unos segundos, porque tenía un poco de sed.

Scarlett fue a buscarle un vaso de agua y cuando regresó a la habitación, se notaba que tenía sueño.

“¿Pero tú que piensas?…

¿Crees que existe la posibilidad de que el director general de Globex me conozca?”
Ryke levantó una ceja, pero hizo todo lo posible para verse lo más inexpresivo posible, aceptó el vaso de agua que Scarlett le había llevado y empezó a beber lentamente.

“¿Por qué piensas eso?

“, preguntó él.

“No sé…

Supongo que hay algo extraño en todo esto…”.

“Bueno, después del escándalo que hiciste en su gala, apuesto lo que sea que algo habrá escuchado sobre ti”.

Ryke no sabía qué hacer para disimular su sonrisa de aturdimiento, mientras que ella parecía estar un poco contenta con la idea de que el misterioso director general la pudiera conocer.

Sin embargo, ¿cómo podía estar celoso si él ERA ese director ejecutivo?

¿Tenía celos de sí mismo?

Luego, se rió con cierta amargura, pensando que se trataba de una locura.

“Pero eso fue incluso antes.

Siempre he creído que tengo un angelito de la guarda, aunque es difícil de explicar.

En realidad, siento como si una persona del consorcio Globex me estuviera protegiendo.

¿Te acuerdas que ese día tú pagaste mi cuenta del hotel Drunken Moon?”
“Uu Hum…

“.

“De hecho, la noche anterior yo había tenido un altercado terrible con Megan, Austin y mi padre en el restaurante del hotel.

Los tres me estaban ac*sand* de tal manera, que hasta pensé en quitarme la vida en ese instante.

Sin embargo, apareció el gerente y los echó a la calle, tras alojarme en una de las mejores suites de hotel y ofrecerme un plato suculento del menú.

Aparentemente, había recibido órdenes de su jefe.

Ahora bien, para cerrar con broche de oro, ¿sabes a quién me encontré en el ascensor justo antes de subir al apartamento?”  
“¿A quién?” 
“Al Sr.

Goldwin, otro gerente del consorcio Globex, según me dijo, y además me recordó que me había ayudado a conseguir la grabación de las cámaras de seguridad para poner en evidencia a Megan y Austin en la gala.

Nunca antes había visto a ese señor, pero cada vez que necesito algo, alguien de esa empresa aparece como por arte de magia y resuelve todos mis problemas”.

Ryke escondió casi la mitad del rostro detrás del vaso de agua, mientras Scarlett caminaba de un lado a otro junto a la cama, con los ojos brillantes como una estrella.

“Está bien”, dijo él tosiendo: “Tal vez sí conoces a ese hombre”.

“Caballero, creo que yo me habría dado cuenta, si ése fuese el caso”.

“Quizás lo conoces pero aún no sabes quién es, porque escuché que es bastante reservado..”
Scarlett se detuvo en seco y volteó hacia él.

Ryke pensó que finalmente había caído en cuenta de que era él, porque ella tenía los ojos desorbitados.

Sin embargo, la chica afirmó:
“No…

Eso es imposible.

Conozco bien a todas las personas que están a mi alrededor, a excepción de ti”.

Entonces ella se acercó aún más, viéndolo fijamente a los ojos.

Ryke se puso nervioso y su frente se empapó de sudor.

Acto seguido, Scarlett le quitó el vaso vacío de las manos y lo puso en la mesita de noche, y luego se inclinó para que quedaran frente a frente.

“Caballero, usted es la única persona de la que no conozco absolutamente nada.

Ni siquiera sé tu nombre.

Creo que fácilmente, podrías ser el director general de Globex, no te parece?”, susurró ella con voz seductora.

Ryke se quedó mudo, como si le hubieran amarrado la lengua y se le hubiese paralizado el cerebro.

Sólo podía mirar esos labios entreabiertos, sintiendo un deseo incontrolable de volver a saborearlos.

“No puede ser, ¿verdad?”, dijo sonriendo entre dientes y añadió: “Quiero decir, ¿por qué un hombre tan poderoso estaría aquí enfermo, esperando que yo lo cuide, mmm?

¿Por qué me permitiría que yo creyera que él es un gigoló?”
Ryke se acercó, creyendo que Scarlett lo besaría de nuevo, pero ésta no lo hizo.

Por el contrario, ella se apartó y se rió, mientras que él entrecerraba los ojos, pues sabía que había caído en la trampa.

“No juegues con fuego que te puedes quemar, Scarlett”, gruñó él.

“Está bien”, dijo blanqueando los ojos, y añadió: “Lo que quiero decir es que me parece un poco extraño porque son demasiadas coincidencias.

¿Tú crees que ese director general pueda estar enamorado de mí?”
Ryke soltó una carcajada tan estruendosa, que Scarlett se sobresaltó por un momento, y de inmediato se sintió ofendida.

“¿Y ahora por qué te estás riendo de mí?

