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De repente, estoy casada - Capítulo 47

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  4. Capítulo 47 - 47 Chapter 47 ¡Acabas de revelarme tu verdadero nombre!
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47: Chapter 47 ¡Acabas de revelarme tu verdadero nombre!

47: Chapter 47 ¡Acabas de revelarme tu verdadero nombre!

Scarlett estaba viendo la televisión en la sala de estar cuando Ryke llegó.

Escogió la película más triste que pudo, mientras se atragantaba de palomitas de maíz sin sal, totalmente inmersa en su tristeza.

Ni siquiera se molestó en levantar la vista cuando él entró al salón, aunque lo vio con el rabillo del ojo.

Ryke se rió entre dientes al verla, pues lucía más bien adorable con esa cara de brava, en lugar de intimidante.

Sin embargo, aun así, no quería que ella se enfadara con él.

“Epa”, la saludó él.

Scarlett no contestó, fingiendo que estaba absorta en la película.

Ryke se acercó y le preguntó:
“¿Por qué no respondiste mis llamadas?

Traté de comunicarme contigo como cincuenta veces y nada.

¿No sabes que me preocupo por ti, cuando no puedo localizarte?”
Ella continuó muda, y Ryke suspiró profundamente.

“¿Estás molesta porque me fui sin decirte nada?

En realidad, tenía algo urgente que hacer, y no pensé que te importaría tanto.

De todas maneras, disculpa.

Te prometo que no volveré a irme de esa manera.

Es más, te traje un obsequio para que me perdones”.

Finalmente, ella reaccionó, porque al escuchar esas dos últimas palabras, se acomodó en el asiento y se movió levemente.

Luego, se percató de que él estaba escondiendo algo detrás, mientras esbozaba una sonrisa juguetona.

La joven pensó en ignorarlo hasta el final, pero moría de curiosidad por saber qué le había llevado de regalo.

“¿Quieres verlo?”, preguntó él, moviendo las cejas.

” …Me da igual”.

Ryke se rió pero de todos modos la complació.

Sacó el ramo de rosas que tenía detrás y Scarlett se quedó atónita al verlo.

Era sencillamente precioso y tan grande, que le ocultaba casi todo el rostro, cuando él se lo puso en frente.

Cada flor de color rojo brillante lucía fresca y sin duda costosa.

En fin, era el arreglo floral más espectacular que había visto en su vida.

¿Ryke le había comprado flores para disculparse?

No podía creerlo.

El corazón de Scarlett empezó a latir rápidamente, mientras pensaba en lo que estaba sucediendo.

De hecho, sentía una cierta emoción en su interior.

“¿Son para mí?”
” Sí”, respondió Ryke con la cara oculta detrás del ramo, y añadió: “Es una disculpa y a la vez una manera de agradecerte por haberme cuidado mientras estaba enfermo.

No tenías que cocinarme, darme medicinas, ni prestarme tu dormitorio.

De verdad, te agradezco mucho lo que hiciste por mí y ésta es la forma que encontré de demostrártelo.

Espero que te guste”.

¿Qué si le habían gustado las rosas?

Por supuesto que sí.

Los ojos de la chica brillaron de felicidad porque era muy romántica y siempre disfrutaba mucho cuando un caballero le regalaba flores, chocolates o un enorme oso de peluche.

El presente de Ryke había sido una agradable sorpresa para ella.

Sin embargo, de pronto su felicidad se apagó un poco al recordar que él era un gigoló, y que quizá tenía mucha habilidad para hacer esas cosas.

¿Quién sabe a cuántas mujeres le había obsequiado flores por la sencilla razón de que estaban enfadadas con él?

En cierta forma, esa idea le amargó la alegría que sentía, y al instante, lo vio fijamente con los ojos entreabiertos y cruzó los brazos para decirle:
“No soy una de tus clientas, y por lo tanto, no pienso aceptar esas flores”.

“¿Perdón?”
“Sí lo que oíste!

Quizá ya le has enviado un obsequio parecido a otras mujeres porque después de todo, yo no soy tan especial, ¿verdad?”
Ryke se burló.

En realidad, le parecía divertido porque Scarlett era la primera mujer a quien le había comprado flores en su vida.

“¿Entonces, no las quieres?”
“¡No!”, gritó ella.

“No hay problema…

Eres la primera mujer a quien le doy un ramo de flores en mi vida, y tú lo rechazas.

Supongo que esto es una señal, así que no volveré a hacerlo durante un buen tiempo.

Ahora mismo voy a tirar estas flores a la basura”.

Scarlett se levantó como un rayo antes de que él saliera, le arrancó el ramo de las manos y lo apretó con fuerza.

Era un arreglo muy pesado, pero tenía un olor celestial.

Ella cerró los ojos y respiró profundo, sintiendo que se había convertido también en una flor.

Ryke sonrió porque Scarlett se veía realmente feliz.

Luego ella miró lo con los ojos apurruñados y le dijo: “Gracias”.

“¡Eso está mejor!

Cuando alguien te trae un regalo, uno sólo debe agarrarlo y agradecer el obsequio”.

“Mmm…

Tienes razón, pero sinceramente no creo que debas seguir trayéndome flores, ya que ni siquiera somos novios…

Eso podría confundirme”.

“Es una pena que sólo hayas conocido hombres que te hicieran pensar que no merecías recibir flores todos los días, independientemente de que estuvieses saliendo con ellos o no”.

Scarlett negó con la cabeza, pues al parecer Ryke era un maestro en el arte de la seducción.

En realidad, sabía exactamente qué decir para impresionarla.

Luego, ella buscó un jarrón en la cocina, lo llenó de agua y colocó las flores.

¡Se veían perfectas en la mesa del salón!

“Se ven muy bien”, le dijo a Ryke y añadió: “Pero no creas que ya te perdone.

Me preocupé mucho cuando te fuiste de esa manera, especialmente porque aún no te has recuperado del todo”.

“Lo siento mucho.

No pensé que te preocuparías tanto”.

“¡Bueno, desafortunadamente sí lo hice!

En realidad, me preocupo por ti”.

A decir verdad, Ryke quería pellizcarle las mejillas, porque ella era adorable.

“¿Cómo puedo redimirme entonces?

¿Quieres que te invite a cenar?

Podemos ir a un restaurante que te guste.

¿Qué te parece si vamos al del hotel Drunken Moon?

Puedo conseguir una cabina VIP, en donde te sirven toda la comida que desees hasta saciarte”.

Scarlett se burló pero en el fondo, estaba muy conmovida por el esfuerzo que él estaba haciendo para animarla.

“¿Crees que soy una vaca a la que sólo le interesa comer?”
“No eres una vaca, pero…

Sí te importa mucho la comida, ¿verdad?”
“Uff.

Está bien, pero ¿cómo vas a pagar una cena en ese hotel?

El dinero que te di no es para malgastarlo comiendo en restaurantes”.

“Lo sé.

En realidad, no vamos a gastar nada, porque yo puedo comer ahí gratis”.

“¿Perdón?” 
“Sí…

Todos los meses, los empleados reciben cupones para comer ahí sin pagar nada”.

Scarlett frunció el ceño, mientras que Ryke se veía contento.

La joven no estaba segura de haber oído bien, porque hasta dónde sabía, Ryke estaba desempleado y debía darle otro rumbo a su vida que no girara en torno a la prostitución.

“Sigo sin entender”.

“Hace rato mientras andaba por ahí antes de venir para acá, me ofrecieron un empleo en la corporación Globex.

¿Qué locura, verdad?

¿Recuerdas que estábamos hablando de ellos justo esta mañana?

”
Scarlett había empezado sin duda a sospechar algo, y él se lo esperaba, ya que esta última anécdota parecía un poco difícil de creer.

Sin embargo, Ryke estaba seguro de que encontraría la forma de convencerla.

“¿Te ofrecieron un empleo así nada más?”, preguntó ella levantando una ceja.

“Sí”.

“¿Sabes cuántas personas matarían por conseguir un empleo en ese consorcio?

Yo no lo sé, pero me imagino que son muchos.

Se trata de gente talentosa y con una hoja de vida impresionante.

¿Por qué te contratarían a ti, sin tan siquiera haber llenado una solicitud para trabajar ahí?”
Buen punto, porque después de todo, Scarlett no era tan estúpida como creía.

Pero Ryke estaba preparado para responder a todas sus preguntas.

“Cuando fui al hotel esta mañana, uno de los gerentes me vio y me felicitó por mi apariencia física.

Tanto es así, que gracias a mis modales y al hecho de que soy guapo, me preguntó si me interesaría trabajar con ellos.

Acepté y me contrataron para que sea el chofer de un tal señor Goldwin”.

“¿Qué?

¡Yo lo conozco!

Ésa es la persona de la que te hablé esta mañana.”
“¿De verdad?

¿Ves?

Sabía que todo esto era obra del destino y por eso acepté el puesto de inmediato.

De hecho, voy a comenzar a trabajar mañana mismo”.

“Pero…

¿No te parece demasiado fácil?

No lo sé, digo yo”.

Ryke suspiró y sacó del bolsillo un carné de empleado para mostrárselo a Scarlett.

Tenía una foto horrible de él y cierta información, como por ejemplo: el nombre y la edad.

En ese momento, ella estaba sumamente sorprendida porque en primer lugar, se había enterado de que en realidad él tenía veinticuatro años, es decir, sólo dos más que ella…, y segundo, que se llamaba Levi.

“¿Levi?”, leyó Scarlett en voz alta, con los ojos desorbitados viendo una y otra vez el carné y el rostro sonriente que tenía al frente, y añadió: “¿Ése es tu verdadero nombre?”
Él asintió con la cabeza e hizo una mueca graciosa.

“Me parece un nombre un poco extraño.

Además, no tienes cara de llamarte así”.

“Mis padres son judíos”, contestó él, encogiéndose de hombros ante esa explicación tan básica.

“Bueno, guau….

Acabas de revelarme tu verdadero nombre”.

“Sí.

Estuve pensando en lo que me dijiste esta mañana y tenías razón.

No es justo que yo sepa tanto de ti y que tú no conozcas nada de mí”.

Ryke se sintió avergonzado y con culpa al decirle eso, pues sabía muy bien que le estaba mintiendo.

En realidad había pensado en poner su verdadero nombre en ese carné, pero se arrepintió cuando su asistente estaba a punto de hacerlo.

El temor de que Scarlett lo asociara de alguna manera con el director ejecutivo de Globex fue más fuerte que la razón.

Sin embargo, en ese momento, al estar parado frente a ella, se percató de que poner un nombre falso en esa tarjeta había sido un error grave y mucho más difícil de perdonar, si algún día se descubriera la verdad.

“Parece auténtico”, murmuró ella para sí misma, analizando minuciosamente el carné bajo la luz de una lámpara.

“¿Realmente conseguiste empleo?

¡Qué locura!

¡Estoy orgullosa de ti!”
“Aunque no haya hecho nada especial para conseguirlo…

”
“Aun así es un logro, y estoy muy feliz por ti.

Espero ser la próxima en lograrlo”.

Ella le devolvió la tarjeta y le dio unas palmaditas en el hombro, mientras su mente repetía como si estuviera hechizada: “Levi, Levi, Levi,…”.

En definitiva, le parecía muy extraño haberle puesto nombre a su rostro, porque nunca imaginó cómo podría llamarse, pero nunca pensó que pudiera ser ése.

Iba a necesitar algo de tiempo para acostumbrarse.

“Entonces te llamas Levi…”, le dijo ella.

Ryke sintió que un escalofrío recorría su espalda, al escuchar cómo sonaba ese nombre en la boca de Scarlett.

En ese instante, deseó que ella estuviere pronunciando su verdadero nombre.

“¿De verdad vas a usar uno de tus cupones de comida para llevarme a cenar tarde en la noche al hotel Druken Moon?”
“Por supuesto que sí”.

“Ya es las once de la noche.

En realidad, no debería estar comiendo a estas horas porque me hace subir de peso, ¿pero cómo podría rechazar una invitación a cenar en un restaurante cinco estrellas?”
Ryke dio un paso para acercarse a ella y sin querer le rozó la cadera.

“Estás perfecta e incluso si subieras de peso, seguirías siendo la más hermosa de todas.

Quiero llevarte a saborear los mejores platos del mundo, así que no te atrevas a mencionar de nuevo que vas a engordar, porque en tu caso eso sería una ventaja y no un inconveniente”.

Scarlett se mordió el labio inferior, bajando un poco la mirada, mientras se perdía en los ojos plateados de Ryke.

“Ahora entiendo por qué eras un gigoló de primera categoría…

De verdad, sabes cómo hablarle a una mujer, Levi”, susurró ella.

“Pero ahora, mis palabras son sólo para ti..”.

Parecía que había un imán invisible que los acercaba cada vez más.

Scarlett ya se veía perdiendo el control, al igual que le había pasado en la mañana y por ello, le esquivó rápidamente la mirada, rompiendo así el hechizo en el que ambos estaban atrapados.

Ryke se pasó la mano por la nuca sonriente, al caer en cuenta de lo que sucedía.

“¿Me veo bien?

¿Te parece que puedo ir así a un restaurante cinco estrellas?”, preguntó Scarlett mientras caminaba de un lado a otro, vestida con pantalones deportivos, una camiseta y unas sandalias.

Luego, hizo unas muecas y se alborotó un poco su rubia cabellera.

En realidad, se estaba comportando como una tonta, pero Ryke había empezado a enamorarse de ella y por eso dejó escapar una risa entrecortada.

“Creo que podrías llevar puesto un saco de patatas e inclusive eso estaría bien”.

“¡Ja, otra respuesta acertada!

Me gusta tu forma de hablar, bebé.

Vámonos ya entonces”.

Después de guiñarle el ojo, ella se volteó y agarró el bolso que había dejado junto a la puerta principal.

Ryke negó con la cabeza, tratando aún de asimilar el hecho de que acababa de llamarlo bebé y salió del apartamento detrás de ella como un cachorrito.

Luego, intentó pensar en algo que Scarlett no pudiera convencerlo de hacer en ese preciso instante.

Sin embargo, no se le ocurrió nada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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