¿Piensas que es imposible que ese hombre se haya rendido ante mis encantos?

Soy una chica  muy linda, ¿sabías?

Uno de mis ex me dijo una vez que parecía una muñeca de Malibú”.

“¡Ja!”, exclamó Ryke burlándose y añadió de manera ofensiva: “¿Todo está bien allá arriba en las nubes, señorita Devins?

¿Crees que todos los hombres están enamorados de ti?

¡Tú eres una chica común y corriente, es decir, tu novio te cambió por tu mejor amiga, cariño!”
De inmediato, Ryke se arrepintió de haberle dicho algo tan horrible, pero los nervios lo estaba haciendo perder el control.

Afortunadamente, Scarlett no pareció haberle afectado mucho ese comentario.

“Porque es un estúpido.

Si tuviese la cabeza en su sitio, jamás habría cambiado a esta hermosura por una mujer del montón como Megan”, dijo ella viéndolo a la cara.

Ryke negó con la cabeza, sorprendido por el gran empeño de la chica en demostrar que era atractiva.

“De verdad, ¿sabes qué voy a hacer?

Buscaré al Sr.

Goldwin para pedirle que me agendé una cita con el director ejecutivo de Globex”.

“¿Qué?”
“Sí.

Escuché que es un hombre joven y bien parecido”.

“Pues escuchaste mal.

Quizá es un viejo pervertido y tan feo, que no se atreve a aparecer en público”.

“Supongo que saldremos de dudas cuando lo conozca.

Si realmente es joven y atractivo, estoy segura de que no le importará pasar un rato ameno conmigo”.

Ryke se rió nuevamente, pero esta vez le pareció menos divertido.

En realidad, se estaba poniendo celoso de sí mismo al escuchar las palabras de Scarlett.

“Es un comentario bastante extraño, tomando en cuenta el hecho de que todavía eres mentalmente virgen.

¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?

No puedes manejar bien ningún tema relacionado con el s*x*, porque a decir verdad, anoche casi enloqueciste cuando te besé”.

“Realmente no me conoces, ¿verdad?”
Scarlett se mordió el labio inferior y apartó un poco el cuello de su camisón para mostrar los hombros.

Luego miró a Ryke con los ojos entreabiertos, y se percató de repente de que éste estaba completamente rígido.

“Las vírgenes también tenemos nuestros encantos, ¿sabías?”, susurró ella y añadió: “Y algo me dice que no te son indiferentes”.

“Tienes razón”, admitió él.

“¿Qué?”
Ryke se levantó de la cama, y de inmediato Scarlett frunció el ceño, pues ya no estaba bromeando con él.

“No deberías levantarte de la cama.

Aún estás débil”, lo reprendió ella.

Pero Ryke no la escuchó y siguió caminando hacia ella, con el rostro ensombrecido, o más bien con una actitud muy intimidante.

Scarlett permitió que la tomara con un brazo por la cintura como a él le gustaba hacerlo, pegando luego su cuerpo al suyo para que sintiera su p*n* er*ct*.

Al instante, ella se sonrojó.

“Creo que las vírgenes son sexys”, murmuró él.

“Sí, ya me di cuenta…

Pero, ¿podrías soltarme?

Estás invadiendo mi espacio personal”, le dijo seria.

“Entonces, ¿por qué estás hablando de encontrarte con otro hombre en mi cara?

Soy un hombre que se ex*it* muy fácilmente, Srta.

Devins”.

“Qu…”.

Scarlett se quedó sin aliento, cuando de pronto él se lanzó sobre ella y le mordió el hombro.

Fue como si un incendio empezara a arrasarle el cuerpo por dentro, sin que pudiera reprimir los gemidos que salían de su boca, a pesar del buen juicio.

Luego, subió la mano para agarrar a Ryke por la cabeza y pegarla contra su pecho, y después lo haló por su cabello negro como la noche.

Él también gimió y pasó los labios por la barbilla de Scarlett, antes de apoderarse de su boca.

Fue un beso mucho más apasionado que el de la noche anterior, y ella respondió apasionadamente.

Después gritó, cuando Ryke la cargó como una pluma y la dejó pasar las piernas alrededor de la cintura.

Era demasiado bueno y dulce a la vez.

Scarlett no pudo evitar entreabrir sus labios para que él deslizara la lengua hacia el interior.

La razón le decía que se detuviera antes de que perdiera el control, pero era muy difícil apartarse de él.

En realidad, nunca se había sentido tan atraída sexu*lm*nte por un hombre, y no podía resistirse a esos labios.

Por ende, ella se abandonó en sus brazos, disfrutando la manera como él recorría su cuerpo animadamente, mientras la besaba cada vez con mayor intensidad, como un hombre hambriento que quería succionarle hasta la última gota de vida.

En los brazos de Ryke, Scarlett se sentía como si fuera la mujer más hermosa del mundo; una sensación j*did*mente adictiva…..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo